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  1. #11
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    Predeterminado El líder conservador griego desafía a la UE y se niega a apoyar nuevos recortes

    La Comisión Europea reclama «lo antes posible» un compromiso escrito para entregar los 8.000 millones de ayuda urgente. «No votaremos a favor de ninguna nueva medida», advierte Samaras

    El líder del partido conservador Nueva Democracia, Andonis Samaras, ha asegurado este lunes que su partido no respaldará nuevas medidas de austeridad y ha considerado que las políticas que reclaman la UE y el FMI deberían modificarse. «No votaremos a favor de ninguna nueva medida», ha señalado Samaras en un encuentro con los diputados de su partido, antes del inicio de la sesión parlamentaria para la adopción de la moción de confianza al nuevo Gobierno de unidad que preside Lucas Papademos.

    Samaras ha dejado claro que no firmará ninguna carta de compromiso con las medidas de austeridad exigidas por la UE y el FMI para recibir un nuevo fondo de rescate, como le ha reclamado el comisario europeo de Asuntos Ecónomicos, Olli Rehn, y ha defendido que su promesa verbal debería ser suficiente.

    La Comisión Europea ha vuelto a insistir este lunes en que el nuevo Gobierno griego y los líderes de los principales partidos helenos deben firmar un compromiso escrito «sin ambigüedad y lo antes posible» de que aplicarán los ajustes exigidos por la UE como condición previa para recibir la ayuda urgente de 8.000 millones que necesitan para no suspender pagos en las próximas semanas.

    «Señal alentadora»
    Para la UE, la firma debe producirse «sin ambigüedad y lo antes posible porque es un elemento que puede contribuir a reforzar la confianza, que ha quedado un poco maltrecha estas últimas semanas», ha explicado el portavoz de Asuntos Económicos, Amadeu Altafaj. Los inspectores de la UE y del FMI regresarán a Atenas «muy pronto» para discutir con el nuevo Gobierno de Papademos y los principales partidos políticos «lo que se necesita para pagar el sexto tramo» de 8.000 millones correspondiente al primer rescate que se aprobó en mayo de 2010, según el portavoz.

    La Comisión ha celebrado tanto el nombramiento de Monti como el de Papademos por considerar que responden a acuerdos de unidad nacional que envían una «señal alentadora» de la voluntad de Italia y Grecia de combatir la crisis de deuda. No obstante, el Ejecutivo comunitario ha asegurado que no está detrás de esos nuevos Gobiernos tecnocráticos. «La formación de un Gobierno es una cuestión nacional. La Comisión como tal no está implicada en la formación de Gobiernos», ha aclarado una portavoz de Barroso.

    Agencias. En ABC.es

  2. #12
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    Predeterminado Grecia se ríe de Europa: ni reformas estructurales ni reducción del gasto público

    El FMI desenmascara a Atenas. Pese a lo prometido, no reduce un ápice el gasto público, no aplica reformas y tan sólo sube impuestos.

    Adriá Pérez Martí-LD 2011-12-17

    Huelgas, disturbios, batallas campales y hasta muertos en las protestas contra las presuntas políticas de austeridad aplicadas por el Gobierno de Grecia bajo presión de la UE. Unas políticas de austeridad cada vez más vilipendiadas y criticadas desde diversos ámbitos por creer que están empeorando y alargando la difícil situación del país heleno.

    Sin embargo, el enésimo informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), elaborado por el equipo destinado a revisar las cifras y las actuaciones de Atenas, nos da cuenta de una situación radicalmente distinta, en la que las políticas de contención y reducción del gasto público brillan por su ausencia y las reformas estructurales no se implementan a pesar de ser aprobadas por el Parlamento tras las exigencias de Bruselas.

    El propio jefe de la delegación internacional, Poul Thomsen, ha admitido hace unos días que se ha confiado demasiado en el incremento de ingresos vía subida de impuestos, y que las medidas fiscales y estructurales comprometidas no se han llegado a implementar durante 2011.

    Si a la nula aplicación de políticas de austeridad y de reformas estructurales se le añade que la situación de la economía griega es, de por sí, insostenible, se explica el por qué, tal y como recoge el propio informe, la economía helena se haya deteriorado durante el presente ejercicio, año en el que incluso se esperaba el inicio de la recuperación.

    Así, el documento del FMI revisa a la baja los principales indicadores económicos, como el decrecimiento del PIB -mayor de lo esperado-, una tasa de paro que ha alcanzado el 16,5%, un incremento en la contracción del crédito, y un suma y sigue que dan testimonio de que las cosas en Grecia van de mal en peor. Y ello, precisamente, porque el Gobierno, en lugar de liberalizar la economía, incrementa los impuestos, no reduce el gasto público ni aplica las reformas estructurales.

    Incremento de impuestos
    Si bien es cierto que se ha reducido en parte la tributación en el Impuesto sobre Sociedades (por ejemplo, disminución del tipo impositivo del 40% al 20% sobre los beneficios distribuidos), la estrategia fiscal diseñada a medio y largo plazo (MTFS) por la troika y aceptada por el Gobierno griego -cuya implementación se completará en años venideros- se basa fundamentalmente en incrementar la tributación a las personas físicas, ya sea a través del Impuesto sobre la Renta o sobre el Patrimonio, ya sea a través del IVA o los Impuestos Especiales.

    Sobre el Impuesto sobre la Renta, las directrices contempladas en la MTFS se han centrado en eliminar deducciones, reducir el umbral que exime de tributar por este impuesto e introducir nuevas cargas a las rentas personales.

    Respecto al Impuesto sobre el Patrimonio, la estrategia adoptada se focaliza en reducir el umbral que exime de tributar por este impuesto, al mismo tiempo que se elevan los tipos impositivos mínimos o, incluso, se introducen nuevos impuestos como, por ejemplo, sobre el lujo -que gravan la adquisición de vehículos de alta gama, embarcaciones y otro tipo de bienes-.

    Sin embargo, es la imposición indirecta la que ha sufrido un mayor incremento. Así, el IVA se ha subido en un 20%, llegando a fijarse su tipo impositivo general en el 23%. Todavía ha sido mayor la subida de los impuestos especiales sobre la gasolina, tabaco y bebidas alcohólicas: un 33%.

    En vista de este sustancial incremento fiscal, ha sido el propio Jefe de la delegación del FMI en Grecia el que concluyó el pasado martes que en 2011 "hemos alcanzado el límite de lo que se puede conseguir a través de subidas de impuestos", por lo que se hace necesario reorientar la estrategia tributaria por la vía de la eficiencia en la gestión y recaudación más que en la de subir de nuevo los impuestos.

    Nula disminución del gasto público
    Y aunque el incremento de los impuestos ya es de por sí un revés para una economía en recesión, a ello hay que sumar la pobre actuación del Gobierno griego, que ha sido incapaz de reducir el déficit según lo previsto.

    A pesar de los muchos anuncios que han efectuado las autoridades helenas para implementar una política de austeridad, lo cierto es que la disminución del gasto público durante 2011 no ha experimentado apenas reducción sino, incluso, un aumento en términos generales.

    Así, los últimos datos de ejecución presupuestaria disponibles para el presente ejercicio muestran cómo el gasto público central se ha mantenido a un nivel similar al de 2010 (debe tenerse en cuenta que el gasto del Gobierno central supone alrededor del 65% del total del sector público, derivando el resto de la Seguridad Social y los entes locales).

    Atenas ha utilizado la inversión pública -aplazamientos y disminuciones de la inversión pública y militar- para contener levemente el gasto público central (excluidos los gastos financieros).

    Esta evolución del gasto no hace más que evidenciar que el Gobierno griego no ha realizado una de las tareas más importantes y complejas, que es la de reformar la Administración Pública para disminuir su tamaño y mejorar su eficiencia; y se ha valido del recurso fácil de disminuir o aplazar las inversiones programadas, algo comparativamente más sencillo y con menor resistencia por parte de los sectores más radicales de la sociedad.

    Sin embargo, la falta de una actuación clara y contundente en la reducción del gasto público y, por ende, del déficit -que este año rondará el 9% cuando el objetivo era del 7,5%- está provocando el incremento de los intereses que deberá pagar el Gobierno heleno. Hasta noviembre de 2011, los intereses que el Estado griego ha pagado se han incrementado en unos 2.600 millones de euros, un 20% más que el año anterior.

    Por consiguiente, es dudoso admitir que haya habido una política de austeridad merecedora de tal nombre. Más bien al contrario, el Gobierno griego no ha acometido las medidas necesarias para reducir drásticamente el gasto ordinario de la administración pública y conseguir así que su tamaño y estructura se adecue a la terrible situación económica que el país sufre en la actualidad. Además, no debería olvidarse que todas estas cifras podrían empeorar si tenemos en cuenta que las variaciones en el gasto público que se producen de noviembre a diciembre suelen ser notables.

    Parálisis en las reformas estructurales
    No sólo el incremento de impuestos y la ineficaz reducción del gasto público están provocando que la recesión en Grecia esté siendo más cruenta durante este año. Los pobres resultados de las reformas estructurales emprendidas se deben en parte a lo que asépticamente el informe del FMI denomina una "desconexión entre la legislación y la implementación".

    De hecho, gran cantidad de medidas adoptadas y aprobadas a lo largo de este año no han sido implementadas todavía.La aplicación de estas mediadas -que de por sí son limitadas y poco ambiciosas- se está demorando meses y meses.

    El resultado de esta lentitud y resistencia a realizar todas las medidas prometidas por parte del Gobierno podría resumirse, anecdóticamente, en que Grecia sólo ha escalado una posición en el índice elaborado por el Banco Mundial para 2011 en su informe Doing Business, situándose en el honroso puesto 100 de 181 países analizados.

  3. #13
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    Predeterminado El FMI ve insuficientes las medidas de Grecia para reducir la deuda

    En un documento interno del que se ha hecho eco Der Spiegel el FMI ve escasas las medidas del Gobierno griego para reconfigurar sus finanzas públicas.

    libre mercado/agencias 2012-01-08

    El Fondo Monetario Internacional (FMI) considera insuficientes las medidas emprendidas hasta ahora por el Gobierno de Grecia para reducir la deuda, lo que supone una pérdida de confianza en Atenas, según recoge este domingo el semanario alemán Der Spiegel.

    El actual programa de ajustes es insuficiente, a ojos del FMI, que aboga por ejecutar más medidas si Grecia quiere evitar la bancarrota y, por ende, alcanzar los objetivos definidos con los acreedores.

    Der Spiegel, citando un documento interno, sostiene que el FMI vislumbra tres opciones: la primera, que Atenas promulgue más recortes; segundo, que los acreedores privados cancelen sus inversiones en la deuda helena y, tercera, que los países de la eurozona incrementen el fondo de rescate.

    Este sábado, un asesor del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, ha declarado a un periódico griego que una reducción de la mitad del valor nominal de los bonos de la deuda griega, contemplada en el acuerdo para el rescate de la economía helena, no será suficiente para enmendar la delicada coyuntura económica.

    Estas medidas pretenden reducir la deuda de Grecia de un 160 por ciento del PIB actual al 120 por ciento en 2020, uno de los objetivos clave esgrimidos en el segundo paquete de rescate a Grecia, valorado en unos 130.000 millones de euros.

    El semanario alemán ha puesto en cuestión la viabilidad de dicho objetivo y ha señalado que el escepticismo del FMI se focaliza principalmente en lo que concierne al recaudamiento de impuestos y la venta de activos estatales.

  4. #14
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    Predeterminado “El fondo de rescate a Grecia fue un disparate, un tremendo error”

    Una empresa nada a contracorriente mientras el mapa financiero español se reduce con fusiones y cierre de oficinas: la antigua sociedad de valores Renta 4 ya ha recibido la licencia para operar como banco. Su presidente, Juan Carlos Ureta, nos desvela los desafíos de esta transformación y los del sector bancario nacional, repasando los errores que nos han llevado “a una crisis lo suficientemente gorda como para saber que todos hemos tenido parte de culpa en ella”.

    -Ahora es usted banquero, un oficio no muy bien visto en los tiempos que corren...
    -Es cierto, pero el hecho de que nuestra transformación se produzca en un momento como el actual es pura coincidencia. Hace años que teníamos este objetivo, porque todo se gestiona mejor desde una licencia bancaria.

    -¿Cree que Renta 4 Banco puede captar cierto tipo de clientes de otras entidades más preocupadas por otros asuntos?
    -Además de nuestra trayectoria, la situación del sector nos puede beneficiar. En 2011 ya hemos percibido entradas netas de patrimonio por más de 500 millones de euros, una cifra récord, y 2012 ha empezado con buenos ritmos de captación. Pero no queremos aprovecharnos de la debilidad de la competencia, porque no se ganan clientes a base de lo que hacen otros. Queremos que el sector bancario funcione bien.

    -¿Les afecta la reforma financiera?
    -Las provisiones están dirigidas a activos que nosotros no tenemos. Eso sí, al transformarnos en banco, la provisión genérica ya la hemos tenido que hacer, con un cambio contable que explicaremos en las cuentas de 2011. Partimos de unos ratios de solvencia muy elevados, por encima de los mínimos exigidos por las normas bancarias.

    -¿Cree que la nueva norma pasará factura a beneficios y dividendos?
    -Cada entidad es un mundo, pero sí impactará en resultados y, sin duda, si se hace un ajuste tan brutal como el que parece que se va a hacer, afectará a los dividendos.

    -¿Qué papel puede jugar Renta 4 en la esperada ola de fusiones?
    -Somos una entidad especializada en gestión patrimonial y en el mercado de capitales. Si alguna entidad quiere externalizar o hacer su parte de gestión patrimonial a través de un operador como nosotros, pues sí podríamos jugar un papel en ese segmento limitado. También participaremos en el asesoramiento de operaciones corporativas.

    -¿Puede pasar que estas operaciones, en vez de sanear, acaben con más entidades con riesgo sistémico?
    -No. No hay problema en el tamaño de entidades, sino en que haya un balance sólido y capital suficiente.

    -Pero ¿será suficiente?
    -El tiempo lo dirá. Los acontecimientos han demostrado que ni el FROB de 2010 ni el real decreto de febrero de 2011 funcionaron, aunque ambas normas incorporaban cosas buenas. Esta reforma había que hacerla. Si las fusiones van a servir para sanear balances, capitalizar y ajustar estructuras, creo que será buena. Si no, no van a funcionar, como no funcionaron los famosos SIP. La reforma crea unos instrumentos que si se utilizan bien, y la economía toca suelo, funcionarán.

    -¿Tendrá que rendir cuentas sobre su sueldo?

    -A nosotros no nos afecta la limitación impuesta por el Gobierno, ya que somos un banco especializado que no ha entrado nunca en ningún tipo de ayuda pública, ni siquiera en procesos de inversión tecnológica... No queremos nada de las ayudas públicas. Nuestro esquema retributivo es extremadamente austero.

    -Los ciudadanos no entienden las retribuciones de los directivos...
    -Creo que se han pagado sueldos que respondían a una etapa muy boyante del sector que está acabada, por lo que los sueldos se tienen que ajustar.

    -¿Es una excusa eso de que no hay una demanda solvente en el crédito?
    -Sí hay un problema de demanda, pero también de oferta. No hay que olvidar que los problemas vienen de una burbuja de crédito. Otra cosa diferente es que, de ese crédito, una gran parte va al sector público. Lo que se está haciendo a través de los planes de austeridad es canalizar una parte del crédito del sector público al sector privado. Es decir, es difícil que haya una mayor oferta al sector privado si no se rebaja al sector público. Para ello, no basta con que baje el déficit. Tiene que haber superávit de las cuentas públicas.

    -¿Es usted de los que culpa de la crisis a los políticos o a los banqueros?
    -Ha habido errores políticos, en bancos mal gestionados y en los consumidores. Todos hemos jugado a una cosa que se llama burbuja de crédito y esta crisis es suficientemente gorda como para que sepamos que todos hemos tenido parte de culpa en ella.

    -Pero nadie se explica cómo sigue sin haber solución, por ejemplo, a la crisis griega.
    -Es cierto. El fondo de rescate a Grecia fue un tremendo error, un disparate, porque su modelo implica sumar más deuda a una economía ya de por sí endeudada. Atenas necesita una cirugía financiera que se está gestionando, tarde y mal. Esta es una crisis de gran profundidad, que requiere medidas y políticos de gran altura.

    -¿Qué pasará si no cumplen con los ajustes exigidos por la troika?
    -No recibirán la ayuda para sus próximos vencimientos y quebrarán. Pero el verdadero problema es retrasar artificialmente esto. Hay una lógica en la economía que no se puede alterar: si hay una deuda que no se puede pagar, pues no se paga. La consecuencia es que se valora a cero en los balances en los que esté. Lo que no podemos hacer es financiar una economía que no demuestra capacidad para pagar sus deudas, porque eso es ficción, y la ficción no funciona.

    -¿Cree que en el caso español el nuevo Gobierno ha traído más confianza para los inversores que nos observan desde fuera?
    -El cambio ha abierto el camino a la esperanza. Los inversores internacionales lo pedían, aunque sólo fuera porque al anterior Gobierno le había tocado una situación muy recesiva. Es evidente que el inversor extranjero ha vuelto a girar sus ojos a España.

    Entrevista de Clara Alba, en La Gaceta

  5. #15
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    Predeterminado Schäuble: «Grecia no puede ser un pozo sin fondo»

    El ministro de Finanzas alemán dice que el rescate griego es más duro que la reunificación alemana porque se niegan a cambiar

    Aunque el debate en el Parlamento de Grecia tenía lugar físicamente en Atenas, Merkel adoptó ayer desde Berlín el rol de jugador virtual en la decisión política helena y desplegó en el tablero comunicativo a las principales figuras de su Gobierno con un solo objetivo: aumentar al máximo la presión sobre los diputados griegos.

    El movimiento más agresivo lo protagonizó su alfil liberal, el ministro de Economía y vicecanciller alemán, Philipp Rösler, que apareció en el telediario de la tarde advirtiendo de que, o los partidos griegos tomaban la decisión correcta en la sesión parlamentaria en curso o el Bundestag desconvocaría el pleno del próximo 27 de febrero, en el que está previsto debatir la entrega del siguiente tramo de ayudas a Grecia.

    Sin ese trámite legal, resultaría imposible ya llegar a tiempo a la entrega de los 130.000 millones de euros que la economía griega necesita para seguir respirando en marzo, con lo que la quiebra podría ser considerada efectiva a partir de hoy mismo. «El rescate sólo tiene sentido si Grecia muestra antes, a través de compromisos legales y medidas en vigor, que está dispuesta a asumir la responsabilidad. De lo contrario, no será necesario ese pleno del Bundestag», amenazaba Rösler con displicencia.

    Unas horas antes, Merkel había movido la torre, su ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble, que se refirió a Grecia como a «un pozo sin fondo» y que exigió medidas concretas, asegurando que «ya no nos basta con las promesas griegas». «Grecia no puede ser un barril sin fondo. Los griegos tienen que cerrarlo y sólo en ese caso podremos meter algo adentro», dijo. Reconoció que la salvación de Grecia es un proceso más difícil que la reunificación alemana porque «la idea de que algo tiene que cambiar es algo a lo que muchos no han llegado todavía» en ese país.

    Schäuble, aferrado a la corrección política europea, seguía descartando la salida de Grecia del euro, pero agregó que «no se le puede transmitir a los griegos la sensación de que no deben esforzarse».

    Quizá el salto más inesperado lo dio, a modo de caballo, el socio socialcristiano de Merkel en la coalición de Gobierno, el líder de la CSU bávara, Horst Seehofer, que se lanzó a pedir un referéndum en Alemania sobre la conveniencia de entregar el siguiente tramo del rescate. «Todo el poder del Estado emana del pueblo», proclamaba, «y la crisis de la deuda ha llegado tan lejos que la nación debería ser cuestionada al respecto». Según el jefe del gobierno regional bávaro, «los votantes son lo bastante inteligentes como para dirimir las cuestiones más complejas».

    Y según señalan las encuestas, los alemanes dirimen que Grecia debe abandonar el euro. La encuesta al respecto señala que el 53% de los alemanes considera que Grecia debería volver a usar el dracma y sólo el 34% opina lo contrario.

    No quiso entrar en esos berenjenales, sin embargo, el ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, que hasta ahora se ha mantenido al margen de la crisis de la deuda, ayer hizo su aportación a la movilización general de ministros germanos poniendo el énfasis en que, para convencer a Alemania de que merece la pena seguir adelante con el rescate, Grecia tendrá que poner pruebas sobre la mesa. «No es suficiente aprobar programas de reforma, sino que el Gobierno griego tendrá que empezar a realizarlos. Y no en algún momento del futuro sino ahora», dijo Westerwelle, de cuyas palabras se desprende el abismo de desconfianza que se abre ya entre rescatados y rescatadores.

    Una de las últimas exigencias alemanas es que Grecia realice un depósito en dinero para cumplir con los futuros pagos de intereses en una cuenta de confianza especial que garantice que los acreedores recibirán su pago de manera consistente, ya que con los datos suministrados por los observadores de la troika, parece más que evidente la incapacidad del país para afrontar de forma realista esos compromisos.

    La reiterada política de dar largas que viene practicando Grecia ayuda a que en Alemania se impongan tesis como la de Holger Stelzner, que se mete en el pellejo de los griegos y se pregunta para qué cambiar un país con la corrupción y la irresponsabilidad infiltradas hasta la médula si los europeos siguen imprimiendo todo el dinero necesario para pagar la factura. «Grecia sólo volverá a ser competitiva si vuelve al dracma y lo devalúa un 80%, no con rescates», sentencia.


    La tensión Atenas-Berlín
    >Caricaturas. Las constantes comparaciones que la opinión pública griega realiza entre Merkel y Hitler avivan la tensión. Las caricaturas han traspasado las viñetas y en las calles de Atenas hay carteles en los que Merkel luce la esvástica nazi en un brazalete.

    >Policía. Tampoco ayudan las amenazas del Sindicato de Policía griego, reproducidas en la prensa berlinesa, de detener a los negociadores de la troika, dos de ellos alemanes, por el delito de «amenaza a la democracia».

    >Declaraciones. Fuentes de la cancillería dicen que Merkel está molesta porque el líder del partido nacionalista Laos, Karatzaferis, ha dicho que «Alemania está fanfarroneando».

    Rosalía Sánchez, para El Mundo

  6. #16
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    Predeterminado Varios países de la UE exigen un "control permanente" para rescatar a Grecia

    Alemania confía en llegar este lunes a un acuerdo sobre el segundo rescate de 130.000 millones de euros.

    LM/AGENCIAS 2012-02-20

    El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, ha dicho que confía en llegar este lunes en la reunión del Eurogrupo a un acuerdo sobre el segundo rescate de 130.000 millones de euros para Grecia, aunque ha avisado de que todavía quedan "algunos detalles por cerrar".

    "Hoy pretendemos finalizar la decisión sobre un nuevo plan de rescate para Grecia. Los secretarios de Estado lo han preparado bien, pero todavía hay algunos detalles que tenemos que discutir", ha dicho Schäuble a la entrada del encuentro de ministros de Economía de la eurozona, informa Europa Press.

    El representante alemán ha explicado que todavía se necesita "claridad" sobre la participación de los acreedores privados para garantizar que la deuda de Grecia se reduzca hasta el 120% del PIB de aquí a 2020. "Todavía queda trabajo por hacer y debemos garantizar que el programa se ajuste. Tengo confianza", ha dicho Schäuble.

    Exigen un "control permanente"
    Por su parte, la ministra de Finanzas austriaca, Maria Fekter, ha dicho que el debate este lunes se concentrará en los mecanismos de control que se pondrán en marcha para garantizar que Grecia aplique los recortes y las reformas prometidos.

    Ello se hará con un sistema de "control permanente" de la aplicación de las medidas y con un mecanismo para "verificar donde va el dinero". "No debe ocurrir de nuevo lo que sucedió en el pasado, que miles de millones van a Grecia y se destinan al consumo y no se crean infraestructuras ni se moderniza el Estado ni se desarrollan las regiones", ha dicho Fekter.

    A su juicio, los Estados miembros no pueden aportar más de los 130.000 millones de euros prometidos, por lo que la brecha de financiación deberá ser cubierta por los bancos centrales y el Banco Central Europeo (BCE). "Para nosotros es importante introducir un sistema de control y supervisión que garantice, junto con los griegos, que este programa se aplique tras las elecciones", ha dicho el secretario de Estado de Economía luxemburgués, Luc Frieden.

    Los Países Bajos piden una troika permanente en Grecia
    El ministro holandés de Finanzas, Jan Kees de Jager, ha pedido este lunes una presencia permanente de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Atenas para garantizar que el Gobierno heleno aplique los ajustes prometidos a cambio del segundo rescate.

    "Estoy a favor de una troika permanente en Atenas", ha defendido De Jager a la entrada de la reunión del Eurogrupo. "Un país siempre es soberano hasta cierto punto, pero es muy importante que la comunidad internacional, cuando presta dinero, pueda controlar si paga el siguiente tramo", ha agregado al ser preguntado si se limitará la soberanía griega.

    De Jager ha apoyado también la creación de una cuenta bloqueada donde se pague el rescate de Grecia con el objetivo de garantizar que Atenas dará prioridad "al servicio de la deuda" frente a los gastos nacionales del Gobierno.

    "Estoy a favor de más control, más supervisión y una presencia más permanente de la troika y un mecanismo de bloqueo para tener más control sobre el dinero", ha subrayado.

    El representante holandés ha dudado además de que Grecia haya realmente cumplido las exigencias de la UE y ha asegurado de que las autoridades del país deberán aplicar en las próximas dos semanas algunas de las medidas prometidas.

  7. #17
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    Predeterminado Grecia: el Estado como piñata

    Los griegos han echado abajo la hegemonía de los dos partidos hasta ahora mayoritarios, dado voz a los grupos más contrarios al sistema y situado su país en un atolladero político que no hace sino agravar sus problemas económicos.

    Hace algo más de un mes, la Comisión Europea invitó a un grupo de periodistas, procedentes de Francia, Portugal, Malta y España, y entre los que me contaba yo, a visitar Atenas. Allí tuvimos la oportunidad de hablar con varios miembros del Gobierno griego, con líderes del Pasok y de Nueva Democracia; con banqueros, sindicatos, empresarios y altos funcionarios del FMI y la Unión Europea.

    Sólo en un acto no tomé notas, pero no por ello resultó menos iluminador. La protagonista del mismo era Rodoula Zissi, vicepresidenta del Parlamento griego (unicameral). Estaba en el centro de un mostrador que se curvaba hacia las gradas, donde estaban los asientos que íbamos ocupando los periodistas. Le acompañaban seis personas, de las que sólo una abrió la boca. Era la traductora, que repetía en inglés las vagas e inanes palabras de la conferenciante. Luego pudimos comprobar que no necesitaba a la traductora para dirigirse a nosotros, ya que hablaba un buen inglés y también un muy bien francés. Pero ahí estaban la traductora y los otros cinco acompañantes. Cada diputado tiene media docena de ayudantes, todos ellos pagados, claro, por el Estado. Son sólo una parte, quizá la más conectada, de una vastísima red clientelar.

    Clientelismo hay en cualquier país, sí. Quizá la diferencia, en el caso de Grecia, sea su magnitud y extensión. Los deportistas que alimentan la gloria nacional con una medalla o un título reciben habitualmente como premio un puesto en la Administración.

    ¿Qué hay en Grecia que posibilita este asistencialismo, que tiene por objeto a los propios empleados públicos y no tanto a los demás ciudadanos?

    Durante el dominio otomano (hablamos de un período de cinco siglos que concluyó en 1821), el pueblo griego mantuvo en lo esencial su unidad étnica y el sentimiento de comunidad. Había miembros del mismo que, por su formación, trabajaban como escribas o altos funcionarios. Eran, además, los interlocutores del régimen con su comunidad. Hoy, dos siglos después de la independencia, la figura del interlocutor ante el Estado sigue siendo harto relevante. También pervive la hostilidad hacia éste.

    "Aquí se ve al Estado como un enemigo", me comentó en una ocasión Nina Melisova, periodista de la agencia Ana. "Aquí, quien engaña al Estado, quien saca partido de él sin contribuir, no es visto como un insolidario, sino como un listo que ha sabido sacar partido a su circunstancia". Hasta cierto punto, me sorprendió escuchar lo mismo durante una cena con George Kostit, presidente de la asociación de consumidores Biozo: "El Estado es el enemigo", me dijo sin atisbo de ironía. Recordé en ese momento la conversación que había mantenido con Melisova, que también me comentó lo que sigue:

    Hay una frase que es la frase nacional. Aquí la gente no hace caso del Estado. Por ejemplo, se advierte de que no se cruce un puerto sin llevar las cadenas puestas. La gente pasa, y al final acaban cruzándose tres o cuatro coches; incapaces de avanzar, crean un atasco fenomenal. Y entonces es cuando aparece esa frase, cargada de indignación: "¿Dónde está el Estado? ¿Dónde está el Estado?".

    El problema es que el Estado griego no está concebido, principalmente, como una administración racional al servicio de un conjunto de intereses generales, sino como una gran ubre. Es como una piñata, a la que se zarandea con el único propósito de sacarle algo. Un alto funcionario de una organización multilateral decía, no sin exageración: "Esto no es un país; es una colección de intereses creados". El sistema político contribuye a este estado de cosas: tiene algo de oriental en la conformación de sus élites, que con frecuencia son sagas familiares.

    Es difícil hacer de una Administración algo funcional, efectivo y eficiente. Especialmente cuando la propia Administración apenas se ocupa de eso. Al referirse a la situación de su país, Loukas Tsoukalis, presidente de la Federación Helénica de Política Europea e Internacional (Eliamep), decía:

    Tiene una élite exitosa esparcida por el mundo. Tiene, quizás, la mayor tasa per cápita de profesores en el extranjero. Sin embargo, el Estado es uno de los peores del planeta. Tiene un sistema clientelista, que en los últimos años ha sido muy corrupto. Esto exige cambios radicales en el sistema político y en la Administración.

    Nikos Kostrandras, editor jefe del diario Ekathimerini, comentó, partiendo del segundo plan de reformas impuesto por la troika:

    El segundo memorándum prevé despedir a 150.000 funcionarios. No lo veo lo más adecuado, porque el problema no es que sea grande, sino que el Estado no está creado para servir a la gente. Necesitamos un Estado dentro del Estado. Un ministerio cuyo cometido sea que funcionen los ministerios.

    Ese ministerio ya existe. Se trata del grupo de trabajo (task force) desplazado por la UE. Su director, Horst Reichenbach, apuntó que no desempeñan el menor papel en lo relacionado con el sistema fiscal. En materia de impuestos afirma que se ha registrado algún avance, pero que se va "a un ritmo muy lento". "En el futuro se tendrá que simplificar el sistema impositivo, para que a los funcionarios les sea más fácil manejarlo". Al respecto, Giorgios Papandreu nos dijo:

    Hemos cambiado la legislación fiscal. Pero si el funcionario es corrupto, tú puedes cambiar las leyes las veces que quieras... Y si subes los tipos, entonces aumentas los ingresos de ese funcionario corrupto. De modo que tienes que reformar la Administración.

    Papandreu citó un informe de la Brookings Institution según el cual los ingresos del Estado griego aumentarían ocho puntos del PIB si se acabara con el fraude fiscal. Cantidad suficiente para solventar el problema fiscal del país. Ni rescate, ni quita ni nada. Pero, como indicaba Loukas Tsoukalis,

    es muy difícil lidiar con el peor de todos los problemas, que es el Estado.

    En esa tarea, la UE y la troika no están solas. Cuentan con Panagiotis Karkatsoulis, del Ministerio de Reforma Administrativa y reconocido por la American Society for Public Administration como el mejor funcionario del mundo –para todo tiene que haber premios–. En una entrevista para el diario portugués Público, Karkatsoulis explicaba que el Estado griego tiene que realizar 23.000 tareas distintas, con unos 1.140 cambios anuales.

    Estas cifras son reveladoras. Sí, 23.000 competencias oficiales es un número enorme. Pero si lo miramos con más detenimiento, veremos que esas 23.000 competencias no afectan al funcionariado del mismo modo; y algunas están ahí pero no son de utilidad.

    Karkatsoulis ve con mucho escepticismo las pretensiones de reforma inmediata. Tampoco otorgaba una importancia decisiva a las elecciones que acaban de celebrarse. La transformación por la que tiene que pasar su país es muy profunda y llevará años, muchos años. Un alto funcionario de una institución internacional comentó que, a medida que iban conociendo Grecia, se daban cuenta de que no era "suficiente" un apoyo financiero para introducir cambios en un período de dos o tres años. "Si los problemas están muy enraizados y son estructurales", y este es el caso de Grecia, las reformas exigen "unos diez años". "Nosotros vimos que los cambios que se deben producir en Grecia necesitan más tiempo".

    Este funcionario, reconocido fuera de su país, es representativo de Grecia en un aspecto que puede resultar chocante para el lector de la actualidad griega, o para el lector de este mismo artículo. Y es que los griegos, individualmente, son gente por lo general muy válida, con una buena formación y con iniciativa. Pero hay algo en la forma de organizarse el país que lleva a la frustración de los esfuerzos individuales.

    El motor del cambio de esa realidad deben ser los políticos. Pero ¿quieren, pueden? Al habla Reichenbach: "Más que resistencia por parte de los funcionarios, lo que me dice mi experiencia es que los políticos no dan las directrices adecuadas". Karkatsoulis es de la misma opinión. "Está claro que los políticos no quieren que haya cambios. Si no, ¿por qué, entonces, están haciendo todo lo posible para oponerse a ellos?".

    José Carlos Rodríguez, en LD

  8. #18
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    Predeterminado La insoportable levedad griega

    Si por sus pequeñas dimensiones económicas y la desmedida magnitud de sus problemas había un país al que se podía y convenía dejar caer, ese era Grecia. Tras los angustiosos esfuerzos de rescate y la lucha a brazo partido con gobiernos y población para que se cumpliesen las duras pero indispensables medidas para recortar el gasto, reducir el déficit, ir pagando las deudas y consiguiendo más crédito, la situación es mucho peor para el país y para el club económico al que pertenece y su moneda común. No es ya que la expulsión de un miembro no estuviera prevista, de por sí un peliagudo problema, sino, peor aún, lo que no estaba previsto es una crisis como con la que nos enfrentamos.

    No podemos estar seguros de qué será mejor para el conjunto de Europa y la moneda común a la que ha vinculado su destino, si extirpar el tumor griego o someterlo a una brutal quimioterapia que muchos en el país no aceptarán sea cual sea el resultado de las elecciones. Si los griegos se argentinizan en condiciones ya peores que Argentina en el 2002 y con menos riquezas naturales, se convierten en unos parias internacionales con una enorme deuda que se niegan a pagar y pierden entre el 60 y el 80% de su nivel de vida anterior a la crisis, lo cual es verdadera pobreza. Si se quedan, siguen siendo ayudados pero tienen que pagar y de inmediato los sacrificios preceptivos no son mucho menores que los que tendrían que asumir en solitario, aunque es de esperar que la salida del agujero sea mejor y menos lenta, aunque también va para largo. En uno y otro caso muchos tendrán que emigrar, pero en el segundo Europa estará más cercana y será más acogedora.

    Si Grecia se queda, seguirá siendo una rémora para Europa, planteando un problema tras otro, los cuales pesarán sobre la solución de otros más importantes. Habrá que seguir rescatándola, darle una quita todavía mayor, es decir, haciéndoles perder más a los acreedores, aumentando la desconfianza, propiciando la especulación mientras que la recuperación de lo prestado se aplaza ad kalendas helenas. Si se va, es el comienzo del desmoronamiento del euro. El euro es mortal, pero una pequeña herida no tendría por qué matarlo. Puede que la salida sea un alivio y resulte contenible, pero nadie puede estar seguro, si bien muchos crean estarlo de todo lo contrario, de que la pequeña grieta abierta en la moneda común la dinamitará en poco tiempo. A Grecia se la ayudó para evitar el contagio, la recesión y la ruptura del euro, pero los dos primeros se han producido y hay posiciones encontradas sobre lo que sería mejor para evitar la tercera.

    Todo ese no saber qué hacer con Grecia, o no acertar en lo que se hace resalta vivamente las deficiencias de los mecanismos institucionales europeos. Grecia, al menos, ha servido de lección. ¿La habremos entendido correctamente y sabremos aplicarla?

    Por GEES, en LD

  9. #19
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    Predeterminado Prometió reducir funcionarios

    Grecia vuelve a engañar a Bruselas tras fichar a 70.000 empleados públicos

    El rescate del país obligaba a reducir funcionarios, pero Atenas cubrió la mayoría de vacantes contratando a 70.000 personas en 2010 y 2011.

    Libre Mercado 2012-06-29
    No es la primera vez que sucede. El enésimo informe de la troika -Comisión Europea, Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI)- sobre el plan de ajuste al que se comprometió Atenas a cambio del rescate internacional ya mostraba que Grecia estaba muy lejos de cumplir con las exigencias marcadas en materia de reformas, reducción de gasto público y privatización de activos.

    Entre otras condiciones, el rescate imponía, además, la necesidad de que Grecia redujera de forma paulatina su número de funcionarios y empleados públicos. Sin embargo, este punto también ha sido pasado por alto por las autoridades helenas. Pese a las promesas de reducir su plantilla, Grecia contrarrestó el despido de empleados programado mediante la contratación de 70.000 personas entre 2010 y 2011, según un informe elaborado por el ministro saliente de Finanzas, George Zannias, informa la prensa griega.

    Este tipo de contrataciones se concentraron, sobre todo, en la administración local, los servicios sanitarios y la policía. En concreto, los ayuntamientos llegaron a fichar a cerca de 12.000 personas en plena operación de fusiones municipales a fin de reducir costes en la administración local.

    El primer plan de rescate, acordado en 2010, obligaba a cubrir tan sólo una plaza de cada cinco empleados que se jubilaran o se dieran de baja. Así, aunque se retiraron 53.000 funcionarios en 2010 y otros 40.000 en 2011, la mayoría de vacantes se llenaron casi de inmediato mediante la contratación de unos 70.000 empleados. De este modo, la plantilla del sector público permaneció prácticamente estable durante este período, rondando las 692.000 personas.

    La troika visitará Atenas

    Este nuevo engaño se conoce poco antes de que la troika envíe de nuevo una delegación a Atenas con el objetivo de verificar el cumplimiento del plan de ajustes que impone el segundo plan de rescate del país -por un importe de 130.000 millones de euros-.

    El FMI enviará una misión técnica "a principios de la próxima semana" para evaluar los recientes acontecimientos económicos y luego analizar las "políticas necesarias" para alcanzar los objetivos del programa de rescate, según informó el jueves. "Esta misión de toma de datos será seguida de una misión de negociación para discutir con las autoridades griegas las políticas necesarias para alcanzar los objetivos del programa", indicó el portavoz del FMI, Gerry Rice, en su rueda de prensa quincenal. No obstante, no precisó la fecha en la que se desplazaría a Atenas esta misión de negociación.

    El FMI ofreció su colaboración al nuevo Gobierno griego formado tras las elecciones del pasado 17 de junio para "restaurar la estabilidad financiera y el crecimiento". Los recursos del paquete de ayuda internacional son imprescindibles para que Grecia mantenga su capacidad de pago, pero Atenas ha solicitado una relajación del calendario de ajuste para que sea menos agresivo.

    El presidente de la República, Karolos Papulias, pide más tiempo en la cumbre de Bruselas para cumplir los objetivos exigidos a cambio del segundo plan de rescate. El jefe del Estado se desplazó a la Cumbre Europea que concluye este vienes portando una carta del líder de Nueva Democracia, Antonis Samarás -el vencedor de las elecciones-, en la que pide "abrir el debate" sobre eventuales cambios en el acuerdo firmado por el anterior Gobierno y que obliga al país a duras medidas de austeridad. Exige más tiempo para cumplir los objetivos de reducción de la deuda y el déficit y se explica que el pueblo griego podría reaccionar negativamente a nuevas exigencias de austeridad.

  10. #20
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    Predeterminado "Lo que está matando a Grecia no es la austeridad"

    El analista Nikos Tsafos desmonta el mito según el cual la austeridad pública es la causa de los males que sufre su país. Más bien, todo lo contrario.


    Libre Mercado 2012-07-12

    En una entrevista publicada en el blog Colectivo Burbuja, el politólogo heleno, economista y experto en el sector energético Nikos Tsafos analiza la grave situación económica de Grecia, desmontando algunos de los mitos concernientes a su país.

    Pregunta (p): ¿Cómo ha llegado Grecia a esta situación?
    Respuesta (R): La mayoría de los problemas económicos de Grecia se remontan a los años 80 cuando el gasto del gobierno se convirtió en un arma básica para ganar apoyo electoral. El incremento del gasto estatal produjo déficits presupuestarios crónicos (los cuales acabaron disparando la deuda pública) y a que el Estado dominase la economía limitando el papel del sector privado.

    La consecuencia de todo ello fue alta inflación, el estancamiento de la calidad de vida y posteriormente una crisis económica a finales de los años 80 y principios de los 90. Tras esa crisis vino un periodo en el que el país contuvo la inflación (también falseó los datos) y mejoró el estado de sus finanzas para poder entrar en la zona euro. Una vez dentro, Grecia relajó su política y volvió a gastar en exceso. Pero, ahora, y siendo miembro de la moneda única Grecia pudo financiarse a intereses muy bajos de modo que el mercado no pudo disciplinar al país como había hecho a finales de los 80.

    La insostenibilidad de las finanzas continuó por más tiempo y cuando los mercados perdieron la confianza en el país su déficit y su deuda acumulada ya eran demasiado altas. Ése fue el momento en el que Grecia trató de acudir a la UE y el FMI en busca de ayuda.

    P: España, Italia y en general la mayoría de países mediterráneos sufren el peso de redes clientelares que lastran su economía productiva. ¿Qué consecuencias generan en el caso griego?
    R: Las redes clientelares causan tres grandes problemas. El primero, crean grupos de presión que se resisten a los cambios, ya sean estos recortes en el gasto público, la privatización de compañías estatales, la recaudación de impuestos o la desregulación del sector privado. Segundo, las redes clientelares socavan el sentido de justicia de la sociedad, si los que son recompensados son aquéllos con conexiones, entonces la meritocracia carece de sentido y el trabajo duro no vale la pena. Ninguna sociedad puede llegar lejos en ese contexto. Y tercero, las redes clientelares envenenan la política: cuando la gente vota a candidatos basándose exclusivamente en los beneficios personales que les aportan, puede decirse que, en verdad, la ideología, los partidos y los programas no encierran ningún significado.

    P: A diferencia de muchos analistas, en tus artículos afirmas que el mayor problema de Grecia no es de carácter económico sino político. ¿Qué te lleva a sostener eso?
    R: La mayoría de problemas económicos son, en su raíz, problemas políticos que requieren de soluciones de esa índole. Por supuesto, la política y la economía están íntimamente relacionadas, pero hay una tendencia, especialmente entre los economistas, a pasar por alto los fundamentos, los orígenes políticos de esta crisis. Por ejemplo, cuando se discute acerca del déficit presupuestario se necesita hablar acerca de la capacidad del Estado para introducir y recaudar impuestos, la habilidad del mismo para hacer cumplir la ley y castigar a los defraudadores, el coraje y la sabiduría para cortar el gasto que beneficia a los grupos de presión políticamente importantes.

    Todo ello son cuestiones políticas, cuando los países gastan demasiado o sobrerregulan, normalmente lo hacen por cuestiones políticas. De manera que, concentrarse exclusivamente en las tasas de interés o los tipos de cambio es una manera limitada, y en mi opinión errónea, de entender esta crisis.

    P: ¿Está la austeridad matando a Grecia?
    R: Es difícil de decir dónde ha aplicado Grecia la "austeridad". Sí, ha recortado el gasto público y ha subido los impuestos. Pero la reducción del gasto estatal no fue de ninguna manera estratégica y el aumento en la recaudación por impuestos ha sido igualmente equivocado, centrándose en medidas "fáciles" para evitar el conflicto con los grupos de presión más políticamente fuertes. Lo que está matando a Grecia no es la austeridad en sí misma sino la falta de un impulso reformador que la acompañe. Sin esas reformas la austeridad no puede dar resultados, es entonces cuando el país incrementa los recortes y se entra en un círculo vicioso. Pero el problema de Grecia no es el exceso de austeridad, el problema de Grecia es la falta de cambios.

    P: ¿Entienden verdaderamente la UE y, sobre todo, Alemania como deben ayudar a Grecia?
    R: El resto de europeos comprenden lo que necesita hacerse, pero son, en ocasiones, poco diplomáticos en sus comunicados. Alemania, en particular, debería centrarse en lo que debe ser hecho en lugar de en señalar las culpas. Después de todo, para que alguien pueda endeudarse demasiado otro alguien debe prestar demasiado, y ese alguien a menudo han sido los bancos alemanes. Ya hay demasiadas voces que echan la culpa, no hace falta más dedos señalando.

    No creo que ni la UE ni el FMI entendieran cuan profundamente problemática era la economía Griega la primera vez que ofrecieron ayuda. Ahora, lo entienden. En general, Europa ha sido una fuerza positiva: han presionado para que se hiciesen las reformas cuando muchos griegos las repudiaban y han puesto en la agenda múltiples puntos que los mismos griegos han tenido miedo de tocar.

    P: ¿Tiene Grecia algún futuro dentro de la moneda única?
    R: El futuro griego está en la zona euro, una salida sería demasiado negativa, no solo económicamente, sino, y de manera más importante, también en lo político. Grecia necesita hacer cuatro cosas.

    Primero, ha de reducir el gasto estatal para aliviar la presión impositiva sobre los ciudadanos y para aumentar el espacio del sector privado. Segundo, el Estado necesita ser más eficiente de forma que provea de hecho el servicio que está destinado a proveer. Tercero, el país necesita mejorar su sistema judicial para contener la evasión de impuestos y otras infracciones, mayores y menores, que asedian al ciudadano en la vida diaria. Y cuarto, Grecia necesita desregular su economía, hay demasiadas líneas rojas y demasiadas restricciones que ahogan a los emprendedores y limitan la productividad.

    P: Muchos economistas, entre ellos Krugman, apoyan la salida del euro de Grecia y su vuelta al dracma. Desde esa perspectiva, una gran devaluación monetaria dispararía las exportaciones estabilizando al mismo tiempo la balanza de pagos de la misma forma que hizo Argentina. ¿Estás de acuerdo con este punto de vista?
    R: Hablando en términos generales, la afirmación según la cual si Grecia saliera del euro sus problemas desaparecerían, no es convincente. Sí, las exportaciones griegas se volverían más baratas, pero no necesariamente mejores. Siendo un importador neto, los bienes y servicios serían más costosos de adquirir. Grecia necesita mayor competitividad, pero no está ni mucho menos claro que bajando precios a través de una devaluación sea la mejor manera de conseguir ese objetivo. Cualquier empresario podría decirte que la competencia basada únicamente en el precio (y no en el valor añadido) es la estrategia errónea y es poco probable que pueda conseguirse una ventaja sostenible.

    Lo que de verdad consigue una salida de la zona euro es crear inflación, inflación aparejada a la pérdida del nexo que ayudaba a consolidar la democracia y da al país un fuerte sentido de propósito y de rumbo. En caso de volver al dracma, Grecia perdería todo lo anterior y, al mismo tiempo, habría hecho muy poco para enfrentar los problemas que encara (un gran sector público, un débil sistema recaudatorio, unos mercados altamente regulados, etc...) La salida de la Eurozona es una solución demasiado simple a los problemas.

    Es verdaderamente complicado entender por qué tanta gente está enamorada de Argentina. Sí, su PIB ha crecido a una media del 7,6% entre 2003 y 2010. Pero ese dato se consigue empleando la cifra oficial de inflación del 9,1%, cuando todo el mundo sabe que el guarismo real es tres veces mayor. ¿Es Argentina una verdadera historia de éxito? No estoy seguro. Si te fijas en su sector energético, el cual sigo, está increíblemente mal administrado. El conjunto de su sistema es muy endeble, incluso han renacionalizado YPF. De manera que... ¿Querría que Grecia se convirtiese en Argentina? No.

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