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  1. #1

    Predeterminado Madrid. La otra memoria.

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    (...)Un beso de fuego y plomo
    mordió la última palabra,
    jinetes sobre los montes
    cuatro luceros cabalgan,
    y el eco va repitiendo:
    Yo tenía un camarada.

    "Eran cuatro camaradas". Cancionero falangista.
    .................................................. ...............................


    En esta hora de los enanos, lo “políticamente correcto” es homenajear a algún torturador de monjas ajusticiado tras la guerra o al poeta marxista que fue asesinado por las derechas en la primera hora del Alzamiento (y al que la Falange intentó salvar).

    Pero como a esos “mártires” les sobran plañideras, yo dedico este recuerdo a los 984 falangistas madrileños que entregaron su vida por España. De ellos, 27 fueron asesinados a traición durante la II República por pistoleros del PSOE y del PCE, 847 cayeron durante la Guerra Civil (combatiendo en primera línea o en la quinta columna, asesinados en las checas y en las cárceles, en el Cuartel de la Montaña, en las calles, en los paredones de los cementerios...) y 110 quedaron sepultados en las nieves rusas con el uniforme glorioso de la División Azul. Como decía Rafael García Serrano (uno de los más grandes escritores del siglo XX, silenciado por los apóstoles de lo políticamente correcto) : “a los que quedamos nos están fusilando a salivazos.”
    Descarga y distribuye DE FRENTE,la revista del Frente Nacional

  2. #2
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    Predeterminado

    Cita Iniciado por Ayanotna Ver Mensaje
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    (...)Un beso de fuego y plomo
    mordió la última palabra,
    jinetes sobre los montes
    cuatro luceros cabalgan,
    y el eco va repitiendo:
    Yo tenía un camarada.

    "Eran cuatro camaradas". Cancionero falangista.
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    En esta hora de los enanos, lo “políticamente correcto” es homenajear a algún torturador de monjas ajusticiado tras la guerra o al poeta marxista que fue asesinado por las derechas en la primera hora del Alzamiento (y al que la Falange intentó salvar).

    Pero como a esos “mártires” les sobran plañideras, yo dedico este recuerdo a los 984 falangistas madrileños que entregaron su vida por España. De ellos, 27 fueron asesinados a traición durante la II República por pistoleros del PSOE y del PCE, 847 cayeron durante la Guerra Civil (combatiendo en primera línea o en la quinta columna, asesinados en las checas y en las cárceles, en el Cuartel de la Montaña, en las calles, en los paredones de los cementerios...) y 110 quedaron sepultados en las nieves rusas con el uniforme glorioso de la División Azul. Como decía Rafael García Serrano (uno de los más grandes escritores del siglo XX, silenciado por los apóstoles de lo políticamente correcto) : “a los que quedamos nos están fusilando a salivazos.”
    españa se llenó de mártires,en ambos lados, me temo que ahora la otra mitad de españa, que heló el corazon del españolito, se quedará en la lista d espera
    politicamente no toca..asi nos va el pelo...

  3. #3
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    21 oct, 09
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    Ðîññèÿ
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    Predeterminado Madrid La otra memoria

    POr los arroces estoy,con unas fotos del rio que no puedo poner.....jajaja alguien me enseña?

  4. #4
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    01 mar, 11
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    Ayanotna

    Lee con atención
    y toma buena nota
    y si tienes ocasión
    de contar este relato
    cuéntaselo poco a poco
    y muy muy despacio
    le refrescas la memoria
    en el punto inmediato


    En la entrevista que el historiador Ian Gibson realizo a Santiago Carrillo Solares en el año 1983, este negaba con estas palabras su participación en la masacre:

    «Paracuellos para mí es un nombre, un nombre que ignoraba hasta... sinceramente no sabía que existía Paracuellos. Eso puede parecer absurdo pero, viviendo en Madrid, sabía que existía Vallecas, que existía Las Ventas, que existía Tetuán, que existía Chamartín, pero Paracuellos del Jarama... ni el nombre, ni el nombre...»

    El anciano duque de Paracuellos, quizás por su avanzada edad anda mal de memoria y no se acuerda de su sangrienta azaña realizada en Paracuellos de Jarama, como tampoco se acordara de la carta que envió desde Paris a su padre, el 15 de Mayo de 1939, renegando de el públicamente a consecuencia del golpe de estado dado en Madrid en Marzo de 1939 por su progenitor, junto a Besteiro, Miaja, Casado, y Mera, entre otros, quedando como un autentico camarada ante sus compinches de las JSU, tampoco se acordara de su madre, a la cual dejo cruzada en una cama medio paralítica y sin casi habla, la cual falleció días después de haber sido abandonada.

    Ya que andas mal de memoria, te voy a dar este fosglutem reforzado en forma de escrito, para que te entretengas leyendo sino es que también se te haya olvidado leer.

    La población de Paracuellos de Jarama contaba en 1936 con, alrededor de 1600 habitantes, la mayoria labradores, su alcalde de corte de izquierda moderada Eusebio Aresté Fernández, un hijo de este que trabajaba en la cooperativa del pueblo, el día 7 de Noviembre de 1936, al salir de casa como de costumbre sobre las ocho de la mañana mientras caminaba hacia el trabajo, oyó el ruido de ráfagas y gritos. Se asomó al borde de la pendiente, viendo en la llanura tres autobuses de dos pisos de los que se utilizaban en Madrid para el transporte público. Estaban rodeados de camiones repletos de milicianos, percibiendo también un gran movimiento de coches de todo tipo. De los autobuses iban bajando numerosos presos, con las manos atadas, y allí, en el descampado, los mataban, con armas automáticas.

    A partir de agosto del 36, los medios de comunicación de las fuerzas del Frente Popular, mostraban con toda claridad la idea y el deseo de exterminar a todos sus adversarios políticos.
    Así, en el periódico ‘Octubre’ se podía leer:

    «A esta hora no debía quedar ni un solo preso, ni un solo detenido. No es hora de piedad. La sangre de nuestros compañeros tiene que cobrarse con creces».

    El portavoz del 5º Regimiento comunista, denominado ‘Milicia Popular’, manifestaba:

    «En Madrid hay más de mil fascistas presos, entre curas, aristócratas, militares, plutócratas y empleados. ¿Cuándo se les fusila?.» Días más tarde instaba a extinguir y suprimir al enemigo con las siguientes palabras: «El enemigo fusila en masa. Mata, asesina, saquea e incendia... en esta situación, destruir un puñado de canallas es una obra humanitaria, sí, altamente humanitaria. No pedimos, pues, piedad, sino dureza.»

    ‘Mundo Obrero’ publicaba un “Retablo de ajusticiables”, ocupando un lugar de honor las gentes con creencias religiosas.

    El escritor de izquierdas Eduardo Zamacois, un verdadero ‘entusiasta’ del exterminio se expresaba en estos términos:

    «Madrid necesitaba purificarse y para los “emboscados” no había indulto. Pero estos exterminios no bastaban; el cáncer que roía la vida nacional empeoraba y el daño se aliviaría únicamente cuando el bisturí justiciero penetrase muy hondo. La cura por lo mismo revistió caracteres dramáticos. Llegada la noche la vigilancia se recrudecía y cualquier sombra, cualquier gesto, cobraban visos alarmadores. Tan pronto el alumbrado público extinguía sus luces, los milicianos que guardaban las esquinas no dejaban pasar a nadie sin dar el ¡Alto! Y ese grito y el relucir de los fusiles bajo el lívido claror estelar, expandían una emoción pavorosa en el absoluto silencio de la ciudad a obscuras.»

    En el mes de Septiembre de 1936 el gobierno republicano, que hasta el momento estaba compuesto por fuerzas republicanas, pasó a ser un compendio de todos los partidos y sindicatos del Frente Popular, con los anarquistas incluidos. Desde el alzamiento del 18 de julio, los asesinatos cometidos por los grupos -que con toda hipocresía vinieron en llamar “incontrolados”, denominación que aún siguen empleando los izquierdistas cuando se les ‘desmadran’ sus adictos estaba al orden del día, pasando en Septiembre a convertirse en matanzas en masa, y así en el mes siguiente, Octubre, ya se contabilizaron dos sacas, la primera con presos de la cárcel de Ventas, y la segunda a finales de ese mes tuvo lugar con reclusos de la cárcel celular.

    A inicios de Noviembre, las tropas nacionales se hallaban en las cercanías de Madrid. el frente popular decidió proceder al exterminio masivo de sus ‘enemigos’, término en el que se incluían indistintamente a un militar, falangista, estudiante, artista, empresario, sacerdote, monja, religioso, católico en general, o un vecino enemistado con el portero, o simplemente una familia delatada por la criada, etc.
    El comunista italiano natural de Trieste, Vittorio Vidali, que participó en la guerra civil con los nombres de “Carlos Contreras” y “comandante Carlos”, primero como comisario político del 5º regimiento, y posteriormente desempeñando diversos e importantes puestos en el comisariado político del ejército rojo, y que adquirió la reputación de fusilar a los cobardes y dirigir una “operación de limpieza” en la retaguardia, afirmó:

    «El pánico estúpido, el desaliento injustificado, la desconfianza hacia el pueblo son las causas de la situación actual. Es seguro que para eliminar esas causas hay que eliminar hombres. Tenemos que fusilar sin piedad a quienes pronuncien palabras como éstas: «Nuestra aviación no nos defiende», «Voy a Madrid a informar», «Las otras compañías nos han abandonado.»

    Algo habría de ese pánico, ya que el gobierno del frente popular tomó la decisión de abandonar Madrid para trasladarse a Valencia, dejando La defensa de la capital de España en manos del general Miaja con un gran respaldo soviético, sin dejar en el empeño de exterminar a las personas no afectas al frente popular, de este empeño se ocuparía un joven socialista, ya muy vinculado por esa época al PCE, y que se llamaba y se llama, Santiago Carrillo Solares.

    El 3 de Noviembre de 1936, el diario ‘La Voz’, lanzaba el siguiente llamamiento:

    «Hay que fusilar en Madrid a más de cien mil fascistas camuflados, unos en la retaguardia, otros en las cárceles. Que ni un “quinta columna” quede vivo para impedir que nos ataquen por la espalda. Hay que darles el tiro de gracia antes de que nos lo den ellos a nosotros.»

    El día 4, después de haberse constituido un tribunal popular en la cárcel de Porlier, se ordenó salir a la calle a los militares que en dicha prisión se encontraban, para que se sumaran al ejército rojo, entre un centenar de presos, de los cuales treinta y siete eran militares, solamente aceptaron cuatro de ellos, al resto se los llevaron en camiones a Chinchilla, siendo fusilados a la mañana siguiente junto al cementerio de Rivas Vaciamadrid, por miembros del PCE. Los comunistas eran los que controlaban la defensa de Madrid, solicitando a la cárcel Modelo listas de los militares encarcelados, procediendo a la primera saca de la checa de San Antón, con el resultado de cuarenta militares asesinados.

    El 6 de Noviembre de 1936, Enrique Castro Delgado, jefe del 5º Regimiento comunista, recibió a Carrillo, que ya había pedido la entrada en el PCE, nombrándole consejero de Orden Público. Este mismo día, Mijaíl Koltsov agente de la Kominterm en España, mandó fusilar a todos los presos que había en las cárceles de Madrid.
    Enrique Castro llamó al comisario Carlos Contreras para decirle:

    «Comienza la masacre. Sin piedad. La quinta columna de que habló Mola debe ser destruida antes de que comience a moverse. ¡No te importe equivocarte! Hay veces en que uno se encuentra ante veinte gentes. Sabe que entre ellas está el traidor pero no sabe quién es. Entonces surge un problema de conciencia y un problema de partido. ¿Me entiendes?.» Contreras, lo entendió perfectamente...

    El día 6 de Noviembre de 1936, la diputada socialista Margarita Nelken tuvo una entrevista con el director general de seguridad, Manuel Muñoz Martínez, perteneciente a izquierda republicana, instándole a que le diera la orden de entrega de los presos que debían ser fusilados.
    Manuel Muñoz hizo entrega a la diputada del PSOE de un escrito para el director de la cárcel modelo, ordenándole poner en sus manos a los presos que deseara y en la cantidad que estimase oportuna, esta acción revistió una enorme gravedad, ya que todo un director de seguridad, concedía a una diputada, unos detenidos para llevarlos al holocausto.


    continua siguiente post
    El Capullo Vengador vuelve a cabalgar en sus nuevas aventuras.

  5. #5
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    Ante la inminente caída de la capital en poder de los nacionales, cuyo ejército se encontraba en las inmediaciones de la ciudad, comenzó a funcionar la junta delegada de defensa de Madrid, siendo la consejería de orden público asumida por Santiago Carrillo y José Cazorla Maure.
    El 7 de Noviembre de 1936, empezó el exterminio en masa, encargándose Carrillo, según señala en sus ‘Memorias’, a «la lucha contra la quinta columna.» y así, entre las nueve y diez de la mañana de dicho día, llegaron a la cárcel Modelo autobuses de dos pisos, siendo introducidos más de sesenta detenidos y conducidos a Paracuellos del Jarama, las víctimas eran despojadas de cualquier equipaje y atados con bramante de dos en dos o bien con las manos a la espalda, obligándoles después a bajar, se les ordenaba caminar hasta las fosas colectivas preparadas de antemano y una vez situados al borde de las zanjas, un grupo de treinta o cuarenta milicianos abrían fuego sobre los presos, para a continuación darles el tiro de gracia.
    Unos doscientos enterradores reclutados entre los “presuntos fascistas”, de poblaciones cercanas, arrojaban a los cadáveres a las zanjas para luego cubrirlos con tierra.
    Las sacas se sucedían a velocidades vertiginosas, la primera como hemos mencionado, tuvo lugar el 7 de Noviembre, la segunda del 8 al 17 de Noviembre y a partir de aquí ya fueron verdaderas oleadas de sacas con los correspondientes asesinatos. Todo ello, bajo el mando y la responsabilidad del conocido genocida duque de Solares, durando estos asesinatos hasta que fue nombrado director de prisiones, Melchor Rodríguez, quien prohibió terminantemente las sacas realizadas, expulsando de las cárceles a los milicianos de vigilancia de la retaguardia.
    La última saca realizada por Segundo Serrano Poncela, inmediato subordinado de Carrillo, tuvo lugar el 3 de Diciembre de 1936.
    Con la llegada de Melchor Rodríguez la carrera represiva de Carrillo y sus colaboradores sufrió un golpe de muerte. Santiago Carrillo, limitado en el ejercicio de sus funciones represoras, abandonó la junta de defensa a finales de Diciembre de 1936, sustituyéndole José Cazorla.

    El 1 de marzo de 1937, el anarquista Melchor Rodríguez, llamado “el ángel rojo”, fue destituido de su cargo de delegado general de Prisiones de Madrid.

    Las matanzas protagonizadas por el ‘desmemoriado’ y sangriento genocida, DOCTOR HONORIS CAUSA HIJO PREDILECTO DE ASTURIAS Y CONDE DUQUE DE SOLARES Santiago Carrillo, ocurridas entre los días 7 de Noviembre y 4 de Diciembre de 1936, contabilizadas por Ramón Salas Larrazábal, que por su objetividad se ha ganado un lugar de honor entre los historiadores de la guerra civil Española son las siguientes:

    «De los 8.000 muertos de noviembre y diciembre, aproximadamente el 15 por ciento cayeron antes del día 8 de noviembre, de ellos 1.000 en números redondos el mismo día 7 y unos 400 entre el 1 y el 6. Quiere decirse que durante el período de responsabilidad de Carrillo fueron muy cerca de 7.000 los madrileños que cayeron sin juicio de ninguna clase ante las tapias de cualquier cementerio de los alrededores de Madrid y con predilección en Paracuellos del Jarama. Éste es un hecho histórico que nadie podrá negar jamás».


    Estos criminales hechos, junto con la matanza también de presos políticos que tuvo lugar en la cárcel modelo de Madrid en agosto de 1936, hechos que no fueron inventados por la ‘propaganda fascista’ sino que pudieron comprobarse, perjudicaron gravemente el prestigio y la imagen de la República, tanto en España como en el extranjero, poniendo en entredicho sus cacareados y pregonados principios de libertad, democracia y justicia.


    Resulta verdaderamente bochornoso y vergonzoso que este personaje, después de 70 años de su ‘heroica gesta’, no sólo no lo haya purgado, ni haya pedido perdón, sino que encima estos inefables politicastros que pululan por este país, le hayan nombrado hijo predilecto de Asturias, amen de doctor honoris causa, que manda GUEVOS Sr Trillo.

    El Capullo Vengador cabalga de nuevo.
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  6. #6
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    Predeterminado Terror rojo en el Madrid republicano

    El hispanista Julius Ruiz desentraña la red «nada descontrolada de asesinatos de la República para perpetuarse»

    Madrid, capital del dolor, 1936... Niños que se desmayan en las colas del pan, un índice de mortalidad infantil doce veces sobre la media europea, muertes de la población civil a los dos o tres meses después de perder cinco kilos al día, ejecuciones extrajudiciales, agencias estatales que actúan como cómplices de las matanzas, gánsteres, Brigadas «Amanecer» y «Al Capone», escuadras de la muerte, paseos, mucho café, delaciones a traición... Afiliarse a un sindicato católico o defender un partido político de derechas constituía una invitación a ser acusado de «fascista». Lo revela el hispanista Julius Ruiz, profesor de Historia de Europa en la Universidad de Edimburgo, en «El terror rojo» (Espasa, 459 páginas), con material inédito, tras diez años de investigación por archivos del Reino Unido y España sobre el periodo republicano, la Guerra Civil y la etapa franquista. Sostiene que «el terror rojo republicano fue un esfuerzo de guerra organizado y pensado para asegurar la victoria republicana, la revolución y crear una nueva sociedad antifascista. Los asesinos mataron para servir la causa de la República».

    La red del Frente Popular
    Las entidades antifascistas del terror en ese Madrid de 1936 englobaban a todo el Frente Popular, según Julius Ruiz. En ese Madrid, capital del dolor, «pese a las 226 checas alegadas por los franquistas, solamente 37 tribunales revolucionarios dispensaron justiciaextrajudicial en la capital entre 1936 y 1939, y otros 30 centros detuvieron y encarcelaron a sospechosos». Estos 67 «centros» eran de dos tipos: 1) el comité de defensa adscrito al partido político o sindicato local y 2) la brigada policial de la Dirección General de Seguridad (DGS), donde se hacía una purga de «fascistas». Expone Julius Ruiz: «Con representantes de todos los partidos y sindicatos del Frente Popular, pronto se convertiría en el mayor centro de asesinatos y actuó como punto neurálgico de la red del terror, recibiendo y transfiriendo prisioneros para ser ejecutados. La DGS participó conscientemente en las sacas de las prisiones. Emitía órdenes de liberación falsas que dejaban a los reclusos en manos del Comité Provincial de Investigación Pública (CPIP) para ser matados fuera de la cárcel».

    Matanzas «made in Spain»
    La CNT-FAI, añade el investigador, prestó la mayor contribución a esta red de terror rojo: controlaba 23 de esos 67 centros que «dispensaban justicia»; los comunistas controlaban 13; el PSOE, 9; las Juventudes Socialistas Unificadas, 6, y otros 14 eran entidades conjuntas del Frente Popular como el CPIP. Y observa Julius Ruiz: «Las alas del PSOE de la izquierda caballerista —de Francisco Largo Caballero— y la derecha prietista —de Indalecio Prieto— participaron en el terror. ¿Cómo ejecutaba esta red? Julius Ruiz lo ejemplifica en las masacres de Paracuellos de Jarama: «Los directores de las prisiones transferían reclusos bajo su custodia basándose en falsas órdenes de salida firmadas por el director general de Seguridad. Aunque los asesores soviéticos aprobaron la operación, las matanzas de Paracuellos fueron realizadas made in Spain».

    Julius Ruiz argumenta que los fusilamientos de Paracuellos comenzaron dos semanas antes de la llegada de Santiago Carrillo como consejero de los servicios de Orden Público de Madrid «Empezaron el 28 de octubre de 1936 con 31 personas en la Saca de Ventas». Entre las víctimas, el nieto de Ramiro de Maeztu, Ramiro de Maeztu Whitney. «Quienes organizaron las Sacas fueron los dirigentes del Comité de Fomento, con todos los partidos y sindicatos del Frente Popular. Antes de la llegada de Carrillo fueron fusiladas 190 personas en sacas masivas». Asegura el hispanista que «Santiago Carrillo dio todo su apoyo político y logístico a la operación de las Sacas. Y también Miaja. Carrillo incorporó todos los dirigentes del Comité de Fomento en su nueva policía revolucionaria, negó que hubiera Sacas masivas, dijo que los presos estaban a salvo en Madrid, mintió como Miaja, y dio espacio político para los fusilamientos. Carrillo sabía desde el principio que existían las sacas, consintió y las apoyó».

    —¿Se asesinó más en el Madrid«rojo» que en el Madrid «azul»?
    —La «justicia» de Franco tras la guerra fue mucho más que un simple castigo a los implicados en los «crímenes de sangre». Traté con detalle La Justicia de Franco: la represión en Madrid tras la Guerra Civil,2005 esa despiadada represión franquista. Existen diferencias entre el castigo de «fascistas» en la guerra y la represión de posguerra en Madrid. Unas 3.113 personas fueron ejecutadas en la provincia entre el 28 de marzo de 1939 y el 30 de abril de 1944, y nada de lo publicado después me empujó a revisar la cifra. Es probable que el número de fusilamientos en el Madrid republicano superara en dos a uno al del Madrid franquista. El terror rojo de 1936 se caracterizó por las ejecuciones extrajudiciales, aun cuando hubo agencias estatales que actuaran como cómplices de las matanzas. La represión franquista tras la guerra se basó en un sistema burocrático pseudolegal de justicia militar.

    Las autoridades militares, concluye Ruiz, como los tribunales republicanos tras 1936, castigaron de forma «selectiva» a los autores del terror franquista por «sus excesos». Madrid se desangra en terror.

  7. #7
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    08 ene, 07
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    Predeterminado

    Por Antonio Astorga, en ABC.es

  8. #8
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    Predeterminado Julius Ruiz: "Todo el Frente Popular intervino en las matanzas revolucionarias"

    El historiador anglo-español Julius Ruiz publica un completo estudio de los crímenes masivos del Madrid republicano. “El Gobierno Giral no fue pasivo, sino agente del terror”.

    Hijo de emigrantes españoles, Julius Ruiz estudió en Oxford, hizo la tesis sobre la represión franquista y es profesor de Historia en la Universidad de Edimburgo. “Soy británico pero a la vez español”, dice. Espasa Calpe publica ahora su libro El Terror Rojo, fruto de 10 años de investigación.

    -El 26 de julio de 1936 la Komintern pedía a los comunistas españoles que disfrazaran la revolución como si fuera burguesa. ¿Carrillo sigue con ese discurso?
    -Las Juventudes Socialistas Unificadas, con Santiago Carrillo como dirigente, tenían sus propios tribunales revolucionarios, y esos mismos dirigentes organizaron las matanzas de Paracuellos. Carrillo sabía lo que estaba pasando desde el principio, eso está claro.

    -¿El terror es parte de la lucha por el poder?
    -El Comité de Bellas Artes-Fomento fue un intento del Gobierno de identificarse con el antifascismo en la aplicación de la justicia. El Gobierno de José Giral no fue pasivo durante el terror. Dirigía el Estado, pero quería identificarse con la izquierda obrera, y tenía como política la de no confrontación con el “pueblo”, como se puede ver en la matanza del tren de la muerte, los trenes de Jaén, cuando Pozas dijo: si es la voluntad del pueblo, lo legitimamos, y así se fusiló a 200 personas. No se puede ver al gobierno como pasivo, es un agente en el verano del 36. La creación del Comité de Fomento no tiene como meta exterminar, sino proteger a la República de los enemigos internos, pero la consecuencia de crear una organización asesina es aumentar el número de fusilamientos.

    -¿Eran ingenuos los frentepopulistas al pensar que podían engañar a los extranjeros?
    -La mentira fue eficaz. Hay dos niveles: en el internacional, el Gobierno de la República se pinta como democrático. Pero en el nivel nacional, local, en Madrid, el Gobierno está diciendo, y basta con ir a los periódicos de Izquierda Republicana, al periódico del gobierno, donde dicen: estamos haciendo la revolución, tenemos que eliminar al enemigo interno; es duro, pero así es la guerra. Esperaban que los extranjeros no se enteraran de lo que estaba realmente pasando en Madrid. Pero la realidad es otra, y el Terror Rojo hace estragos en la reputación internacional de la República.

    -La izquierda sigue diciendo que la República fue abandonada por las democracias.
    -Hablan de buenos y malos en la Guerra Civil. Yo intento superar los tópicos.

    -¿Por qué Azaña, queriendo ser Clemenceau, acabó como Kerensky?
    -Él y todos los políticos de Izquierda Republicana sabían muy bien lo que pasó en Rusia en 1917. Y no querían ser Kerensky, querían tener el Ejército a su lado, pero a fin de cuentas, se identificaban totalmente con la izquierda obrera. Azaña quiere ser parte de esa comunidad antifascista, por eso se mostró pasivo ante los desórdenes de la primavera de 1936, castigaron duramente a los anarquistas, y también a los católicos cuando defendían las iglesias, cuando los revolucionarios intentaban quemarlas.

    -En su libro aporta muestras curiosas del ambiente anticlerical.
    -Basta ver algunos de los santo-y-señas de la Dirección General de Seguridad para Madrid en las noches de ese verano: “Exterminio” (2 de agosto), “A por los frailazos” (6 de agosto), “Preparaos a morir, sacristanes” (8 de agosto). Son consignas enviadas a las comisarías para circular por la noche, no estamos hablando de anarquistas descontrolados, sino de policías. Son consignas del Estado, ese ambiente anticlerical es compartido por todas las organizaciones del Frente Popular.

    -Matando militares cavaron su propia tumba.
    -Es una paradoja, porque el alzamiento militar fue un fracaso total en Madrid. Pero la semana siguiente empezaron la depuración profunda de las Fuerzas Armadas, el Gobierno debilitó su propia autoridad para ser fiel a la izquierda obrera y los militares fueron unas víctimas importantes del terror.

    -¿La Revolución Española fue más idealista que la francesa o la rusa?
    -Querían hacer una sociedad nueva, pero también, como en las revoluciones francesa o rusa, querían eliminar al enemigo interno como medida de seguridad. Las dos cosas se mezclan, no se pueden separar. Eso explica el apoyo de todas las administraciones del Frente Popular al terror y a las matanzas.

    Santiago Mata, en La Gaceta

  9. #9
    Fecha de Ingreso
    05 mar, 12
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    Predeterminado

    Cita Iniciado por El Capullo Vengador Ver Mensaje
    Ayanotna

    El portavoz del 5º Regimiento comunista, denominado ‘Milicia Popular’, manifestaba:

    «En Madrid hay más de mil fascistas presos, entre curas, aristócratas, militares, plutócratas y empleados. ¿Cuándo se les fusila?.» Días más tarde instaba a extinguir y suprimir al enemigo con las siguientes palabras: «El enemigo fusila en masa. Mata, asesina, saquea e incendia... en esta situación, destruir un puñado de canallas es una obra humanitaria, sí, altamente humanitaria. No pedimos, pues, piedad, sino dureza.»
    ¿Sería posible saber la fecha de la publicación? No es la primera vez que veo el cortaypega, y no localizo el texto.
    ---} Milicia Poplular

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