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  1. #1
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    14 ene, 07
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    Predeterminado cuantos impuestos pagamos en España

    http://cuantosimpuestospago.com/

    -- lo negativo es que son 50% :-(

    -- lo positivo es que en realidad el impuesto NO ES PROGRESIVO, es practicamente plano al 50% :-)

    Comparar con los de Suiza 15%, y de USA 37% ;-)

  2. #2
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Deberían reflejarse en la nómina de los asalariados

    El mayor impuesto es el de las cuotas a la Seguridad Social. Y además siendo ese su verdadero carácter se hurta, así como su enorme monto.

  3. #3

    Predeterminado

    Demasiados. Cuanto más altos sean los impuestos menos riqueza podrán generar los ciudadanos:

    http://www.invertirenbolsa.info/clas...ea_riqueza.htm

    Un saludo.

  4. #4
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    08 ene, 07
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    Predeterminado

    Dice que los tributos «son muy bajos» para los servicios que se prestan / Hace un año, hizo la misma «reflexión», y 28 días después se anunció el alza del IVA

    El 20 de agosto de 2009 el ministro de Fomento, Pepiño Blanco, opinó, «a modo de reflexión», que el Gobierno debería «elevar determinados tipos impositivos». Una semana más tarde, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, confirmaba que el Ejecutivo estaba «revisando todos los impuestos», y 28 días después de la meditación de Pepiño Blanco, ella misma anunciaba el mayor incremento fiscal de la historia de la Democracia.

    Ayer, transcurridos 358 días desde sus premonitorias declaraciones, el ministro de Fomento transmitió, a través de la agencia Europa Press, una nueva «reflexión» (sic.): los impuestos que pagan los españoles «son muy bajos» y habría que «homologarlos» al resto de Europa. ¿Cuándo se sabrá el alcance del alza fiscal? «Cuando abordemos el Presupuesto General del Estado para 2011», afirmó Pepiño. Es decir, en septiembre.

    ¿Deja vù? ¿Coincidencia? A tenor de la secuencia de las declaraciones entre un agosto y otro, más bien parece que el Gobierno ha activado su estrategia de concienciación con el fin de preparar al contribuyente para una nueva subida tributaria.

    El pasado año, el ministro Pepiño justificó su iniciativa fiscal con un argumento ideológico: «Las cuentas no cuadran [...]. Soy partidario de ayudar a los que más lo necesitan, y si para ello los que tienen más recursos tienen que apretarse el cinturón, habrá que decirlo con claridad. […] La sociedad lo entenderá».

    El mensaje social del titular de Fomento fue respaldado en jornadas posteriores por algunos pesospesados del PSOE, como Leire Pajín, o del Gobierno, como la propia Salgado. Sin embargo, todo aquel énfasis progresista se tradujo, a las seis semanas, en una revolución fiscal que cargaba el 96% de la subida impositiva sobre las clases medias y bajas: se eliminó la deducción de los 400 euros del IRPF para 12 millones de declarantes, se anunció el alza del IVA (del 7% al 8% en el tipo reducido, y del 16% al 18% en el tipo general) y se gravó el ahorro.

    A diferencia de hace casi un año, ayer Pepiño despojó su anuncio de toda carga ideológica y lo justificó en el coste del progreso nacional: «España, en relación con los servicios públicos que tiene y en relación con las infraestructuras que tiene y que debe seguir desarrollando, cuenta con una base impositiva muy baja en comparación con la media de los países europeos». El bandazo argumental de Pepiño Blanco sólo se explica por la necesidad acuciante de lograr nuevos ingresos para dar marcha atrás en su plan de recorte de las infraestructuras, tasado el mes pasado en 6.400 millones y rebajado, esta semana, a 5.900.

    EL MUNDO publicó el pasado 2 de agosto que el Ministerio de Fomento estaba trabajando para imponer a los vehículos pesados una nueva tasa, que les gravaría 10 céntimos por cada kilómetro de uso de autovía. Este impuesto encubierto, conocido como Euroviñeta, permitiría al Estado recaudar 3.000 millones extra.

    Ese mismo día, un portavoz de Fomento se puso en contacto con este periódico para matizar que no se había tomado todavía una decisión sobre la Euroviñeta, sino que se trataba sólo de «una reflexión» [sic]. Al día siguiente, el Telediario de Televisión Española dedicó un espacio a relatar cómo diversos países europeos, entre ellos Portugal, habían impuesto la Euroviñeta para financiar los gastos de conservación de infraestructuras.

    Tres mil millones de euros equivalen casi al doble de lo que quiere ahorrar el Ejecutivo con la congelación de las pensiones, o a la mitad de lo que va a recortar en obra pública. Porque en este último ajuste es donde el Ejecutivo ha recibido más contestación por parte de las grandes constructoras -que han amenazado con 115.000 despidos- y de las administraciones locales y autonómicas. De ahí que el presidente del Gobierno anunciara el pasado martes que se iba a «aliviar» la situación de algunos ayuntamientos recuperando obras públicas aplazadas o canceladas para reducir el déficit. Posteriormente, Pepiño cuantificó el coste de este nuevo bandazo en 500 millones.

    La propuesta impositiva del ministro tiene, además, una clave financiera. Si el Gobierno opta por la vía de una nueva tasa, no estaría mandando un mensaje alarmante a los mercados internacionales que pudiera disparar el coste de la deuda, como sí sucedió tras la intervención de Zapatero del martes.

    Lo de la comparativa con la presión fiscal del resto de Europa no tiene muchas agarraderas. Es cierto, como dijo ayer Pepiño, que la mayoría de los tipos impositivos del régimen fiscal nacional son inferiores a los de las economías más avanzadas de la UE. Pero también lo es que los contribuyentes españoles han registrado uno de los mayores crecimientos de la presión fiscal de los últimos 8 años, según el análisis de la oficina estadística de la UE, Eurostat. Amén de que la renta per cápita sigue siendo inferior a la de los países más exigentes fiscalmente.

    El caso es que desde diversos sectores del Partido Socialista se viene alentando un alza impositiva contra las rentas altas que suavice el duro impacto de imagen que tuvo la adopción de las medidas extraordinarias contra el déficit, anunciadas por Zapatero el 12 de mayo, y que incluían el fin del cheque bebé, la congelación de las pensiones o la rebaja de sueldos a los funcionarios.

    De hecho, el pasado viernes la secretaria de Política Internacional del PSOE, Elena Valenciano, afirmó que la presentación de los Presupuestos el mes próximo debería ser «un momento bueno» para «pedir un esfuerzo a los que más tienen».

    «Creo que se va a dar ese paso», informó Valenciano, un paso que, por otra parte, ya han dado de manera unilateral otras comunidades autónomas gobernadas por socialistas, como Cataluña y Baleares.

    «Ánimos renovados»

    No obstante, Pepiño eludió ayer entrar en el impuesto ideológico y aseguró que ve al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, «con ánimos renovados y, sobre todo, con una capacidad de hacer las reformas que necesita este país que es muy importante». En España, «es necesario hacer reformas, avanzar, generar expectativas distintas para crear empleo, para crecer de otra forma, para orientar lo que tiene que ser la política del siglo XXI», zanjó el ministro.

    El portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, aseguró ayer que no le extrañaría que el Gobierno volviera a subir los impuestos, pues «las cuentas siguen sin cuadrar». Según arroja la Contabilidad Nacional acumulada en junio, el déficit del Estado se ha comenzado a reducir respecto al pasado año gracias, en parte, al incremento de casi un 30% de los ingresos por IVA. Pero pocos organismos internacionales confían en que sea suficiente para cumplir los objetivos de déficit de Bruselas (9,8% para 2010 y 6% para 2011).

    Por Francisco Pascual, hoy en El Mundo

  5. #5
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    Predeterminado España, el país con mayor carga fiscal a las empresas

    Las cajas revelan que los impuestos son los más altos de la UE

    España «se encuentra entre los países que exigen una mayor factura fiscal, media y marginal, por unidad de inversión realizada en su territorio». Es más, «podemos afirmar sin temor a equivocarnos» que la fiscalidad de la inversión corporativa en España «se encuentra entre las más elevadas de la Unión Europea» y «evidentemente, esta situación de alta fiscalidad (…) hace de España un país poco atractivo para invertir».


    Se trata de la principal conclusión a la que llega un grupo de catedráticos y profesores, encabezado por José Félix Sanz en un informe que hará público en breve Funcas (la Fundación de las Cajas de Ahorros). Este señala el elevado nivel de impuestos de las compañías como uno de los problemas que han llevado a la economía española a la situación de fuerte crisis en la que se encuentra inmersa.


    El informe desmonta, así, una de las tesis centrales del Gobierno: la de que la fiscalidad española es reducida y, por lo tanto, pueden elevarse más los impuestos para tapar el inmenso déficit de 100.000 millones de euros previsto para este año. Las conclusiones del estudio son rotundas: el tipo medio que soportan las empresas en España por cada euro invertido es la más dura de toda la Unión Europea. Así, el pago efectivo de las compañías ubicadas en España se eleva hasta el 26%, dos veces y media más que el pago medio real de las empresas de la UE-27 y de la zona euro.


    El estudio no se contenta con observar el tipo teóricamente recogido en la ley de cada país -España, con un 30%, ostenta el quinto impuesto más caro de la UE, siete puntos y medio por encima de la media europea-. Los expertos analizan el pago real de las empresas en cada país teniendo en cuenta el tipo de financiación empleado, a través de deuda, emisión de acciones o por medio de la retención de beneficios, y el destino dado a esa financiación -inversión en inmuebles, maquinaria o equipos informáticos-. Y los resultados son dramáticos para la economía nacional. «España tiene el tercer tipo marginal más elevado de toda la Unión y el primero más alto si hablamos de tipo medio» general; «Los métodos de amortización admitidos por el Fisco español no se encuentran entre los más generosos»; «El valor presente de las amortizaciones fiscales es de los más bajos de Europa»; o España «mantiene escasos incentivos generales a la inversión». Son algunas de las frases plasmadas en el informe.


    Los expertos añaden que «la elevada carga fiscal marginal de las inversiones en activos fijos es especialmente severa en el caso de los inmuebles industriales, sólo superada por la de EEUU y Finlandia». En el caso de las inversiones en maquinaria o equipos informáticos, la carga impositiva marginal -la más elevada que se puede llegar a aplicar según la ley de cada país- está igualmente entre las más altas: «Se encuentra en la sexta posición dentro de los 28 países estudiados».


    Una situación que choca frontalmente con los incentivos de algunos de los países que menos están sufriendo en esta crisis: «Llaman especialmente la atención los casos de los edificios industriales en Alemania y la maquinaria y los equipos informáticos en Luxemburgo, que presentan tipos marginales efectivos fuertemente negativos, es decir muy subsidiados fiscalmente».

    Carlos Cuesta para El Mundo

  6. #6
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    Predeterminado El color del dinero

    Uno de cada cinco euros en circulación en España es dinero negro, lo que supone el 20% del PIB

    Ronald Reagan consiguió llegar a la Casa Blanca con frases tan ocurrentes como esta: el contribuyente es una persona que trabaja para el Gobierno, pero sin haber hecho las oposiciones a funcionario. Los estadounidenses son altamente sensibles a cualquier aumento de impuestos (el propio Obama ha tenido que echarse atrás en su intención de eliminar el recorte que impulsó Bush), pero, en cambio, no parecen preocuparse demasiado por la economía sumergida. seguramente porque están convencidos de que los vicios particulares fomentan la prosperidad pública.

    José Luis Rodríguez Zapatero ha incrementado la presión fiscal a las clases medias, como si aumentar el IRPF fuera un ejercicio de progresismo, de tal modo que estas empiezan a pensar que trabajan más horas para el Gobierno que para el sostén de sus familias. Mientras tanto, la economía sumergida crece desproporcionadamente sin que el Estado afronte un problema que hace que los que cumplen con el fisco deban pagar más, porque son los únicos sobre quienes puede actuar para conseguir más recursos.

    Esta semana se ha hecho público un estudio de la consultora AT Kearney para Visa Europa, según el cual la economía sumergida asciende en España a 205.000 millones de euros, lo que supone el 20% del PIB. Nuestro país ocupa el tercer lugar del continente en el dudoso podio de la generación de dinero negro respecto al PIB, ranking que encabeza Chipre, seguida de Grecia. La medalla de bronce es compartida con Portugal. España acapara el 11% de los casi dos billones ocultos que se mueven en toda la UE, una cifra que equivale al tamaño de la economía francesa.

    Entre las causas que propician esta situación figurarían la elevada fiscalidad y las altas cotizaciones sociales de nuestro modelo económico, que son superiores a las de los países del entorno. De acuerdo con el estudio. la falta de conciencia de culpabilidad, la baja confianza en la administración, la permisividad con el fraude o la escasa percepción del riesgo de ser sancionado son factores que inciden en que la economía sumergida sea cinco puntos superior que en Alemania, ocho más alta que en Francia o nueve mayor que en el Reino Unido. Por cierto, España es el país con más billetes de 500 euros en circulación, y representan dos tercios del dinero del país.

    Para quienes pagan religiosamente sus impuestos, resulta desmoralizador descubrir que los esfuerzos de inspección se dirigen a los asalariados y a las empresas más grandes, cuando deberían centrarse en las ventas o servicios no declarados a consumidores o entre empresas. Un sabio como Einstein decía que lo más difícil de entender no era la teoría de la relatividad sino el impuesto sobre la renta. En España cuesta incluso más, porque los asalariados son quienes pagan y al mismo tiempo los más inspeccionados

    Màrius Carol, en La Vanguardia

  7. #7
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    Predeterminado la fiscalidad en España, más dura que la media de la UE

    El esfuerzo fiscal de los españoles es superior a la media de la UE. Pese a la propaganda gubernamental sobre los bajos impuestos, los tipos son superiores a los que soportan sus vecinos. La recaudación sí es un poco más reducida, pero por el paro, el cierre de empresas o la baja productividad.

    LIBERTAD DIGITAL

    Los impuestos en España no son bajos, lo que es baja es la recaudación. Ésta es la principal premisa del último informe del Instituto Juan de Mariana, La falacia de los impuestos bajos en España. Estudio comparado de fiscalidad.

    Desde hace unos meses, es habitual entre miembros del Gobierno la afirmación de que en España se pagan pocos impuestos. Este mensaje ha ido calando en ciertos sectores de la opinión pública y de los medios de comunicación. De esta manera, cuando se cuestiona la calidad de los servicios públicos españoles, la cuantía de determinadas prestaciones o se analiza el descontrol en el déficit público, es fácil llegar a la conclusión de que una de las soluciones es subir los impuestos, como medio para aumentar la recaudación (como, de hecho, se ha hecho este año con el IVA y el IRPF).

    Sin embargo, según las conclusiones de este estudio, lo que es baja en España es la recaudación, no los tipos impositivos. Normalmente, la presión fiscal es la ratio más utilizada para medir el nivel de los impuestos en un país. Este dato se obtiene dividiendo el montante total recaudado entre el PIB total de un país. En España, la presión fiscal en 2009 se situó en el 30%, un porcentaje bastante bajo en relación con el de otros países de la UE (Dinamarca, por ejemplo, está en el 48%).

    Sin embargo, según los autores del informe, esta cifra no sirve para calibrar bien el nivel impositivo de un país. En España, la presión fiscal ha caído en los últimos años, desde el 37% de 2007 al 30% del año pasado. Sin embargo, este descenso no se debe apenas a reducciones impositivas (las únicas que se aprobaron, como la ayuda de los 400 euros, luego se eliminaron), sino a la caída de la recaudación a causa del parón económico.

    Evidentemente, con un 20% de la población en paro, con las empresas cerrando (y sin beneficios) y con un consumo prácticamente congelado, los grandes impuestos en España (IVA, Impuesto de Sociedades, IRPF) de los que el Gobierno consigue la mayor parte de su financiación, tuvieron un importante descenso desde que empezó la crisis. Es decir, que en España se recauda poco no porque los impuestos sean bajos sino porque no hay nada que recaudar (no existe riqueza económica que se pueda gravar).

    De hecho, los autores del informe lo explican acudiendo a un sencillo ejemplo. En España, las regiones más pobres (Extremadura o Andalucía) tienen impuestos superiores a los de otras autonomías y su presión fiscal, sin embargo, es mucho más baja. ¿Por qué? Porque como allí hay más paro, menos empresas y menos consumo, hay menos sobre lo que recaudar. Evidentemente, la manera de que estas regiones salgan de la pobreza no es subir los impuestos (lo que deprimiría aún más su actividad económica) sino crear las condiciones para aumentar la riqueza.

    De hecho, uno puede imaginarse dos países con un IRPF igual, en el que habría dos tramos, del 25% para los que ganen menos de 15.000 euros y del 45% para los que ganen más. En el país A, hay 100 habitantes y todos ganan 12.000 euros al año, mientras que los 100 contribuyentes del país B ganan 45.000 euros cada doce meses. En los dos países, los impuestos son iguales, sin embargo, en el primero la presión fiscal es del 25% y en el segundo del 45%. Pero esto no quiere decir que el país A deba subir impuestos, sino que tiene que hacer las reformas necesarias para que sus habitantes sean tan ricos como los del país B. De esta manera, subirá naturalmente su presión fiscal. Si incrementa sus tasas seguramente lo que conseguirá es empobrecerse aún más.

    Esfuerzo fiscal: Zapatero y Blanco
    Todo lo explicado hasta el momento ha llevado a los autores del informe a introducir una variable menos conocida pero más precisa: el "esfuerzo fiscal" (el llamado Índice de Frank). Partiendo de la base de que a una persona más rica le cuesta menos pagar impuestos que a una más pobre (es evidente, a alguien que gana 100.000 euros le es más fácil pagar un 30% de su renta que a alguien que gana 30.000), han calculado el esfuerzo fiscal en la UE, medido como la presión fiscal entre el PIB per cápita.

    Y en esta nueva tabla la posición de España ya no está en la última parte del pelotón. De hecho, son las naciones más ricas (Noruega, Dinamarca, Holanda, Irlanda,...) las que menos esfuerzo fiscal realizan. Allí los impuestos son altos, pero también lo son los salarios: por eso la presión fiscal es alta, porque hay un porcentaje elevado de la población que paga impuestos sobre la renta en los tramos más altos y las empresas tienen beneficios.

    Sin embargo, España está en los primeros puestos de la tabla de "esfuerzo fiscal", junto a Portugal, Grecia o Italia.

    Por eso, los autores del informe piden al Gobierno que deje los mensajes sobre posibles subidas de impuestos y que no se agarre más a los datos de la presión fiscal. En su opinión, "lo que necesita España no son impuestos todavía más altos, sino más empleo, más empresarios, más inversores y más productividad que proporcionen alivio a la recaudación para volver cuanto antes al equilibrio presupuestario que nunca se debió abandonar".

    Evidentemente, esto no se conseguirá subiendo los tipos, sino con "una profunda reforma laboral que flexibilice" el mercado laboral y con la supresión de "las pesadas cargas burocráticas para la creación de empresas".

    José Blanco alertaba en verano de que los impuestos españoles son "muy bajos" y había que homologarlos a la media europea. Y José Luis Rodríguez Zapatero decía hace unos días que si queremos conseguir unos servicios como los de alemanes o suecos tendríamos que hacer los mismos esfuerzos. En los dos casos, los contribuyentes españoles se echaban a temblar (y, de paso, se echaban la mano al bolsillo). Porque no es cierto que ellos paguen menos impuestos, proporcionalmente, que sus vecinos europeos. De hecho, en muchos casos, pagan más y les cuesta más esfuerzo hacerlo. Lo que ocurre es que son más pobres y a veces a sus bolsillos no les quedan ni siquiera unas míseras monedas para el recaudador.

  8. #8
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    Predeterminado Primero nos toman el pelo y luego la cartera

    Que en un momento de depresión económica como pocos ha conocido este país, el Gobierno sostenga que pagamos pocos impuestos porque la presión fiscal "sólo" se sitúe en el 33% del PIB (léase, el Estado nos arrebata directamente cada año un tercio de toda nuestra renta... regulaciones no incluidas) debería de darnos una imagen de con quién nos jugamos los cuartos.

    Ahí los tenemos, menesterosos ellos, acusándonos de avariciosos por osar retener un poco más de la mitad de la exigua riqueza que sus intervenciones, injerencias, dirigismo, amiguismos y corruptelas varias nos permiten crear. Blanco, Rubalcaba, Salgado y Zapatero, esos que el año pasado se fundieron alrededor de 100.000 millones más de lo presupuestado, nos piden que arrimemos el hombro, aunque en realidad se refieren a que saquemos la cartera para que puedan proceder a desvalijarla.

    Pues sí, parece que darles el 33% de nuestra renta a unos señores cuyo más reseñable logro es hacernos la vida imposible se les antoja poco. Así, nos vociferan que somos unos privilegiados por vivir en España, ignoto paraíso fiscal a nivel internacional en el que nadie había recaído hasta que la PSOE advirtió de su existencia. Nos insisten en que el coste de la modernidad pasa por que aceptemos resignados una mayor "socialización" de nuestras rentas, pues por lo visto a estos probos gestores el Plan E se les quedó pequeño. ¡Qué oportunidades habremos dejado escapar como "país" por nuestro individualista vicio del puño cerrado! Suerte que ahí están Salgado y Zapatero para acercarnos a los estándares europeos de extorsión tributaria; porque lo que se lleva es eso, si los otros son ciegos y nosotros sólo tuertos, será que conviene arrancarnos el ojo que nos queda.

    Pero, ay no, va a ser que Uropa no es tan ista ista socialista como nos contaban. Tampoco es que sea, ni mucho menos, un paraíso de libertad, pero algún muerto en el armario tenía que haber cuando, si bien los españoles apenas ganamos para satisfacer el voraz apetito de Hacienda, los publicanos nos insistían en que todos nuestros vecinos pagaban en torno a un 50% más de tributos.

    Y ahí está: como ha puesto de manifiesto un estudio del Instituto Juan de Mariana, dirigido por el colaborador de Libertad Digital Ángel Martín Oro, la presión fiscal es un indicador no ya defectuoso sino perverso de medir cuántos impuestos paga un país. Les pondré un ejemplo muy sencillo: imaginen que el Impuesto de Sociedades se sitúa en España en el 100%, confiscación entera de los beneficios empresariales sin deducción alguna. ¿Diríamos en tal caso que nuestras empresas pagan pocos impuestos? Apuesto a que algún socialista en el Gobierno seguiría opinando que sí, pero incluso los más obtusos coincidirían en que son unos impuestos elevadísimos que desincentivan la generación de riqueza. Pues bien, en ese escenario de expolio absoluto, si la actividad económica se desmoronara tanto como para que ninguna empresa obtuviera beneficios durante un ejercicio, ¿saben cuál sería la presión fiscal de las empresas? El 0%. Vamos, que bien podría salir un Blanco cualquiera a vendernos la burra de que las empresas españolas disfrutan de los impuestos más reducidos de todo el planeta. ¿Ven por qué es perverso? Los gobiernos que más contribuyen a empobrecer un país son los que, con los datos de presión fiscal en sus manazas, más pueden legitimar sus depresoras subidas de impuestos. No querías caldo, pues dos tazas.

    Pero, como debería ser elemental para cualquiera, para recaudar impuestos tiene que haber bases imponibles y si esas bases imponibles desaparecen, eso no significa que los tipos impositivos sean bajos, sino sólo que estamos destruyendo mucha riqueza; tal vez, entre otros motivos, porque los tipos impositivos son muy altos.

    Dicho de otro modo, si el Gobierno aprovechó los ingresos tributarios artificiales derivados de la burbuja inmobiliaria para sufragar sus bacanales y orgías de despilfarro, es normal que ahora, una vez esa burbuja ha pinchado, la recaudación se haya desplomado mucho más de lo que lo han hecho unos gastos que él, cual codicioso y miope especulador, se encargó de inflar durante los años de ficticia bonanza. Lo que no es tan normal, y mucho menos decoroso, es que su imprevisión y prodigalidad las acabemos pagando los españoles: no, señores socialistas, por mucho que les agrade ese dinero ajenos que no es de nadie, no nos pidan que corramos con los gastos de una juerga suya que nunca termina.

    Apriétense, de una vez y de verdad, el cinturón. Estrénense en leer algo que esté relacionado con la realidad económica y entérense de que el esfuerzo fiscal de los españoles, el indicador que más aproximadamente mide el quebranto y el coste que nos supone pagarles sus impuestos, es de los más altos de Europa. ¿Qué buscan exactamente? ¿Quitarnos incluso el dinero que sus omnipresentes regulaciones no nos dan ocasión ni de crear? Por si todavía quedaba algún desorientado, el to’ pal pueblo cada vez se destapa como un más claro y desacomplejado to’ pamí. ¿Los impuestos más bajos de Europa? Será de la antigua Europa del Este.

    Por Juan Ramón Rallo, jefe de opinión de Libertad Digital, director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana, profesor de economía en la Universidad Rey Juan Carlos y de ISEAD y autor de la bitácora Todo un Hombre de Estado. Ha escrito, junto con Carlos Rodríguez Braun, el libro Una crisis y cinco errores, galardonado con el Premio Libre Empresa 2010.En LD

  9. #9
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Los pequeños empresarios piden al Gobierno menos impuestos

    I Salón de la Microempresa

    El emprendedor necesita un cambio de mentalidad para abrirse a los cambios y a la innovación.

    Libertad Digital

    Más de un millar de visitantes y otro medio centenar de expositores han configurado durante dos días de actividades el I Salón de la Microempresa. Para el presidente de AEMME, Víctor Delgado, las medidas tomadas por el Gobierno para afrontar la crisis económica son poco realistas y estudiadas. "Es como el tema de la pensiones. La verdad es que nunca nos jubilamos a los 65 años, siempre varios años antes, explica. Desde su punto de vista sería muy acertado fomentar un sistema mixto de prestación como hay otros países europeos, que combinase el ahorro privado y la propia Seguridad Social. "De todas formas que el sistema se vaya a reformar en el 2027 indica que no se toma en serio por parte del Ejecutivo la situación grave de nuestro país. Habría que acelerar esa reforma lo antes posible en el tiempo"

    Para muchos de los ponentes que se han congregado en este Foro de Opinión es fundamental que ese cambio de mentalidad es necesario en el emprendedor para que adapte las nuevas tecnologías a su gestión empresarial; desarrolle su red de contactos; se atreva a salir fuera de España y se internacionalice o, si es mujer, sepa que puede montar su empresa con ciertas garantías de éxito.

    AEMME, organizadora del Salón y patronal del sector, de ámbito nacional, ha vuelto a reiterar la necesidad de que los Poderes públicos impulsen una política económica adaptada a la microempresa: "No es justo que nos equiparen con la gran empresa o la pyme, somos otra realidad, explica Delgado. "Es fundamental que los costes laborales; contratos e incluso convenios colectivos, siempre de ámbito sectorial se adapten a la microempresa. Y que las líneas de financiación; tipos de interés y créditos tengan también esa perspectiva. Respecto a los impuestos también sería interesante tener un tipo específico para nuestro colectivo y exenciones en el Impuesto de Sociedades en el primer año de actividad".

    Seguridad informática y tecnología, asignaturas pendientes
    Respecto a la seguridad informática, Fernando de la Cuadra, director de Educación de Ontinent, subrayo que la situación en estos temas de las microempresas y emprendedores es bastan te mejorable. "Es fundamental concienciar al profesional que invierta en su propio sistema de seguridad: Ahora la propia Ley Orgánica de Protección de Datos te obliga a tener una política activa". Sobre el Cloud Computing, los asistentes se mostraron escépticos de su funcionamiento. Al parecer hay pocas empresas en España que almacenan esos datos en la nube.

    Escasas mujeres emprendedoras en España
    Otro debate interesante fue el promovido desde la Mesa Redonda sobre Mujer y Microempresa. Una de las conclusiones del debate señaló que la microempresa es la salida perfecta para las mujeres sin empleo o para aquellas que deseen aumentar sus ingresos familiares. Las microempresas tienen pocos empleados (un máximo de 10) que generan un volumen de negocio anual inferior a 2 millones de euros. Según datos de la Comisión Europea, el 78% de los 7 millones de empresas europeas son microempresas. En España suponen el 95% del tejido empresarial, el 70% del total de empleo y el 80% del PIB.

    Nacen los asesores de emprendimiento rural
    Respecto al medio rural, éste se encuentra en plena transformación, tal y como señala Fernanda Serrano, gerente de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente. Esta Fundación ha puesto en marcha el Programa Run Emprende que pretende formar a emprendedores en el entorno rural gracias a la figura del Asesor del Emprendimiento que acompaña al emprendedor en todo el proceso.

    Microempresarios salen al exterior
    Otro de los asuntos que ha mostrado más interés para los emprendedores y pequeños empresarios es la posibilidad de internacionalizarse y salir al exterior. El próximo mes de marzo estará lista la iniciativa IBERO-LAB, un conjunto de servicios que AEMME ofrece al pequeño empresario a través de un especio virtual que estará habilitado para ello. "Falta de información, las ayudas públicas no están diseñadas a la medida de las pequeñas empresas y en muchas ocasiones el miedo al fracaso se apodera del emprendedor o pequeño empresario, señala Rommy Fernández, coordinadora desde AEMME de esta iniciativa. "Nuestra idea pretende explicarle al pequeño empresario que hacer negocio en Latinoamérica es muy sencillo. En países como Perú o Colombia el número de microempresas es el doble que en España"

    A través de IBEROLAB, el pequeño empresario podrá interactuar con otros emprendedores de Latinoamérica a través de un sistema de videoconferencia habilitado en esta web. "Estamos convencidos, añade Fernández "que en sectores como el textil; consultoría, formación o la industria agroalimentaria pueden establecerse importantes sinergias entre las microempresas españolas y las de los países latinoamericanos". Respecto al coste de la aplicación, éste va a ser un ajustado, todo depende de los servicios que contrate la empresa"

    Este I Salón de la Microempresa, www.salonaemme.es ha contado con el patrocinio de empresas como SAGE;ARS Software, la Escuela de Negocio ESERP Business School, Universitat Oberta deCatalunya, UOC, Mundofranquicia Orbita, empresa del Grupo Catalana Occidente y el Grupo Viyan. Además, también hay medio centenar de empresas que colaboran en este evento como ponentes a través de las diferentes sesiones organizadas en estos dos días de trabajo.

  10. #10
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    Predeterminado El Estado duplica el precio real de la gasolina

    B. García / F.D. Villanueva/LD
    La subida de impuestos sobre la gasolina en España ha llevado al litro de combustible a alcanzar los 1,285 euros, lo que supuso el pasado 20 de enero un incremento del 1,6% en apenas una semana y un récord histórico.

    De hecho, en la actualidad, más del 50% del precio de la gasolina son impuestos que ingresa íntegramente el Estado. Por eso es un error pensar que con la última subida del precio de los carburantes son las petroleras las principales beneficiadas del encarecimiento de la gasolina. Lo que ocurre es que la presión fiscal se ha convertido en un factor decisivo en el precio final del producto que, actualmente, se sitúa en una media del 1,286 euros por litro para la gasolina y en 1,217 euros por litro para el gasóleo.

    La formación del precio de los carburantes depende de tres factores: los impuestos, otros márgenes y el precio de la materia prima. El crudo como materia prima no tiene un coste elevado. Hay que tener en cuenta que para su utilización es necesario un tratamiento para transformarlo porque el producto que se extrae de los yacimientos petrolíferos no tiene aplicación práctica alguna si no pasa previamente por las refinerías.

    Por ello, son principalmente los impuestos y la cotización internacional los factores que hacen que los carburantes vean multiplicado su precio. Aún así, la cotización de la gasolina en los mercados internacionales ha disminuido 6,5 cts €/litro y la del gasoil 17,5.

    La diferencia entre el precio antes de impuestos y la cotización internacional (que incluye los costes de incorporación, biocombustibles, almacenamiento, transporte, mantenimiento de existencias mínimas de seguridad, comercialización, amortización, remuneraciones de minoristas y mayoristas) ha aumentado 1,9 cts €/litro respecto a 2008 en el caso de la gasolina y 2,7 cts €/litro en el caso del gasoil.

    Los costes de incorporación de los biocombustibles aumentaron en 2009 debido a que la obligación de asumirlos es cada vez mayor, también la caída del consumo y el aumento de los costes financieros por el mantenimiento de las existencias mínimas de seguridad han provocado que este diferencial se encarezca. El margen de los operadores mayoristas no supera el 1% del precio final, por lo que su capacidad de maniobra es muy limitada.

    La semana del pasado 17 de enero el precio de la gasolina se situó en 1,286 euros/ litro, alcanzando así un record histórico tras superar los 1,276 euros/litro de julio de 2008, dos meses antes de la quiebra de Lehman Brothers. En ese periodo los precios de los combustibles se situaban al alza debido al encarecimiento del crudo, que marcó su precio máximo a mediados de ese año (147 dólares/barril).

    Lo que llama la atención es que, aunque el precio del barril Brent superó los 98 dólares por barril el pasado enero -casi 50 dólares menos que a mediados de 2008-, el precio de la gasolina es hoy ligeramente superior al de entonces.

    Esta situación tiene dos explicaciones: por un lado, el aumento de la presión fiscal y, por otro, la relación del tipo de cambio euro/dólar, ya que en el mercado mayorista el barril de crudo se negocia en dólares, por lo que la posición del euro frente al dólar repercute directamente en el precio final del producto.

    Tras el desplome del mercado de la vivienda y la delicada situación financiera de EEUU, la depreciación del dólar respecto al euro llegó a situar el tipo de cambio en 1,6 dólares en julio de 2008. En la actualidad, sin embargo, el dólar se ha apreciado un 16% situando el cambio en 1,35 dólares de media el pasado enero, encareciendo el petróleo que abastece a España en esa misma proporción.

    Los impuestos sobre hidrocarburos son una fuente imprescindible de financiación tributaria. En el precio final de la gasolina repercuten tres tipos de gravamen: el Impuesto Especial, el Impuesto Estatal y Autonómico y el correspondiente IVA que se aplica sobre el total.

    En cuanto a la presión fiscal, el sistemático aumento de los impuestos sobre los hidrocarburos, cuya demanda es poco sensible a las variaciones de precio debido a su importancia capital en toda economía, ha tenido una importante repercusión en el coste de los carburantes. Tanto es así que, tal y como revela la AOP (Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos), desde 2008 los impuestos han encarecido el litro de gasolina en 5,5 céntimos y el del gasóleo en 3,6.

    En concreto, el Gobierno ha aplicado tres subidas fiscales importantes en los últimos dos años:

    1) 13 de junio de 2009: el Gobierno sube los tipos impositivos de los Impuestos Especiales y el Impuesto de Hidrocarburos en 2,9 céntimos por litro para la gasolina, con y sin plomo, y el gasóleo para automoción. A esta cantidad se le aplicó el 16 % de IVA (en total, aumento de 3,4 cts €/litro).

    2) 1 de julio de 2010: incremento del tipo general de IVA, que pasa a ser del 18%.

    3) 1 de enero de 2011: otra nueva subida, en este caso del tramo autonómico (Impuesto especial sobre ventas minoristas), repercute sobre el precio de la gasolina en Andalucía, Extremadura y Murcia. A este impuesto se le conoce también como el "céntimo sanitario" porque afecta a la cobertura de los gastos en materia de sanidad y las Comunidades Autónomas lo usan como fuente de financiación.

    Aun teniendo en cuenta el nivel de presión fiscal al que están sometidos los carburantes, España es uno de los países de la UE-27 que menos grava este producto. La lista es liderada por Reino Unido y Holanda en el caso de la gasolina, y Reino Unido y Alemania en el del gasóleo.

    Los estadounidenses pagan la mitad por llenar el depósito

    Pero si se compara la situación de España con la de EEUU la situación toma otro cariz, ya que se puede observar claramente el fuerte impacto que ejercen los impuestos en el precio final del combustible.

    Asi, el precio medio de la gasolina en EEUU es de 2,75 dólares el galón (3,79 litros), mientras que la carga impositiva alcanza un promedio de 12 céntimos/litro para la gasolina y de 13,4 céntimos para el gasoil. Es decir, los consumidores estadounidenses llenan sus depósitos aproximadamente a la mitad de precio que en España.

    Todo ello demuestra que, al contrario de lo que comúnmente se piensa, los combustibles son hoy más caros que en 2008 debido a las subidas fiscales aprobadas desde entonces por el Gobierno.

    De hecho, el Estado podría abaratar hasta en un 50% el precio de la gasolina si eliminara los impuestos que gravan este producto esencial, tanto para el día a día del individuo de a pie como para la actividad económica de todo un país. Bajar el precio de la gasolina no es algo imposible: el Gobierno tan sólo tendría que reducir su fiscalidad.

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