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  1. #1
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    16 ene, 07
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    Post ¿Cuba Potencia Medica?

    El objetivo de este tema es exponer la verdad sobre los "logros" de la medicina cubana, tan alardeados por la tiranía castrista y por sus seguidores en el mundo entero. Este tema está basado principalmente en los artículos que escriben los periodistas independientes dentro de Cuba, y en artículos escritos por cubanos exiliados.

    Espero que otros foristas aporten a este tema y así mantenerlo vigente. Es muy importante echar por tierra el mito de la tiranía castrista de las “logros” de la medicina en Cuba.

  2. #2
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    16 ene, 07
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    Predeterminado

    La Isla de la salud ¿ajena? Parte 1

    Por MICHEL SUAREZ, Madrid
    Encuentro en la Red

    En Güira de Melena, un pequeño pueblo de La Habana, es de conocimiento público el caso de la señora que, apremiada por operarse de cataratas, colgó en la puerta de su casa un cartel que inmediatamente provocó la reacción de la policía. El singular anuncio decía: "Se permuta para Venezuela".

    Vecinos del pueblo contaron que cuando la policía le preguntó por el significado del cartel, ella respondió que requería operarse de cataratas, porque ya casi no veía, y pensó que esa era la única forma de entrar rápidamente a un quirófano en Cuba. A los pocos días, una ambulancia la trasladó a la Liga contra la Ceguera, donde finalmente fue intervenida.

    El caso de Güira de Melena, además de absolutamente real, es la cara perfecta del estado ruinoso de la salud pública cubana y de la impotencia de los ciudadanos, con respecto a las decisiones políticas del régimen, que terminan marginando al cubano de a pie, incluso en el sensible tema sanitario.

    Desde los años ochenta, el gobierno dedicó algunas de sus instituciones médicas a la atención "diferenciada" de diplomáticos, turistas extranjeros y altos dirigentes del aparato estatal. Es el caso de la clínica Cira García, una de las vitrinas de los no despreciables éxitos médicos cubanos, aunque reservada sólo para algunos privilegiados.

    "La Cira García se dedicó a ese asunto en la época en que Fidel Castro dijo que el Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas (CIMEQ) pasaría a incrementar el número de camas de la capital", aclara Miguel Ángel García Puñales, ex alto funcionario del Ministerio de Salud Pública (MINSAP). Sin embargo, esto nunca sucedió, y salvo casos muy concretos, el CIMEQ sólo se ha dedicado, tras 40 años de servicio, a la atención de ciudadanos extranjeros, dirigentes y "amigos de la revolución cubana".

    Según García Puñales, esto no difiere de la denominada Misión Milagro, mediante la cual se atienden en la Isla cientos de miles de sudamericanos, especialmente venezolanos. "Los únicos objetivos de estos centros, aunque supuestamente se crearon para recaudar divisas para el Ministerio, son generar favores, crear amigos y estados de ánimo, y fortalecer los programas de determinados partidos políticos afines de la región", precisa el que fuera —a principios de los noventa— jefe del Departamento de Desarrollo e Información Científica del MINSAP.

    Actualmente, mientras las listas de espera para operarse de cataratas o de cualquier otro asunto que clasifique como 'no urgente', son interminables, La Habana ha anunciado la realización de 100.000 intervenciones quirúrgicas para curar este mal a igual cantidad de ciudadanos de América Latina, sin que se resuelva la situación de personas como la del citado caso de Güira de Melena, que se vio precisada a recurrir a la protesta pública camuflada.

    El 'milagro' de los otros

    Lo peor de todo es que las autoridades cubanas recurran al cinismo y a la retórica populista para presentarse como las 'salvadoras del mundo', cuando ni siquiera son capaces de solucionar medianamente las graves dificultades que padece la población de la Isla.

    El pasado 20 de junio, Fidel Castro intervino en el Quinto Congreso Internacional de Oftalmología, en La Habana, para confirmar que, "gracias a la Misión Milagro, decenas de miles de venezolanos de origen humilde han recuperado la vista". El gobernante agregó que "la inmensa mayoría de ellos eran pacientes aquejados de cataratas, los que estaban condenados a permanecer ciegos por no disponer de unos dos millones de bolívares (mil dólares) que como mínimo exigen las instituciones privadas de salud para la operación quirúrgica".

    De seguro, nadie se entristecerá porque otra persona —cualquiera que sea— recupere la visión o mejore su estado de salud. Ni personas razonablemente sensatas se opondrían a la solidaridad entre naciones, ni a la compartimentación del desarrollo científico para colaborar en los niveles de vida. Sin embargo, esta "solidaridad selectiva", que discrimina a los habitantes de la Isla en función de su posición en la nomenklatura del régimen o del color del pasaporte, es precisamente todo lo contrario de lo que preconiza Castro puertas afuera.

    Resulta que una operación de cataratas en la clínica Cira García cuesta 2.473 dólares norteamericanos, más del doble de una similar en Venezuela, donde supuestamente miles de habitantes no pueden acceder a los servicios de las clínicas privadas.

    Además de los precios en más de una decena de servicios médicos, la web institucional de la clínica detalla que este programa incluye "hospitalización en habitación privada, alimentación y atención médica y de enfermería especializadas, derecho al salón de operaciones, derecho a la anestesia y a la reanimación postoperatoria. Excluye: sangre, derivados o sustitutos de la sangre, medicamentos y material desechable".

    No dice, sin embargo, si es necesario llevar sábanas, toallas, comida para los pacientes o antibióticos intrahospitalarios, como sucede habitualmente en la mayoría de los centros asistenciales destinados al cubano de a pie.

    Lo del precio es sólo informativo. Funcionaría, obviamente, en el caso de que se le permitiese a un mortal ciudadano cubano, hijo de nadie, acceder a este tipo de servicios, reservados sólo para extranjeros y dirigentes, aunque el interesado (cosa difícil pero no improbable) cuente con los recursos financieros. La discriminación en Cuba es doble: por no tener dinero… y por ser cubano.

    Más perverso todavía es el sistema farmacéutico en dólares. Además del alto precio de los medicamentos, basta con que usted sea nacional, viva en Miramar o en la Loma del Chivo, para que no le vendan ni una aspirina. Casos dramáticos, cuya solución no ha podido hallarse en las unidades destinadas a la prole común y corriente (seguramente por aquello del 'bloqueo'), han tenido que recurrir a un amigo extranjero para que, previa acreditación, compre la tableta de la salvación en la shopping de los medicamentos.

  3. #3
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    16 ene, 07
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    Predeterminado

    La Isla de la salud ¿ajena? Parte 2

    Venezuela manda

    La expansión de la "solidaridad" con el continente crece indeteniblemente, en la misma medida que Caracas resuelve algunos de los principales problemas energéticos de la Isla, al más puro estilo soviético. Y como quien paga con petróleo manda, Venezuela acaba de ofrecer a Paraguay "la posibilidad de que en Cuba se realicen gratuitamente operaciones oftalmológicas (…) Venezuela costeará los pasajes de Asunción a Caracas, y Cuba, de Caracas a La Habana. El gobierno de Fidel Castro se hará cargo de la estadía y de las atenciones médicas", según publicó en mayo pasado el diario paraguayo Última Hora.

    Para realizar la hazaña —no de dividir el pan entre dos necesitados, sino de quitárselo a una de las partes—, fuentes médicas dijeron desde La Habana a Encuentro en la Red que el Ministerio de Salud Pública ha dispuesto los denominados "hospitales de excelencia", que se dedicarán a atender un 50 por ciento de venezolanos e igual cantidad de cubanos.

    Entre estos centros figuran, sólo en la capital, los hospitales Hermanos Ameijeiras, la Liga contra la Ceguera, el Ortopédico Frank País y el Cardiovascular. Las mismas fuentes precisaron que en la provincia de Holguín, tercera en importancia y población, están incluidos los hospitales Lenin y el Clínico-Quirúrgico, este último aún sin terminar.

    "Aquí en La Habana la situación es delicadísima con los principales hospitales, porque varios de ellos están siendo reparados a la vez. El caos es tremendo", confirmó una enfermera capitalina bajo anonimato. "El nuevo plan de Fidel es establecer una red de 48 hospitales en todo el país que serán reconstruidos para brindar servicios de excelencia, en los cuales se atenderán cubanos y extranjeros".

    El caos que ha generado la decisión del gobierno cubano de enviar a otros países más médicos de los que objetivamente puede, así como la utilización de la red hospitalaria nacional para cumplir sus "compromisos" internacionales, puede observarse a simple vista en consultorios de barrio, policlínicos u hospitales, declaran las fuentes.

    La ley del menor esfuerzo

    Las consecuencias van más allá del sentido común. No pueden comparárseles con el cordón de La Habana, la desecación de la Ciénaga de Zapata o la zafra de los diez millones —previos ejemplos de la antología castrista del disparate—, porque esta vez se trata de la salud y la vida humana. Los profesionales comienzan a alarmarse por el grado de "improvisación autorizada" en la atención sanitaria de los cubanos. Ni siquiera se trata del hilo de henequén que inventó aquel pinareño "entusiasta" para sustituir el hilo de sutura quirúrgica biodegradable, en plena crisis de los años noventa. A día de hoy, algunos médicos generales, ante la avalancha de misiones hacia el extranjero de personal calificado, están asumiendo funciones de especialistas, sin la debida preparación.

    "La escasez de especialistas es grave", denuncia un galeno matancero. "Los mejores han sido enviados a Venezuela o a países africanos. Ahora hay consultorios que atienden el triple de gente que antes. Lo del médico de las 120 familias parece que pasó a la historia de la retórica revolucionaria", agregó.

    Según cifras oficiales, publicadas en el Anuario 2004 del MINSAP, Cuba cuenta con los servicios de 69.713 médicos, lo que posibilitaría —dicho "a voz en cuello" y con mucho orgullo— que hubiesen 62 médicos por cada 10.000 habitantes. Este último dato constituye evidentemente una falacia, puesto que, hoy día, la producción masiva de galenos está destinada a la exportación, como los mariscos y el buen ron. La emisora Radio Habana Cuba informó la semana pasada que 15.000 médicos se encuentran en Venezuela, y que 2.600 cumplen misión en otras latitudes. El MINSAP remata estadísticamente con una cifra incontestable: la Isla presta colaboración en 69 países.

    En este curso (2004-2005), las universidades del país tienen una matrícula de 28.071 estudiantes en la carrera de Medicina, que al graduarse pasarán a cubrir plazas locales, para que los de mayor experiencia viajen al extranjero.

    En el tema de los recursos humanos disponibles, la complejidad de la capital de la Isla también se hace patente. Incluso, antes de iniciarse las exportaciones de personal médico y paramédico, Ciudad de La Habana ya necesitaba enfermeros del resto del país para satisfacer su demanda. No obstante, la solución de las autoridades ha sido elegir la ley del menor esfuerzo: disminuir a la mitad el tiempo de estudio de algunas especialidades.

    "Ahora mismo acaban de reducir la especialidad de oftalmología de cuatro a dos años", cuenta un experto desde La Habana, a quien también le aseguraron que se están preparando médicos de familia para asumir funciones de oculista, "en un cursillo de sólo ocho semanas". Los rumores sobre un plan para continuar recortando el tiempo de formación en las universidades, no paran de rodar.

    'Aunque sea para Haití'

    Mientras todo esto sucede, Venezuela parece ser El Dorado de los cubanos que buscan alguna entrada de dinero para superar la indigencia material de la Isla, o el puente de escape hacia el exilio. Es el caso de una doctora santiaguera, que presta servicios en una peligrosa zona de Venezuela, pero está dispuesta a "defender" su puesto de trabajo allí, porque no tiene otra opción para ganar dólares y "mantener con dignidad" a su familia.

    "En Cuba un médico gana apenas 20 ó 25 dólares al mes. Es un sacrificio grande estar en Venezuela, pero con lo que gano aquí podré vivir un poco mejor". Cuando esta médico general conversa con sus compañeros que se quedaron en la Isla, dice que nota la necesidad que tienen los cubanos de cambiar de aire, de salir a trabajar, "aunque sea para Haití".

    A pesar del hacinamiento y la precariedad de los servicios médicos actuales, entre otras cosas por la falta de personal, habrá que preguntarse qué hará el país con tantos médicos, en una situación de futura normalidad, cuando la economía prospere y ya no sea tan "rentable" irse a trabajar a Guinea Ecuatorial o a Burundi.

    Sobre esto último, el Premio Nobel de Literatura, José Saramago, tiene otra opinión. Afirmó, durante su visita a La Habana, que en Cuba no hacía falta convocar un referéndum "para ver si están de acuerdo o no con ir a Venezuela, o a Haití, o a donde sea; es como si este pueblo fuera solidario por naturaleza, pero más bien por educación".

    ¿Cuál de los tres tendrá la clave, la señora de la permuta, la médico de los 25 dólares al mes o el autor de Ensayo sobre la ceguera?

    (*) Con la colaboración de corresponsales en la Isla

  4. #4
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    06 ene, 07
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    Eso ya quedo demostrado cuando trato un mico español a Fifo, ya no es nada nuevo.

  5. #5
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    17 ene, 07
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    Predeterminado

    Cita Iniciado por andresd Ver Mensaje
    Eso ya quedo demostrado cuando trato un mico español a Fifo, ya no es nada nuevo.
    Y tambien todo el equipo medico vino de España.
    Voy a volverme como el fuego
    Voy a quemar tus puños de acero
    Y del morado de mis mejillas
    Sacaré el valor pa cobrarme las heridas

  6. #6
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    16 ene, 07
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    Predeterminado

    En casa del herrero cuchillo de palo

    Karel Castillo, Cubanacán Press

    SANTA CLARA, Cuba – (www.cubanet.org) - Una tarde lluviosa del mes de junio, pasaba frente a uno de los consultorios médicos de Santa Clara, cuando escuché a una anciana, disgustada, decir: "Pero, ¿cómo que no hay médico. Y a dónde tengo que ir ahora?"

    En la mayoría de los discursos oficiales en Cuba, escuchamos decir que tenemos miles de médicos internacionalistas en todos los rincones del planeta, salvando vidas humanas. Pero, ¿quién salva las vidas de los cubanos?

    El cubano de hoy cuenta en sus áreas de atención médica con especialistas de muy baja calidad y, en el peor de los casos, no cuenta con ninguno. Ello se debe a que la mayoría de los profesionales de la salud de buena calificación y prestigio son enviados a cumplir misión internacionalista.

    Para muchos es risible escuchar por los medios de comunicación manipulados de la Isla que "Cuba es una gran potencia médica". Esto lo será en recónditos lugares del mundo donde cumplen sus misiones, porque en Cuba, desgraciadamente, la realidad es otra.

    La situación se podría calificar por medio de un refrán popular: "En casa del herrero, cuchillo de palo". Es decir, somos una potencia médica en la que consultorios y hospitales están desprovistos de médicos buenos, malos o regulares.

    Si vamos un poquito más allá, podremos darnos cuenta de que es el pueblo cubano quien sufre directamente las consecuencias de esta gran farsa.

    Es increíble que con tantos médicos que se gradúan cada año en las escuelas de medicina cubanas, sus ciudadanos carezcan de los servicios de éstos. Es lo más contradictorio que jamás se haya visto. O es que acaso las vidas humanas de los cubanos son inferiores a la de los países donde prestan servicios los galenos.

    Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
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  7. #7
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    Faltan almohadillas sanitarias en farmacias

    CIENFUEGOS, Cuba - (Luis Miguel González, Cubanacán Press / www.cubanet.org) - Durante los últimos tres meses la falta de almohadillas sanitarias en las farmacias de Cienfuegos ha ocasionado disgustos entre las mujeres.

    Aida Rivero, trabajadora de la farmacia "Tulipán", comentó que esta situación es ridícula y penosa, ya que las mujeres, para dar solución a su problema menstrual, han tenido que utilizar trapos y rellenos de almohadas.

    El producto lo venden en las tiendas dolarizadas a un alto precio, que no es asequible a la mujer cubana.

    "Al gobierno no le interesa la salud del pueblo, sólo le importa exportar al mundo su imagen de potencia médica", señaló Maritza Sánchez, afectada por la escasez de toallas sanitarias.

    Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
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  8. #8
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    16 ene, 07
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    Un simple testimonio de miedos

    Juan Carlos Linares

    LA HABANA, Cuba – (www.cubanet.org) - La información me llegó con esa peculiaridad con que se propagan las noticias en una sociedad sin prensa libre: a manera de chisme.

    El informante, instándome al mayor anonimato por miedo a las represalias del régimen, refirió que en el hospital materno infantil de 10 de Octubre (conocido popularmente por su antiguo nombre de Hijas de Galicia) aumentan los abortos provocados por singulares padecimientos.

    Al día siguiente visité a una empleada de los archivos del hospital. Sentados en la sala de su casa, esa mañana, me enteré de que en dicho hospital se han ejecutado en un día hasta cien legrados, y que aunque la mujer fecundada tiene un tiempo límite de diez semanas para hacerse el legrado, esto muchas veces se viola por razones de amistad o de soborno.

    "De cada tres mujeres, dos se han realizado un aborto, y las hay que se han efectuado más de diez legrados", dijo la empleada, quien agregó que en otro hospital ginecobstétrico, el Ramón González Toro, se practican legrados a cubanas que cumplen misiones de trabajo en Venezuela, y que quedan embarazadas en su mayoría en relaciones extramatrimoniales. Dijo también que los viajes pueden ser secretos si ellas lo deciden así.

    Cuando le expliqué que como periodista independiente estaba investigando lo que ocurre en el hospital de 10 de Octubre, el diálogo se atascó y sólo conseguí una recelosa confesión acerca de que el incremento de los abortos en Hijas de Galicia era ocasionado por dos padecimientos: la anoxia fetal y el óvito fetal.

    En el trayecto al hospital, iba pensando en lo comunicativos que somos los cubanos, cuánto nos gusta relatar secretos… hasta que aparece el miedo al régimen. Es significativo lo rápido que cambia el "paisaje informativo" de un reportero independiente cubano. En el último trienio he perdido a un ginecólogo, un anestesista, dos especialistas en Medicina General, una enfermera y otras valiosas fuentes, que emigraron del país.

    Ya en el interior del hospital, caminé por los pasillos, abarrotados de mujeres. El piso estaba sucio, la iluminación deficiente, y los pocos galenos que se veían estaban abrumados por el exceso de trabajo.

    A una enfermera le pregunté el significado de anoxia y óvito fetales. Se encogió de hombros y señaló a una doctora que salía de un cuarto de consultas.

    La doctora me explicó que anoxia es la asfixia del feto por falta de oxígeno en sangre, y el óvito es la muerte del óvulo fecundado. También dijo que las causas de estos padecimientos, que obligan al aborto, pueden ser problemas congénitos, hipertensión arterial, automedicación errónea, entre otras.

    Cuando le pregunté las cifras de estos tipos de aborto, quiso saber el motivo de mi interés. Opté por decirle la verdad sobre mi identidad.

    "¡Aquí todo está bien! Los índices de mortalidad infantil son bajos", gritó con el miedo reflejado en el rostro. "Eso que dicen de este hospital es falso".

    Subía el tono de su voz, y yo también me contagié de miedo. Temí una agresión individual o colectiva denominada oficialmente "acto de repudio".

    El ambiente de miedo me retrotrajo a una situación vivida hace tres años.

    Ese día fui a reportar un derrumbe. Había muerto una mujer, aplastada por el techo de su vivienda. Sus dos hijos pequeños estaban heridos de gravedad, mientras que el padre de los niños sufrió lesiones leves.

    Del apartamento contiguo al que se había desplomado me llamaron. Sus inquilinos, un joven de unos treinta años y su madre, de sesenta y tantos, querían denunciar el peligroso estado de su inmueble. Parecían personas nobles.

    Al día siguiente los fui a visitar. La madre se encontraba sola. Al rato llegó el joven, ebrio. Tiró la puerta tras de sí, y me abordó mascullando: "¡Si pierdo el trabajo que me van a conseguir, prepárate!" La madre intercedió y pude escapar a la calle.

    Pasaron unos días, y el joven me pidió por teléfono que atendiera a su madre, que "necesitaba hablarme urgentemente".

    Acudí al llamado. Ambos me esperaban, porque unos inspectores de la oficina municipal de Vivienda habían dado la orden de apuntalarles el techo, y lo que ellos solicitaban era materiales para fundirlo de hormigón. Les grabé sus declaraciones, y nos despedimos amablemente. Por la noche sonó el teléfono. Lo cogí y escuché de nuevo la voz del joven: "Oye, olvídate de lo que hablamos hoy".

    De vuelta a la realidad, me vi en el hospital, rodeado de curiosos que escuchaban, y frente a un miedo similar al régimen, manifestado antes por el informante anónimo, la empleada y el alcohólico, esta vez en el rostro de la doctora.

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  9. #9
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    Ocho recién nacidos murieron en junio en un hospital habanero

    LA HABANA, Cuba - (José Antonio Fornaris, Cuba Verdad / www.cubanet.org) - Ocho recién nacidos murieron en el hospital materno infantil de Luyanó, "Hijas de Galicia", durante el mes de junio.

    La causa de los fallecimientos no fue informada, pero empleados del centro dijeron que existen comentarios sin confirmar de que las criaturas se contagiaron con una bacteria.

    Hasta este momento las salas de terapia de prematuros, la de legrados y el salón de operaciones se encuentran cerradas. En esta última sólo se realizan cesáreas urgentes, según especificaron las fuentes.

    En relación con esos fallecimientos fue sustituida la directora del hospital, la doctora Ana Margarita. En su lugar entró en funciones un médico proveniente del hospital "América Arias", situado en la barriada del Vedado, conocido por la población como "Maternidad de Línea".

    Los empleados que brindaron la información agregaron que el pasado jueves se realizó en el hospital una asamblea general, y que el nuevo director dijo que la doctora Ana Margarita sería trasladada del hospital inmediatamente, aunque en un principio se había asegurado que permanecería en el centro seis meses más.

    El gobierno de La Habana asegura que en el país existe una baja tasa de mortalidad infantil. Es uno de los índices que se muestra como uno de los logros del sistema de salud del régimen comunista.

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  10. #10
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    Muere infante en Villa Clara por negligencia médica

    RANCHUELO, Cuba - (Félix Reyes Gutiérrez, Cubanacán Press / www.cubanet.org) - La noche del 15 de julio murió un infante por negligencia médica en el hospital materno de la ciudad de Santa Clara.

    La madre del bebé, Yannara Pérez Ceballo, fue remitida desde la municipalidad de Ranchuelo por el doctor Juan Álvarez al mencionado centro hospitalario, al aproximarse el parto y ante la necesidad de una inmediata cesárea por pérdida de líquido en la placenta, la posición del bebé y la cardiopatía isquémica que padece, todo lo cual hacía peligrar la vida de ambos.

    Al arribar Pérez al hospital "Mariana Grajales" de la capital provincial, el personal médico que valoró el caso no determinó, como indicaba el remitido de Álvarez, socorrerla con inmediatez, y determinaron que la paciente podía tener un parto normal.

    En horas de la noche logró la joven Pérez Ceballo, de 20 años traer al mundo a su bebé, pero su color era negro y verdusco. Había nacido muerto por asfixia.

    Ello suscitó el enfado del esposo Elquis Figueras Pérez, y la madre, Nancy Ceballo, quienes agredieron de hecho y de palabras al personal médico, lo que provocó la intervención de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).

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