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  1. #51
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Caída de la natalidad

    El descenso de la natalidad en España y muchos otros países ¿tiene relación con fenómenos de mala salud social como los que vamos examinando? La población mundial parece haber alcanzado los 7.000 millones, es decir, casi se ha casi triplicado en solo medio siglo, un ritmo jamás visto en la historia. Además, cada persona ocupa mucho más espacio, se mueve más y gasta mucha más energía que antes, lo que revela que, al menos hasta ahora y en contra de Malthus, los humanos no han aumentado más, sino menos que los alimentos y recursos disponibles. Y, paradójicamente, esa mayor riqueza se acompaña de un descenso de la natalidad. Podría deberse, y creo que en parte es así, a haberse alcanzado niveles de saturación en que, por alguna tendencia natural poco conocida, la población tiende a estancarse o incluso a descender. Me resulta difícil creer que una expansión humana a tales ritmos sea buena, y que macrourbes como Tokio, Méjico, Hong Kong y tantas otras, indiquen un futuro deseable.

    Pero, por otra parte, el descenso de la natalidad trae consigo consecuencias peligrosas que pueden hacerse demoledoras, como muestra Alejandro Macarrón Larumbe en su documentado estudio El suicidio demográfico de España, recién publicado: un envejecimiento de la población que supone pérdida de dinamismo y de capacidad de respuesta a los desafíos históricos, una tendencia a la muerte, podríamos decir, aparte de un incremento de gastos que puede volverse –se está volviendo– inasumible para la sociedad y que por sí solo socava el llamado estado de bienestar. El descenso de la población parece un desastre desde muchos puntos de vista, pero ¿existe alguna tasa de crecimiento que evite esos males sin causar problemas de hacinamiento, o es posible asegurar una tasa que, al menos, mantenga estable la población? Baste aquí apuntar estas cuestiones.

    Como observa el propio Macarrón, en el fondo no hay un problema económico, sino de valores: una sociedad que, a pesar de la abundancia material, parece tener muy poca fe en sí misma y en su futuro. No es de extrañar que surjan ideas y llamamientos a acabar con la natalidad, y a la consiguiente extinción del hombre: son hechos muy marginales, cierto, pero tienen algo de sintomático al venir de la mano con hábitos y conductas prácticos, no teorizados, cada vez más extendidos en el mismo sentido. La expansión del fracaso matrimonial y familiar, del aborto y de otros fenómenos de disgregación social, constituyen por lo menos una parte importante de la tendencia al decaimiento de población, por más que obran también, probablemente, otros factores poco conocidos.

    Pío Moa, en LD

  2. #52
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Las razones del suicida

    La historia es un juego que gana el último que queda en pie.

    Tiempo habrá, espero, para tratar amenas trivialidades como la política o la economía, pero permítanme empezar con algo importante, concretamente con el futuro de la Civilización Occidental, a la que me siento particularmente vinculado.

    En un tristemente olvidado relato de Wenceslao Fernández Flórez, El hombre que se quiso matar, un mediocre y pusilánime maestro de pueblo se convierte súbitamente en el 'rey del mambo' tras anunciar públicamente su suicidio a fecha fija. Gasta hasta la última peseta de sus ahorros, literalmente como si no hubiese mañana, gallea frente al matón del pueblo, que no se atreve a enfrentarse a un hombre que no tiene nada que perder y, en fin, pasa por alto todas las prudencias cotidianas que marcan nuestra vida cuando pensamos en el precio futuro de los impulsos inmediatos.

    Parece evidente que los individuos no se comportan igual cuando piensan que tienen toda la vida por delante que cuando su horizonte vital se mide en horas, y algo similar sucede con las sociedades. En el cálculo de previsiones que todos tendemos hacer sobre el comportamiento de tal o cual país, de esta o aquella región, siempre contamos con la voluntad de supervivencia de la civilización.

    Pero, ¿qué pasa cuando una civilización se siente morir, cuando una generación olvida lo transmitido por las pasadas e ignora lo que debe a las futuras, porque ha decidido que no hay mañana?

    La historia es un juego que gana el último que queda en pie. Y, en el caso que nos ocupa, no parece que vaya a ser ninguno de nosotros. Mientras los profetas de toda laya hacen sus cálculos sobre tendencias políticas, juegos de potencias y colapsos económicos, la mayoría pasa por alto el factor que va a condicionarlo todo y trastocar cualquiera de nuestros cálculos: no tenemos hijos.

    No los tenemos, al menos, en una proporción que permita la supervivencia de nuestra civilización. En el caso europeo no hablamos de tasas por debajo de la de sustitución, 2,1, la mínima para que se mantenga, sin crecer ni disminuir, la población dada; en la mayoría de los países de nuestro entorno nos movemos por debajo del mínimo de 'no retorno', por debajo del cual ninguna civilización conocida ha logrado recuperarse.

    Son habas contadas. Tres de cada cuatro japoneses y dos de cada tres italianos estarán jubilados en 2050. De mantenerse la actual tasa de fertilidad alemana, en los dos próximos siglos la población alemana nativa se habrá reducido al dos por ciento. No hay sistema del bienestar que pueda aguantar una pirámide demográfica que se ha dado la vuelta, y no hablamos de los 'recortes' de prestaciones más o menos superfluas, sino del pago de pensiones y de la sanidad pública.

    Ya puedo oír a los islamófobos frotándose las manos poseídos de Schadenfreude: nos invadirán, nos anegarán los incontables ejércitos del Profeta. Error: el mundo islámico está reduciendo su fertilidad aún más deprisa que Occidente. El caso iraní es el asombro de los demógrafos, porque no es frecuente que en una sola generación se pase de padres con seis o siete hijos de media a hijos que apenas tienen dos. Turquía y Argelia van inmediatamente detrás y, en general, para mediados de siglo veremos una Umma que peina canas, muy parecida a la Europa actual.

    Nadie puede prever con fiabilidad a qué nos llevará todo esto, porque la situación carece de precedentes históricos. Sólo sabemos que, al menos en determinados aspectos, no va a ser bonito.

    La desaparición del Estado del Bienestar está cantada, pero no es improbable que ese sea el menor de nuestros problemas. Los más acuciantes, los ignoramos. ¿Cómo actúa un país que no ve perspectivas de supervivencia frente a una amenaza bélica? ¿Qué hará China con 28 millones de varones jóvenes que no tendrán pareja, un grupo históricamente turbulento, por decir poco?

    Dando de lado los efectos apocalípticos de un planeta envejecido, no es menos preocupante la mentalidad universal que ha llevado a este estado de cosas: una civilización poseída por la pulsión de muerte. Casi cada país, cada región, se ha convertido en un eterno adolescente sin continuidad con su pasado o consideración por su futuro, a punto de convertirse en un suicida para el que no hay mañana y cuyo comportamiento es, por tanto, impredecible.

    Carlos Esteban, en La Gaceta

  3. #53
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    Predeterminado Más del 35% de los nacidos en España ya son de madre soltera

    El 35,5% de los 485.252 nacidos en España en 2010 eran de madre no casada, según los datos consolidados de Movimiento Natural de la Población difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que reflejan "un nuevo máximo" en la cifra de alumbramientos de madres solteras en el país.

    El INE explica que estas cifras dan un paso más en la "continua tendencia creciente" del número de nacidos de madre no casada en España ya que desde 2006 se ha producido un aumento de 7,2 puntos. Así, aquel año suponían el 28,3% del total, en 2007 alcanzaron el 30,2%, un año después llegaron a ser el 33,15%; y en 2009 representaban el 34,4% del total de nacimientos.

    No obstante, las cifras varían atendiendo a la nacionalidad de las madres. Entre las españolas suman el 34,4% los nacimientos de madre soltera mientras que entre las extranjeras residentes en el país, alcanza al 39,9% de los alumbramientos.

    En cuanto a los nacimientos en sí, en total nacieron 230.537 niños en España entre enero y junio del año pasado, lo que supone un descenso del 1,1 por ciento respecto al mismo periodo de 2010, cuando ya se había registrado una caída del 1,7 por ciento frente a los datos registrados en el año 2009.

    Respecto a los nacimientos de madre extranjera, ascendieron a 43.942, el 19,1 por ciento del total. Esto supone asimismo un descenso respecto del año precedente, cuando nacieron 3.142 niños más y supusieron el 20,2 por ciento del total de alumbramientos registrados en España.

    En este sentido, el INE explica que la evolución reciente de la fecundidad difiere entre las mujeres españolas y extranjeras que viven en el país ya que entre las primeras, el número medio de hijos por mujer se mantiene en 1,33 desde 2010. Sin embargo, entre las segundas, decreció hasta 1,61 en los seis primeros meses de 2011, desde el 1,64 observado en 2010.

    También la edad media de maternidad, que se estima en 31,3 años para todas las ciudadanas, es "muy distinta" entre ambos colectivos, ya que se calcula que entre julio de 2010 y junio de 2011 fue de 32 años para las españolas y de 28,8 años para las extranjeras, conforme refleja la estadística oficial.

    LOS MATRIMONIOS SE REDUCEN UN 5,7%
    En cuanto al Indicador Coyuntural de la Fecundidad, se mantuvo estable hasta junio de 2011 en 1,38 hijos por mujer, cifra similar a la registrada en 2010, cuando ya había bajado en 0,01 puntos respecto del año anterior. Atendiendo a la nacionalidad de las mujeres, la media de hijos es de 1,33 entre las españolas y de 1,61 entre las extranjeras, cuyo índice ha ido descendiendo progresivamente desde el año 2002, cuando se calculaba en 2,05 hijos por cada una.

    La misma estadística refleja que 69.864 parejas contrajeron matrimonio durante el primer semestre de 2011, un 5,7 por ciento menos que en el mismo periodo de 2010 y destaca que la tasa bruta de nupcialidad se redujo de 3,66 a 3,57 matrimonios por cada mil habitantes entre junio de 2010 y junio del año pasado.

    En este mismo periodo, la edad media de matrimonio se estima en 35,9 años para los varones y 32,8 para las mujeres, aunque cuando se trata del primer enlace, la media baja a los 33,4 años en los hombres y a 31,2 en las mujeres.

    El INE revela además, que en el 23 por ciento de los matrimonios celebrados en la primera mitad de 2011 había al menos un cónyuge extranjero, un 0,6 por ciento menos que en el año anterior. Mientras, en un 2,5 por ciento de los casos la unión fue entre personas del mismo sexo.

    En cuanto a los nacimientos en sí, en total nacieron 230.537 niños en España entre enero y junio del año pasado, lo que supone un descenso del 1,1 por ciento respecto al mismo periodo de 2010, cuando ya se había registrado una caída del 1,7 por ciento frente a los datos registrados en el año 2009.

    Respecto a los nacimientos de madre extranjera, ascendieron a 43.942, el 19,1 por ciento del total. Esto supone asimismo un descenso respecto del año precedente, cuando nacieron 3.142 niños más y supusieron el 20,2 por ciento del total de alumbramientos registrados en España.

    En este sentido, el INE explica que la evolución reciente de la fecundidad difiere entre las mujeres españolas y extranjeras que viven en el país ya que entre las primeras, el número medio de hijos por mujer se mantiene en 1,33 desde 2010. Sin embargo, entre las segundas, decreció hasta 1,61 en los seis primeros meses de 2011, desde el 1,64 observado en 2010.

    También la edad media de maternidad, que se estima en 31,3 años para todas las ciudadanas, es "muy distinta" entre ambos colectivos, ya que se calcula que entre julio de 2010 y junio de 2011 fue de 32 años para las españolas y de 28,8 años para las extranjeras, conforme refleja la estadística oficial.

    En cuanto al Indicador Coyuntural de la Fecundidad, se mantuvo estable hasta junio de 2011 en 1,38 hijos por mujer, cifra similar a la registrada en 2010, cuando ya había bajado en 0,01 puntos respecto del año anterior. Atendiendo a la nacionalidad de las mujeres, la media de hijos es de 1,33 entre las españolas y de 1,61 entre las extranjeras, cuyo índice ha ido descendiendo progresivamente desde el año 2002, cuando se calculaba en 2,05 hijos por cada una.

    Por comunidades autónomas, la tasa de natalidad se redujo hasta el primer semestre de 2011 en todas salvo en Andalucía, Asturias, País Vasco, La Rioja y la ciudad autónoma de Melilla. Entre julio de 2010 y junio de 2011 las que tuvieron un índice más bajo fueron Asturias (7,43), Galicia (8,02) y Castilla y León (8,13). En el otro extremo se situaron Murcia (12,16), Cataluña (11,42), Madrid (11,38) y Andalucía (11,21), además de Ceuta (15,10) y Melilla (18,63).

    MÁS ESPERANZA DE VIDA Y MÁS DEFUNCIONES
    Por otro lado, el INE señala que la esperanza de vida al nacimiento alcanzó en 2010, los 78,9 años en los varones y los 84,9 en las mujeres, lo que supuso 0,4 y 0,3 años más, respectivamente, que en el año anterior. No obstante, se redujo "ligeramente" entre julio de 2010 y junio de 2011. Una vez cumplidos los 65 años de edad, la esperanza media de vida es 18,3 años más, si es hombre, y 22,3 más, si es mujer.

    Respecto a la mortalidad, en el primer semestre del año 2011 fallecieron 201.522 personas, un 3,8% más que en el mismo periodo del año anterior. Así, la tasa bruta de mortalidad se sitúa en 8,40 fallecidos por cada mil habitantes, frente a los 8,25 de 2010. El 2,4 por ciento de los decesos fue de ciudadanos extranjeros.

    En 2010 el crecimiento vegetativo de la población residente en España se redujo hasta 105.018, un 5,0% menos que en el año anterior.

    Durante los seis primeros meses de 2011 el continuado descenso de la natalidad y el aumento en el número de defunciones acentuaron la tendencia a la baja del crecimiento vegetativo, que fue de 29.015 personas, un 25,6% menos que en el mismo periodo de 2010, explica el INE.
    La Gaceta

  4. #54
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Mikel Buesa: 'Constituir una familia es contribuir al desarrollo económico del país'

    El catedrático de Economía denuncia la precariedad del trato fiscal que se da a las familias en España. Expone diez recomendaciones que pueden evitar que sea penalizada por el IRPF

    El catedrático de Economía Mikel Buesa denuncia la "precariedad del trato fiscal que se da a las familias en España". Ha sido durante la presentación del estudio Análisis del IRPF desde una perspectiva de familia, publicado por Acción Familiar y dirigido por la profesora Teresa López, quien ha afirmado que "no pedimos que se proteja a la familia, sino que se la trate con equidad".

    Este informe pone de manifiesto que el 60% de los contribuyentes son matrimonios, "a los que hay que sumar las familias monoparentales, que junto a las numerosas son las que más carga impositiva soportan".

    Decálogo para la igualdad fiscal de las familias
    López ha destacado que las medidas propuestas en este libro para reformar el IRPF no implican necesariamente más gasto. En este sentido, Mikel Buesa ha valorado las propuestas que este libro lanza a los políticos y ha señalado que "en este momento el Partido Popular debería ser cualquier cosa menos un partido conservador".

    La presentación de este informe ha estado presidida por Concepción Dancausa, delegada de Hacienda y Administración Pública en el Ayuntamiento de Madrid, que ha asegurado que "no es verdad que gastar más sea una solución. Hay que gastar mejor y evaluar lo que se gasta. En España hemos tomado muchas medidas, pero no hemos evaluado el impacto real de las medidas que tomábamos".

    Ha valorado muy positivamente el informe de Acción Familiar y ha comentado que "se lo voy a enviar al ministro Montoro y estoy segura de que, si tuviera tiempo de leerlo, adoptaría algunas de las medidas que aquí se proponen".

    1. Ajuste y actualización de los mínimos personales y familiares exentos
    Los mínimos, concebidos para reflejar el gasto de una familia y gravar la renta realmente disponible, tienen que ser ajustados a la realidad. Los importes son demasiado reducidos y no se han actualizado cada año, por lo que la inflación ha provocado una pérdida de la capacidad adquisitiva. El legislador debe ser más generoso con sus cuantías.

    2. El mínimo familiar debe modificarse especialmente y de forma progresiva para las familias con tres o más hijos
    El tipo medio efectivo de los declarantes del IRPF aumenta a medida que crece su número. Y es una realidad que el gasto familiar experimenta un salto importante y la renta real disponible se reduce de forma significativa a partir de la llegada del tercer hijo.

    3. Es necesario un tratamiento fiscal diferenciado para las familias monoparentales
    Estas familias soportan una mayor carga en el IRPF con un tipo medio efectivo del 17,48%. Están mayoritariamente encabezadas por mujeres que asumen en solitario graves responsabilidades familiares y deben afrontar mayores dificultades para conciliar familia y trabajo, asumiendo un mayor riesgo de pobreza por lo que es necesario un trato diferenciado. La reducida "ayuda" que obtienen en el actual IRPF es insuficiente.

    4. La opción por la tributación conjunta para la unidad familiar debería mantenerse vigente mientras no se modifique el modelo de IRPF
    La exposición de motivos de la actual Ley del IRPF señala que la política de no discriminación por razón de género y razones de simplificación de la gestión del impuesto podrían justificar su revisión. No es una cuestión de ideología, sino de eficiencia. Además la tributación conjunta reduce considerablemente la complejidad y los costes administrativos que se derivan de la gestión del impuesto.

    5. Es necesario superar la discriminación territorial
    El esfuerzo fiscal y el tipo efectivo real del IRPF que soportan las familias españolas son significativamente diferentes según su lugar de residencia, ya que todas las Comunidades Autónomas han hecho uso de su capacidad normativa. Las deducciones propias de carácter familiar presentan una gran dispersión -más de 160 tipos-, son de escasa cuantía, y son de complicado acceso. Las Comunidades Autónomas con tipos más elevados son Extremadura, Castilla la Mancha, Cantabria y Asturias; en el otro extremo y con los tipos más reducidos se encuentran Navarra, Valencia, País Vasco, Galicia y Castilla y León. Llama especialmente la atención el menor esfuerzo fiscal que deben realizar las familias residentes en Navarra y País Vasco. La reciente subida del IRPF, con el denominado recargo transitorio recientemente aprobado, no afecta a dichas comunidades.

    6. Imputación de rentas en el matrimonio
    Es necesario revisar la forma de imputación de rentas en el matrimonio especialmente cuando éstas provienen del factor trabajo. Éstas deberían recibir el mismo tratamiento que las rentas del capital, de forma que su imputación a uno u otro miembro de la unidad familiar se realice en función del régimen económico del matrimonio.

    7. IRPF neutral
    El IRPF debe ser neutral respecto al matrimonio, no gravando en exceso a los contribuyentes que opten por esta fórmula de convivencia. Debe evitar el exceso de gravamen que se produce como consecuencia de la acumulación de rentas o del origen de las mismas, al tratarse de un impuesto progresivo. El IRPF no debe ser un instrumento que se utilice para proporcionar incentivos a determinados comportamientos. Debe limitarse a tener en cuenta las circunstancias personales y familiares del contribuyente, sin dirigir a la sociedad hacia un modelo que, según los legisladores de cada momento, consideran el mejor.

    8. Estructura del IRPF
    La estructura del IRPF debe evitar que la decisión de un miembro de la unidad contribuyente de obtener rentas se vea afectada por consideraciones fiscales que, a su vez, dependan de las rentas que obtengan otros miembros de la misma unidad contribuyente.

    9. Principio de equidad fiscal vertical
    El cumplimiento del principio de equidad fiscal vertical es perfectamente compatible con el cumplimiento del de equidad horizontal y es necesario que el IRPF se estructure para dar cumplimiento a ambos. Pero su configuración actual está incumpliendo, al menos, el de equidad horizontal. Las familias con idénticas circunstancias de renta, estado civil, número de hijos, origen de la renta, etc, están siendo tratadas de manera muy diferente, simplemente en función del lugar de residencia, presentando por tanto tipos efectivos diferentes en función del territorio. Parece necesario que la reforma del IRPF parta de una reflexión sobre su realidad territorial ya que llama especialmente la atención el menor esfuerzo fiscal que deben realizar las familias residentes en Navarra y País Vasco, a las que hay que añadir las que se derivarán de la reciente subida del IRPF con el denominado recargo transitorio recientemente aprobado, que no afecta a dichas Comunidades.

    10. Tributación individual y conjunta
    La elección entre tributación individual y de manera opcional la conjunta no soluciona por sí sola los problemas de equidad y eficiencia que se detectan en el impuesto. Pero además, los datos muestran que los otros instrumentos utilizados para solucionarlos, tal como es la estructura actual del impuesto, tampoco lo hacen. No sólo no se protege a la familia (exigencia constitucional) sino que en ocasiones le obliga a realizar un mayor esfuerzo fiscal.

    La solución podría radicar, bien en una apuesta por la individualización estricta del IRPF, en línea con los diseños existentes en algunos países de la Unión Europea o, alternativamente, la consideración grupal del mismo, utilizando un sistema de promediación de rentas como el income splitting aplicado en otros países, o incluso la variante francesa del quotient familial. Cualquiera de estos sistemas de partición de rentas frenaría la gran dispersión de tipos medios efectivos existente en la actualidad, además de facilitar el tratamiento de equidad horizontal frente a otros hogares como los matrimonios con un único perceptor.

    En cualquier opción la reforma del impuesto debería acompañarse de medidas paralelas, bien vía gasto fiscal bien gasto presupuestario, que permitiesen graduar la capacidad de pago a las distintas cargas familiares.



    C. CALDÉS en La Gaceta.es

  5. #55
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Desierto demográfico (1)

    Cuesta abajo y sin frenos

    ROSA CUERVA MONS en La Gaceta.es

    La crisis económica, la precariedad laboral y la inestabilidad de las relaciones sentimentales son, al parecer, las causas principales de la caída en picado de la natalidad española.

    La frase se repite hasta la saciedad: “No están las cosas como para tener niños”.¿Sí? Y ¿cómo seguir agarrados a ese argumento cuando se revela que en 1938, en plena Guerra Civil española y con una población un cuarenta por ciento menor, el número denacimientos en España era mayor -425.000 en 1938 frente a los 375.000 niños que nacieron en 2008- que en 2010? Nos hemos quedado sin excusa.

    Hace solo 36 años, la población menor de 21 años doblaba con holgura a la mayor de 60. Eso significaba que había más jóvenes accediendo al mercado laboral que mayores recibiendo pensiones. Eso ocasionó, entre otras cosas, que las mentes ilusionadas y brillantes de emprendedores de España y el resto del mundo dieran a luz empresas como Microsoft o Zara -Bill Gates tenía 20 años cuando empezó y Amancio Ortega, 36- y que las ansias de cambio político se reflejaran en las urnas al haber una proporción mayor de votantes jóvenes que mayores.

    Esos tiempos son solo un recuerdo.
    La realidad social actual -en España, Europa y la América más moderna- la protagonizan cabezas canas y pasos apoyados en un bastón. Nos hemos hecho viejos y, al contrario de lo que pronosticaban con angustia los seguidores de Malthus -la población aumentará exponencialmente y el mundo se quedará sin comida ni recursos para todos- la sociedad del XXI se enfrenta a un problema, igualmente demográfico, pero en sentido radicalmente contrario: la despoblación.

    Sin pensiones
    Al margen de la mala distribución de los recursos -que ocasiona, por ejemplo, la muerte en África de miles de niños desnutridos o enfermos de males que se habrían solucionado con una simple vacuna- la realidad es que ni la población crece tan rápido como se esperaba ni el futuro, al menos en Occidente, parece estar asegurado, dado que la tasa de fertilidad actual no llega a la necesaria cuota de sustitución: dos hijos por pareja.

    En cuanto a la política, los jóvenes que portan banderas del 15-M y que se reúnen en las asambleas de barrio, o aquellos que salen a la calle a defender una mayor protección de la vida humana, pueden olvidarse de grandes cambios... al menos en los próximos años: el grueso de los votantes - que al fin y al cabo manda en las urnas- será en 2050 de mayores de 60 años. Se votará lo que se lleva votando en las últimas décadas, a no ser que los jóvenes acierten a convencer a sus mayores.

    Y las pensiones: si en 1935 Estados Unidos calculó que había 52 trabajadores en activo -veinte en el caso de Europa- por cada jubilado, en la actualidad la relación es de dos -tres como mucho- trabajadores en activo para mantener a cada retirado. Una losa pesada sobre los hombros de una España, por ejemplo, en la que el cincuenta por ciento del gasto farmacéutico lo consumen los mayores de 75 años, según explica el experto en demografía Alejandro Macarrón.

    Dice Douglas Silva, directivo del C-Fam, centro experto en asuntos de familia, religión y sociedad, que “todos los europeos son Grecia”, puesto que, con su inversión de la pirámide poblacional -más mayores que jóvenes-, toda Europa está llamada a la quiebra del sistema.

    Y el mal se extiende: en todo el mundo la tasa de natalidad ha bajado de 5 puntos en los años sesenta a 2,7 puntos hoy. En Tailandia el treinta por ciento de las mujeres en edad fértil no tendrá hijos nunca y en Estados Unidos el número de solteros -y probablemente sin hijos- ha ascendido hasta alcanzar al 28 por ciento de la población.

    Ciudades inhumanas
    Si estas cifras le animan a correr a un banco para abrir un plan de pensiones... espere, que llega lo mejor. ¿Quién tiene la culpa de esta situación? Los mismos que la sufren. Los ciudadanos, en fila india y uno detrás de otro.
    Culpas indirectas: la revolución industrial y económica propició hace tiempo el éxodo rural.

    Los pueblos se vaciaron en aras de unas ciudades repletas de recién llegados que se encontraron, y así se ha mantenido la tendencia, con casas cada vez más caras -por demandadas- y cada vez más pequeñas -por escasas-. “Las ciudades actuales son inhumanas, no respetan las necesidades del ser humano ni están pensadas como organismos para la sociedad, sino como herramientas de especulación”, asegura el profesor Joel Kotkin, autor del libro sobre demografía América en 2050, que propugna la vuelta a las afueras, a esas casas amplias con jardín en las que los hijos podían dar más de cinco pasos sin chocar con una pared, y una apuesta por el teletrabajo, para que no sea necesario hacer decenas de kilómetros cada día.

    Casas pequeñas, horarios laborales imposibles y distancias kilométricas que convierten la crianza de los hijos en un reto inasumible. Es verdad, la vida pone difícil el papel de padre y madre. Pero ¿qué decir de las culpas directas? Aquí van: Casi la mitad de la población en edad fértil utiliza alguna forma de anticoncepción y el consumo de contraceptivos moverá, solo en 2015, la nada despreciable cifra de 17.000 millones de dólares. “Hay especies que se extinguen, pero, de seguir así, el ser humano se convertirá en la primera que ha financiado su propia extinción”, apunta con sarcasmo el analista de Howard Center, una institución especializada en demografía y familia, Donald Feder.

    Cada día se practican en el mundo 115.000 abortos y esto suma 42 millones de niños abortados cada año -más del doble que soldados murieron en la Segunda Guerra Mundial, considerada el conflicto más sangriento de la historia de la humanidad-. “No solo estamos perdiendo a 42 millones de personas. También a sus hijos, nietos y otros descendientes. En una palabra: estamos abortando el futuro”, vuelve a señalar Feder.

    Más culpas: el ser humano ha dado la espalda a la religión. Cada vez son menos los que se definen como creyentes o consideran que sus vidas tienen cierto sentido trascendente. De ahí al individualismo radical hay un paso, el que tarda en dar el hombre hasta convencerse de que la gratificación y el placer personal -bienes materiales, viajes, comodidades...- son meta y fin en sí
    mismos. Y eso produce tristeza y la tristeza lleva a decir aquello de “mejor no traer niños a un mundo como este”. ¿Exageración? Las cifras -aburridas pero certeras- señalan una relación directa entre fe o práctica religiosa y natalidad.

    El sur de Estados Unidos, conocido como “el cinturón de la Biblia”, tiene una tasa de natalidad muy superior a la de Nueva York o San Francisco, donde se dice que hay más perros que niños.

    ¿Por qué? Porque las grandes ciudades concentran como ningún otro lugar los frutos de varias revoluciones: la sesentayochista, la sexual, la homosexual... Hay más cohabitación, más divorcios, más parejas del mismo sexo, más abortos, más solteros, más dinero, más prisas, más enfermedades, más tristeza... menos niños. “Y también más Ferraris, sí, pero estos no llorarán en tu funeral” (de nuevo Feder y su sarcasmo).

  6. #56
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Que lean a Muñoz Seca

    La batalla de las Navas de Tolosa, algo así como el Día D de la Reconquista, fue una excepción a una estadística perogrullesca pero infalible, según la cual las guerras las ganan los que dominan en número. En las Navas, algo más de 70.000 cristianos fueron capaces de derrotar a unos 100.000 musulmanes. Pero ahí se rompió el molde. Si Napoleón mordió el polvo en Waterloo fue porque a los 73.000 ingleses que lidiaban con unos 75.000 franceses, se sumaron otros 50.000 prusianos aliados de Wellington. Vamos, que el tamaño importa para ganar las guerras y determinar la prosperidad de los pueblos. La demografía sería a la economía, lo que el volumen de las mesnadas a las batallas. Pero se ve que Zapatero y antes que él Aznar y González, no han leído a Muñoz Seca y su versos: “Que Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos”. La prueba es que la natalidad se desploma en España y nos deslizamos hacia el asilo, ya que la tasa de fecundidad está ahora en los 1,35 hijos por mujer, cuando se necesitan 2,1.


    La falta de fe de los europeos en sí mismos, y el cortoplacismo de sus gobernantes explica que perdamos el tren de la demografía. Véase lo que pasó con Kosovo: que siendo el corazón de la Serbia ortodoxa se llenó de albaneses musulmanes y se vació de serbios. Fenómeno similar al de Texas cuando se llenó de anglosajones para terminar abducido por un EE UU emergente frente a los mexicanos. O, sensu contrario, lo que puede pasar con la reconquista linguística del sudoeste americano por los hispanos, hasta el punto de que Huntington ha aventurado la hipótesis de una ruptura con la Unión anglosajona. No hace falta ir tan lejos. Basta mirar a la Cataluña de las escuelas coránicas. Que Mohamed sea uno de los nombres más frecuentes de los bebés de esa región, por debajo de Marc, es todo un síntoma.

    Alfonso Basallo, en La Gaceta

  7. #57
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    Predeterminado

    ¡Qué poca imaginación la de los musulmanes! Existen una infinidad de nombres árabes, porque eso son, nombres árabes, y éstos sólo tienen por Mohamend.

  8. #58
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    Predeterminado No hay relevo generacional

    El envejecimiento hunde las pensiones

    Con una cuarta parte de la población cercana a la edad de jubilación, la estructura del sistema se acerca a la de una ‘estafa’ piramidal.


    Los datos del último informe del Instituto Nacional de Estadística, relativos al censo de 2011, revelan que una cuarta parte de la población española se acerca a la edad de jubilación. Al envejecimiento se suma desde hace tres años el descenso de la natalidad, que hace el sistema de pensiones cada vez más parecido a una estafa piramidal.

    La Seguridad Social, en quiebra fáctica por su escasa rentabilidad, comienza a poner trabas para el cobro de las pensiones. El aumento de la esperanza de vida y el consiguiente incremento de las jubilaciones constituyen un auténtico reto para la sostenibilidad de la Seguridad Social, cuyo fondo de reserva dispone de 68.000 millones de euros, la denominada hucha de las pensiones, a la que sólo se recurrirá en casos de necesidad.

    Con el objetivo de garantizar su viabilidad, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero amplió la edad de jubilación en dos años. A partir del próximo año, se aumentará de forma progresiva hasta situarla en los 67 en 2027.

    La actual ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, pretende impulsar la prolongación de la vida laboral a través de incentivos en el puesto de trabajo. Se trata de que, de manera voluntaria, el trabajador pueda trabajar y cobrar una pensión al mismo tiempo.

    Estas y otras formas de hacer pagar dos veces a quien debería recibir son simples parches que a duras penas ocultan la realidad de que la única garantía de continuidad en las pensiones, que nazcan suficientes niños como para garantizar que los trabajadores del futuro sostengan a los jubilados, es un objetivo del que cada vez nos alejamos más.

    Natalidad

    En 2011 se registraron 468.430 nacimientos, un 3,5% menos que en 2010. Estos datos confirman la situación de invierno demográfico que vive España, donde el número de hijos por mujer ha descendido hasta 1,35 (el año pasado se situaba en 1,38), muy por debajo de la tasa de sustitución generacional de 2,1. La edad media de la maternidad se ha elevado hasta los 31,4 años.

    De todos los nacimientos registrados en 2011, 90.390 corresponden a mujeres extranjeras residentes en España, lo que supone un 19,3% del total de alumbramientos, menos que el 20,4% que registró 2010. Quizá por el retorno de los inmigrantes hacia sus países de origen que ha provocado la situación de dificultad económica y precariedad laboral.

    La nupcialidad sigue la misma tendencia a la baja. En 2011 se celebraron en España 161.345 matrimonios, un 4,4% menos que el año anterior, lo que deja una tasa bruta de nupcialidad de 3,5 matrimonios por cada 1.000 habitantes.

    En La GAceta.es

  9. #59
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    Predeterminado Un cardenal proyecta en el Vaticano un vídeo sobre la expansión del islam en Europa

    Durante esta semana se está desarrollando en el Vaticano el Sínodo para la Nueva Evangelización. Allí obispos y expertos de todo el mundo discuten e intercambian fórmulas e iniciativas para revitalizar la fe y frenar la secularización.

    Numerosos cardenales, obispos y sacerdotes han participado en las comisiones aunque, sin duda, hubo una que está por encima del resto dada la repercusión que ha causado tanto en el Sínodo como en la prensa de todo el mundo.

    El protagonista ha sido el cardenal ghanés, Peter Turkson, que en su intervención alertó de una de las causas principales de la secularización: la bajísima natalidad de países tradicionalmente católicos como algunos de los estados europeos. En contraposición mostró el islam y su expansión vertiginosa por Europa.

    Ya en sí el tema era polémico dada el tabú existente en Occidente a hablar del islam. Lo fue aún más cuando puso a los padres sinodales un vídeo de siete minutos que metía el dedo en la llaga: Muslim demographics, es decir, se centraba en la demografía del islam en todo el continente.

    El vídeo se puede ver en Youtube y tiene varios millones de visitas. Los datos que ofreció son estremecedores aunque ya se discute si las cifras son acertadas o no. Lo que sí quedó acreditado es la tendencia.

    Los datos de la polémica
    Ante tal polémica desatada, ¿qué es lo que dice el vídeo? Uno de los titulares es que "Francia podría ser un república islámica en 39 años". Ante la tasa de natalidad en Francia y la muy alta de los musulmanes provoca estos datos.

    Especialmente graves son los datos del sur del país donde el 30 por ciento de los menores de 30 años son musulmanes, tal y como recoge ReL. La cifra llega al 45 por ciento en ciudades como Niza, Marsella e incluso en París. Según los expertos que aparecen en dicho vídeo en 2027 el 25% de la población será musulmana y el porcentaje irá aumentando progresivamente.

    Sobre España, el vídeo habla de su natalidad, la más baja del mundo, con 1,1 hijos por mujer, datos parecidos a los que hay en Italia, Grecia o Portugal.

    El polémico vídeo emitido en el Sínodo afirma también que "en los últimos 30 años, la población musulmana de Gran Bretaña ha crecido desde los 82.000 a los dos millones y medio de musulmanes. Un crecimiento 30 veces el número original. En estos momentos hay más de 1.000 mezquitas en las islas, muchas de ellas antiguas iglesias".

    Sobre Holanda los datos son aún más nefastos. "El 50 por ciento de los recién nacidos son musulmanes, y en sólo 15 años, la mitad de la población holandesa será musulmana". De su vecina Bélgica se extraen datos similares. Un 25 por ciento ya es de origen musulmán y de los nacidos la mitad son musulmanes.

    Consecuencias del vídeo emitido
    Las reacciones al vídeo de la demografía musulmana no se hicieron esperar. Una cascada de críticas cayó sobre el cardenal africano. Además, provocó una "discusión muy animada" entre los padres sinodales.

    Ante esto, el cardenal Turkson se vio obligado a salir al paso de las críticas y negó algunas acusaciones malintencionadas que aseguraban que el objetivo de emitir el vídeo en el Vaticano era llamar a los cristianos a la lucha armada contra los musulmanes.

    Más bien el presidente del consejo pontificio de Justicia y Paz afirmó que la emisión sólo pretendía denunciar las políticas que limitan los nacimientos en Europa. "No se trata de una cruzada contra el islam. Era un documento contra una cierta política de planificación de los nacimientos", dijo.

    Por su parte, el secretario general del Sínodo de obispos, Nikola Eterovic, aclaró que se trató de una iniciativa particular que lo que pretendía era "provocar, para abrir un debate".

    Javier Lozano en LD

  10. #60
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    Predeterminado Se agudiza la recesión demográfica

    Según las cifras de población residente que publicó hace un par de semanas el INE, entre el 1 de octubre de 2011 y de 2012 pasó algo no visto desde el durísimo año 1939: hemos perdido gente, declive demográfico del que tuvimos un anticipo en el primer semestre de 2011, y que habría comenzado ya hacia el año 2000 si no hubieran venido millones de inmigrantes.

    En síntesis, en los últimos doce meses:

    España perdió 45.000 habitantes, en un proceso acelerado en los últimos trimestres. Aún nace algo más de gente de la que fallece, gracias a la aportación en bebés de los inmigrantes, pero con las tendencias actuales ese saldo también será globalmente negativo en pocos años, como ya lo es para los españoles autóctonos.

    Abandonaron el territorio nacional unas 120.000-150.000 personas más de las que se instalaron en él. Esto es bueno para aliviar las filas del desempleo, pero muy preocupante como señal. Y es una rotunda refutación de la tesis facilona de que la bajísima tasa de natalidad española no es preocupante, porque ya vendrán inmigrantes extranjeros a aportar la población que nos falta por engendrar tan pocos niños. Vendrán... o se irán.

    España envejeció y se empezó a vaciar de jóvenes. Respecto de hace un año, a 1 de octubre de 2012 teníamos 154.000 habitantes adicionales con 65 años o más, y 201.000 menos por debajo de esa edad. Y en la vital franja de 20 a 35 años perdimos en el último año la friolera de 420.000 personas, un 4,1% del total.

    Perdieron habitantes dos de cada tres provincias y CCAA, y casi todas si se contara sólo a los españoles autóctonos. Únicamente ganaron algo de población residente Andalucía, Madrid, la Comunidad Valenciana, Murcia, Canarias y Baleares. Pero en las cuatro primeras lo que aumenta es la gente con más de 64 años, mientras disminuye la de menos de 65.

    Cataluña fue la comunidad autónoma que más población perdió: 38.000 personas en total (y 66.000 menos por debajo de 65 años), algo probablemente relacionado con la que está cayendo allí.

    El País Vasco fue la comunidad autónoma donde la población disminuyó más en proporción (un 1% del total, 21.000 vascos menos), dato asimismo muy llamativo, por ser ésta una de las CCAA donde la crisis económica es menos aguda y hay menos desempleo.

    Nació un 3% menos de niños. Fue el cuarto año consecutivo de caída de la natalidad, lejos ya del repunte que ésta experimentó entre 1999 y 2008 debido a los inmigrantes.
    Parece cosa lógica que, al socaire de la crisis económica, la demografía no evolucione de forma positiva. Y no sería especialmente preocupante si se tratase de un mero bajón coyuntural. Pero lo que de verdad está pasando es que la intensa recesión económica que nos aflige ha hecho aflorar de forma anticipada la depresión demográfica estructural a la que estamos abocados por nuestras escuálidas tasas de fecundidad de las últimas décadas, que nos conducen a ser un país decrépito y menguante, en la macabra senda del suicidio demográfico, en que no sólo peligran las pensiones, sino los demás fundamentos del bienestar y la prosperidad de nuestra sociedad.

    Necesitamos, sí o sí, muchos más bebés, para que haya un vigoroso renacimiento demográfico, en España y muchos otros países también aquejados de infertilidad voluntaria masiva. A este respecto, no es cierto que el obstáculo principal contra la natalidad en España sea la crisis económica, por más que ésta implique en lo inmediato alguna caída adicional en la tasa de fecundidad. Cuando todo iba bien, en el largo ciclo expansivo de la economía entre 1994 y 2007, los españoles no teníamos más niños que ahora. Y en Alemania, sin desempleo ni burbuja inmobiliaria, con una renta per cápita mayor que la nuestra, y donde parece más fácil que aquí la conciliación entre vida laboral y familiar, la tasa de fecundidad es tan baja como la española. Tener o no tener hijos es cuestión, sobre todo, de valores y prioridades en la vida.


    Alejandro Macarrón Larumbe, autor de El suicidio demográfico de España.En LD

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