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  1. #61
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    Predeterminado Los masones en el gobierno de España

    En los últimos años, los teóricos de la Conspiración tienen muchos seguidores. El nuevo siglo hereda una sociedad desmembrada, descreída, pasiva y, en definitiva, vulgar e irresponsable que o se fía de forma cándida de la bondad del poder político y de las instituciones públicas que emanan de él, o bien ve fantasmas que esconden algún tipo de Gobierno oculto que maneja los hilos de poder y tiene un componente satánico (en el caso que nos ocupa, más bien luciferino).

    ¿Me siguen? Viertan en la copa una recesión económica de caballo y el miedo terrorista insertado en la mente de cada hombre, mujer o niño. Efectivamente, es un cóctel demasiado atractivo para no ser catado, ¿no creen?

    Pero Vicente Guillamón huye de este espacio común en su análisis de la intervención de la masonería en España. De hecho, dedica la primera parte del libro a desarticular la trampa ideológica que ha sido sutilmente elaborada por escritores como Dan Brown. Aunque no menciona obras concretas, las novelas del escritor estadounidense han renovado el viejo mito de la masonería que ahora desmonta el autor español. El de una sociedad secreta que maneja entre bambalinas los hilos del poder, que utiliza el capitalismo o el socialismo (según el momento histórico) como arma para condenar a la esclavitud a los seres humanos y que tiene ritos secretos, con miles de años de antigüedad, en los que se mezclan tradiciones ocultistas del antiguo Egipto, la Babilonia bíblica y la ciudad santa de Jerusalén.

    Aunque en Europa y EEUU la difusión masiva de este tipo de propaganda sea relativamente novedosa –prácticamente nace de la mano de los movimientos pseudorreligiosos de la Nueva Era y de la recuperación de la filosofía gnóstica–, en España es muy familiar. La leyenda negra de los Hijos de la Viuda (sobrenombre con el que se conoce a los masones) fue utilizada por el régimen franquista como bandera de la lucha contra el rojo.

    Han pasado muchos años desde la posguerra española, y la documentación sobre la sociedad secreta es abundante: la mayoría de las afirmaciones que se hacen sobre los masones no son ciertas. Cada vez más autores enfocan la cuestión desde la perspectiva histórica que exige cualquier investigación que intente abarcar algo tan amplio con el rigor que merecen las acusaciones vertidas contra la Fraternidad. Vicente Guillamón lo sabe y, citando a otros escritores cuando lo considera preciso, disecciona las fuentes y desglosa la historia de los Hijos de la Viuda, enfatizando la existencia del fraude y la invención en los orígenes mitológicos que se atribuyen a sí mismos muchos masones.

    Eso no quiere decir que la masonería no sea peligrosa para la sociedad. De hecho, Los masones en el Gobierno de España es un grito a esa sociedad durmiente, borreguil, que está permitiendo que el poder político aplique un sectarismo sin precedentes, destruya la tradición judeocristiana ensalzando las virtudes del Islam y entierre el concepto de familia, todo ello revestido con una falsa concepción de la libertad que siempre acaba en movimientos totalitarios de pensamiento único, en los que no faltan unas gotas de buenismo y exaltación de lo políticamente correcto.

    Una vez desmontada la mitología masónica, Guillamón entra en materia y narra la verdadera naturaleza de la Fraternidad y sus orígenes conspirativos al servicio de los intereses de la Corona británica, primero, y del Imperio napoleónico, después, sin olvidar su participación en la Revolución Francesa. Posteriormente se centra en su implantación en España y su papel en la Guerra de la Independencia.

    Durante toda la obra queda patente la incapacidad de la masonería para lograr regimenes estables. Los Hijos de la Viuda son especialistas en conspirar, atacar y destruir, pero carecen de capacidad para edificar gobiernos duraderos. Una curiosa paradoja si se tiene en cuenta que el término masón hace referencia a los miembros de los gremios de constructores. Aunque los masones no logren dirigir las sociedades que destruyen, sí tienen éxito en su ofensiva ideológica.

    En España, la primera logia la funda el Duque de Wharton en 1728, recogiendo las influencias británicas y la intelectualidad protestante, que se funden en una escuela de pensamiento que ataca a la Iglesia Católica. Con todo, el autor explica que la expulsión de los jesuitas bajo el reinado de Carlos III no se debió sólo a la influencia masónica. Por otro lado, Guillamón repasa las biografías de Aranda, Campomanes o Jovellanos sin encontrar una filiación masónica clara en ninguno de ellos. El autor señala que los Hijos de la Viuda han creado una especie de santoral laico y fraudulento. De hecho, cuando habla de las Cortes de Cádiz de 1812, recuerda que los diputados declararon a la sociedad secreta fuera de la ley tanto en la Península como en ultramar.

    En la segunda mitad del siglo XIX y en las primeras décadas del XX, el papel de la masonería en la política española es muy relevante. Desde los tiempos del general Rafael de Riego hasta la dictadura de Miguel Primo de Rivera, los Hijos de la Viuda estuvieron detrás de cada movimiento intelectual y político, en las etapas progresistas o moderadas y durante la Restauración. A la masonería no le duelen prendas en aceptar en sus filas a militares, políticos y anarquistas.

    El punto culminante de la influencia masónica llega en 1931, con la Segunda República. Seis de los ocho presidentes de los gobiernos liberticidas que dirigieron los designios de los españoles fueron masones. Guillamón define la Constitución de entonces como la "más sectaria jamás vista" en la historia española.

    La última parte del libro está dedicada al retorno al poder en España de los Hijos de la Viuda. Con la llegada de la Transición y el fin del régimen franquista, los masones volvieron por sus fueros. En el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hay ministros que pertenecen a la Fraternidad; por ejemplo, el de Justicia, Francisco Caamaño. Zapatero es el único de los cinco presidentes de la democracia al cual se ha atribuido filiación masónica. Desde luego, toda la política social del PSOE parece diseñada con la escuadra y el cartabón del Gran Arquitecto Universal que adoran los combatientes del triángulo.

    En definitiva, es éste un libro interesante, riguroso y escrito con el estilo ágil y directo de un periodista de raza que quiere despertar conciencias con su trabajo diario. Se analiza con detalle cada una de las acciones que el imaginario popular atribuye a los masones, y en algunos casos Guillamón los derriba con gracia y credibilidad. Es un libro que no se pueden perder aquellos que están convencidos de que un Gobierno en la sombra dirige las vidas de los seres humanos. Los que conozcan bien la historia de la Fraternidad no encontrarán muchas novedades, pero sí disfrutarán con algunas anécdotas, así como con el decálogo para localizar masones que hace las veces de colofón.

    Por Lorenzo Ramírez-LD.

  2. #62
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    Predeterminado Los Dalton en Barcelona

    Cena del jueves en Via Veneto. Me cruzo en los pasillos con el ex primer ministro francés Lionel Jospin, muy desmejorado y envejecido, pero con la sordidez intacta de su siniestra mirada.

    Pavese escribió que hasta los 40 años tenemos derecho a ser feos o guapos, pero que, a partir de esa edad, el rostro se va volviendo un espejo del alma. Jospin, que estaba en Barcelona para presentar su libro de memorias políticas, Lionel raconte Jospin. Uno de esos títulos que ya te da una idea de la categoría literaria de lo que te vas a encontrar dentro.

    Lionel Jospin, que atestó el brutal golpe contra la economía francesa de introducir la jornada de 35 horas, poniendo en riesgo, entre otras cosas, la estructura y supervivencia de los restaurantes de lujo que tanto le gusta frecuentar. Jospin, que puso en jaque a la República con su patética candidatura a la Presidencia y sus absurdas ideas y siendo estrepitosamente superado en la primera vuelta por Jean-Marie Le Pen. Hay un tipo de socialista que arrasa con todo. Y, cuando se cansa de destrozar lo de los demás, arruina su propio partido.

    Cenaba Jospin, en metafórica correspondencia, con lo más cínico del Partido Socialista de Cataluña. Ahí estaba el ex presidente Pasqual Maragall, que, como Jospin, no solo arruinó Cataluña con su grotesca Presidencia, sino que dejó su partido en manos del sector quinqui y la Presidencia del país, en manos de un pobre analfabeto. También cenaba Isidre Molas, que después de años de ser el representante del sector intelectual y elitista del PSC, con su austera elegancia y su pipa, ha acabado haciéndole de títere a Montilla, aceptando la Presidencia prácticamente honorífica del partido, sin ningún poder, pero pudiendo presumir así, los quinquis, de refinamiento.

    Igualmente jugosa, la presencia de uno de los mayores trileros que el tripartido ha puesto en circulación, Gabriel Colomé, director del Centro de Estudios de Opinión Pública de la Generalitat de Cataluña, el CIS catalán, y que hace con las encuestas públicas sobre intención de voto ni más ni menos lo que los socialistas suelen hacer con las encuestas públicas y, en general, con todo lo público.

    Colomé, por la tarde, le había presentado el libro a Jospin en el Liceo Francés. El uno para el otro. El maestro Cuartango podría escribirles unas Vidas Paralelas. Y quedarse descansado.

    Y, como si faltara alguien para tener completa y redonda la sensación de haberse topado con los hermanos Dalton, tenebroso y oscuro como siempre, les acompañaba Josep Maria Sala (Filesa), que después de haber pasado por la cárcel acusado de falsedad en documento mercantil y de asociación ilícita, es ahora secretario de formación del partido, supongo que para enseñarles el oficio a los socialistas que han de venir. Él, el sindicalista de la UGT. Todo puede superarse, es cierto. Pero, en este caso concreto, no sé si se puede ser más cínico.

    Completaban la mesa algunos periodistas de nombre y trayectoria intrascendentes pero todos conocidos mariachis socialistas; la esposa de Pasqual Maragall, Diana Garrigosa, y el cónsul francés de Barcelona, Pascal Brice -socialista también y tremendo relativista-, que organizó la cena y la pagó (a cuenta del consulado). Tiene gracia que al día siguiente, cuando llamé a su secretaria de prensa para que me confirmara la lista completa de los asistentes, se negara a hacerlo bajo el pretexto de que se trataba de una cena privada. Convocó el cónsul, pagó el consulado, acudieron una figura internacional, dirigentes de un partido político, periodistas, y la reunión se celebró en el restaurante social por excelencia de la ciudad. Hay que tener mucha jeta para decir que fue una cena privada. Estos socialistas, qué obsesión con la mentira.

    Cuando salieron del privado para marcharse, verlos desfilar uno detrás de otro fue una sensación escalofriante. Sentí ganas de pararles y preguntarles: «¿por qué nos odiáis tanto, por qué nos habéis hecho tanto daño?».

    Por Salvador Sostres, hoy en El Mundo

  3. #63
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  4. #64
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    Predeterminado El filósofo oficial de los masones españoles

    Para mí cada encuentro, cada carta, cada conversación larga o breve de Gonzalo Fernández de la Mora era una lección. Con toda naturalidad, sin el menor alarde, sin la más mínima tentación de adoctrinamiento me ofrecía siempre una lección improvisada, ex abundantia cordis. Tuve el honor de que dedicase a uno de mis primeros libros, en 1969, el último de sus extensos comentarios semanales en la sección literaria de ABC, donde Gonzalo dejó un vacío que nadie ha podido, ni siquiera intentado, colmar. Curiosamente nuestro último encuentro y su última carta versaron sobre el filósofo alemán Krause, que tan desmedida influencia ha ejercido sobre la vida cultural española durante el último siglo y medio.

    En los primeros meses de 2002 me interesaba Krause para mi libro, entonces en preparación, La Masonería Invisible. Krause era masón ferviente y conspicuo, como lo eran varios de sus seguidores españoles que luego fundaron la Institución Libre de Enseñanza. La última vez que hablé con Gonzalo Fernández de la Mora, unos días antes de su inesperada muerte, fue bajo el soportal de unas obras en el paseo de la Castellana donde le pedí una puntualización sobre uno de los varios artículos que había dedicado a Krause en Razón Española. Ultimamente se habían deslizado en los ambientes culturales españoles algunos errores graves y algunas tonterías trascendentales sobre el filósofo alemán y Gonzalo me aclaró algunas cosas. La semblanza del filósofo y su huella masónica que pocas semanas después apareció en mi libro se debe a esta conversación.

    Pero Gonzalo Fernández de la Mora no quedó satisfecho con esta lección en plena calle. Reflexionó de nuevo sobre el asunto y me envió una larga carta que sería su última lección. No llegó a tiempo para incluirla en la primera edición de mi libro pero me sirve a las mil maravillas para comunicarla en estas páginas porque se trata de un valioso inédito. Estos eran sus párrafos:
    [I]
    «Reconocía Kant que había leído al visionario Svendenborg y que para que tal esfuerzo no fuese totalmente inútil le había dedicado un breve ensayo. Salvadas las distancias, algo parecido me ha ocurrido a mí. Leí a Sanz del Río y a su mentor Krause y he escrito sobre el tema para no tener la sensacion de haber malgastado totalmente mi tiempo.

    'Hijo de un pastor luterano, Krause fue un enfermo mental, progresivamente amargado por su fracaso vital y por su pobreza. Alimentaba a su numerosísima familia (tuvo catorce hijos y le sobrevivieron doce) dando clases de piano, instrumento que tocaba muy mediocremente. Ingresó en una logia masónica cuando tenía veintitrés años y se dedicó a escribir tratados masónicos; pero un lustro después le expulsaron de la logia. Leonhardi en la biografía de su suegro, Krause, narra la «persecución» de que fue objeto por los masones. No obstante se considera un masón más puro que los demás y sigue publicando textos masónicos como su Ideal de la Humanidad para masones (1811) utilizado por Sanz del Río para su Ideal de la Humanidad que es, en realidad, una traducción de textos de Krause. Intentó enseñar en las Universidades de Berlín, Gotinga y Munich sin lograr que los alumnos asistieran a sus cursos. Atribuyó uno de sus fracasos académicos al gran filósofo Schleiermacher, y como venganza personal escribió una obra en la que pretendía refutar, párrafo a párrafo, un tratado de Schleiermacher (he tenido esa patética y frustrada refutación en mis manos). Muere a los 51 años, después de haber escrito muchísimo, y encarga a sus descendientes que editen sus manuscritos por lo que la mayoría de sus publicaciones son póstumas. Más que filósofo fue teósofo.

    'Los escritos de Krause son auténticos galimatías. Su pensamiento es una especie de intuicionismo místico y de moral puritana, y confiesa que sus ideas fundamentales se le ocurrían durante el sueño, la hipnosis o sus frecuentes ataques de epilepsia. Incluso sus notas de un viaje a Italia son literariamente horrendas. Sólo es legible el epistolario cuando no trata de filosofar.

    'En España no tuvo más que un genuino discípulo, Sanz del Río, que tradujo y glosó algo del Sistema que en español es tan galimatías como en alemán. Los socialistas pensionaron a un par de jóvenes para que tradujeran al español La ciencia universal de Krause, (1986) empeño que calificaron de sumamente arduo a pesar de tratarse de un escrito vulgarizador.

    'En España no he podido encontrar un solo libro de Krause en alemán. Los institucionistas no suscriben la filosofía de Krause, ni siquiera Giner de los Ríos cuyas Obras completas he leído. Giner sabía que Krause no llevaba a ninguna parte pero no le pareció oportuno confesarlo . Los institucionistas intelectualmente más destacados se hicieron positivistas que es filosóficamente lo opuesto al krausismo. Mi mujer procede de una familia institucionista pero nunca he conocido a ninguno de los llamados krausistas que tuviera una vaga idea de la metafisica de Krause.

    'Sanz del Río, seminarista en Córdoba y masón, fue destinado a estudiar. al que los mal informados masones españoles consideraban el filósofo oficial de la Orden. Fue primero a la Universidad masónica de Bruselas y al comprobar que allí nadie se interesaba por la metafisica del alemán se fue a Heidelberg donde enseñaba Derecho un yerno de Krause. También allí se llevó una gran decepción porque la filosofía krausista estaba muerta y pronto regresó a España para refugiarse en Illescas y repensar el krausismo. Salvo el Ideal, el resto de las publicaciones de Sanz del Río es ilegible y parte se conserva inédita en la Academia de la Historia.

    'Enrique Ahrens, jurista lúcido, era masón y se decía discípulo de Krause pero en su obra (he leído casi todo) no aparecen ecos significativos de la metafisica krausista. Las logias procedieron a disponer la traducción al español en 1841 del Curso de Derecho Natural de Ahrens, obra excelente en la que se defiende la democracia orgánica, idea adoptada por la mayoría de los institucionistas.

    'Para la inteligencia española fue trágico que las logias patrocinasen la estéril importación de Krause en vez de, por ejemplo, la de Comte o Hegel
    ».

    Después de esta última lección magistral y personal de Gonzalo Fernández de la Mora anoté al margen un tema para nuestro siguiente encuentro: la vinculación entre la Institución Libre de Enseñanza y la Masonería a través de una personalidad histórica que perteneció intensamente a las dos, el profesor Miguel Morayta. Por desgracia mi ilustre amigo falleció antes de ese encuentro y en medio de la trabajosa investigación que hube de emprender en soledad he palpado lo mucho que significaba para mí su presencia y su inspiración.

    Por Ricardo de la Cierva

  5. #65
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    Predeterminado La puñalada republicana

    Como si fuera un homenaje al mito, Saturno cabalga por la historia de ERC devorando a todos los hijos. El viejo partido ha tenido una tendencia tan aguda al canibalismo, que no hay un solo líder de ERC que no haya basado su reino en la sólida contundencia de la guillotina. Ni siquiera en las épocas gloriosas de Macià y Companys. Y, después de la hibernación de Barrera, cuando ERC reapareció en escena, el relato de cada etapa es la crónica implacable de una decapitación. Colom conspiró hábilmente para hacerse con un partido que había caído en manos de un exótico Hortalà, y rodó la primera cabeza. Después Carod y Puigcercós tejieron una tupida telaraña de maledicencias, juego sucio y lucha descarnada que acabó con la cabeza del emblemático Colom rodando por la calle Villarroel. Pero mientras ambos conspiraban contra Colom, también preparaban sus propias estrategias con el fin de cortarse mutuamente la cabeza, y no había día que no se miraran de reojo mientras desafiaban al común contrincante. Mientras Carod despreciaba a Colom delante de todos los amiguitos de la prensa que le reían las gracias, aprovechaba para despotricar contra su aliado Puigcercós, a quien sólo daba el beneficio de la unión táctica. Y, por supuesto, Puigcercós hacía lo propio, pero en versión menos depurada. Es decir, el bonito edificio de ERC parecía una casa de citas, donde todo el mundo se miraba de reojo y nadie era amigo del otro. O peor todavía, parecía una reescritura de La punyalada de Vayreda, pero con más acritud. Toda la historia de ERC es la historia de una gran conspiración, una especie de huracán permanente que ha ido llevándose, uno tras otro, a todos los líderes que han llegado al poder. Y Carod-Rovira no podía ser distinto, dado que después de cortarle la cabeza a Colom sólo quedaban en escena los dos reyecitos, él y Puigcercós, cada uno coreado por su corte de pelotas. Y la cabeza de Carod también rodó.

    Ahora se ha ido con un vacuo intento de hacerlo por la puerta grande, pero todo el mundo sabe que había perdido el poder, que Puigcercós lo había derrotado y que en la republicana ERC sólo tiene cabida un rey.

    La ironía del destino, sin embargo, se guardó la última jugada e incluso el rey Sol Puigcercós ha caído, esta vez decapitado por la guillotina más afilada de todas, la de los votos. ¿Motivos para esta tozuda tendencia saturniana? Tal vez un exceso considerable de mesianismo, un festival de egos desmesurado y una cultura extraparlamentaria adquirida en las épocas de la clandestinidad y nunca superada. A ERC le sobran mesías y le faltan estadistas, le sobra egolatría y le falta política. Si añadimos los dos tripartitos con la pésima aportación de ERC, la caída es completa. Bis repetita, pues, que diría el clásico, mirando a la cabeza de Carod. Al fin y al cabo, no cabe olvidar que la guillotina fue un invento republicano.

    Pilar Rahola, en La Vanguardia

  6. #66
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    Predeterminado

    Masoneria - Traicion a la Patria del Psoe y Zapatero

    http://www.youtube.com/watch?v=k6WJd...eature=related

  7. #67
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    Predeterminado Carod-Rovira pide el boicot a las empresas que no usen el catalán

    El ex vicepresidente de la Generalitat pide boicotear de forma activa a los comercios que no utilicen el catalán, dejando de comprar sus productos o servicios.

    De nuevo la palabra 'boicot' sale de la pluma de los independentistas. El ex vicepresidente de la Generalitat, Josep Lluís Carod-Rovira, en un artículo publicado en Nació Digital, pide boicotear de forma activa a los comercios que no utilicen el catalán, dejando de comprar sus productos o servicios.

    Así, el ex de ERC pide que "hemos de pasar a la acción y denunciar los lugares donde se discrimina la lengua catalana, hacer conocer masivamente cuáles son estos establecimientos, empresas o productos, dejar de ir y beneficiar ofertas comerciales similares que sí que nos quieren como clientes. Un boicot activo a los discriminadores, racional, consciente, sin ningún tipo de violencia, no tengo duda de que funcionaría. Así, la cosa es clara, y tenemos que pasar a la acción, demostrando que somos un pueblo vivo. Ni un euro de nuestros bolsillos para aquellos que no quieren nuestra lengua. Si no hay lengua, no hay euros. Si no les interesa el catalán, a nosotros no nos interesan ellos, ni sus productos, ni sus servicios. Depende de nosotros y de nadie más...".

    El independentista republicano, que ha perdido tanto peso político tras ser número dos del Gobierno de Cataluña cree que "colectivamente" se ha ido "aflojando mucho en la reivindicación de un espacio de normalidad plena para el catalán".

    Multas por la lengua]
    No obstante, el boicot ya se manifiesta a los pequeños empresarios por las multas lingüísticas. El año pasado se recaudó una cifra récord por este motivo, 176.100 euros por no utilizar "al menos el catalán", y todo sin cumplir con las sentencias del Tribunal Constitucional que avala que tanto el español como el catalán son lenguas vehiculares en Cataluña.

    "No es sólo la administración quien se viste en Cortefiel -en referencia al establecimiento donde un matrimonio catalán se quejó porque el dependiente les atendió en español- ni quien pide la carta en los restaurantes, ni quien hace hipotecas, ni quien va ante el notario, ni quien compra electrodomésticos, ni viaja en avión, ni paga con tarjeta en un aparato manual que también tiene el catalán en su menú. La fuerza inmensa que tiene un gesto tan educado como firme y decidido como este: Por favor, ¿es qué no vienen clientes catalanes aquí? ¿Cómo es que no tienen la carta en catalán? ¿Cómo puede ser que no me atiendan en catalán? ¿Todos los que vienen hablan castellano, inglés, francés, portugués, alemán, árabe, ruso, japonés u holandés? Si solo les interesan estos clientes, es evidente que yo no les intereso, por lo que no tiene sentido que continúe viniendo".

    El Cava, un peligroso antecedente
    Carod-Rovira ya promocionó un boicot a la candidatura olímpica de Madrid para 2012, en 2004, donde CiU culpó a las palabras Carod del supuesto boicot al cava catalán en Navidades-. Tras las presiones políticas, el propio político tuvo que aclarar su posición y admitir que había sido "un error", según publica periodistadigital.com.

    Este boicot tuvo su respuesta en otro hacia empresas catalanas que venden gran parte de su producción en el resto de España, aprovechando que las palabras de Carod-Rovira se produjeron a pocas semanas de la Navidad. El cava.

    En 2005, los empresarios del cava reconocieron que las palabras del político independentista les habían hecho daño y habían descendido sus ventas. ¿Ocurrirá ahora lo mismo con las empresas catalanas instaladas fuera de la CC AA?

    Agencias/La Gaceta

  8. #68
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    Predeterminado Los panes y los peces

    Los partidos de la izquierda calculan que la Iglesia tiene alrededor de 100.000 inmuebles en España y exigen que se le cobre el IBI, de cuyo pago está exenta como tantas asociaciones sin ánimo de lucro, bajo el amparo de la Ley del Mecenazgo. La nueva estrategia del viejo odio anticlerical es decir que, en tiempos de crisis, la Iglesia tiene que dar ejemplo y renunciar a sus privilegios. El importe reclamado ascendería a unos cinco millones de euros.

    No sé si la Iglesia tiene 100.000 inmuebles en España. Sí sé que tenía muchos más y que le fueron arrebatados bajo lo que, de manera eufemística, fue llamado «desamortización»: aquel atraco. También sé que el Estado ahorra muchísimo más dinero que esos cinco millones de euros gracias a las obras de caridad que hace la Iglesia; que cuando pretende emularla, practicando él también la beneficencia, a duras penas consigue la mitad y pagando el doble de dinero; y que cuando, dejándose llevar por el ateísmo atroz, confía su dinero a las famosas oenegés -que tampoco pagan el IBI y a quien, curiosamente, ningún partido de izquierdas se lo reclama- los resultados suelen ser decepcionantes y hasta, en algunas ocasiones, fraudulentos.

    Para la Iglesia, no pagar el IBI no es ningún privilegio, sino un modo de tener más recursos para sus buenas obras. Dudo que alguna persona o algún ente, público o privado, pueda sacar tanto provecho de tan pocos billetes, y hacer evidente de un modo tan cotidiano y asombroso el milagro de los panes y los peces.

    Es preciso recordar, igualmente, que sin la nefasta incidencia de los partidos de la izquierda, y sin el desolador panorama que dejan cuando mandan, no serían necesarias tantas obras de caridad porque no tendríamos tanta miseria. Let's get that straight: cinco millones de euros no son nada al lado del agujero que nos dejó el tripartito en Cataluña y, en el conjunto de España, Zapatero.

    La Iglesia presta un servicio a la sociedad que ningún Estado podría pagar con dinero: nos dota de sentido, calma nuestra angustia y nos consuela; y nos da esperanza y
    confianza en nuestras posibilidades. Es en la comunión con Cristo cuando descubrimos que nuestras fuerzas podrían ser ilimitadas.

    La aportación económica de la Iglesia es inconmensurable, mucho más valiosa que cinco millones de euros y que el precio total de los 100.000 inmuebles que supuestamente posee; pero su aportación espiritual es su verdadera riqueza, y la nuestra, y la que ha hecho y hace que la Humanidad pueda sobrevivir a sus noches más oscuras y descarnadas.

    Es fácil atacar a la Iglesia, porque es muy fácil -y muy cobarde- atacar a quien ya sabes que no va a defenderse. Es fácil jugar a hacer malabarismos con las cifras cuando sabes que aquellos a los que pretendes ofender no van a responderte, porque están demasiado ocupados ayudando a los más necesitados como para perder el tiempo en triquiñuelas y añagazas.

    Si la Iglesia cobrara por sus servicios, o bien dejara de prestarlos, y tuvieran que asumirlos el Estado o los ayuntamientos, España se colapsaría y el futuro sería una ilusión irrealizable.

    Acuso de mala fe y de cinismo a los partidos que le reclaman estos cinco millones de euros a la Iglesia en tanto que tienen cada uno de ellos contraída con los bancos una deuda muy superior por lo que gastaron y gastan en propaganda; una deuda que, por cierto, ni pagan ni piensan pagar; y han causado, juntos o por separado, agujeros mucho más hondos e insalvables en aquellos desdichados lugares donde han gobernado.

    Salvador Sostres, en El Mundo

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