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  1. #101
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    El colapso de la producción agro azucarera desarrollada durante cuatro siglos mediante la ardua e inteligente labor de muchas generaciones ha sido ocasionando por la falta de previsión y la mala gestión ejecutada durante decenios.

    Peor sucedió con el rendimiento industrial de la caña procesada que bajó a niveles significativamente inferiores a los logrados antes de 1959. La ineficiencia se acrecentó y disminuyó la producción a volúmenes que en los últimos años no han sobrepasado los cuatro millones de toneladas, con niveles de rendimiento agrícola de 30 toneladas métricas por hectárea, cuando la media mundial sobrepasa las 63 toneladas, según la FAO, y con rendimientos industriales que en muchos años no han superado el 11 por ciento, mientras el promedio de los últimos diez años antes de 1959 fue de 12.74 por ciento.

  2. #102
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    La combinación de una agroindustria ineficiente, que en los últimos 12 años se ha descapitalizado aceleradamente por falta de reposición de los equipos y de mantenimiento, unido a la ausencia de una reconversión destinada a hacer frente a los requerimientos del mercado, como lo hicieron otros países azucareros dedicando esfuerzos a la producción de alimentos para el ganado, cogeneración eléctrica, combustibles como el gasol alcohol, y una gran variedad de otros derivados, han causado la bancarrota de la industria azucarera.

    La continuación de un proceso perverso de involución productiva que tiene lugar mientras otras naciones hacen progresar sus industrias y diversifican los usos de la caña de azúcar por varias vías, entre ellas mediante la producción de etanol, hecho que en modo alguno ha limitado la elaboración del dulce, ni ha inducido al crecimiento desmedido de su cotización.

  3. #103
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    ¿Desaparecerá la papa en Cuba?
    http://www.cubanet.org/articulos/%c2...-papa-en-cuba/

    Febrero 9, 2012, por Oscar Espinosa Chepe

    LA HABANA, Cuba, febrero, www.cubanet.org -La papa es uno de las viandas más deseadas por los cubanos. Pero todo parece indicar que la escasa oferta en el 2011, será aún más limitada este año, según los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) e informaciones brindadas en el noticiero de la televisión el 31 de enero.

    En el quinquenio 2005-2010, la producción promedio anual de papa fue de 234,8 miles de toneladas, un 30,0% menos que lo obtenido en 2000-2004. En 2010 la producción descendió a 191,5 miles de toneladas, y en 2011 a 167,3 miles de toneladas, según los datos de ONE. En el reportaje de la televisión antes mencionado se anunció una producción estimada de 140,0 miles de toneladas para 2012. La reportera señaló que se debe a la reducción de las áreas sembradas,- lo cual sucede desde hace años-, pues su cultivo depende en gran medida de la semilla y otros insumos importados -pesticidas y fungicidas-, así como riegos con altos consumos de combustibles. A eso se añade que para garantizar el suministro de papa durante todo el año, una parte de la cosecha debe ser almacenada en frigoríficos, con gran empleo de electricidad, cuidado y manipulación, todo lo cual hace que los costos de producción y distribución del tubérculo sean relativamente elevados, con respecto a otras viandas: malanga, boniato, plátano, yuca…, menos exigentes en la demanda de requerimientos del exterior.

    Por tanto, el abastecimiento de papa será muy limitado, incorporándose a la larga lista de productos agrícolas difíciles de obtener por los cubanos. Podría pensarse que el limitado suministro de este tubérculo será compensado con otros productos agrícolas, pero eso resulta inseguro, ya que la producción de otras viandas tampoco avanza significativamente. En 2011 la producción de boniato decreció en 18,9%, malanga en 3,9% y los demás tubérculos en 8,6%. Respecto a viandas en general, solo se incrementó el plátano en 17,2%, al parecer recuperado de los efectos causados por los huracanes en 2008. No obstante, el crecimiento logrado ocurrió fundamentalmente gracias a la actividad del sector privado (27,1%).

    Como ha informado ONE, en 2011 con respecto a 2010, aumentó en un 19,8% el precio promedio del total de productos agrícolas y cárnicos, vendidos en los Mercados de Oferta y Demanda y los estatales. El precio promedio de los productos agrícolas creció 24,1% y los cárnicos 8,7%.

    La papa fue sacada del sistema de racionamiento en octubre de 2009. Hasta entonces se vendía a razón de unas pocas libras al mes, por persona, a 30 centavos la libra en época de cosecha (febrero-abril aproximadamente), y los demás meses a 40 centavos. Entones se autorizó a venderla únicamente en los Mercados Agropecuario Estatales (MAE) a un peso la libra, por lo regular sin límite de venta, aunque en 2011 desde septiembre desapareció la oferta. Parece que se incorporará definitivamente a los productos ausentes del consumo de los cubanos, como ha ocurrido con la leche, la carne de vacuno, el café y otros, o deberán adquirirse a altos precios en las tiendas en divisas o el mercado negro
    En 1958 el área cultivada de papa de 8,000 hectáreas produjo 124.000 toneladas métricas de papas con una población de 6.5 millones. Las papas eren exportadas a los EE.UU. durante el invierno e importadas durante el verano, lo que permitía, además de tener papas frescas durante todo el año, ahorrar en almacenamiento y refrigeración.

    En el 2010 el área cultivada de papa llegó a 15.000 hectáreas y una producción de 184.000 toneladas métricas con una población de 11.2 millones. El 7 de noviembre de 2009, las papas fueron eliminadas de la libreta de racionamiento.

    Debido a que el arroz y los frijoles son los principales componentes en la dieta de los cubanos, la eliminación de las papas de la libreta de racionamiento es un medio para probar la reacción del pueblo, antes que cambios más drásticos sean hechos con el arroz y los frijoles.

  4. #104
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    El régimen tiránico de los hermanos Castros importa hasta 40,000 toneladas de semillas anualmente de Canadá, Estados Unidos y Holanda. Desde el año 2000 la tendencia ha sido hacia una disminución en la producción de papas, a pesar del hecho de la prioridad dada en el suministro de insumos para su cultivo.

    El ineficaz régimen Castrista importa alrededor del 80% de los alimentos racionados al pueblo. La libreta de racionamiento representa sólo 1.000 calorías diarias per cápita, un tercio de las calorías recomendadas por la FAO. En 1958 el consumo en Cuba era de 2.870 calorías diarias per cápita (Fuente: Anuario Demográfico UNO, 1955-1959 FAO).

  5. #105
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    El azúcar cubano, ¿en fase de extinción?
    http://www.diariodecuba.com/cuba/112...e-extincion%20

    Dimas Castellanos| La Habana| 30-05-2012

    La zafra azucarera 2011-2012 arrastra las mismas dificultades de las últimas dos décadas. A pesar de que en esta oportunidad se sembró suficiente caña para cumplir el plan de producción y se contó desde el inicio de la contienda con la casi totalidad de los recursos contratados, se repitieron los problemas de las cosechas anteriores.

    La molienda que debió haber terminado el pasado 30 de abril, aún no ha concluido. Un artículo de Pastor Batista Valdés, acerca de la zafra en la provincia de Las Tunas, publicado en el diario Granma, el 30 de marzo de 2012, decía que por concepto de roturas industriales, interrupciones operativas y dificultades en el suministro de la caña, las molidas inestables y el envejecimiento de la materia prima, la provincia dejó de producir unas 2.835 toneladas de azúcar y tuvo que moler alrededor de 26.800 toneladas más de caña, de manera que en los primeros 80 días de zafra transcurridos, la provincia apenas reportaba el 67% del azúcar previsto para esa fecha.

    El segundo secretario del Partido Comunista de Cuba, en una visita al municipio de Campechuela, el 29 de abril de 2012, dijo que "aunque nacionalmente la respuesta de la industria mejoró mucho este año, las deficiencias observadas todavía, unido a los percances en los cortes, exigen un diagnóstico exhaustivo de los problemas para darle especial atención en la etapa venidera". Exactamente lo que se ha dicho al terminar cada zafra anterior.

    La periodista Ana Margarita González, en ¿Una mejor zafra?, artículo publicado el 14 de mayo en el semanario Trabajadores, explicaba que, aunque la zafra debió terminar el 30 de abril, permanecían moliendo en ese momento 29 de los 46 centrales. Según ella, "El aprovechamiento que se fijó en 71,5% está en 10 puntos por debajo, y el rendimiento industrial de 10,57% alcanza sólo 10,20"; a lo que agrega que la "mala calidad de las reparaciones de la maquinaría agrícola provocó disminución de la capacidad para las operaciones de corte, alza y tiro de la caña".

    Por su parte, en Radiografía de una zafra: el salto que no se dio, publicado en Granma el 18 de mayo, Juan Varela Pérez y Sheyla Delgado Guerra reconocen algunos logros modestos, pero consideran que "las insatisfacciones son muchas". Según ellos, los directivos del Grupo Azucarero expresaron que para la fecha prevista de cierre de la zafra la misma estaba al 94%, pues en los 20 días perdidos por arrancadas tardías y mal aprovechamiento de la capacidad potencial se dejaron de moler 534 mil 892 toneladas de caña, equivalentes a 66 mil 502 toneladas del dulce. Y agregaron que entre las provincias atrasadas, Las Tunas representa el 31% del incumplimiento del país.

    A lo anterior, ahora se une el bajo rendimiento de la cosecha por las lluvias del mes de mayo y la práctica de mover a hombres y equipos de las provincias que culminan a tiempo hacia las que no han terminado, como es el caso de los espirituanos, que cumplieron sus compromisos productivos en la primera semana de abril y migrarán hacia otras regiones, con el consiguiente aumento de los costos.

    El derrumbe de la industria azucarera cubana se comprende mejor comparando el monto de las toneladas de azúcar producidas en los últimos 117 años. En 1895 se alcanzaron 1,4 millones de toneladas; en 1919 se elevó a más de 4 millones; en 1925 la cifra fue 5,3 millones; y en 1952 llegó a 7,2 millones. En 1970, después de un colosal esfuerzo, la cifra se elevó hasta 8,5 millones; para caer a menos de 3,8 millones de toneladas en 1999. Para enfrentar ese retroceso, en el año 2001 se designó ministro del azúcar al General de División Ulises Rosales del Toro, quien pronosticó una rápida recuperación que alcanzaría en ese mismo año 5 millones de toneladas. Para ese objetivo anunció dos proyectos: 1- la Reestructuración de la Industria Azucarera, dirigida a lograr un rendimiento industrial del 11%, (lo que significa extraer de cada 100 toneladas de caña, 11 toneladas de azúcar), y 2- la Tarea Álvaro Reynoso[1], con el fin de lograr un rendimiento de 54 toneladas de caña por hectárea (el promedio mundial, según la FAO, es de unas 63 toneladas).

    Los resultados de los proyectos anunciados, en millones de toneladas, fueron aproximadamente: en la zafra 2000-2001, 3,5 millones; 2001-2002, 2,2 millones; 2002-2003, 2,1 millones; 2003-2004, 2,52 millones; 2004-2005, 1,3 millones y 2005-2006, no logró rebasar esa cifra. En un reporte del periodista Juan Varela sobre esta última cosecha, publicado en Granma el martes 27 de junio de 2006, se dice: "La zafra azucarera recién terminada demostró que no siempre se corresponden esfuerzos y resultados finales", que "el atraso inicial no pudo ser vencido", que "tres cuartas partes del crudo que no se produjo fue motivado por el atraso en la arrancada de 28 de las 42 empresas que abrieron capacidades", que "el resto obedeció a incumplimientos de la norma potencial y del rendimiento industrial".

    No fue hasta la zafra 2008-2009 que se alcanzó un ligero aumento (llegó hasta 1,4 millones de toneladas). Todo ello indica, de acuerdo a las dificultades mencionadas, que el propósito de la presente zafra de producir 1.450.000 toneladas de azúcar —cifra que se producía en Cuba a finales del siglo XIX— tampoco se logrará.

    En ninguno de los proyectos dirigidos a revertir el declive productivo se ha contemplado la estructura de la propiedad, los bajos salarios en la industria y en la agricultura, ni la mayor autonomía de los productores, con excepción del Decreto Ley 259 que tímidamente se aventuró a entregar en usufructo una caballería de tierra, infectada de marabú; carencias que tienen mucho que ver con los resultados de ésta y de las zafras anteriores.

    Como en esta oportunidad se contó con los recursos contratados y con la caña suficiente, ahora se podría poner el acento en cualquier otro aspecto particular, como la fecha de la arrancada para evitar la molida en el mes de mayo. Sin embargo no habrá solución hasta que se establezca la relación entre declive productivo, la estructura de la propiedad y los demás elementos mencionados. Un enfoque que desborda al azúcar y apunta a las reformas estructurales que demanda el país, para cuyo enfrentamiento se requiere de una voluntad política capaz de situar las necesidades de la sociedad por encima de los intereses ideológicos
    Álvaro Reynoso, destacado científico cubano, cuando Cuba ocupaba el primer lugar mundial en la producción de azúcar y contradictoriamente, el último en productividad agrícola, analizó íntegramente todas y cada una de las operaciones relacionadas con el cultivo y cosecha de la gramínea y las publicó en su Ensayo sobre el cultivo de la caña de azúcar (1862).

  6. #106
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Raúl Castro en el 2014

    Raúl Castro ha iniciado el 2014 con otro discurso lamentable. ¿Por qué el general repite una sarta de tonterías ideológicas en las que ya nadie cree, ni siquiera él mismo? No es fácil saberlo. Raúl, aparentemente, permanece sujeto a la autoridad intelectual y moral de su hermano, pero, a estas alturas, él, la nomenclatura y casi todo el país dan por sentado que el Comandante es el principal causante de la catástrofe económica que padecen los cubanos.

    ¿Cómo lo sabemos? Basta ver y escuchar pacientemente la charla que Juan Triana Cordoví, profesor de Economía de la Universidad de La Habana, da a la plana mayor de la policía política con el objeto de defender y explicar las reformas de Raúl Castro. Se trata de una persona del régimen aleccionando a sus compañeros con total autoridad.

    Pese a su discurso, Raúl está convencido de que el marxismo y su secuela colectivista han fracasado. Acepta que el igualitarismo es contraproducente, y admite, además, que el régimen se dedicó durante décadas a imponer prohibiciones absurdas que han convertido la vida de los cubanos en un infierno.

    Naturalmente, nada de esto quiere decir que va a aceptar reformas políticas. El marxismo podrá ser un disparate, pero el estalinismo le es muy útil para gobernar.

    Intentará, eso sí, corregir los desastres económicos producidos por su hermano porque cree que de ello depende la supervivencia del régimen. ¿Cómo? Primero, ha eliminado algunas prohibiciones innecesarias. La dictadura puede admitir la tenencia de teléfonos móviles, la compraventa de casas y autos, la salida y regreso de los disidentes o la contratación privada en el exterior de algunos atletas. Nada de eso pone en peligro al gobierno y alegra a las masas.

    También se propone crear un tenue espacio económico lateral –el cuentapropismo, esa ridícula palabreja– para que la sociedad civil desarrolle pequeñas empresas privadas, casi todas de servicio, que den trabajo a más de millón y medio de personas, que abandonarían paulatinamente las abultadas nóminas del Estado, producirían algunos alimentos y aliviarían la miserable vida de los cubanos.

    Pero eso no es lo importante. La esencia de la reforma es otra: el Estado, dirigido por militares, se reservará el control y disfrute de unas 2 500 empresas medianas y grandes que forman el corazón del aparato productivo del país. Esa es la parte del león.

    Es en este espacio económico, dicen los raulistas pomposamente, donde se juega el destino de la revolución. Raúl ha invertido el principio de subsidiariedad: la sociedad civil se ocupará de todo aquello que el Estado no pueda abarcar.

    Un perfecto disparate. ¿Cómo van a lograr hacer eficientes las empresas estatales al punto de que generen beneficios permanentemente? La fantasía más recurrente de Raúl, un militar convencido de la utilidad de los refuerzos negativos, consiste en suponer que, mediante controles, auditorías, castigos y amenazas, todo ello supervisado por su hijo Alejandro, duro coronel de los servicios de inteligencia, conseguirá el milagro.

    Tonterías. ¿Cuánto tardarán Raúl Castro y los raulistas en comprender que el Estado es un pésimo gestor de todas las empresas, las pequeñas y las grandes? ¿Cuándo entenderán que los objetivos y el modus operandi de las empresas realmente eficientes son totalmente diferentes a los de los Estados?

    ¿Por qué cree Raúl que todas las empresas públicas, en todas las latitudes, suelen acabar siendo focos de corrupción, con plantillas sobredimensionadas, atrasadas tecnológicamente e improductivas? ¿Cuándo admitirán que el sistema comunista no es reformable, como confirmó Gorbachov en los años noventa? ¿O todo lo que desean es morirse mandando y los que vengan detrás que desmonten el error y el horror? ¿Es terquedad, cobardía, convicción, irresponsabilidad o todo eso junto?

    Elija usted, perplejo lector.

    elblogdemontaner.com

    Carlos Alberto Montaner, en LD

  7. #107
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    12 nov, 09
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    En 1894 se llegó a producir 1.05 toneladas métricas de azúcar con una población de 1.7 millones, la mayor producción alcanzada durante la colonia, pues en 1898 al final de la guerra, sólo se alcanzo a producir 259,331 toneladas. En 1905 se produjeron un millón 200 mil toneladas de azúcar, cantidad superior a cualquier volumen alcanzado en tiempos de la colonia. La producción de azúcar en Cuba en el 2010 fue de 1.1 millones de toneladas con una población de 11.2.millions. Ciento dieciséis años más tarde, el régimen castrista produjo aproximadamente la misma cantidad con una población 6.6 veces más grande.

    El declive de la producción cubana comenzó cuando la mayoría de las plantaciones y todos los centrales fueron confiscados a inicios de los años 60. El colapso de la producción agro azucarera desarrollada durante siglos mediante la ardua e inteligente labor de muchas generaciones ha sido ocasionando por la falta de previsión y la mala gestión ejecutada durante decenios por el tiránico régimen castrista.

  8. #108
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    Cuba, Caso Diferente en América - Parte 1 DE 2

    Por: Alberto Luzárraga
    Junio 15, 2012

    La propiedad privada es la base de la libertad. Sin ella el hombre deviene en esclavo del que detente el poder. Los cambios en su tenencia causan profundas consecuencias sociales a largo plazo. Cuba no es excepción pero sí es un caso diferente en América. Pasó de estar despoblada y su tierra mercedada por la corona en enormes hatos, a rica colonia de plantaciones y de allí a república que nació en circunstancias peculiares.

    Los grandes hatos se fraccionaron poco a poco gracias a la fertilidad de las familias. Un buen ejemplo: En 1855 muere en Santiago Josefa de Vargas Machuc
    a a la edad de 92 años dejando 225 descendientes de sus 18 hijos, nietos, biznietos, tataranietos y cuartos nietos.
    La riqueza azucarera promovió el desarrollo rural y dió oportunidades a esas largas familias. En 1861 existían 1365 ingenios y 949 contaban con máquinas de vapor. En 1862 durante el gobierno de Domingo Dulce se censan 50,648 fincas rurales casi 7 veces más que en 1778. Quiere decir, que Cuba no se lanzó a la lucha para incorporarse a la familia de las naciones contando tan sólo con una clase dirigente adinerada afincada en la tierra, aferrada a sistemas obsoletos y a la mano de obra esclava.
    Una clase de agricultores adinerados existía pero no era exclusiva y compartía el agro con los pequeños agricultores. La aristocracia agrícola cubana contaba con gentes de amplia cultura que habían sido educados en Estados Unidos y Europa. Tenían ideas liberales y consideraban la esclavitud como un lastre perjudicial. La guerra del 68 que costó 200 mil vidas y 700 millones (de aquéllos pesos) en daños, liquidó una buena parte de la aristocracia rural cubana y asestó un duro golpe al agricultor pequeño que protegía al mambí. España imponía penas de confiscación y destierro y muchos patriotas quedaron arruinados mientras los especuladores compraban las propiedades confiscadas a buenos precios y ‘gratificaban’ a los gobernantes que les facilitaban tan pingüe oportunidad. Pocos meses después de lanzado el Grito de Yara el gobierno español se había incautado de propiedades valoradas en $17.433,233 pertenecientes a 1184 personas.

    Sólo fue el comienzo. Centenares de millones de pesos fuertes fueron confiscados y pasados a terceros. La emancipación de los esclavos por la república en armas hizo que la esclavitud fuera defendida acérrimamente por los nuevos adquirentes que buscaban una rápida amortización de su inversión y se convirtieron en los más recalcitrantes defensores del sistema colonial.

    La guerra del 95 fue otro rudo golpe, esta vez dirigido al campesino cubano, que cargó con el peso de la reconcentración decretada por Weyler. Según Herminio Portell Vilá el censo de 1887 le reconocía a Cuba una población de 1,631.687 habitantes que, a un ritmo normal de crecimiento vegetativo, hubiera alcanzado la cifra de dos millones de habitantes en 1899 cuando el gobierno interventor realizó otro censo. Pero la cifra censada alcanzó tan sólo 1,572,797. Quiere decir que el 20% de la población desapareció en la contienda en la que se luchó con un ejército español que alcanzó los 270 mil hombres. Número, nos recuerda el autor, que excedió a la suma de todos los ejércitos que lucharon en Norte y Suramérica durante sus respectivas guerras de independencia.

    Esos campesinos desarraigados por la reconcentración o muertos en la guerra fueron una gran pérdida. Eran sitieros y pequeños agricultores, la espina dorsal de la propiedad rural familiar que tanto ha contribuido a desarrollar sociedades estables en todas las naciones. La guerra absorbió sus modestos recursos, sumió a muchas familias en la miseria e hizo difícil reincorporarlas a la tierra.

    No fue así en México y Suramérica donde los criollos no sólo conservaron sus tenencias sino que las acrecentaron. A diferencia de Cuba la movilidad social fue muy escasa y las diferencias de castas eran notorias.

    En Norteamérica los fundadores eran en buena parte ricos terratenientes que conservaron sus propiedades. Washington compró su primera propiedad, 1,459 acres, a los 19 años y añadió vastas extensiones a su patrimonio por herencia, matrimonio y posterior adquisición. Al morir era uno de los hombres más ricos de los Estados Unidos simplemente porque supo manejar bien su patrimonio. Al aceptar la dirección de la guerra se negó aceptar sueldo alguno y fue escrupulosamente honesto y puntilloso en el manejo de los fondos administrados por él, primero del ejército y los públicos después. Su situación desahogada le dió la posibilidad de actuar sin apetencias económicas y de exigir en otros la misma honestidad que lo caracterizaba. En nuestro caso Aguilera y Aldama también fueron hombres inmensamente ricos. Al igual que Céspedes, Agramonte y muchos otros, menos ricos pero igualmente sacrificados, lo arriesgaron todo y lo perdieron todo. Estos casos de abnegación y sacrificio son raros en la historia.

    Cuando se pierden hombres de ese calibre se pierde un elemento esencial en una nacionalidad en desarrollo: el hombre público, preocupado por el bien común y no por enriquecerse, que cuenta además con la cultura, la energía y los conocimientos para realizar la difícil tarea de ser comadrona de naciones.

    Y para colmo, las injusticias plasmadas a lo largo de largas décadas de guerra se cimentaron definitivamente con el Tratado de París entre España y los Estados Unidos. Los Estados Unidos resistieron las propuestas españolas de quedarse con la isla (hecho ampliamente documentado en los documentos de la época) pero cedieron en cuanto a la razón ulterior de la propuesta: la protección de los bienes de los españoles.

  9. #109
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    Predeterminado

    Cuba, Caso Diferente en América - Parte 2 DE 2


    Así el artículo VII de dicho tratado estipuló que los Estados Unidos y España renunciaban mutuamente a todas las reclamaciones por daños de guerra y garantizaba en su artículo IX los derechos de propiedad de los españoles residentes en Cuba quienes podían disponer de ellas libremente. Y en fin, el artículo XVI estipuló que los Estados Unidos recomendarían al gobierno cubano que asumiese las mismas obligaciones.

    Garantizar a los españoles pacíficos y honrados el disfrute de sus bienes era conducta civilizada y de justicia pero de esa garantía se beneficiaron también los aprovechados e inmorales que habían lucrado con la desgracia ajena. Los vencedores vieron como su patrimonio continuaba en manos de las sanguijuelas que habían criado los Capitanes Generales vencidos.

    Los Estados Unidos, parte extraña a esa lucha, no sentían el problema afectivamente y en todo caso con la tendencia utilitaria que caracteriza al país no estaban mayormente interesados en pleitos sino en zanjar la guerra con España. Una vez que se firmó el tratado, a duras penas podía la flamante república cubana hacer nada diferente. Había demasiados problemas urgentes a resolver y Máximo Gómez, hombre práctico, a falta de opciones viables se enfrentó a la realidad y aconsejó: ‘olvido de lo pasado y esperanza en el porvenir. Eran otros tiempos y no existían los recursos y oportunidades de hoy en día para luchar contra la injusticia.

    A pesar del lastre heredado, el pueblo cubano laborioso y emprendedor reaccionó espléndidamente y comenzó un proceso de recuperación de la riqueza nacional y de la propiedad rural en el cual los cubanos hicieron mucho con pocos recursos. Aprovecharon la afluencia de capital extranjero para lanzar un acelerado proceso de desarrollo. Se extendió del ferrocarril a toda la isla permitiendo el desarrollo azucarero y la inversión de vastos capitales para crear nuevos ingenios. La zafra azucarera que en 1900 alcanzó apenas 300 mil toneladas subió a 850,000 en 1902. Poco más de veinte años después (1924) llegó a 4.1 millones de toneladas. De 130 mil cabezas de ganado al fin de la guerra se aumentó a 4.6 millones en 1924. En 1906 con 1,989,000 habitantes se sacrificaban 300 mil cabezas de ganado (de 2.6 millones) para alimento de la población. Si calculamos el peso aprovechable, conservadoramente, en 500 libras por res veremos que los cubanos de hace un siglo comían carne en abundancia y no tofu. El marxismo actual que desmerece todo esfuerzo pasado, aunque es incapaz de lograr nada, calificó a esas inversiones de ‘latifundio feudal’ pero se trataba de empresas agrícolas y no de propietarios ausentistas que arrendaban la tierra a agricultores pequeños. En muchos casos las nuevas empresas crearon bateyes que eran verdaderos pueblos con excelentes servicios. Naturalmente, cumplieron con la avanzada legislación social cubana pues el proceso cubano, diferente y no feudalista, creó nuevas e interesantes formas de desarrollo social.

    La Ley de Coordinación Azucarera de 1939 dio al colono pequeño que molía menos de mil toneladas de caña una protección especial, garantizándole la compra de todo su producto aunque hubiese restricciones a las zafras. Los colonos que eran arrendatarios de la tierra se beneficiaban de rentas congeladas y de un derecho de permanencia mientras pagasen esas rentas que eran casi irrisorias. El derecho de permanencia era inscribible en el registro y susceptible de ser vendido. Naturalmente, valía mucho más que la propiedad. La citada ley estableció asimismo un sistema de salarios atado al precio del azúcar que resultaba en una verdadera repartición de utilidades y no en salarios fijos. Lo único fijo era un precio mínimo, fijado por decreto, al azúcar al inicio de la zafra sobre el cual se basaba el salario aplicable a todo trabajador azucarero, desde el obrero industrial hasta el machetero. Si el precio era superior se pagaba extra. El colono asimismo percibía el precio de sus cañas atado al rendimiento en azúcar y al precio de ésta. En 1959 existían en Cuba 65.000 colonos y 161 ingenios. La cifra habla por sí sola, más de 400 colonos cubanos por ingenio que en su inmensa mayoría ya eran propiedad de cubanos incluyendo buena parte de los ingenios fomentados en las dos primeras décadas del siglo por empresas americanas.

    En esa fecha, contábamos con 7 millones de cabezas de ganado, una por habitante y una ganadería científica, operada por muchos productores y no unos pocos con vastas extensiones, que producía una excelente calidad y exportaba. Los cultivos se diversificaban. La producción de arroz, cítricos, frutos tropicales, frutos menores y otros mantenían ganosamente ocupados a un número muy considerable de pequeños agricultores. Milagrosamente algunos aún subsisten pues el régimen ha tenido que tolerarlos pues son productivos y eficientes. La exportación de frutos y vegetales de invierno a Estados Unidos en que fuimos pioneros era un excelente cultivo intensivo apto para fincas de menor extensión. Tenía un alto valor agregado que proporcionaba divisas y empleaba a considerable número de personas. Cuba fue el primer país de América que consiguió que los inspectores fitosanitarios americanos hicieran la inspección en el país de origen y no en el de recepción. De una situación de analfabetismo pavorosa casi el 90% a fin de la guerra, ya en 1906 había 189,000 niños en 3580 escuelas. En 1917, 301,00 en 4,589 escuelas públicas, 2,411 en segunda enseñanza, 1,557 en la Universidad de la Habana y 19.600 en escuelas privadas. En 1920 estas cifras habían subido a 335.000 alumnos en 5,652 aulas y la Universidad matriculó 3 mil alumnos. En 1920 el 61.7% de todos los cubanos mayores de 10 años sabían leer y escribir. Esa sí fue alfabetización masiva y no la del 10% efectuada y cacareada como si lo hubiese sido por el desgobierno castrista.

    No hay espacio para decir lo mucho más que podría decirse. Pero la conclusión es la siguiente: Al principio de la república heredamos un país destruido y una situación política muy difícil. Muchos de nuestros hombres mejores y más desinteresados murieron en la contienda y no pudieron darnos su guía y aporte moral. Pero a pesar de todos los lastres el pueblo trabajador superó la situación y creó riqueza.

    Fuimos diferentes en nuestro nacimiento y diferentes en nuestro desarrollo. Sin duda tuvimos, como todos los países, que sortear problemas políticos, padecer y remediar injusticias. Y también como todos a veces nos quedamos cortos. Pero que tuvimos iniciativa, preocupación y creamos soluciones ingeniosas y diferentes, de ello no cabe duda. El cubano es emprendedor y progresista. Lo seguirá siendo cuando se libere de la pesadilla castrista y del último y el más colonialista de sus Capitanes Generales.

    Martí con su acostumbrada visión vislumbraba que fuésemos: "nudo de haz de islas donde se ha de cruzar el comercio de los continentes….crucero del mundo…un pueblo libre, en el trabajo abierto a todos enclavado a las puertas del universo rico e industrial".

    La geografía no ha cambiado. Seamos optimistas y esperanzados y una vez más mostremos al mundo que sobre las ruinas sabemos crear prosperidad.

    A.L. Enero 06
    El excelente artículo del Dr. Alberto Luzárraga, “Cuba, Caso Diferente en América”, tiene tanta vigencia hoy como hace seis años cuando fue escrito, y es prueba de que los cubanos de hoy, como los cubanos de épocas anteriores, en el momento adecuado han de unirse en el esfuerzo común para liberarse del yugo de la tiranía castrista, y como el ave fénix, la isla resurgirá de sus cenizas.

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    El antiguo tema del derroche hidráulico en Cuba
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    Lunes, Julio 30, 2012 | Por Oscar Espinosa Chepe

    cubaagua-300x187.jpg
    LA HABANA, Cuba, julio, www.cubanet.org
    -En el informe sobre la gestión del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), presentado por su presidenta, Inés Chapman Wauhg, en una actividad previa al Noveno Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Nacional, volvió a reconocerse el colosal derroche de recursos hídricos que se produce en Cuba desde hace muchos años.

    De acuerdo con las informaciones brindadas por la titular del INRH, las pérdidas de agua anuales se estiman en 1 011 millones de metros cúbicos, un volumen equivalente al 12,5% de la capacidad de embalse del país. Asi, el 16,0% de toda el agua que se bombea se pierde en las conductoras, 20,0% en las redes del acueducto y 22,0% en las viviendas. Ello ocasiona gastos innecesarios anuales ascendentes a 676 millones de pesos, en particular por la dilapidación de considerables cantidades de energía utilizada en el bombeo de agua, aunque los perjuicios económicos, sociales y sanitarios que induce esta añeja y desastrosa situación son muy superiores.

    En primer término, el colosal e incontrolado derrame de agua contribuye al creciente deterioro de la infraestructura del país, por ejemplo con el continuado arrastre del líquido por las vías, depositándose en muchos lugares, o con filtraciones en vetustos edificios que al no repararse a tiempo en ocasiones producen derrumbes.

    Además es conocido que la conducción de las aguas residuales, las llamadas aguas negras, está en muy malas condiciones en ciudades y pueblos, a la par que los sistemas de evacuación del alcantarillado, los cuales no han crecido en la misma magnitud que los centros poblaciones ni han tenido un adecuado mantenimiento, por lo que se mezclan las aguas potables con esos fluidos, ocasionando sustanciales peligros para la salud de la población.

    Según han expresado especialistas, las fugas en las redes de distribución de agua potable se asocian a los tiempos de explotación que “en muchas ocasiones oscilan entre 50 y 100 años, a lo cual se agrega la diferencia en los materiales y técnicas empleados cuando se construyeron”. En esos momentos existe un programa para resolver esta situación, que se proyecta demorará entre 10 y 15 años. Sin embargo, es muy difícil cumplir esta meta dada la carencia de recursos y la enorme complejidad de los trabajos a realizar, especialmente en zonas densamente pobladas.

    Ciertamente en los últimos tiempos se está realizando algunos esfuerzos en ese sentido, incluso se han establecido acuerdos con otros países para financiar proyectos de reparación de las redes, como el firmado recientemente con el Fondo Kuwaití para el Desarrollo Árabe para la rehabilitación de redes de acueducto y alcantarillado en la ciudad de La Habana, que consiste en el suministro e instalación de cerca de 70 000 metros de tuberías, válvulas de control y accesorios en el interior de las casas, y mejorar las redes de distribución en 12 municipios. No obstante, hasta el momento los avances son muy limitados. En la capital solo fueron reparados 82,3 kilómetros en 2010, de acuerdo con cifras oficiales. Eso solo representa el 3,7% de las redes a reparar en la “capital de todos los cubanos”. Se desconoce las cifras de 2011.

    Los escapes de agua originados en el interior de las viviendas también son difíciles de solucionar, pues se dificulta adquirir los artículos necesarios para hacer las reparaciones por los moradores, cuando se encuentras tienen precios muy elevados, y la mayoría solo se oferta en tiendas de venta en divisas, a las que no todos los ciudadanos tienen acceso. Cuando los daños son tan grandes que demandan reparaciones capitales, los enormes financiamientos se encuentran fuera del alcance de la mayoría de la población, por lo que se posponen de manera que progresa indeteniblemente la destrucción. No puede soslayarse tampoco que debido a una equivocada política de preparación de técnicos medios y obreros calificados, no abundan personas especializadas en los diversos oficios que requieren esos trabajos, por lo que las pocas disponibles resultan muy costosas y muchas veces reclaman el pago en moneda convertible.

    Cuando existe gran sequía en el país, se afecta seriamente el suministro de agua potable, de manera que decenas de miles de personas no reciben el preciado líquido; hecho usual en muchas partes de La Habana. Para afrontarlo debe movilizarse carros pipas de agua, lo que ocasiona enormes costos de transportación y manipulación. Por ejemplo, en enero de 2011, solo en la Habana, se utilizaron 140 con un consumo diario de 8 000 litros de diesel y 4 700 de gasolina. En esa fecha estaba afectada casi la mitad de la población capitalina, con más de 100 000 personas recibiendo el agua únicamente por esa vía.

    Como se puede apreciar, la situación del agua en Cuba es muy delicada debido a tantos años de indolencia y mala gestión gubernamental. Además, el país se caracteriza por no poseer amplios recursos hídricos, de manera que para su desarrollo necesitaría utilizar muy racionalmente los disponibles. Por el contrario lo que ha estado vigente es un colosal derroche.
    Cuba, siendo un país subtropical, recibe una abundante cantidad de precipitaciones. Esta abundante precipitación anual contribuye a la recarga de los acuíferos del país. Pero el envejecimiento de la infraestructura de distribución de agua, el 80% de las conductoras principales y la red de las tuberías de distribución tienen más de 50 años de edad, está ocasionando su desmoronamiento lo que resulta en una enorme pérdida de agua. La cantidad de agua perdida pr fugas en el sistema de distribución es verdaderamente alarmante, con una media en torno al 50%.

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