Página 2 de 2 PrimerPrimer 12
Resultados 11 al 14 de 14
  1. #11
    Fecha de Ingreso
    08 ene, 07
    Mensajes
    10,124

    Predeterminado El liberalismo económico compatible con el cristianismo

    El Consejo Pontificio Justicia y Paz, ha emitido un documento firmado por su presidente, el cardenal Peter K. A. Turkson, en el cual censura la libertad de mercado, o liberalismo económico, que esté "libre de reglas y de controles". Lo que no es lo mismo que criticar el liberalismo económico "a secas". Y es que tanto por liberalismo como por liberalismo económico se debe entender hoy, teniendo en cuenta su recorrido histórico (en el que habría que incluir las referencias al mismo que hace el propio Magisterio de la Iglesia), no un concepto unívoco, sino uno que encierra diferentes acepciones. Decía Benedicto XVI en el prefacio al libro del filósofo agnóstico y liberal Marcello Pera, "Por qué debemos considerarnos cristianos. Un alegato liberal":

    El énfasis en la idea de la libertad humana, que caracteriza al pensamiento liberal, presupone la idea del hombre como imagen cristiana de Dios, cuya consecuencia es precisamente la libertad del hombre [...] Al tema de la relación del liberalismo con el cristianismo pertenecen también las reflexiones acerca de la crisis ética. En efecto, Pera muestra cómo la ética liberal está íntimamente emparentada con la doctrina cristiana del bien y cómo ambas pueden y deben vincularse entre sí en la lucha por el hombre.

    Estas palabras sintetizan la cuestión clave del liberalismo como doctrina en esencia filosófica, que tiene su raíz en la libertad humana, y que no es otra que: "¿Qué entendemos por libertad?". Si por libertad entendemos un mero hacer en cada momento lo que nos venga en gana sin ningún freno, es decir, sin hacer un uso moralmente responsable de nuestro libre albedrío, que es consustancial a nuestra naturaleza, evidentemente, las acciones derivadas de esa concepción de libertad no pueden ser más contrarias al Magisterio de la Iglesia. Por el contrario, la Iglesia ha ensalzado siempre el respeto a la auténtica libertad en todo ámbito de proyección humana (también en el económico, pues la libertad no es un concepto divisible como presupuesto del actuar humano), y que no es otra que la que incluye intrínsecamente la responsabilidad, tanto en su dimensión personal como social, o lo que es lo mismo, aquella libertad que tiene como fin último el bien común. De ahí que en el citado documento emitido este pasado lunes por el Vaticano a través de uno de sus organismos, se cite en numerosas ocasiones como principio permanente de la Doctrina Social de la Iglesia, el principio del bien común. Pero, junto a este principio, el documento alude también al principio de solidaridad y al de subsidiariedad, como dos principios que deben estar correlacionados, como así establece Benedicto XVI en su última encíclica, Caritas in veritate, en el nº 58:

    el principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad, y viceversa, porque así como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, también es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado.

    Efectivamente, una economía libre "sin reglas y controles", o lo que es lo mismo, sin una regulación jurídica que le sirva de marco de referencia con la que se pueda garantizar el ejercicio moral y responsable de las actividades económicas, acaba convirtiéndose en anarquía, y consiguientemente, en fuertes desequilibrios económicos y sociales que hacen peligrar el "desarrollo humano de todos los hombres y de todo el hombre" (se entiende su desarrollo integral: que abarque tanto su dimensión material como espiritual); y a la postre, también hacen peligrar la paz. Y sobre esto último insistía especialmente Pablo VI en su encíclica Populorum progressio. De este mal procedente de un liberalismo exacerbadamente individualista y carente de sensibilidad hacia los demás, se hacía ya eco la encíclica Rerum Novarum de León XIII, primera encíclica social, así como también la encíclica Quadragesimo Anno de Pío XI. En esta última con la advertencia de que a una "dictadura económica" de los más fuertes y poderosos respecto a los más débiles y desfavorecidos conducía finalmente la aplicación de un liberalismo individualista en extremo (nº 105 y ss.), y que también sucesivos Papas hasta el actual, han denunciado en numerosas ocasiones. En concreto, Juan Pablo II en la encíclica Centesimus annus, nº 42, hacía una clara diferenciación entre un liberalismo económico ("economía libre o de mercado") rotundamente rechazable para el bien del hombre, y el que resulta incluso deseable para lograr el desarrollo, por su urgente necesidad, en los países del Tercer Mundo:

    Si por "capitalismo" se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta ciertamente es positiva, aunque quizá sería más apropiado hablar de "economía de empresa", "economía de mercado", o simplemente de "economía libre". Pero si por "capitalismo" se entiende un sistema en el cual la libertad, en el ámbito económico, no está encuadrada en un sólido contexto jurídico que la ponga al servicio de la libertad humana integral y la considere como una particular dimensión de la misma, cuyo centro es ético y religioso, entonces la respuesta es absolutamente negativa.

    En definitiva, creo que con la afirmación sin más: "el Vaticano condena el liberalismo económico", no se estaría haciendo honor a la verdad...

    Por Marta Pérez-Cameselle García, doctora en Economía. En LD

  2. #12
    Fecha de Ingreso
    22 mar, 12
    Mensajes
    20

    Predeterminado Sobre los orígenes anglosajones y protestantes del racismo y el darwinismo social

    Por conceptos y tipología esta imagen está muy vinculada a Montañez y a Ocampo, es verdad que esta Imagen guarda un gran parecido físico con el Cristo del Calvario sobre todo la cara.
    haber si de perfil es pasión ¿de quien va a ser si no?

  3. #13
    Fecha de Ingreso
    08 ene, 07
    Mensajes
    10,124

    Predeterminado La verdad del caso Zimmerman

    George Zimmerman, el hombre acusado de ser blanco y asesinar a sangre fría a un chico negro ("niño", escriben algunos periodistas; debía ser el único niño de 17 años del planeta), llamó aquella noche a la policía antes de la confrontación en la que acabó matando a Trayvon Martin. La cadena de televisión NBC emitió la grabación de un fragmento de esa llamada:

    Este tipo parece estar tramando algo... parece negro.

    Leyendo esto sin duda se habrá quedado usted con la misma idea que yo: Zimmerman era un hijo de perra racista y eso seguramente tenga mucho que ver con la muerte de Martin. El problema es que la NBC editó esa llamada antes de emitirla. La conversación en realidad fue así:

    Zimmerman: Este tipo parece estar tramando algo... o quizá esté drogado o algo. Está lloviendo y se dedica a dar vueltas, mirando.

    Policía: Ok, y este tipo ¿es negro, blanco o hispano?

    Zimmerman: Parece negro.

    ¿Verdad que la cosa cambia un poco? Ahora que un jurado compuesto por seis mujeres le ha exculpado, su abogado reactivará una demanda contra NBC, paralizada hasta la resolución del juicio. Pero aunque sea el ejemplo más escandaloso con diferencia, la manipulación de la NBC no es más que la punta del iceberg: CNN también intentó alterar la grabación para poner en los labios de Zimmerman un insulto racista y ABC afirmó que el vigilante voluntario no había sido herido esa noche. Era un caso que no iba siquiera a llegar a juicio y al final ha llegado a los medios de todo el mundo, pero visto sólo a través de los ojos de unos cruzados para quienes la causa obliga a mentir.

    La historia que nos ha vendido la propaganda es que el blanco Zimmerman asesinó al negro Martin porque era negro. Por eso sospechó que pudiera ser un ladrón, por eso fue tras él con una pistola y por eso le disparó pese a que Martin iba desarmado. No sólo fue un asesinato, sino eso que en Estados Unidos se llama "crimen de odio"; un serio agravante.

    La principal pieza de esta cruzada, obligatoria para transformar la muerte de Martin en una cause célèbre, era convertir a Zimmerman en blanco. Porque si quien mata a un negro no es un blanco, no hay manera de sacarle partido como crimen racista. Tan importante es para la historia oficial que algunos periodistas lo siguen repitiendo pese a saber que es mentira y muchos medios lo han calificado de "hispano blanco", una novedosa categoría étnica a la que parece que sólo pertenece él. Porque Zimmerman es hijo de un judío y una peruana. Es decir, tan hispano como negro es Barack Obama, hijo de un africano y una norteamericana blanca de familia bien. Además, es demócrata, votó a Obama y hasta hizo campaña contra el Departamento de Policía de su localidad por no detener al hijo blanco de uno de sus oficiales después de que éste pegara a un vagabundo negro.

    De Zimmerman se pueden decir muchas cosas, pero difícilmente que fuera racista. Aún así, es probable que en aquella noche maldita tuviera en cuenta que Martin era negro. Es triste, pero los jóvenes negros cometen una parte desproporcionada de los delitos en Estados Unidos, hasta el punto de que el propio Jesse Jackson confesó con tristeza que se sentía aliviado si la gente con la que se cruzaba de noche por la calle era blanca.

    Los sucesos de aquella noche fueron una tragedia en la que Zimmerman, y en menor medida Martin, tomaron varias decisiones equivocadas impulsadas, entre otras cosas, por el miedo. Zimmerman vigilaba, vio algo raro en el comportamiento de Martin y llamó a la Policía. El temor a que mientras llegaba la caballería escapara un sospechoso de los robos que había sufrido el vecindario –como le había sucedido ya tres semanas antes–, y seguramente las ganas de ejercer como el policía que nunca logró ser, le llevaron a salir del coche y seguirlo para asegurarse de que no escapaba. La Policía le dijo al teléfono que "no necesitaban que lo hiciera"; Zimmerman dice que obedeció y empezó a regresar al coche, pero no hay otras pruebas o testimonios que lo confirmen.

    Trayvon Martin era un joven problemático. Expulsado en numerosas ocasiones del instituto, los datos de su móvil que la Fiscalía ocultó a la defensa hasta la víspera del juicio prueban que era, cuando menos, aspirante a pandillero, que coqueteaba con las drogas y que, en general, distaba mucho de la imagen de niño inocente que Obama, los medios y la Fiscalía han vendido. Pero aquella noche no estaba haciendo nada malo. Caminaba bajo la lluvia sin entrar en el piso de la novia de su padre porque estaba hablando por el móvil. No dormía allí a menudo, de ahí que Zimmerman no lo conociera. Martin notó la vigilancia y sospechó que Zimmerman era un pervertido. Se enfrentó entonces a su perseguidor, quien no se identificó como vigilante voluntario. Le pegó y cuando ya estaba en el suelo siguió atizándole; era más alto y pesaba más que su adversario, y parece que más habilidoso en la lucha cuerpo a cuerpo. Zimmerman, temiendo que iba a quedar inconsciente y no podría defender su vida, le disparó una sola vez a quemarropa, matándolo. El vigilante ha dicho más cosas, como que Martin notó que llevaba pistola, se la intentó robar y amenazó con matarle con ella, pero al contrario que el resto de su versión, no hay nada que lo corrobore.

    Para quien sepa inglés y sea aficionado a las películas americanas de juicos, el espectáculo ofrecido en Florida ha sido bastante asombroso: todos los testigos de la Fiscalía corroboraron en mayor o menor medida la versión del acusado. El que fuera abogado de O.J. Simpson, el profesor de Harvard Alan Dershowitz, ha indicado no sólo que el veredicto es correcto, sino que la conducta de la fiscal especial encargada del caso ha bordeado el delito. Zimmerman hizo muchas cosas mal esa noche y es el principal responsable de la muerte de Martin, pero no cometió un asesinato a sangre fría.

    ¿Y por qué ese intento, bastante exitoso, de engañar a la opinión pública? Por parte de Barack Obama, parece claro: por mucho que se haya vendido como el gran reunificador que curará las heridas raciales, el presidente de Estados Unidos no ha hecho otra cosa que echar sal en ellas desde que llegó al poder. Por eso dijo que "si tuviera un hijo, se parecería a Trayvon", pero no ha abierto la boca para presionar a la justicia en ningún caso en el que los sospechosos fueran negros. Obama es así, y además así moviliza al electorado negro. ¿Para qué cambiar?

    Los medios, por su parte, viven en sus mundos de Yupi y siguen emperrados en que Estados Unidos es un país activamente racista contra los negros que no ha cambiado un ápice desde los años 60. Pero esa narrativa ya no se la creen ni los propios negros, que a estas alturas ya creen más racistas a los suyos que a los blancos. ¿Cómo no va a ser así, cuando sus propios líderes –empezando por Obama– escogen bando basándose en las razas de los implicados, y no en los hechos? Porque al margen de la desinformación, no hay duda de que muchos han dado por supuesto que Zimmerman era culpable porque Martin era negro y él no. Y eso tiene un nombre: racismo.

    Daniel Rodríguez Herrera, en LD

  4. #14
    Fecha de Ingreso
    08 ene, 07
    Mensajes
    10,124

    Predeterminado Yo soy George Zimmerman

    Yo soy George Zimmerman porque vigilo mi barrio y mi calle, y porque llamo a la Policía cuando veo algo extraño. Yo soy George Zimmerman porque decido actuar si pienso que cuando los agentes lleguen será ya demasiado tarde. Soy Zimmerman, sí, porque si un joven me ataca, sea blanco, negro, latino o asiático, trataré de defenderme, y si me empieza a golpear la cabeza contra el suelo y puedo dispararle, le dispararé, porque amo mi vida y creo en la defensa legítima. También como Zimmerman, luego seré el primero en pedir auxilio a gritos, porque mi intención no es matar sino salvarme, y no deseo la muerte de nadie como tampoco deseo la mía.

    Yo, como Zimmerman, no soy racista, ni lo son mis motivos. Tengo mi vida, mi mujer y mi hija, y mis amigos. Los racistas son los que intentan culpabilizar a los «blancos» en nombre de Zimmerman, que por cierto es latino. Los racistas son los que convierten a cualquier blanco en culpable y a cualquier negro en víctima. Yo soy George Zimmerman, cuyo incidente dio por cerrado la Policía que investigó el caso. Yo soy George Zimmerman, que fue llevado a juicio por motivos racistas, y a quien «acusaron» de «blanco» cuando en realidad es latino, con el único y perverso objetivo de poder continuar presentando a cualquier negro como una víctima. Yo soy George Zimmerman, absuelto por la Justicia y linchado por la turba totalitaria de la corrección política. Yo soy George Zimmerman y la vergüenza de que Barack Obama, líder del mundo libre, se haya sumado al linchamiento de un ciudadano absuelto de cualquier culpa. Ser el presidente de los Estados Unidos no es hacer gorgoritos en el coro de una misa góspel los domingos.

    Soy George Zimmerman y los donantes anónimos que al cabo de pocos días de ser detenido le hicieron llegar un total de 300.000 dólares para que se pagara el mejor abogado y pudiera quedar libre. Soy George Zimmerman y no me da vergüenza decir que volvería a defenderme, a mí y a los míos. Nunca he sido muy valiente, no tengo madera de héroe ni demasiada puntería. Pero si me quedo sentado a la espera de que me acribillen igualmente acabarán conmigo. Puestos a morir, que sea haciendo algo que tenga algún sentido.

    Salvador Sostres, en El Mundo

Permisos de Publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •  


Archivo  •  España  •  Hispanoamérica  •  Stop Yihad  •  Foros  •  Los blogs  •  Constitución Europea  •  El reloj de la malaria  •  Fórrum
Site Meter RSS  •  OPML  •  XHTML 1.1  •  CSS  •  508

© 2004-2012 liberalismo.org