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  1. #21
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  2. #22
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    Predeterminado Muñequitas y señoras

    El Frankfurter Allgemeine está en lo cierto al llamar a las ministras del Gobierno «las muñequitas de Zapatero» y es comprensible que se ría de ellas. Las mujeres de este Gobierno, así como las que últimamente han tomado el PSOE, no son más que mujeres demostrando lo feminista que es Zapatero. Mujeres sin ninguna virtud especial, sin ningún talento demostrado, sin ninguna aportación consignable que hayan hecho a la vida pública, ni granito de arena que hayan puesto para hacer realidad el sueño de una España mejor. Nada. Sólo mujeres cuota, mujeres por ser mujeres, cayendo en los tópicos más casposos y desahuciados del feminismo de los años 70, con los labios ultrapintados de Lidia Falcón de fondo.

    La mujer de izquierdas ha sido siempre un fracaso en política. Desde la Transición, la mujer más relevante que ha dado la política española ha sido Esperanza Aguirre; el Reino Unido ha conocido a su mejor primer ministro con Margaret Thatcher y a su mejor monarca con la reina Isabel II, el símbolo mundial de lo alto y de lo distante. Ella, que nunca ha caído en la vulgaridad de intentar resultar cercana ni en el horror estético de la campechanía.

    Cuando Hillary Clinton perdía las primarias contra Obama se puso a llorar y al final América acabó prefiriendo a un negro que a una mujer. Merkel se hizo con el poder en Alemania y lo ostenta con acierto y elegancia. Ségolène Royal perdió por goleada ante Sarkozy y, como las muñecas de Zapatero, el lema que usó para su funesta campaña fue únicamente el de su sexo: La France Présidente. Por lo único que se ha distinguido Carme Chacón ha sido por su forma de vestir y por los ojitos que le pone al presidente del Gobierno. Sólo unos años antes, Condi Rice, mujer y negra, se supo convertir en la peor pesadilla de la maldad islamista.

    Si la presidenta de Madrid, en su valiente lucha contra el abuso sindical, es el pecho de Marianne guiando a su pueblo hacia la libertad, Trini, de cuero negro y ninguna idea, sólo supo enseñar el escote cuando quiso disputarle a Gallardón la Alcaldía de la capital de España. En Cataluña, mientras consejeras socialistas como Montserrat Tura pierden el tiempo discutiendo si son más o menos catalanistas, o si irán o no irán en las próximas listas electorales, la diputada de CiU Irene Rigau, magnífica musa de la derecha catalana, consiguió aprobar desde la oposición una muy buena Ley de Educación, católica y concertada, abundando en las discrepancias del tripartito e imponiéndose con rigor y autoridad, altiva con su triunfo.

    La izquierda está tan pendiente de la cuota, de la apariencia y de lo políticamente correcto que eso es todo lo que suele obtener, tanto con sus políticas sociales y económicas como culturales. Puro escaparate y «tu cuerpo es un cuenco/ para ponerle un lirio/ cuando llega el buen tiempo». La derecha, sin quererse meter en la vida de los otros, suele conseguir lo mejor de la vida de los otros y de las otras.


    Mientras el feminismo chilla hacia la izquierda, las mujeres realmente inteligentes brillan en la derecha y consiguen lo que se proponen, sin marginación ni queja. Lo mismo que en la vida: las que valen se hacen empresarias y las que no llegan, sindicalistas.

    Salvador Sostres, en El Mundo

  3. #23
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    Predeterminado Vuelta de tuerca para criminalizar aún más al varón

    La modificación del Código Civil que pretende impulsar el Gobierno para retirar automáticamente la custodia de los hijos a los hombres que resulten imputados en cualquier delito de violencia de género es un grave error, que insiste en la línea ideológica de criminalizar al varón por el simple hecho de serlo. La propia presentación de la iniciativa causó ayer confusión por las versiones distintas que ofreció la ministra de Sanidad e Igualdad y por los términos jurídicos imprecisos que utilizó.

    Leire Pajín informó en un primer momento de que la pérdida de la custodia estaba pensada para «los maltratadores con una sentencia firme». Sin embargo, horas después matizaba que sería de aplicación a todos los hombres «incursos en un proceso por violencia de género», sin necesidad por tanto de que exista sentencia y -habrá que colegir también de sus palabras- sin necesidad siquiera de que éstos hayan sido procesados. A última hora de la tarde el Ministerio se vio en la obligación de publicar una «nota aclaratoria» en la que aseguraba que la propuesta no significa que los acusados por violencia de género vayan a perder la guarda y custodia de sus hijos «sólo por el hecho de ser denunciados».

    El anuncio de la ministra fue realizado durante el acto de homenaje a las víctimas mortales de la violencia de género y todo indica que, más que ante una iniciativa meditada, estamos ante un guiño al colectivo feminista para aparentar que van a darse más garantías a las víctimas. Sin embargo, la retirada cautelar de la custodia de los hijos a presuntos maltratadores ya está prevista en el Código Penal y viene aplicándose con normalidad: en cinco años ha sido dictada a más de 11.000 hombres.

    Las asociaciones judiciales reaccionaron ayer de forma unánime contra la medida anunciada por Pajín, que calificaron de «innecesaria», «propagandística» y «peligrosa». En esas críticas coincidieron -circunstancia poco común- tanto las asociaciones progresistas como las conservadoras. Los jueces están en contra de que la retirada de la custodia se aplique de forma automática, independientemente de las circunstancias de cada caso.

    Hay incluso serias dudas de que el cambio normativo sea constitucional, puesto que equivale a despreciar la presunción de inocencia. Pero además, existe el convencimiento de que una legislación así tendría efectos perversos en los procesos de separación, pues dispararía las denuncias falsas por malos tratos.

    Tratándose de una iniciativa de tanta repercusión, lo lógico sería que Pajín hubiera intentado pactarla con el principal partido de la oposición. Sin embargo, el PP reiteró ayer que está en contra de retirar la custodia sin que exista una sentencia judicial. Lo que a estas alturas parece empezar a quedar claro es que la ministra ha intentado dar otra vuelta de tuerca a ese planteamiento de política penal de género que castiga al varón, y que ya se ha consagrado con una legislación que prevé penas distintas para un mismo delito en función de si el condenado es hombre o mujer.

    Los colectivos de homosexuales han vuelto a insistir esta semana en las contradicciones de la Ley de Violencia de Género con una campaña en la que exigen que no se les excluya. Dado que la norma no contempla las agresiones entre parejas del mismo sexo, rebaja estos episodios a la consideración de simple violencia doméstica. Ya hay sentencias en ese sentido, como la dictada por la Audiencia de Cantabria corrigiendo a un Juzgado que había condenado por «violencia de género» a una lesbiana que agredió a su esposa.

    He aquí el disparate al que lleva esta política penal de género: el Gobierno que más se ha significado por la defensa de los derechos de los homosexuales acaba siendo acusado por negárselos en materia de violencia de género. En el fondo, lo que esto demuestra es que ante el Derecho no debería haber ni hombres, ni mujeres, ni gays, ni lesbianas, sino ciudadanos con iguales derechos y obligaciones.

    Hoy, en El Mundo

  4. #24
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    Predeterminado Tabla rasa

    Juguetes sexistas

    Ya estamos en navidades, viene Papá Noel (y Noela) y los niños están por unos días en sus casas fuera de las garras de los pedagogos. Pero ni aún así están libres del sistema del adoctrinamiento, porque la élite dirigente ha roto todos los límites en su ansia bulímica de superioridad moral, promulgando fatwas contra todo lo que va contra su sentido estrechísimo de lo que para su entender es bueno, correcto y racional, a partir de su limitadísima y sectaria visión del mundo.

    En este caso hablamos de la campaña que se nos viene encima contra lo que llaman "juguetes sexistas". Es de esperar que a cualquiera le resulte cómico que sea necesario defender lo que es de sentido común. Todo el mundo que tiene hijos sabe que los niños y las niñas son diferentes y siempre lo han sido. La izquierda en los años 20 era furibundamente partidaria de la idea de que los comportamientos obedecen a un determinismo genético. Ni por asomo creían que mujeres y hombres eran lo mismo. Huxley y Wells imaginaban el sueño de Nietzsche de una era de superhombres a través de la eugenesia. No podía haber mayor servicio a la Humanidad... hasta que Hitler se apropió de la idea: el eugenismo es una idea de la izquierda clásica, retomada por los nacionalistas después de la Primera Guerra Mundial. Es el progresismo aplicado al terreno de la genética

    Después de Hitler, la izquierda, ansiosa de tener una palanca para su imperialismo moral, abrió el siguiente paquete a su disposición de ideas disparatadas pero autoconfortantes. En el paquete ponía "determinismo cultural". Dicho y hecho. De repente todo fenómeno psicológico y social era una construcción social o cultural:"¿Es usted guapo? ¿Listo? ¿Tonto? ¿Tímido? ¿Es usted delincuente? O incluso, ¿ve usted el color rojo donde hay un color rojo? Eso son constructos. La realidad no es esa. La realidad es lo que le digamos nosotros".

    Nada de eso. Los grupos humanos, desde los primeros homínidos, han tenido una división del trabajo, donde los hombres cazaban y las mujeres recolectaban. Por qué eso es así y no al revés está relacionado con la mayor dedicación de las mujeres a la crianza de los niños y eso a su vez tiene que ver con la mayor inversión que realizan las mujeres en dar a luz a las criaturas.

    Muchas conductas típicamente femeninas están asociadas con evitar riesgos. Son conductas optimizadas para asegurar la prolongada crianza de los hijos en condiciones estables (la recolección es una conducta relativamente poco arriesgada). Por el contrario, la menor aversión al riesgo de los hombres es consecuencia del rendimiento que tienen esas conductas para lograr descendencia. Enfrentarse con animales resulta más arriesgado que vérselas con vegetales,pero una buena pieza de carne era un atractivo y un signo de estatus. No por casualidad es romántico que el hombre invite a la mujer a cenar.

    Pero las conductas y las habilidades complejas no se codifican en los genes ni en la cultura solamente. El código genético es insuficiente para programar cada detalle de la conducta. Por su parte, el ambiente no ofrece enseñanzas si no se focaliza el esfuerzo de aprender en lo que interesa. Por eso, lo que codifican los genes son programas de aprendizaje y unas tendencias que incluyen el gusto por aprender las habilidades más apropiadas para cada sexo. Para cazar o guerrear se necesita aprender habilidades de coordinación vista-extremidades, pelearse, cooperar en equipos y, sobre todo, el gusto por observar e imitar a los hombres de su sociedad. Por otro lado, para aprender las decenas de tareas que conlleva la crianza y educación de los niños se necesitan otro tipo de tendencias que están perfectamente patentes viendo a las niñas jugar. Esos dos tipos de programas de aprendizaje dan lugar a los distintos juegos de los niños y niñas. Los videojuegos es una actividad muy relacionada con la caza e ir de compras lo está con la recolección.

    Por supuesto, ninguno de esos programas incluye el deseo de aprender matemáticas o aprender a comportarse. Por eso el juego es una cosa y la enseñanza y la educación otra muy distinta y nunca se debe abordar lo segundo como si fuera lo primero. El programa educativo de los socialistas, basado en el determinismo cultural es un perfecto anti-ejemplo de lo que se debe hacer: los pedagogos quieren que los niños aprendan materias escolares como si fuera un juego, cosa imposible. Al mismo tiempo, reprimen los juegos de los niños como si fueran conductas antisociales y desprecian los gustos de las niñas y su aversión al riesgo como si fuera el efecto de una educación represora y no de sus tendencias naturales. Ese antimasculinismo y antifemeninismo explica muchas cosas. El progresismo está en oposición a cualquier noción sensata de educación y de desarrollo sano de la personalidad de los niños.

    Por Alberto Gómez Corona, físico y creador de varios blogs sobre evolucionismo, como La nueva Ilustración evolucionista, Psicología evolucionista y Darwinismo Conservador. En LD

  5. #25
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    Predeterminado No fui la niña que quería mi abuela

    Uno de mis primeros y más extraordinarios recuerdos de juventud es una conversación con mi abuela.

    Tuve muchas conversaciones con ella, o más bien monólogos, pero esta destaca especialmente porque fue cuando ofreció los aspectos más importantes de su enseñanza. Fue cuando entendí cuánto valía yo: aproximadamente lo mismo que un pedazo de grasa de oveja al sol.

    Estábamos en nuestro jardín delantero. Era un día caluroso, como casi siempre en Mogadiscio.

    Nada de particular, con las moscas de costumbre y las hormigas que yo evitaba por temor a sus punzantes y horribles mordeduras. Si se me subían por el vestido ome sentaba sobre ellas accidentalmente, me castigaban con una picadura que me hacía dar alaridos de dolor.

    Los gritos y saltos provocaban el disgusto de mi abuela, que incluso me daba algún bofetón. Tenía seis o siete años, tal vez menos, pero sé que no tenía ocho porque mi familia aún no se había ido de Somalia. Como de costumbre, mi abuela me sermoneaba. Ese día, como todos los demás, me estaba reprendiendo para que recordara mi sitio.

    "Cruza las piernas - medijo-.Baja la mirada. Debes aprender a no reírte, y si tienes que hacerlo, asegúrate de no cacarear como las gallinas del vecino". No teníamos gallinas, pero el ruido de las del vecino chillando y entrando en propiedad ajena me bastó para captar el mensaje. "Si has de salir, asegúrate de ir acompañada y de que andáis lo más lejos posible de los hombres", recalcó.

    Para enfado de mi abuela, le contesté con la pregunta: "Pero, abuela, ¿qué me dices de Mahad?". Mi hermano Mahad nunca parecía invitado a este tipo de prédicas. Me contestó como la niña torpe que ella resolvió que era yo.

    "¡Mahad es hombre! Tu mala suerte es que naciste con una raja entre las piernas. ¡Y ahora, nosotros, la familia, hemos de hacer frente a esa realidad!", destacó.

    Pensé que era otra cosa más que había hecho mal y que no podía corregir. Si tan sólo no fuera tan tonta; si tan sólo entendiera que del defecto de que tanto abominaba mi abuelita tenía yo la culpa... "Ayaan, eres terca, imprudente y haces muchas preguntas. Es una combinación fatal. La desobediencia en las mujeres tiene su castigo, y tú eres desobediente. Lo llevas dentro, en la misma médula. Sólo puedo intentar decirte lo que está bien", me decía.

    Mi abuela señaló un pedazo de grasa de oveja en el suelo. Estaba cubierta de hormigas y las moscas revoloteaban encima, posándose, chupándolo. Era un inmundo pedazo de carne calentándose al sol y del que se escurría una gota de grasa. Me dijo: "Eres como ese pedazo de grasa al sol. Si transgredes alguna regla o costumbre, los hombres no tendrán más piedad que esas moscas y hormigas".

    Mucho ha cambiado en mi vida desde aquellos soleados días con la abuela. Ahora, cuando miro atrás, veo que he demostrado que se equivocó. Desobedecí, fiel a mi naturaleza, e infringí normas, pero evité el destino de la grasa de oveja.

    Sentada en un avión, tengo en mi regazo las memorias de Nujood Ali. El título del libro es I am Nujood, age 10 and divorced.Mi lista de lectura incluye otro libro, de Elizabeth Gilbert. Se titula Eat, pray, love: one woman´s search for everything across Italy, India and Indonesia.Asocié ambos libros debido a su descripción del matrimonio y el divorcio, y especialmente de la palabra doloroso.

    Nujood tenía ocho años cuando un repartidor se le acercó a su padre en Saná (Yemen). Después de la señal inicial de hospitalidad, el hombre expuso el motivo de su visita: buscaba esposa. Sus dos hermanas mayores ya estaban casadas, así que Nujood era la novia lógica, independientemente de su edad. Su padre aceptó 750 dólares como dote y entregó a su hija de ocho años. Cuando su madre y hermanas intercedieron por ella, diciéndole que era muy joven para casarse, el padre contestó con la excusa utilizada por todos los musulmanes que casan a sus hijas antes de su mayoría de edad: "¿Muy joven? Cuando el profeta se casó con Aisha apenas tenía nueve años".

    De hecho, Mahoma se casó con Aisha cuando tenía seis años. Según las escrituras, el profeta esperó a que Aisha empezara a menstruar antes de consumar el matrimonio. El nuevo esposo de Nujood, Faez, no mostró la misma paciencia.

    Con dolorosos detalles, Nujood describe una verdadera pesadilla en su noche de bodas: cómo se escapa, cómo busca ayuda, cómo lucha, cómo la toca y cómo se retuerce para escaparse de sus brazos, cómo llama a su suegra. "¡Tía - grita-,que alguien me ayude!". Pero sólo había silencio. Describe cómo la agarró, su horrible olor, una mezcla de tabaco y cebolla. Recuerda la infantil amenaza que le lanza - "se lo voy a decir a mi padre"-y la contestación de su esposo: "Puedes decirle todo lo que quieras. Firmó el contrato de matrimonio, me dio permiso para desposarte".

    Cuando Nujood pudo volver a ordenar sus ideas, se dispuso a planear su huida. Recomiendo este relato a todos los que quieran entender las cosas a las que pueden estar sujetas las musulmanas.

    En Yemen, el padre de Nujood, su esposo, los jueces, la policía y la sociedad - con pocas excepciones-consideraron que su situación era normal. Y Yemen no es un país único en eso, en absoluto.

    Cuando vuelvo a la descripción de Elizabeth Gilbert de un divorcio doloroso, me resulta patente lo que el feminismo ha logrado en Occidente. Gilbert decide divorciarse no porque la hubieran forzado a casarse, sino porque hay algo intangible que su marido no puede ofrecerle. Ella decidió casarse con él y todas las decisiones que tomó fueron voluntarias: casarse, comprar propiedades juntos, incluso intentar tener un hijo. No obstante, aun así se sintió vacía.

    El profundo sentimiento de descontento la lleva a abandonar su matrimonio, su carrera, la vida de mujer privilegiada. Se va a Italia para encontrar paz, el placer de la devoción. En Indonesia encuentra otra parte de ella: el equilibrio entre los placeres de comer y orar. En India se topa con un gurú que atiende sus necesidades espirituales.

    La historia de Gilbert muestra lo que el feminismo puede lograr en otras partes, especialmente en el mundo musulmán. Pero su historia también demuestra algo más. Las mujeres de Occidente, como Gilbert, que han cosechado aquello por lo que las primeras feministas pelearon apenas guardan parecido con las mujeres como Nujood o conmigo cuando era niña.

    No se trata de juzgar a Gilbert. Al contrario, admiro su honradez intelectual y su búsqueda de autoconocimiento. La mujer en que me he convertido en Occidente se siente más próxima a las Gilbert de este mundo que a las Nujood. Pero mientras leo ambos libros me pregunto: ¿qué puede ofrecer el feminismo occidental de la actualidad a las mujeres tipo Nujood?

    Muchas veces, mis públicos occidentales me preguntan: "¿Dónde se equivocó el feminismo?". Pienso que la respuesta está delante de nuestras mismas narices. El feminismo occidental no se ha equivocado para nada - ha cumplido su misión hasta tal punto que mujeres como Elizabeth Gilbert pueden casarse libremente y dejar a sus esposos con la misma libertad, simplemente para perseguir sus propias inclinaciones culinarias y religiosas-.La victoria del feminismo permite que mujeres como Gilbert moldeen sus propios destinos.

    Pero esta victoria tiene un precio: un subjetivismo extremo tan completo que muchas mujeres occidentales han perdido la capacidad de comprender y sentir a otras mujeres no sólo del mundo islámico, sino también de China, India y otros países; mujeres cuyo sufrimiento adopta formas casi desconocidas en Occidente, salvo en los guetos de inmigrantes. Están demasiado ocupadas buscando el tapiz de oración o la pasta perfecta como para que les importe un comino un caso de violación infantil en Yemen.

    Lo mejor que podemos esperar no es que Occidente invada otros países con la esperanza de emancipar a sus mujeres. No es realista ni deseable (y sigue siendo nuestro objetivo menos convincente de la guerra en Afganistán). Lo mejor que podemos esperar es un neofeminismo que recuerde a las mujeres de Occidente las fases iniciales de su movimiento de liberación, en los que no sólo comprendieron la subyugación de las mujeres, sino que se dispusieron a desmantelar los propios cimientos de sus jaulas. Para que el sueño de liberación se haga realidad entre las mujeres de Oriente, es imperativo que intentemos quebrar las bases y apoyos de su subyugación, consagrados actualmente en forma de religión y costumbres.______________

    © Ayaan Hirsi Ali, en La Vanguardia

  6. #26
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    Predeterminado Cien años de dogmatismo feminista

    Ahora que se cumplen los cien años del día de la mujer trabajadora estaría bien hacer un balance. El feminismo, como todos los movimientos religiosos o ideológicos, es un movimiento creado, mantenido y dirigido por hombres que tiene entusiastas seguidoras. No podía ser de otra manera. Sobre su creación, el ultrafeminismo moderno parte del determinismo cultural de Franz Boas. De éste y de Marx se deriva el concepto de "liberación de la mujer": Si las ideas y las conductas son un producto de la superestructura económica (según el marxismo) o de la cultura (según el determinismo cultural) entonces, si en cualquier sitio hay más hombres que mujeres es porque hay opresión y discriminación de la mujer por parte de ese sistema económico o esa cultura.

    Pero la premisa mayor es falsa. Líbreme el gran arquitecto de decidir yo a que se debe dedicar cada uno, pero mujeres y hombres tenemos distintas capacidades y nos gusta hacer cosas distintas. Y eso no es por el sistema económico ni por la educación ni por la Iglesia ni por la televisión ni por los padres, sino porque está en nuestra naturaleza o, si se quiere, en nuestra biología y en nuestros genes. Y esto entra en la cabeza en cuanto se entiende la teoría de la selección natural y las presiones evolutivas a las que fueron sometidos nuestros antepasados durante millones de años. En particular, las mujeres se dedicaban fundamentalmente al cuidado de sus hijos y de su clan, simultaneado con otras decenas de tareas para las que se necesitan mucha minuciosidad, perseverancia e inteligencia.

    Si las habilidades y gustos no cambian, ¿por qué entonces la mujer se incorpora al mundo del trabajo cada vez más? La respuesta está en la misma pregunta: ¿acaso antes no trabajaba? En el cómputo de ocupación femenina no entran las que friegan escaleras, las que trabajan en el campo o las que cuidan enfermos, porque esas mujeres tienen a su familia como primera prioridad. En la neolengua que hablamos, "mujer trabajadora" significa "mujer alejada de la familia". Lejos de realizarse por el trabajo, las mujeres que desisten de dedicarse a la familia como primera prioridad en su inmensa mayoría lo hacen debido a la enorme presión ideológica y económica de la sociedad progresista en la que vivimos.

    El camino de la igualdad por decreto ha llevado a las mujeres a lugares absurdos, algunos tan extremos como la guerra, donde son violadas por sus propios compañeros (en caso de peligro de muerte, el hombre, por lógica evolutiva, tiende a la violación como estrategia reproductiva inconsciente). O se ven obligadas a estar todo el día, si no largas temporadas, lejos de su familia, lo cual lleva a su hombre a desapegarse de ella. (El hombre para invertir emocional y económicamente en su familia necesita tener la certeza de que sus hijos son suyos). No es extraña la alta tasa de divorcios y maltrato. La trivialización de la institución del matrimonio, realizada asimismo por la izquierda, ha contribuido a esta situación, en la que las mujeres están cada vez mas abandonadas a su suerte. O, si se usa la neolengua progresista, ahora son "dueñas de su destino"... y tuteladas por el Estado y por ellos, faltaría más. La inexistente tasa de natalidad y la inviabilidad del sistema de pensiones son también consecuencia de todo esto.

    Como en todas las revoluciones, llega un momento en que el sentido común tiende a restablecerse por sí mismo. En muchas universidades técnicas de Centroeuropa o Estados Unidos es muy difícil ver a una mujer. En los países que ya han pasado la cresta de la ola feminista, son las mujeres las que eligen sus deificaciones y sus tiempos, como la enseñanza, la psicología, la administración, la medicina o cualquier trabajo en el que se sienten a gusto y pueden dedicar tiempo a su familia, sin importar que Hollywood produzca película tras película en la que mujeres irreales se atreven con monstruos alienígenas mientras salvan a marines desmayados o son ejecutivas ninfómanas que luchan contra bandas internacionales

    Al contrario, en los países más retrasados en la revolución feminista, la propaganda es la que decide. Si hay que liberarse de algo es del feminismo. Y que cada uno se dedique a lo que le guste.

    Por Alberto Gómez Corona, físico y creador de varios blogs sobre evolucionismo, como La nueva Ilustración evolucionista, Psicología evolucionista y Darwinismo Conservador.

  7. #27
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    Predeterminado Las cuotas

    El 36% de quienes se doctoraron en España durante 1990 eran mujeres. Esa proporción ha subido hasta el 50%, pero sólo el 15% de los catedráticos universitarios son mujeres. Aunque no conviene confundir los índices del momento con los longitudinales, ese 15% es muy bajo.

    Las comparaciones entre varones y mujeres en el campo profesional y salarial suelen ser “rápidas y contundentes” y no demostrar nada, pero los datos aquí expuestos detectan la existencia de una discriminación universitaria, y más sabiendo que las calificaciones académicas de las mujeres son sistemáticamente mejores que las de los varones desde la infancia hasta la licenciatura (el 65,6% de las mujeres acaba el bachillerato a la edad adecuada –frente al 59,6% de los varones– y con mejores notas). Sin embargo, ya en la elección de carrera se produce un sesgo significativo (aunque se está reduciendo): en la mayor parte de las ingenierías el número de alumnas es mucho más bajo que el de alumnos… y este dato explica, en parte, la escasa presencia de mujeres entre los altos directivos de las empresas. Otra evidencia: los resultados de las selecciones realizadas mediante pruebas objetivas (por ejemplo: oposiciones) son altamente favorables a las mujeres.

    Lo expuesto nos lleva a un par de conclusiones. La discriminación profesional que perjudica a las mujeres tiene su raíz más sólida no en el machismo de quienes seleccionan a los aspirantes para los altos cargos empresariales o el de quienes fijan los sueldos, sino en las obligaciones autoasumidas (hogar, cuidados familiares, etc.) por las mujeres. Y las cuotas y otros métodos legalmente coercitivos, al no atacar el origen del problema, no lo van a resolver, y sí desprecian el criterio de “mérito y capacidad”, criterio que sí favorece a las mujeres. En otras palabras, el atajo –que se quiere transitar a lomos de medios legales de tipo coactivo– suele provocar daños colaterales, pues ni las piezas sociales se encajan a martillazos ni un buen fin justifica unos malos medios.

    Por Joaquín Leguina, en La Gaceta

  8. #28
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    Predeterminado "Las autoridades tienen una falsa neutralidad con la Iglesia"

    El párroco del templo atacado en Barcelona: "La reacción sería otra si fuera asaltado un centro islámico". Los daños, casi 6.000 euros.

    El padre Manuel Valls, párroco de la iglesia de Sant Vicenç, en el barrio de Sarriá de Barcelona, no tiene miedo, pese a los distintos ataques sufridos. El último un incendio provocado, el pasado 23 de marzo, que causó daños por casi 6.000 euros en la puerta del templo.

    El padre Valls lamenta la actitud de la mayoría de los medios de comunicación y de las autoridades ante estos ataques. “Las autoridades mantienen una falsa neutralidad en temas religiosos”, asegura. El ejemplo, dice, es que “si esto hubiera ocurrido en un centro islámico la reacción hubiera sido virulenta”.

    No obstante, el padre Manuel Valls se siente respaldado tanto por el arzobispado como por el actual consejero de Interior, el convergente Felip Puig. De hecho, dice que confía en la investigación de los Mossos d’Esquadra, mientras que en ataques anteriores, el entonces consejero de Interior, el ecosocialista Joan Saura, “no demostró mucho interés”. Ahora, dice, le consta que el consejero Felip Puig tiene interés en investigar los hechos.

    Anticlericalismo
    El párroco da bastante crédito a que el ataque haya sido realizado por un grupo anarco-feminista. No tiene miedo, pero sabe que es una persona conocida –oficia la misa en catalán cada domingo a través de TV2– y “puede que algún día haya dicho algo que moleste a algunas personas”, dice.

    Pero cree que el grupo que ha realizado el ataque es próximo, del mismo distrito. Y lo enlaza con los ataques a iglesias por parte de anarquistas durante la Semana Trágica de 1909. “El anticlericalismo existe”, asegura. Apunta a los medios de comunicación que, con sus informaciones o con sus silencios, permiten los ataques a la Iglesia.

    Especialmente crítico se muestra con el programa Polònia de TV3 y los gags que ridiculizan al papa Benedicto XVI.

    El último ataque a la iglesia de Sant Vicenç de Sarrià lo reivindica un grupo feminista. El padre Manuel Valls recuerda que en una web islámica catalana que ha consultado recientemente se enumeran múltiples celebraciones islámicas, realizadas con el apoyo de autoridades locales catalanas, en las que sólo se invita a los hombres y a los niños, y las mujeres son totalmente marginadas. Un “silencio obsequioso” de las autoridades hacia esta marginación de la mujer, afirma, que no ocurre cuando se trata de la Iglesia.

    X. G. en La Gaceta

  9. #29
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    Predeterminado El nuevo totalitarismo

    La Generalitat de Cataluña ha distinguido con la Creu de Sant Jordi a los primeros eurodiputados catalanes; entre ellos, al democristiano y presidente de Unió, Josep Antoni Duran Lleida. Los activistas gays y feministas han protestado contra tal distinción por considerar que Duran ha realizado, en ocasiones, «declaraciones discriminatorias antihomosexuales y transfóbicas», lo cual es absolutamente falso y es simplemente que no les dio la razón.

    El nuevo totalitarismo es la corrección política con todas sus ramificaciones: el gran lobby es el feminista y, un poco más atrasados, pero creciendo, están el lobby gay y el eterno lobby pacifista. Convierten cualquier discrepancia en un intento de agresión. Criminalizan al adversario. El hombre es un asesino en potencia. Hay que destruir el progreso. No recuerdan con cuántas guerras conseguimos forjar esta paz, la más duradera de todos los tiempos. Asaltan capillas como quien antes las quemaba.


    Se ceban siempre contra quienes ya saben que no van a defenderse. Por eso grupos de mujeres desnudas se atreven a asaltar capillas, como la de la Complutense de Madrid el pasado mes de marzo, porque saben que no van a correr ningún peligro y que van a ser respetadas. Y por eso no asaltan mezquitas, donde sí se predica el desprecio a la mujer, porque saben igualmente que de allí saldrían hechas tartar, tirando a picante. Hay que ser muy cobarde para atacar a quien ya sabes que no va a defenderse y para ser servil, y hasta cómplice, con quien de verdad está poniendo en peligro los fundamentos de la civilización.


    Hoy es tan peligroso dibujar una caricatura de Mahoma como cuestionar cualquier dogma del feminismo organizado. Es tan peligroso prohibir el burka en los colegios públicos como insinuar que un padre divorciado tiene derecho a ver a sus hijos; y denunciar que cada vez más mujeres presentan denuncias de falsos maltratos para sacar ventajas procesales cuando se están divorciando se considera un crimen igual al maltrato.


    Podréis mandarnos dos días al calabozo con cualquier denuncia por falsa que sea, podréis criminalizarnos ante la sociedad entera, podréis condenarnos con vuestras sentencias, pero no podréis detener el tren de la Historia. Toda falsedad acaba desenmascarada y todo totalitarismo desbancado.


    Duran Lleida tiene todo el derecho a defender su modelo de sociedad y su idea de familia sin por ello ser acusado de «transfóbico» ni de «antihomosexual», acusaciones maniqueas que nada tienen que ver con la realidad. Es totalitario intentar echar de la partida a quien no esta de acuerdo contigo. Ni ser católico es un pecado, ni el hombre lleva dentro, por definición, a ningún criminal. Y se puede no ser feminista y no ser por ello un delincuente.


    Aunque no hayamos sido víctimas de ninguna denuncia falsa, aunque no seamos padres divorciados que casi ni pueden ver a sus hijos -como hay tantos- y aunque seamos los primeros en oponernos a cualquier tipo de maltrato, precisamente por ello, tendremos que aprender a alzarnos y a decir basta, porque, si no lo hacemos, tarde o temprano vendrán a por nosotros y ya no quedará nadie para defendernos.

    Salvador Sostres, en El Mundo

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    Hoy es tan peligroso dibujar una caricatura de Mahoma como cuestionar cualquier dogma del feminismo organizado. Es tan peligroso prohibir el burka en los colegios públicos como insinuar que un padre divorciado tiene derecho a ver a sus hijos; y denunciar que cada vez más mujeres presentan denuncias de falsos maltratos para sacar ventajas procesales cuando se están divorciando se considera un crimen igual al maltrato.[/I]
    Tiene razón con estas injusticias pero la comparación es bastante exagerada, demagoga.
    Respecto de la crispación del colectivo homosexual hacia la iglesia, podrá ser a veces más desmesurada, a veces menos; pero lo que esta claro es que también la iglesia a cooperado en su creación. Primero que pidan perdón por todos los ataques, ofensas, lanzados hacia los homosexuales a través de la historia y una vez hecho esto, que empiecen a defenderse de las posibles desmesuras en los ataques de algunos.

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