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  1. #21
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Tope progresista

    ¿El adjetivo nacional-sindicalista no es una copia de nacional-socialismo?

  2. #22
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    Predeterminado Gatopardismo

    ¿Sabéis que Bertomeu Muñoz, el alcalde socialista de Santa Coloma de Gramenet implicado junto a los prohombres convergentes Prenafeta y Alavedra (manos derecha e izquierda de Jordi Pujol) en una presunta red de blanqueo de capitales es hijo de un alcalde franquista, precisamente, de Santa Coloma de Gramenet?

  3. #23
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    Predeterminado Dos historiadores de los más conocidos

    -Javier Tusell, historiador oficialista (seguidor de las tesis de la izquierda), funcionario de larga carrera académica en el franquismo.

    -Santos Julia, historiador del mismo tenor, cura franquista.

  4. #24
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Antifranquistas ¿Quién no es mejor que su propia biografía?

    Me viene de nuevo a la cabeza esa frase famosa leyendo Yo tenía un camarada, de César Alonso de los Ríos, sobre "el pasado franquista de los maestros de la izquierda", personajes representativos de la Generación del 36, como Laín, Aranguren, Tovar, Vicens Vives, Torrente Ballester, Ruiz-Giménez, Areilza, Sastre, Castellet, Ridruejo, etc. Algunos, como Areilza o Torrente, nunca fueron propiamente de izquierda, pero todos, y otros muchos, sí se hicieron antifranquistas, furiosamente varios de ellos. Y la mayoría –no todos– mostraban gran incomodidad con su pasado franquista, más concretamente falangista en bastantes casos. Dice el autor que Torrente

    "había llegado a convencerse de que nunca había sido falangista y de que había estado en la retaguardia cultural de Burgos, durante la guerra civil, por casualidad. Había sido ganado Gonzalo Torrente Ballester por una desmemoria tan grave y había sido respetado tanto en ella por los críticos culturales que muchos jóvenes (periodistas en ocasiones) habían llegado a creer que había sido un perseguido del franquismo." [La vicepresidenta Vega acaba de recordar que su padre fue otra víctima de aquel régimen, quizá piense cobrar la indemnización correspondiente].

    Y como Torrente, tantos más que en 1982 "eran la gran orla del socialismo español que acababa de tomar el poder después de medio siglo. Algo verdaderamente histórico". "Los Laín Entralgo, López Aranguren, Tovar y Haro Tecglen publicaban en El País. Cuando murieron se les despidió con coronas de elogios", procurando –ya entonces funcionaba la memoria histórica–olvidarsu pasado, como hacía ya ejemplarmente ese maestro de la corrupción intelectual, vulgo la trola, que es Juan Luis Cebrián.

    El ansia, paroxística en Cataluña y Vascongadas y desatada en el resto, de oscurecer, tergiversar o falsificar el pasado es uno de los rasgos típicos de una transición comenzada muy bien y pronto echada a perder en gran medida por la desvergüenza de unos y la inhibición culpable y oportunista de otros. Y es también un signo de identidad de nuestra época de farsa y consiguiente páramo cultural.

    Pero observemos la evolución de estos personajes. Durante la guerra y la posguerra fueron franquistas devotos; después –sobre todo después de que los Aliados ganasen la guerra y casi nadie diese un duro por la supervivencia del régimen (en Años de Hierro me refiero a la sospechosa elaboración de La colmena por Cela)– cambiaron, poco a poco o con rapidez, sus principios y convicciones hasta llegar adonde llegaron. El problema no radica tanto en esa evolución, en España todo el mundo ha cambiado muchísimo, como en el tan revelador empeño por disimular o falsificar la propia biografía, con excepciones como Ridruejo o Laín. Sospecho que esa debilidad moral repercute fuertemente en el valor de la obra de la mayoría de ellos, condenada ya hoy al mismo olvido que pretendían para su pasado. No sin haber contaminado de esa corrupción al mundillo cultural hispano.

    Pero aún tiene mayor interés el sentido político de esa evolución, que llegó a renegar del personaje y el movimiento que vencieron al Frente Popular, y a la loa de este, añadiendo a la falsificación biográfica la falsificación política: el Frente Popular representaría "la república, la democracia, el pueblo trabajador". Por consiguiente, habían perdido los buenos y ganado los malos, y sería precisa una gran dosis de agua del olvido para purificarlos del crimen de haber estado entre los vencedores. Muchos mantenían considerable desconfianza hacia los comunistas, pero se acercaban a los socialistas, olvidando –siempre la oportuna amnesia– que había sido el PSOE, y no el PCE, el principal responsable de la guerra civil. Aun así, no hacían ascos a colaborar con los agentes del Imperio del Gulag en España, y el mismo Areilza, que llegado un momento iba de monárquico liberal por la vida, colaboró en alguno de los tinglados montados por el héroe de Paracuellos, el "Pacto para la Libertad" o cosa por el estilo. Tales eran los opositores antifranquistas, en quienes se unían las simpatías casi generalizadas hacia la ETA o Fidel Castro con el odio a sus propias biografías, al parecer mucho menos ejemplares de lo que ellos, muy en el fondo, eran o creían o aspiraban a ser.

    No fue una evolución a mejor, sino a peor, a mucho peor. Un problema del país ha sido, ya desde principios del siglo XX, el escaso aprecio de gran parte de la intelectualidad por las libertades, como ha mostrado José María Marco. En otra ocasión señalé que el motivo profundo de estas oposiciones no era que considerasen a Franco un dictador, sino que lo consideraban demasiado poco dictador por comparación con los sistemas que ellos admiraban, como el de Castro o los del este de Europa. Nada pudo exhibir mejor esa tendencia subyacente que el episodio Solzhenitsin, al que me he referido varias veces por su valor ilustrativo. Pues la de Franco fue solo una dictadura autoritaria, mientras que las otras lo eran totalitarias, y el totalitarismo ha ejercido una gran fascinación sobre muchos intelectuales, no solo españoles.

    de Pío Moa, hoy en LD

  5. #25
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    08 ene, 07
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    Predeterminado El origen franquista de los medios públicos

    Uno de los grandes problemas del consenso socialdemócrata dominante en la sociedad española, y en muchas otras, es que la mayor parte de la población considera natural que el Estado tenga un papel predominante en áreas que deberían quedar siempre dentro del campo de la actividad privada.

    En el caso de España se produce, además, la ironía de que la irrupción del gobierno en muchas de esas áreas tuvo lugar durante la larga dictadura franquista pero a casi nadie le parece algo grave. De hecho, los más reacios a cambiar las cosas son quienes más hablan de la "memoria histórica": el gobierno de Rodríguez Zapatero, los partidos de izquierda y los medios y supuestos intelectuales afines a los anteriores.

    Precisamente es en el sector de los medios donde resulta especialmente evidente la intromisión de origen franquista.

    Cuando se piensa en los medios de comunicación públicos, el primero que viene a la mente es Radiotelevisión Española, una empresa que, lejos de desaparecer, ha ido creciendo de manera desmesurada. Después de muerto Franco, y ante los avances tecnológicos producidos, a las emisoras de radio (tanto de RNE como de Radio Exterior de España) y a las dos cadenas de televisión se han venido a sumar varios canales temáticos de TV (que transmiten tanto para el interior del país como para el extranjero) y un sitio web cada vez mayor. Todo ello está al servicio del gobierno de turno.

    Aunque nacidas ya en democracia, las televisoras y radios autonómicas (incluso las locales, en manos de los ayuntamientos) han copiado todos y cada uno de los vicios de la hermana mayor, RTVE.

    Hay, sin embargo, un caso del que no se suele hablar y que es de mayor importancia. El de EFE. Se trata de la más importante agencia de noticias en lengua española, y de sus teletipos se nutren en buena medida la mayoría de los medios de España y de gran parte de Iberoamérica. Al igual que RTVE, sus problemas económicos no son pequeños, y está sometida a un importante control por parte del poder político (hasta el punto de que es este último quien nombra a sus máximos responsables). Echó a andar en 1939, de la mano de Ramón Serrano Suñer y mediante la fusión de las agencias Fabra, Faro y Febus. Aunque la historia oficial dice que el nombre se explica por la inicial de las empresas fusionadas, otra versión sostiene que esa Efe es un homenaje a la Falange.

    Por mucho que políticos y sindicatos discutan sobre cómo dirigir y gestionar la gigantesca RTVE para lograr que sea "independiente" y "de calidad", no hacen lo mismo con la agencia de noticias. En EFE, el consenso socialdemócrata funciona a la perfección. Por lo demás, nadie parece querer afrontar la única solución aceptable, si no se quiere que estos medios sean instrumentos de propaganda al servicio del poder político: la privatización.


    © AIPE

    Por Antonio José Chinchetru, en LD

  6. #26
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Franquista progresista

    ULLASTRES Y LA ESTABILIZACIÓN

    El plan que nos sacó de la miseria

    Por Fernando Díaz Villanueva, en LD

    Cuenta la leyenda que, a finales de 1958, el recién nombrado ministro de Economía fue llamado al Palacio de El Pardo para atender una consulta que Franco quería hacerle en privado. El ministro, Alberto Ullastres, madrileño, repeinado, miembro del Opus Dei y estudioso de la obra de Juan de Mariana –al que había dedicado su tesis doctoral–, se presentó cumplidor y de punta en blanco a la cita.

    Al fondo del despacho, el Generalísimo, vestido de paisano detrás de la mesa, iluminada tan sólo por una lamparita, esa que nunca se apagaba, levantó la cabeza y le preguntó por qué España estaba a punto de presentar suspensión de pagos. Ullastres, que era hombre de mucha fe pero nada supersticioso se estiró ajustándose la corbata, miró al frente y le dijo:

    Su Excelencia, nos quedan sólo 57 millones de dólares en reservas en el Banco de España, cuatro veces menos que hace tres años. La inflación está disparada y el coste de la vida se ha incrementado un 50% en los dos últimos años. El país produce poco y mal, y arrastramos un déficit comercial de casi 400 millones de dólares.

    Franco, que de economía sabía lo poco que le habían contado sus ministros de Falange, los de la justicia social y la revolución pendiente, recordó a Ullastres que los españoles ganaban cada vez más porque el leal Girón de Velasco les subía continuamente el sueldo por decreto. Ullastres, lejos de arredrarse, replicó:

    Esa es, precisamente, una de las causas de la inflación. Y no ganan cada vez más: en términos reales ganan mucho menos, porque el dinero pierde valor. Imprimimos mucho más dinero del que realmente tenemos. Nuestra economía está aislada del exterior, y regulada en exceso. El cambio de la peseta es artificial, y el gasto público está muy por encima de lo que podemos permitirnos. Nuestra renta per cápita es la más baja de Europa, sólo 300 dólares, y hace veinte años que terminó la guerra.

    Su Excelencia, créame: si esto continua así, no sería de extrañar que resurjan las huelgas del 56, agravadas por la carestía de los artículos de primera necesidad y la falta de expectativas
    .

    Entonces, prosigue la leyenda, algo se encendió en el cerebro de Franco, que, sin necesidad de levantarse, pero con mucha solemnidad, dijo:

    Señor Ullastres: confío en usted. Haga lo que tenga que hacer; y hágalo cuanto antes.

    Ullastres se reunió con su amigo Mariano Navarro Rubio, a la sazón ministro de Hacienda, y entre ambos diseñaron un plan completo para sacar a España del hoyo en el que dos décadas de socialismo, en su variante falangista, le habían metido. Franco, militar al fin y al cabo, quería resultados, y que todo fuese rápido. Como en casa no iban a tener apoyos –más bien todo lo contrario–, Ullastres y Navarro fueron a buscarlos fuera. La Organización Europea de Cooperación Económica, la OECE, les echó un cable en forma de un informe que fue ampliamente publicitado.

    Los técnicos de la OECE desgranaban una a una todas las dolencias que padecía España, el único de los países de Europa Occidental que no había conseguido remontar el vuelo tras la posguerra. La autarquía franquista era un suicidio a cámara lenta que estaba llegando a su inevitable final. La economía, lastrada por la doctrina del nacional-sindicalismo, era improductiva, muy poco atractiva para los inversores, y se encontraba encorsetada por una legislación asfixiante. España y su fascismo de pandereta de los camisas azules iban directos al precipicio.

    El informe fue publicado en mayo. Un mes después, la profecía que Ullastres había hecho ante el Caudillo empezó a hacerse realidad. El 18 de junio el Partido Comunista convocó una huelga general pacífica. Fue un completo fracaso, porque los comunistas tenían el predicamento que tenían, es decir, casi ninguno, pero el nerviosismo empezó a cundir en los ministerios. Tres semanas más tarde, Ullastres viajó a Washington para reunirse con el FMI y ultimar el plan. A su vuelta todo estaba listo para imprimir el mayor golpe de timón de toda la historia económica de España.

    El 20 de julio Ullastres se presentó en las Cortes bien desayunado para defender su Plan Nacional de Estabilización Económica, frente a una bancada de camisas viejas, militares en la reserva, obispos eméritos y representantes del sindicato vertical y el tercio familiar. Las medidas que iba a tomar el Gobierno eran ocho, todas muy simples. La peseta sería convertible, los controles de precios serían levantados de inmediato, se eliminaría gran parte de los aranceles, se aprobarían leyes para favorecer la inversión extranjera, los tipos de interés subirían hasta ajustarse al tipo natural de preferencia temporal, se congelarían los salarios, el gasto público se detendría en seco y el Gobierno no podría ya pignorar ni un céntimo de deuda en el Banco de España.

    Como aquello era una dictadura y se hacía lo que decía Franco, Ullastres salió con su plan aprobado. Al día siguiente se publicó en el BOE y se puso en marcha.

    Los resultados fueron espectaculares. En sólo un año la inflación bajó del 12,6 al 2,4%, las reservas de divisas se multiplicaron por tres y se registró superávit en la balanza de pagos. En 1960 los turistas, atraídos por un sol y una playa especialmente económicos, empezaron a afluir masivamente. Las empresas europeas miraron por encima del Pirineo y, en lugar de ver un solar devastado por el socialismo azul mahón, vieron una tierra de promisión en la que instalarse con sus fábricas.

    Diez años después, a España no la conocía ni el propio Franco. El hombre enfermo de Europa, ese romántico país del sur donde la gente se movía en burro y los jornaleros trabajaban de sol a sol por un plato de altramuces, se convirtió en la décima potencia industrial del mundo. Se había producido el milagro español, un periodo muy corto que, sin embargo, ha tenido gran trascendencia en nuestra historia reciente. Sin el Plan de Estabilización y todo lo que trajo consigo España sería hoy muy diferente, y necesariamente peor.

    Nunca terminaremos de agradecer lo suficiente a Ullastres lo que hizo. Murió en el anonimato hace unos años, tras haberse convertido en uno de los mayores expertos de la Escuela de Salamanca. Lógico. De casta le venía al galgo.

  7. #27
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    Predeterminado Otro dirigente socialista de familia franquista

    El padre de Griñán era escolta de Franco cuando se 'vejaba' a mujeres

    Ejerció de comandante de Infantería del Regimiento de la Guardia. Su tío abuelo, que perteneció a la plantilla de Transmisiones, se unió al bando nacional en la Guerra Civil.

    http://www.intereconomia.com/noticia...vejaba-mujeres

  8. #28
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    Predeterminado desplazamiento natural

    Cita Iniciado por LaraAS Ver Mensaje
    A maioria desses era filho de republicanos de antes do franquismo ou se velho tinham sido republicanos eles mesmos.
    Foi mais uma questão de infiltração no franquismo. A maioria deles nunca foi franquista sincero.
    E quando jornalistas a maioria deles já escreviam coisas de esquerda na década de 60 quando a censura diminuiu.
    Es natural:
    http://etrusk.blogspot.com/2010/09/s...-otra-vez.html

  9. #29
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    Predeterminado Carnaval, carnaval

    Si un socialista es a menudo un hijo de franquista con tanto amor filial como vocación de engordar el patrimonio familiar, que asume el lucrativo deber de radicalizar y ridiculizar su retórica hasta el punto de exigir que se ejecute a diario en efigie a los compañeros de armas de papá (los pobreticos, compasivos, no dirán palabra), porque ¡las gansadas que hay que hacer para seguir influyendo entre los vencedores!, ¿quién es su antagonista? Pues acaso un hijo de apolítico decente o de republicano ilustrado, vástago que un día soñó con instaurar los usos de una democracia occidental en estas agrestes estepas, mas no tardó en notar que, para sobrevivir en política, había no sólo que dar por sacrosanto el travestismo de sus oponentes, sino reconocer como propia la inexistente culpa de sus progenitores. Además de tragarse sin rechistar el espeso puré de mentiras oficiales respecto a la legitimidad y prioridad de los regionalismos etnicistas, que desde la rustiquez carpetovetónica se proclaman no españoles; a la mejor manera de gestionar los varios terrorismos con supuesto móvil ideológico y tufo a transversalidad; a la ahora progresista necesidad de conservar, junto a una justicia y una educación orgánicas, una economía endogámica de paternalismos caciquiles y sindicalismo vertical; o a la más blandurria, por cateta, alineación de España en el tablero internacional.

    Con tales criterios de selección, es comprensible que la cosa pública esté como está y que las gentes bienintencionadas huyan de ella como de la sífilis. Lo público, es sabido, algo comporta. Contaminación con aquiescencia no puede escocer. Claro que, si por hallar consuelo edificante, buscan refugio en las cimas del espíritu, el batacazo puede ser morrocotudo. Esos poetas sensibles, aquellos indómitos cantantes, las actrices y narradoras de erotismo transgresor, nuestros columnistas de fuste, los refinados eruditos y filósofos, el sumo sacerdote de los derechos de autor, del que antaño conmoviera su desvelo por los viejos artistas sin calefacción, ¿en qué han quedado? Nada menos que en una rondalla de henchidos guardaespaldas, de chicas para todo del ejecutivo, de catedráticos de la ceja, de pregoneros y matasietes de acción rápida, que piensan, reaccionan y vapulean al unísono. Un lustroso cuerpo, con buena parte de ellos ocupando plazas de funcionarios vitalicios, por si vinieran mal dadas. De modo que estas prendas del altruismo y la utopía se adhieren a una causa de tramoya como la huelga general, advirtiéndonos que no por esto desfilan en contra de los que mandan sobre la policía y los presupuestos, qué va, antes bien su antagónico reverso. Esto es que, abrazados al frente común del trapicheo compartido, se manifiestan, un brindis al sol como encausar a Don Pelayo por subvertir la alianza de civilizaciones, en contra de los bancos, el capitalismo, las leyes del mercado y el libre comercio. Contra la contabilidad monda y lironda. Contra ese explotador sistema en el que ellos, junto a los compañeros estadistas de izquierda y los filántropos amigos como el Sr. Soros, se sienten convocados a ocupar siquiera un ático con exclusividad, embarcarse en cruceros y zampar por lo alto.

    Lástima de oportunidad perdida, una vez más. Podríamos, en esta ocasión y como novedad, haber desenmascarado a los farsantes y humildemente comenzado a hacer pedagogía. En serio y de la buena. Para empezar a transformarnos en ciudadanos emancipados y frugales, a cuenta de la crisis con que nos obsequiaron, junto a los gobiernos despilfarradores y a los socialistas de todos los partidos, todos y cada uno de los fantoches individuales que, sin saber ni contar con los dedos, se agenciaron el piso en propiedad, el apartamento en la playa, el rugiente BMW, el segundo divorcio con el tercer matrimonio, así como las repetidas vacaciones en paraísos exóticos, que donde se cuartea el marxismo puede el viajero adquirir hedonismo pubescente por cuatro perras. Nos lo jalamos todo a crédito, porque nos embaucaron los especuladores perversos. Para despotricar del consumismo cuando se acaba el chollo y demandar acto seguido que prendan fuego a los barrios de la burguesía profesional, esa que no gozó ni de la mitad de esos placeres, pero cursó estudios, guarda ahorros y luce modales. Una provocación repugnante. Igual que, atesorando talento, no ser de los nuestros. En cuanto los pijos disfrazados de rojos del gobierno levanten la veda, los agraviados teledirigidos irán a por quienes les señalen. Sin duda, a por los desafectos, los librepensadores y los industriosos. ¡Pues no están para parar un tren sus hijas núbiles! ¡Que venga la revolución, jajajá! ¡Tocamos a mucho! ¿No creyó el profesor Rawls, un venerable dómine de Harvard que iba para pastor episcopaliano y prosiguió con la prédica, que el mérito de verdad resultaba incompatible con la justicia? ¡Chúpate esa mandarina! No hay que extrañarse de que cualquier ricacho o mangonero manilargo que se precie porte el carné de socialista firmemente embutido entre los implantes dentales. Incluso cuando corre en su chalet, a galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar, ensuciando la moqueta al primer retortijón.

    Por Bernd Dietz, catedrático de Filología Inglesa y escritor.

  10. #30
    Fecha de Ingreso
    14 ene, 07
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    Predeterminado ¿de verdad?

    Cita Iniciado por LaraAS Ver Mensaje
    A maioria desses era filho de republicanos de antes do franquismo ou se velho tinham sido republicanos eles mesmos.
    Foi mais uma questão de infiltração no franquismo. A maioria deles nunca foi franquista sincero.
    E quando jornalistas a maioria deles já escreviam coisas de esquerda na década de 60 quando a censura diminuiu.
    ¿Como lo sabes? ¿te lo han dicho ellos? Muchos destacados fascistas (en Italia y Alemania) antes eran comunistas o socialistas. ¿Cuando eran sinceros? ¿cuando vestían camisa roja o cuando vestían camisa marrón?

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