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  1. #1

    Predeterminado CARLOS ALBERTO MONTANER. Discurso "¿Libertad para qué?"

    Por Carlos Alberto Montaner

    (Brillante discurso pronunciado por el autor en la recepción del “Premio Juan de Mariana a una trayectoria ejemplar en defensa de la libertad". Madrid, 30 de abril de 2010):

    http://www.diariodecuba.net/opinion/...-para-que.html
    http://independent.typepad.com/elind...-qu%C3%A9.html

    En 1980, poco después de salir de Cuba en condiciones dramáticas, el estupendo escritor Reinaldo Arenas recogió en un libro una colección de sus artículos y ensayos políticos más combativos y lo tituló "Necesidad de Libertad".

    Era un grito. Reinaldo sentía la necesidad de ser libre. Los seres humanos necesitan ser libres. Se ahogaba en Cuba. Vivía entristecido, atemorizado o indignado. Ninguna de esas tres emociones es agradable y a veces se le trenzaban en el pecho hasta la desesperación.


    Cuando llegó al exilio, Reinaldo sintió un profundo alivio y dijo algo tremendo y doloroso: por primera vez había estrenado su verdadero rostro. Se había “desenmascarado” y sentía la cálida sensación de poder ser él mismo sin que ello le trajera castigos y marginaciones.

    En las sociedades totalitarias la pena de no ser libre y de andar disfrazado se somatiza de diversas maneras: desde el nudo en la garganta hasta un malestar difuso que se expresa con distintos comportamientos neuróticos.

    ¿Qué es la libertad? Es la facultad que tenemos para tomar decisiones basadas en nuestras creencias, convicciones e intereses individuales sin coacciones exteriores.

    Libertad es elegir al dios que mejor se adapta a nuestras percepciones religiosas, o a ningún dios si no sentimos la necesidad espiritual de trascender.

    Libertad es ofrecerles sin temor el afecto y la lealtad a las personas que amamos, o a las agrupaciones con las que sentimos afinidad.

    Libertad es escoger sin interferencias lo que queremos estudiar, dónde y cómo deseamos vivir, las ideas que mejor se adaptan a nuestra visión de los problemas sociales o las que mejor parecen explicarlos.

    Libertad es seleccionar las manifestaciones artísticas que más nos complacen y, por la otra punta, rechazar sin consecuencias las que repelemos.

    Libertad es poder emprender o poder renunciar a una actividad económica sin darle cuentas a nadie más allá de las formalidades que establezca la ley.

    Libertad es gastar nuestro dinero como nos parezca, adquirir los bienes que nos satisfacen y disponer de nuestras propiedades legítimas. Sin libertad, la creación de riqueza se debilita hasta la miseria.

    José Martí, el periodista ilustre que gestó la independencia de Cuba, aportó otra definición lateral: “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía”.

    Las tiranías nos arrebatan el derecho a ser honrados cuando nos obligan a aplaudir lo que detestamos o a rechazar lo que secretamente admiramos.

    Cuando los cubanos desfilan gritando consignas que no sienten, no son honrados. Cuando aplauden al líder que aborrecen o ríen las sandeces que suele decir, no son honrados.

    Esa simulación nos crea una incómoda disonancia psicológica. Cuando sacrificamos nuestra honradez, cuando renunciamos a nuestra coherencia interna para evitar un daño o para conseguir un privilegio, nos sentimos “sucios” e internamente avergonzados. Ser hipócrita es una conducta que hiere al que la práctica y repugna al que la sufre.


    Pero hay mucho más: en algún punto de la evolución, cuando los seres humanos abandonaron el reino de los instintos y comenzaron a guiarse por la razón, descubrieron el agónico proceso de tomar decisiones barajando constantemente los valores morales prevalecientes, los intereses materiales y los impulsos psicológicos.


    Para tomar esas decisiones era menester informarse. La violencia totalitaria trata de impedir que las personas puedan informarse. ¿Para qué necesitan informarse si todas las decisiones las toma el Estado y todas las verdades ya han sido descubiertas?

    En Cuba hay numerosas brigadas de la policía dedicadas a arrancar antenas parabólicas, descubrir teléfonos satelitales, confiscar libros prohibidos y negarle el acceso a Internet a cualquier persona mínimamente independiente. No se me ocurre una actividad más miserable que ésa.

    Cuando el socialista español Fernando de los Ríos le preguntó a Lenin cuándo iba a instaurar un régimen de libertades en la naciente URSS, el bolchevique le respondió con una pregunta cargada de cinismo: “¿Libertad para qué?”.

    La respuesta es múltiple: libertad para investigar, para generar riquezas, para buscar la felicidad, para reafirmar el ego individual en medio de la marea humana, tareas todas que dependen de nuestra capacidad de tomar decisiones.

    La historia de Occidente es la de sociedades que han ido ampliando progresivamente el ámbito de las personas libres.

    Poco a poco les arrancaron a los monarcas y a las oligarquías religiosas y económicas las facultades exclusivas que tenían de decidir en nombre del conjunto. Los pobres y los extranjeros alcanzaron sus derechos. Lo mismo sucedió con las razas consideradas inferiores, con las mujeres, con las personas marginadas por sus preferencias sexuales. La esclavitud, finalmente, fue erradicada.

    Es posible contar el largo recorrido histórico de los seres humanos como la aventura constante de nuestra especie en procura de ampliar progresivamente el número de las personas dotadas del derecho a tomar sus propias decisiones.

    A veces el ejercicio de esa facultad toma dimensiones heroicas. Hace unas semanas el preso político cubano Orlando Zapata Tamayo decidió morirse de hambre y sed para protestar contra las injusticias y los atropellos de la dictadura. Sólo le quedaba la vida para defender su dignidad de ser humano y la entregó. A él, a su memoria dolorosa, muy conmovido, le dedico estas palabras.
    Última edición por Constitución 1978; 01/05/2010 a las 10:06

  2. #2
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    Predeterminado El fantasma de Kim Jong-il recorre América Latina

    Ya podemos tachar de nuestra particular lista de tiranos en activo a Kim Jong-il, y esperar a que la sucesión traiga vientos de cambio en Corea del Norte. El Amado Líder ha sido llorado por sus súbditos, en uno de esos actos públicos que rezuman espontaneidad y libertad, tan característicos del país.

    En las circunstancias en las que operan los miembros y miembras del gran proyecto comunitario norcoreano, no es fácil saber dónde está la realidad y dónde la ficción; dónde las acciones inducidas por el miedo atroz y dónde las acciones libres, si es que éstas existen.

    Seguramente los norcoreanos, mientras lamentaban –o fingían que lamentaban– la muerte de su planificador, no pensaban en el devastador impacto de éste sobre la economía (una palabra muy fría para referirse a las vidas materiales y el potencial creativo de los norcoreanos). No se percataron en ese momento de que en 1975 las dos Coreas disfrutaban de un nivel de renta per cápita idéntico, y ahora una acabado con las hambrunas y se puede permitir el lujo de encender la luz por la noche, mientras que la otra se complace de ser el país más autárquico del planeta, pero no puede presumir de los dos éxitos anteriores.

    Pero ahora que se va Kim Jong-il, otros líderes –con más o menos tintes totalitarios que el norcoreano– siguen haciendo de las suyas. No es de extrañar que Hugo Chávez haya lamentado el fallecimiento de su camarada.

    En parte de Latinoamérica un fantasma lleva tiempo recorriendo la región: el del socialismo del siglo XXI. Dicen luchar contra el pensamiento único y las políticas neoliberales de los años 90, que a su juicio agravaron la ya difícil situación del continente.

    Pero no se dan cuenta de que, en realidad, lo que se hizo fue engordar todavía más a unas determinadas elites: mismo perro con distinto collar. No se introdujeron de forma real y efectiva las dos patas sobre las que se asienta toda economía liberal –que pueda llevar este nombre-: la propiedad privada y la libertad contractual, con todas las instituciones que ambas requieren.

    En absoluto desmontaron los "cinco principios de la opresión" en América Latina, como los llama Álvaro Vargas Llosa: corporativismo, mercantilismo de Estado, privilegio, transferencia de riqueza y ley política.

    A pesar de ello, luchan contra el enemigo neoliberal con la fuerza que tienen: la de la coacción del socialismo (del siglo XXI). Esa coacción que en Ecuador, por no hablar de la paradigmática Venezuela, utiliza todos los resortes del poder político para publicitar las bondades de su gestión y, al mismo tiempo, eliminar a los disidentes; que camina hacia el proyecto biosocialista de la desmercantilización de la economía mediante la inflación de leyes e intervencionismo y la deflación de la iniciativa privada.

    Kim Jong-il muere, pero otros muchos líderes aspirantes a totalitarios siguen vivitos y fastidiando.

    Ángel Martín Oro, en www.juandemariana.org

  3. #3
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    Predeterminado Acordes finales, desolación y sospechas

    El socialismo del siglo XXI, predestinado por sus fundadores a marcar la historia de América hasta el fin de los tiempos, ha entrado en una etapa de desconcierto, rupturas, búsquedas de veredas y dispersión. La ardorosa corriente política sólo ha podido dejar su huella perturbadora en los primeros años de la centuria. Los expertos de la región comienzan a señalar en los almanaques sus últimos seis meses de soledad.

    El bloque de países -Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Cuba- se llegó a ver en un momento como una fuerza que haría renacer la influencia del llamado campo socialista, otro proyecto de eternidad muerto del susto a la vera del muro de Berlín.

    Venezuela era, en aquél espejismo, la copia de la Unión Soviética. Y el dinero del petróleo de los venezolanos, repartido por sacos en aviones privados, hicieron que de un día para otro Chávez consiguiera sin mucho esfuerzo un grupo numeroso de aliados y pedigüeños. Al núcleo duro se sumó Argentina y llegaron a formar una hermandad, como comienza a verse ahora, regida por los afectos de una logia de cuñados.

    Fue una gran fiesta del populismo y el nacionalismo barato, un carnaval antiimperialista y anticolonial en el que, como se dice por allá, si la mujer de un compañero del partido se iba con otro se organizaba una protesta frente a la embajada yanqui o se mandaba a tumbar una estatua de Colón.

    La pachanga sigue, pero algunos músicos se niegan a tocar; el dueño del salón se llevó el piano, repartieron los postres y las luces se apagan y se encienden. Quedan algunos bailadores dando vueltas. Otros invitados no se quieren separar de la barra donde dan gratis los rones y el pasapalo.

    Es cierto que la enfermedad de Chávez ha acelerado la clausura de la parranda. Y los presidentes de la piña radical se han desgastado a la hora de enfrentar sus conflictos internos con bravatas, nacionalizaciones, expulsiones, censuras, cargas policiales y golpes efectistas provisionales.

    En los últimos acordes de la bachata los une la intolerancia, una ideología de micrófonos y la incapacidad congénita para llevar adelante el desarrollo económico y las libertades.

    Los salvadores del continente buscan en estos tiempos su salvación individual. Miran con miedo la silla vacía en Caracas y con suspicacia a La Habana, su fuente de inspiración original. Los dirigentes cubanos botaron a patadas de la isla a la Iglesia y a los ricos cuando aquello del socialismo real. Ahora van a misa temprano y al mediodía llegan puntuales a los almuerzos con los millonarios (o sus descendientes) que ya empezaron a regresar.


    Raúl Rivero, en El Mundo

  4. #4
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    Predeterminado Hay un camino

    Una multitud inunda Caracas para apoyar a Capriles

    El candidato opositor inundó las calles de Caracas con miles de simpatizantes al formalizar su candidatura a las elecciones presidenciales.


    M.Higueras / Iberoamérica / LD / Agencias 2012-06-11

    Impulsado por unas primarias en las que participaron más de tres millones de personas, muchas más de lo esperado, Henrique Capriles Radonski demostró por primera vez su poder de convocatoria en la calle.

    La marcha, que abarcó buena parte de la ciudad con seguidores que bailaban y ondeaban banderas de partidos del candidato, es una de las manifestaciones más grandes que ha logrado la oposición en la última década, después de años de convocatorias exiguas. Vestido con una camiseta del equipo de fútbol de Venezuela, la Vinotinto, Capriles hizo el recorrido caminando y trotando a ratos.

    Al llegar a su destino, Capriles subió a una gran tarima en la que desde temprano se estaban presentando grupos musicales e intervenían personajes del mundo artístico nacional incluyendo a su exnovia, la presentadora Erika de la Vega, quien le dio la bienvenida al candidato como "el próximo presidente de Venezuela". En sus primeras palabras, Capriles dijo que "hoy salieron como un millón de personas, más de un millón de personas" y agregó que "el 7 de octubre vamos a decidir no entre dos hombres, sino entre dos opciones de vida (...) Hoy doy un paso más para la victoria".

    El candidato se comprometió durante su discurso a unir a los venezolanos, divididos por diferencias políticas, y aseguró que sería, incluso, "el presidente de los rojos", en alusión a los seguidores del presidente, Hugo Chávez. Indicó que en su proyecto "no hay espacio para el odio", "la venganza", ni las "listas" de seguidores o detractores, y sí lo habrá para "el amor", "el encuentro" y el "diálogo". "Con Capriles se va a acabar la división entre chavistas y escuálidos (como llama el oficialismo a la oposición). No hay dos Venezuelas, amigos, hay una sola Venezuela", dijo. Además apuntó que "solo no puede Capriles. Capriles necesita a los 28 millones de venezolanos (...) Voy a ser el presidente de los rojos (partidarios de Chávez) también".

    Los seguidores llenaron las calles del centro de Caracas e incluso muchos quedaron sin poder acceder a una zona reservada por años a los partidarios de Chávez. Fuegos artificiales, artistas y música en vivo sirvieron de telón de fondo al recorrido, que transcurrió sin contratiempos bajo el lema "hay un camino".

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