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  1. #21
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    08 ene, 07
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    Predeterminado El pulso de la izquierda

    La reforma laboral aprobada el viernes por el Consejo de Ministros supone el cambio más importante en la legislación sobre la materia que se ha producido desde la aprobación del Estatuto de los Trabajadores en marzo de 1980.

    La reforma Rajoy implica un cambio de filosofía respecto a las normas que regían hasta ahora las relaciones laborales. Se pasa de un criterio proteccionista del trabajador frente al empresario a otro que prima la supervivencia de la empresa como elemento básico para garantizar el empleo.

    A la vez que rompe esa visión proteccionista, limita el poder de los sindicatos. Los convenios de sector o provinciales, ámbito en el que las centrales asientan su influencia, dejan de tener prioridad frente a los acuerdos de empresa. Dado que más del 90% del tejido productivo en España lo componen pequeñas y medianas empresas, que es donde los sindicatos tienen menos arraigo, lo normal es que UGT y CCOO pierdan capacidad para representar al conjunto de los trabajadores. Si a esto unimos que la reforma contempla la liberalización de los cursos de formación (a los que se destinan 7.000 millones al año de dinero público), al recorte en su influencia se suma el mazazo a su financiación.

    Esos dos elementos (pérdida de poder y de dinero) hacen que la reforma sea percibida por los sindicatos como un ataque de la derecha, que, en su opinión «representa los intereses de la patronal», a los representantes legítimos de los trabajadores.

    La reforma Rajoy es una apuesta a medio y largo plazo por la estabilidad en el empleo. Pero es cierto que, a corto plazo, puede suponer un aumento del paro en la medida en que hace más barato el despido a las empresas con dificultades. Que nadie se llame a engaño: el desempleo seguirá en aumento en los próximos meses. Sin embargo, también es cierto que sólo de esa forma (garantizando la supervivencia de miles de empresas) se puede pensar en una recuperación de puestos de trabajo una vez que la economía comience a recuperarse.

    A muchos ciudadanos les pareció deprimente la primera intervención del presidente Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados porque en ella auguró más paro en 2012. Sin embargo, es mejor que el presidente diga la verdad a que recurra a engaños como el de los brotes verdes de Elena Salgado.

    En unas pocas semanas, el Gobierno ha aprobado un paquete de recortes y subida de impuestos (con un impacto presupuestario de 15.000 millones de euros); ha puesto en marcha una reforma financiera (que obliga a provisionar 50.000 millones por las pérdidas de valor de los activos inmobiliarios), y ha dado un vuelco total a las relaciones laborales en España. Por el momento, la respuesta de los mercados a la política del Gobierno está siendo positiva: la deuda se coloca mejor y a un precio más bajo. A ello ayuda, es cierto, la inyección de liquidez del BCE. Pero nadie compraría deuda española si no hubiera seguridad de que habrá capacidad para devolverla.

    El ahorro financiero hará que el recorte suplementario que se aplicará en el presupuesto de 2012 sea menor.

    Sin embargo, la evolución de la economía durante los próximos meses será muy negativa. El Gobierno espera que el primer trimestre se cierre con una caída del PIB del 0,5%. En realidad, no se espera la salida de la recesión, que comenzó en el último trimestre de 2011, hasta el último trimestre de este año. Por lo tanto, los efectos de la reforma laboral no se notarán en el empleo hasta comienzos de 2013.

    Los sindicatos y la izquierda lo saben. Son conscientes de que las cifras de desempleo seguirán aumentando y que tal vez se llegue en otoño a los seis millones de parados. Ese será el argumento perfecto para demonizar la reforma y movilizar a los trabajadores contra el Gobierno.

    El sábado, los líderes de UGT y CCOO, Méndez y Toxo, dijeron que ésta es la «reforma del despido libre». Anunciaron manifestaciones en toda España para el próximo domingo y dijeron que Rajoy ha actuado como si España fuera ya un país intervenido.

    El coordinador de IU, Cayo Lara, llamó a los trabajadores a ocupar las calles en protesta por el «ataque del Gobierno a los derechos laborales. Por su parte, el secretario general del PSOE anunció que su partido votaría en contra del decreto y auguró que «con la reforma habrá más paro».

    Rajoy no exageraba cuando, sorprendido en una conversación con líderes de la UE, auguró que la reforma provocaría una huelga general.

    Para los sindicatos, frenar la reforma es una cuestión casi de supervivencia. O bien cambian de modelo, o hacen retroceder al Gobierno, o pueden quedar reducidos a organizaciones residuales. La situación recuerda un poco a lo que sucedió a principios de los 80 en Reino Unido cuando las poderosas Trade Union se enfrentaron al Gobierno de Margaret Thatcher. Aquel pulso lo perdieron los sindicatos. Y todavía no se han recuperado de su derrota.

    La coalición IU, crecida tras los resultados del 20-N y gran beneficiaria de las movilizaciones del 15-M, ve con la reforma la puerta abierta a protagonizar la rebelión contra el Gobierno en el Parlamento y en la calle. Cayo Lara no va a dejar pasar la oportunidad de convertirse en un referente para la izquierda social.

    Ahora bien, ¿qué hará el PSOE? Eso es lo más preocupante de la situación política actual. La debilidad de los socialistas, su humillante derrota, y el decepcionante resultado del 38º Congreso, que acabó eligiendo como líder al protagonista de la derrota, introduce un elemento de inestabilidad desconocido hasta ahora.

    Rubalcaba puede tener la tentación de querer liderar un gran frente sindical y político contra el Gobierno de Rajoy. Si lo hace, el PSOE perderá la centralidad y muchos de sus votantes se desmovilizarán o virarán hacia el PP. El gran beneficiario de esa pinza anti-Rajoy sería IU.

    Esperemos que el líder del PSOE cumpla lo que dijo en la reunión con su grupo parlamentario y oriente a su partido hacia una oposición útil y constructiva, en lugar de alentar una huelga general que ya se atisba en el horizonte.

    Nos esperan meses muy difíciles, pero hay motivos para la esperanza: hasta ahora, al Gobierno no le ha temblado el pulso. Veremos si aguanta la ofensiva de la izquierda.

    Siga a Casimiro García-Abadillo en Twiter: garcía_abadillocasimiro.g.abadillo@elmundo.es

  2. #22
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    Predeterminado La verdad de la reforma laboral

    Los sindicatos no están diciendo la verdad sobre la reforma laboral. Están lanzando a los vientos el mensaje de que se trata de una norma injusta porque desequilibra el poder hacia el temido empresario y coloca al pobre trabajador, que al parecer no sabe defenderse sin ellos, ante el peligro sin leyes a las que poder acogerse. Pues bien, además de tratarse de una interpretación falsa, tiene un inconfundible aroma añejo que nos retrotrae a los años de nuestra transición política que afortunadamente hemos superado casi por completo.

    En primer lugar, ya se ha acabado esa visión del mundo empresarial como un enfrentamiento entre empresario y trabajador. Irrumpe con toda la fuerza, también en España, un tercer actor que es la empresa con la que se alinean los intereses de empleador y empleado. A partir de ahora, sólo sobrevivirán aquellas empresas en las que los objetivos de empresario y trabajador sean paralelos.

    En segundo lugar, las medidas más importantes que pueda adoptar el empresario, podrán ser recurridas siempre ante la autoridad laboral y ante el juez, que serán quienes decidan de acuerdo a derecho. En los EREs, la impugnación de la decisión de la empresa, si no hubiera acuerdo con los trabajadores, paraliza por completo los despidos e inicia un trámite de consultas por parte de la autoridad laboral. Así mismo, este trámite acaba en el juzgado si la autoridad laboral no estima fuerza mayor como causa del despido colectivo. Si se cambian las condiciones de trabajo, el empleado individualmente puede también recurrir y el sindicato puede interponer conflicto colectivo. Y así sucesivamente en todas las circunstancias. Es decir, los empresarios no podrán actuar de forma arbitraria.

    Lo que sí se hace con la reforma es descentralizar las decisiones y acercarlas al ámbito del propio centro productivo porque cada empresa tiene sus peculiaridades. Eso es reforzar las garantías y hacer más justas las decisiones porque las acerca a la realidad de cada unidad productiva y para eso lo que se hace es romper las rígidas cadenas de los aparatos sindicales centralizados. Otra cuestión diferente es que esas estructuras arcaicas basadas en liberados y profesionales del sindicalismo no quieran perder esas posiciones de ventaja que les otorgó el franquismo y rechacen reconvertirse a la nueva realidad, como sus colegas del norte de Europa, en cuyos países las centrales sindicales son un elemento de enorme importancia dentro de la economía (no de la política). Por cierto, todas esas medidas de flexibilidad que se ponen a disposición de las empresas para evitar en lo posible los despidos y los cierres de empresas ya tienen una cuantificación rigurosa.

    El servicio de estudios del Banco de España sostiene que los descuelgues salariales y la descentralización de la negociación colectiva hubieran evitado alrededor de un millón de despidos.

    Por otro lado, el Real Decreto ha sido convalidado de forma mayoritaria en el Congreso de los Diputados, que es la casa donde estamos representados todos los ciudadanos. No podemos, por un lado, respetar las instituciones cuando nos resultan favorables y, al mismo tiempo, ignorarlas cuando no nos interesan sus decisiones. De hecho, con los apoyos conseguidos por el grupo político que sostiene al Gobierno casi se aprueba por mayoría cualificada de tres quintos de la Cámara Baja. Esto significa que el Gobierno vuelve a ratificar una amplísima mayoría para que la reforma laboral avance en la dirección apuntada en el Real Decreto, lo cual debe de traducirse en ratificaciones y pasos hacia adelante en todos los aspectos expuestos en dicha norma.

    En cualquier caso, no deja de ser curioso que unas centrales sindicales que han estado aletargadas en la etapa de mayor desempleo de la historia reciente de España, hayan organizado una huelga general a un gobierno recién llegado que no lleva ni los famosos cien días en el machito tomando medidas que no erosionan, según el CIS, su imagen ante los votantes.


    Francisco Aranda Manzano, vicepresidente Ejecutivo de la Federación Nacional de Empresas de Consultoría, Servicios, Oficinas y Despachos (FENAC) y miembro del panel de Opinión de Libertad Digital. Sígalo en Twitter: @FENACFederacion

  3. #23
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    Predeterminado Irse de fin de semana

    La reacción ante los primeros días de buen tiempo fue masiva en Barcelona: la Diagonal, saturada de familias que se iban de fin de semana. En sólo 10 días, los barceloneses han colapsado la Diagonal en dos ocasiones: para quejarse de los recortes que provoca la crisis y para irse unos días al campo. Una mezcla letal de barbarie e inconsistencia. Son tiempos inciertos, son tiempos trágicos, pero llega el buen tiempo y la gente no piensa en nada más que en su asueto cálido y soleado.

    Me pregunto, si no, en qué pensaban los padres de familia que atestaron el viernes la calle principal de mi ciudad. Me pregunto cuál fue su reflexión y cómo llegaron a la conclusión de que lo mejor que podían hacer era montar a su familia en el auto y marcharse dos días a no hacer nada.

    Me pregunto si pensaron en la fragilidad del mercado laboral o si eso lo dejan para la sobremesa con los compañeros y para las asambleas del comité de empresa. No se plantearon si era el mejor modo de proteger su puesto de trabajo porque todavía creen que no tienen ningún deber que vaya más allá de reclamar sus derechos. No barajaron la posibilidad de llamar a su patrón para ponerse a su disposición, por si podían ir el sábado a terminar algún trabajo atrasado, porque son de los que todavía no se han dado cuenta que sin empresa no hay trabajadores, y que sin empresarios que los paguen no hay ni derechos adquiridos ni prestaciones sociales.

    Ahí estaban, atascados, inconscientes, con la soga en el cuello y dispuestos a marcharse de fin de semana.

    Me pregunto con qué pachorra, con qué cinismo se quejan luego de lo que les pasa si son tan débiles de mentalidad que sólo pueden pensar en clave de fin de semana. ¿Cuánta angustia tendrán que pasar para ser al fin capaces de reaccionar? ¿De verdad que a ninguno de ellos se le ocurrió ofrecerse a su jefe para ir a trabajar completamente gratis el fin de semana? ¿Cómo puede un hombre de 2011 sentirse tranquilo marchándose un viernes por la tarde? ¿Qué contribución, qué esfuerzo, qué sacrificio has hecho para favorecer el milagro de la recuperación de tu empresa, que es la que te paga el sueldo y los derechos?

    ¿No te has dado cuenta de que estamos todos al borde del abismo? ¿Cómo te sentirías si tu empresa cerrara definitivamente mientras tu estás viendo el fútbol en tu segunda residencia, con su correspondiente hipoteca a 30 años? ¿No ves que todo cae y que si tú caes también nadie va a poder salvarte? Piénsalo, excursionista de fin de semana. Piénsalo cuando vayas a contratar tus vacaciones veraniegas o cuando estés pintando la pancarta para acudir a la próxima huelga general.

    Y cuando te quedes sin nada y te preguntes cómo ha podido ser, recuerda este fin de semana, recuerda todas las veces que despreciaste tu trabajo, que intentaste estafar a tu empresa o que no te ofreciste con cuerpo y alma para intentar salvarla. Recuerda cada vez que te marchaste a casa porque ya habías cumplido con tu horario, pero sin haber terminado tu trabajo.

    Estoy convencido de que la misma gente que el viernes salía alegremente de Barcelona hará huelga el próximo 29 de marzo, y tal vez algunos de ellos organizándose en piquetes coercitivos y violentos. La cuestión es no trabajar. E insultar a los empresarios que luchan contra la inundación, siempre bajo sospecha y siempre pagándotelo todo, como si en lugar de tu patrón fueran tu madre. Siempre solos, mientras tú te vas de fin de semana.

    Salvador Sostres, en El Mundo

  4. #24
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    Predeterminado Defender a los trabajadores

    "¿Quién inventó el descanso semanal?", pregunté con aire distraído. Un alumno respondió con tono entre solemne y avispado "¡Los sindicatos de trabajadores!". Como quien desvela un oculto misterio, susurré: "¡No! Creo que fue Dios". Y, con palabras nuevas, relaté la vieja historia de la Creación, los nombres de los animales, la bondad de lo creado… y Dios descansó.

    Aunque la imagen de los sindicatos esté deteriorada, persiste la creencia de que son responsables de toda condición laboral favorable de que disfruten los trabajadores. Sus líderes, amantes de relojes caros y cruceros de lujo, dirigen meras estructuras de captación de fondos públicos y de poder para sus miembros. Pero se tiende a ver a estos profesionales del trapicheo como una degeneración de lo que en su día fueron defensores de los trabajadores.

    Como en cualquier otro lugar, hubo y hay en las organizaciones sindicales personas de buena fe que ayudaron -y ayudan en ocasiones- a quien lo necesitaba. Incluso líderes sindicales que no amenazaban, ni estafaban, ni vivían en la opulencia. Pero atribuir a los sindicatos el bienestar de los trabajadores es solo consecuencia de la dominante propaganda anticapitalista que falsifica la historia y deforma la percepción del presente.
    El gran responsable del bienestar de los trabajadores es el sistema capitalista. Solo donde hay libertad -y solo desde que la hubo- las personas pudieron dedicar sus esfuerzos a mejorar, en vez de servir a gobernantes y amos a costa de su vida y su bienestar.

    El enorme aumento de la productividad, propio del capitalismo, hizo posible en el pasado una mejora general en el nivel de vida. Las imágenes de niños trabajando en sucias fábricas y familias amontonadas en casas sin ventanas esconden una realidad estudiada y mostrada por los historiadores: el libre mercado trajo esperanza y calidad de vida. Lejos de lanzar a los trabajadores a la miseria, la Revolución Industrial permitió, por vez primera, que quien carecía de todo medio de producción salvo su trabajo no solo pudiese sobrevivir, sino mantener una familia. El proletariado no proviene en lo esencial de los que antes trabajaban en el campo, sino de los que antes no sobrevivían en él. La mayoría de esos niños, antes, no vivían mejor: simplemente morían.

    El impresionante progreso que conllevó la libertad económica creó enormes expectativas de bienestar en una población que, en su mayoría, poco antes solo podía aspirar a sobrevivir. El poder adquisitivo de los trabajadores, y su calidad de vida, acaece donde surge la libertad. Los Sindicatos se dedicaron a convertir esas nuevas expectativas en protesta contra el sistema que las hacía posibles, y a exigir logros –salarios altos, vacaciones, fin del trabajo infantil…- que la libertad económica ya había conseguido.

    Son significativos casos como el del mítico empresario Henry Ford, que captaba y motivaba a los mejores trabajadores doblando el sueldo mínimo y estableciendo la semana de cinco días y 40 horas semanales. No era Ford amigo de los sindicatos. Pero los empresarios, buscando producir lo mejor de la forma más económica, hacen más por los trabajadores que cualquier ley laboral o social.

    La cultura popular considera el capitalismo perversión y maldad. Así, todo aquello que lo restrinja ha de ser bueno. A tan digna tarea - entorpecer el libre mercado - se han dedicado siempre los Sindicatos. A veces con notable éxito, como cuando, con la complicidad de los políticos, petrifican el marco laboral favoreciendo un descomunal desempleo. Cinco millones de parados, digamos.

    Esa mentalidad explica que un próspero sindicalista llame "gran despedidor" precisamente a quien contrata miles de trabajadores. Pero tal barbaridad, y sus consecuencias, merecen al menos otro artículo.

    Asís Tímermans del Olmo, profesor de Historia de las Instituciones Financieras de la Universidad Rey Juan Carlos. Comentarista político del programa Sin Complejos, de esRadio. Miembro del panel de Opinion de Libertad Digital. Sígalo en Twitter: @AsisTimermans

  5. #25
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    Predeterminado Los ciudadanos sabrán qué pensión cobrarán al jubilarse

    El Gobierno quiere que las nóminas detallen cuánto cotizan a la Seguridad Social los trabajadores y cuánto los empresarios


    La ministra de Empleo, Fátima Báñez, se comprometió ayer en la Comisión del Pacto de Toledo a respetar los puntos fundamentales de la reforma de las pensiones del anterior Gobierno, pero anunció también los cambios que sufrirá esa norma durante esta legislatura, desde la aprobación de la ley de mutuas hasta un nuevo mecanismo para compatibilizar salario y pensión.
    Así, el Ejecutivo va a mantener la edad de jubilación en 67 años, pese a que el PP se opuso a la propuesta gubernamental durante la tramitación de la ley en el Congreso. En cambio, pretende alargar la vida laboral, de forma voluntaria, eliminando las jubilaciones forzosas de los convenios colectivos y desincentivando las prejubilaciones.

    También quiere «fomentar la cultura del ahorro y la previsión, así como la responsabilidad personal», para lo que Empleo facilitará a los ciudadanos «información precisa» sobre la pensión que recibirá cuando se jubile. Se trata de un intento de trasladar a España la carta naranja de Suecia, en la que se informa al contribuyente de sus cotizaciones y las prestaciones a las que le dan derecho. Báñez aseguró que el ciudadano recibirá de igual forma todos los datos sobre los sistemas de previsión social complementaria -planes de pensiones, mutualidades-. Para aumentar la transparencia justificó, además, la ministra su proyecto de que las empresas indiquen en las nóminas de sus plantillas lo que unas y otras pagan a la Seguridad Social, detallando la cotización que corresponde al patrón y la que corresponde al trabajador.

    Los partidos de la oposición le reprocharon a Báñez que, tras la pantalla de la información, se oculte el intento de sembrar la «alarma» entre los ciudadanos y encaminarlos hacia los fondos de pensiones privados. Según la ministra, por el contrario, se trata únicamente de que los trabajadores «tomen decisiones».

    Lo que sí cambiará el Gobierno es el mecanismo para cubrir lagunas de cotización que creó la reforma de 2011, producto del consenso con los sindicatos y la patronal. A juicio de Fátima Báñez, el sistema actual favorece a quien no cotiza. Y ahora Empleo pretende impedir «el uso estratégico de cotizaciones antiguas» para mejorar la pensión. De acuerdo con las cifras que facilitó la ministra ante la comisión, un trabajador de 64 años con sólo una laguna de cotización -un periodo en el que no estaba obligado a cotizar- mejorará su pensión en un 0,36% con el mecanismo aprobado el año pasado, pero hasta un 20,48% si tiene 23 lagunas. El diputado de IU Joan Coscubiela acusó a la ministra de «ridiculizar» el sistema con sus ejemplos.

    Finalmente, Empleo reforzará el control de las incapacidades temporales, sobre todo de las bajas de menos de 15 días, resaltó Báñez, que corren a cargo de las empresas. Para ello se intensificará la colaboración entre las mutuas y la Seguridad Social, y se trabajará con las comunidades autónomas para mejorar el acceso a las historias clínicas.

    En El Mundo

  6. #26
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    Predeterminado Báñez impugna el convenio del cemento porque vulnera la reforma laboral

    El Ministerio de Empleo ha demandado ante la Audiencia Nacional el convenio colectivo del sector de derivados del cemento porque vulnera la reforma laboral. El convenio, firmado el 21 de febrero por las patronales del sector (Fedece, Amehop y Fedcam) y los sindicatos CCOO y UGT, incumple la prioridad aplicativa de los convenios de empresa sobre los sectoriales y establece, por el contrario, que los primeros deben adecuarse a los segundos en cuanto a estructura de la negociación colectiva, jornada diaria, condiciones retributivas y estructura económica.

    A juicio del departamento que dirige Fátima Báñez, «la libertad contractual de las partes de un convenio colectivo no es absoluta», sino que debe «respetar y someterse» a la ley, que «ocupa en la jerarquía normativa una posición superior».

    No está de acuerdo el responsable del sector en UGT, Juan Carlos Barrero, para quien el convenio procede de un acuerdo firmado por patronal y sindicatos el 19 de octubre de 2011, antes de que entrara en vigor la reforma laboral, el 12 de febrero. Y defiende que la prioridad del convenio sectorial fue fruto de la decisión autónoma de las partes.

    Un problema parecido suscitó el convenio de la construcción, cuya publicación en el BOE estuvo a punto de ser paralizada por orden de Empleo. También el sector del metal firmó el 11 de enero un acuerdo que defiende el protagonismo del convenio sectorial frente al de empresa.

    B.P. Ramírez, en El Mundo

  7. #27
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    Predeterminado Entrevista a Noelia de Lucas, directora comercial de Hays

    Rocío Regidor-LD 2012-06-06

    Con una tasa de paro cada vez más abultada y con una destrucción de empleo creciente, la búsqueda de trabajo se convierte en una tarea cada vez más complicada. Las previsiones sobre el futuro del mercado de trabajo español no son halagüeñas y los desequilibrios entre unas regiones y otras cada vez es más patente.

    Los empleos ofertados en Madrid y Barcelona en sectores como las finanzas, la banca o el marketing están remunerados con salarios cerca de un 20% más altos que los puestos similares convocados en el resto de ciudades españolas, según recoge un informe de la empresa consultora Hays.

    La Guía Salarial 2012, dada a conocer por Hays, se ha elaborado con encuestas a más de 6.000 profesionales y 1.000 empresas de nueve grandes sectores de la economía española, de las que el 48% eran nacionales y el 52% multinacionales. Noelia de Lucas, directora comercial de Hays, un grupo líder en selección especializada de personal, explica para Libre Mercado algunas de las principales conclusiones del estudio.

    Pregunta (P): ¿En qué perfiles profesionales os centráis en Hays?
    Respuesta (R): Dentro de la pirámide de mercado, seleccionamos mandos intermedios y directivos. Profesionales con dos o tres años de experiencia. Hay nueve líneas de mercado importante: finanzas, contabilidad, RRHH, legal, informática, telecomunicaciones, ingeniería, retail, Farma…

    P: ¿Ha aumentado con la crisis el número de curriculums que recibís?
    R: Sí. Recibimos diariamente entre 300 y 600 curriculums. Se ha incrementado en los últimos cinco años, tanto de la gente que se ha quedado en paro como los que quieren cambiar de empleo.

    P: ¿Qué déficits tienen los trabajadores españoles?
    R: Hay un problema en los trabajadores españoles de unos ciertos años de experiencia y es el dominio de idiomas. Ha sido un problema histórico de este país, espero que las nuevas generaciones lo tengan ya superado, pero somos una población que históricamente se le han dado mal los idiomas, hemos tenido poco contacto con el extranjero, traducimos todas las películas y, además, no somos gente que nos guste vivir fuera de nuestra tierra, incluso de nuestra provincia.

    P: ¿Qué es lo que demandan principalmente las empresas en la actualidad?
    R: Ahora mismo lo que quieren las empresas españolas que se están internacionalizando es profesionales que tengan experiencia y dominio del idioma para que puedan abrir esas empresas en el extranjero. Y en las multinacionales qué duda cabe que el idioma oficial es el inglés y que tu jefe puede estar en EEUU y tu compañero en Japón. El mercado lo que pide ahora es experiencia, más que formación, tienes que ser polivalente para tu empresa y para que el mercado te acoja lo más rápido posible.

    P: ¿La poca movilidad sigue siendo uno de nuestros problemas?
    R: A pesar de que en el estudio los encuestados dicen que un 70% cambiaría de provincia y que un 80% se iría fuera, lo cierto es que cuando tenemos posiciones en las que efectivamente te tienes que desplazar en muchas ocasiones, cuando tienes la oferta delante, es difícil. Uno de los problemas que están teniendo las empresas españolas para internacionalizarse es la falta de esos profesionales para abrir las empresas fuera.

    P: ¿En este contexto económico las empresas son más cuidadosas y exigentes a la hora de contratar?
    R: El empresario es tremendamente más exigente que hace 5 años, con el perfil en los procesos de selección, con la experiencia… Cuando van a contratar es una decisión que se han pensado mucho, suele ser estratégica para la empresa y el perfil requerido es bastante estricto.

    Los empresarios quieren trabajadores con adaptación al cambio, estamos en entornos muy cambiantes. Por otro lado, el empresario valora ahora más la lealtad que la motivación, es una novedad del estudio de este año. Los empresarios ahora mismo están metidos en negociaciones con bancos y sindicatos, quieren que su empresa no se hunda y buscan gente que no les dé problemas.

    Antes, las relaciones laborales eran básicamente de carácter mercantil, -tú haces esto y yo te pago- y el resto me da igual. Ahora se busca gente fiable y leal. Se valora como antaño ese profesional en el que puedes confiar, que se tomen medidas sabiendo que las va a aceptar. Lo valoran dentro de sus plantillas.

    P: ¿Cuáles son los retos del trabajador español para lograr salir de esta situación de paro?
    R: El profesional español se tiene que reciclar lo más rápido posible para no quedarse fuera. Es cierto que no va a aprender inglés en tres meses y la persona que está en paro lo que necesita es un trabajo a corto plazo. Esto implica que, por parte del profesional, tiene que haber una formación constante.

    P: El paro juvenil es extremadamente alto en la que se supone que es la generación más preparada de la historia de España, ¿qué tienen que hacer estos jóvenes para que su suerte cambie?
    R: Algunos jóvenes terminan una carrera y empiezan con otra y luego un master, y eso está muy bien, pero creo que lo que tenemos que hacer es acumular experiencia laboral. Coger esa beca que puede que pensemos que no está retribuida lo suficiente, pero que nos va a dar un aprendizaje que podemos guardar en la mochila. Es importantísimo adquirir experiencia en lo que sea porque eso te hace meterte en la rueda, tener contactos…

    El problema de estos jóvenes no lo van a tener ahora, lo van a tener cuando tengan 30 años y no hayan accedido al mercado laboral nunca, porque van a ser muy mayores para ser becarios, pero no van a tener experiencia para poder desempeñar un puesto de trabajo de calidad. Han ido formándose y formándose, pero no han hecho caso de lo que pide el mercado, que es experiencia, experiencia y más experiencia.

    P: La crisis está cambiando, muchas veces a la fuerza, el mercado laboral tradicional de contratos fijos tipo funcionarial. ¿Qué nuevas modalidades están utilizando las empresas?
    R: El trabajo tipo funcionarial perjudica a la empresa, la hace menos competitiva. De un tiempo a esta parte se está introduciendo en los contratos el componente variable en la remuneración del trabajador de manera cada vez más frecuente. El estudio dice que el 53% de los trabajadores, de los 6.000 encuestados, tiene componente variable y éste depende de sus objetivos individuales, del resultado de su empresa, de su departamento… Está distribuido de diferente forma, pesan más los objetivos individuales que el componente empresa. Es un sistema más meritocrático, estás aportando más a tu empresa.

    P: Como empresa de selección de profesionales, ¿cómo valoráis la reforma laboral?
    R: La reforma laboral era necesaria. Un sistema laboral flexible está demostrado que a la larga genera empleo. Tiene que haber más comunicación entre empresario y trabajador y una relación menos enfrentada. Históricamente, en España está el jefe y el empleado y parece que no van todos a lo mismo, que es que si la empresa mejora todos podrán mantener su puesto de trabajo, podrán mejorar dentro de la empresa, desarrollar sus carreras.

    Parece que el empresario quiere reducir el salario de sus empleados, los trabajadores hacer lo mínimo posible y seguir cobrando lo mismo, pero que no le toquen sus condiciones laborales, como si fueran derechos adquiridos. Esto no es así, tenemos que estar en el mismo barco y que nuestro objetivo sea el mismo, el desarrollo de la empresa beneficia a todos.

    P: Uno de los principales problemas en el mercado laboral español es la competitividad, tanto que algunos países europeos nos tachan de vagos. ¿Qué hay de tópico y qué de realidad en esta afirmación?
    R: Los españoles trabajamos mucho, es un tópico que somos vagos, pero es verdad que trabajadores de otras nacionalidades gestionan el tiempo mejor que nosotros. Somos animales sociales, tenemos muchas interrupciones y con la misma capacidad gestionamos peor el día. Pero es un topicazo.

  8. #28
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Suplicarás por un trabajo

    Una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea establece que un trabajador que enferme durante sus vacaciones tiene derecho a recuperar los días de descanso. Esta sentencia es de obligado cumplimiento y se debe trasladar a la legislación española y de todos los Estados miembros.

    La aberración de que un empresario tenga que pagar las vacaciones de sus empleados es un cáncer para nuestro sistema productivo y para nuestra vida moral sólo comparable a la irresponsabilidad con que los médicos te dan la baja por cualquier chorrada. Ahora que ambas circunstancias se han juntado, un ejército de caraduras y holgazanes marchará sobre nuestras empresas, destrozándolas.

    Recuerdo el tiempo en que los trabajadores aprovechaban su mes de vacaciones para operarse, si les hacía falta, para no perjudicar a su empresa con una baja innecesaria. Porque sabían que perjudicar a su empresa era perjudicarse, y tenían clarísimo que su suerte estaba ligada a la prosperidad de su empresario. Así se levantan las naciones importantes. Con esa fidelidad, con esa reciprocidad, con ese compromiso que no es sólo laboral y que dignifica todos los espacios de la vida pública.

    Hoy, las bajas fraudulentas y las enfermedades inventadas o exageradas están al orden del día; y muchos trabajadores creen que su éxito es estafar a su empresario, al que ven como el enemigo. Y a partir de ahora, con estos médicos de tan dudosa profesionalidad que por un resfriado te dan la baja, un empleado podrá perfectamente tomarse vacaciones en julio y no regresar hasta pasada la Semana Santa.

    Luego dirán que la culpa es de Bankia, de los productos financieros tóxicos, de los políticos corruptos y hasta del capitalismo. Pero la culpa, la culpa más enorme y más perniciosa, la tiene la socialdemocracia con sus vacaciones pagadas, los jueces sindicalistas -valga el pleonasmo- que cualquier despido lo juzgan improcedente y los médicos que se ríen del juramento hipocrático, concediendo bajas que saben perfectamente que son una estafa.La culpa la tienen los débiles que han construido su vida sobre la ilusión por sus vacaciones, en lugar de construirla sobre el empeño por su trabajo. La culpa es de los que, en lugar de proteger al empresario que les paga el sueldo y los derechos, intentan saquearle y destruirle. La culpa es de los millones de vidas menores, vividas sin honor ni deseo de un mundo mejor, pensando sólo en el fin de semana.

    Pagaremos por ello, pagaremos un precio tan salvaje que no podrás ni creerlo. Los que se quejan de los recortes de pacotilla de Rajoy sabrán lo que es la austeridad cuando lleguen las medidas verdaderas. Cuando tengan que venir de fuera a hacer lo que nuestros gobernantes no tuvieron ni el coraje ni la honradez de llevar a cabo. Suplicarás por un trabajo.

    Ahora te crees muy listo cuando piensas en las vacaciones de tres meses que podrás organizarte con una baja estratégica a principios de agosto por resfriado, y otra por Santa María porque te duele un dedo; pero más temprano que tarde, acabarás suplicando por un trabajo, aunque sea fregando platos o letrinas. Los días personales serán un concepto incomprensible, y creerán haber hallado el Reino de los Cielos los que antes, con desdén, se llamaban a sí mismos mileuristas.

    Salvador Sostres, en El Mundo

  9. #29
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    Predeterminado 'Labor retribuida' Realidad y utopía

    "Educación" es una palabra que abarca un montón de cosas diferentes, desde los conocimientos médicos vitales que salvan vidas hasta las enseñanzas frívolas, pasando por los cursos absolutamente contraproductivos que llenan a los estudiantes de sensaciones de agravio y derecho sin darles ni los conocimientos necesarios para ganarse la vida ni la interpretación realista del mundo imprescindible para un ciudadano de una sociedad libre.

    La ausencia de realismo entre personas con educación superior queda patente de muchas formas.

    Cuando en la Reserva Natural de Yellowstone veo carteles que advierten a las visitas de no acercarse demasiado a un búfalo, me doy cuenta de que este aviso no es algo que le haga falta ni al granjero analfabeto de otros tiempos. Nadie habría tenido que decirle que no hay que tontear con un animal enorme que pesa literalmente una tonelada y que puede embestir a kilómetros por hora.

    Nadie habría tenido que decirle a la hija del granjero analfabeto que no hay que andar por los badenes de las autopistas intentando hacer autostop, como han hecho muchas universitarias con resultados que a veces conducen a su muerte.

    Los riesgos a los que una total falta de realismo puede exponer a muchas personas con educación superior son totalmente superados por los peligros de exponerse a una sociedad entera creada por las opiniones del mundo totalmente faltas de realismo promovidas por muchas instituciones educativas.

    Es doloroso, por ejemplo, contemplar a un erudito reconocido internacionalmente diciendo que los jóvenes de renta modesta necesitan "trabajo retribuido". Pero se trata de una noción común entre la élite de la educación, con independencia de lo contraproductivas que puedan ser sus consecuencias para la sociedad en general, y para los jóvenes de renta modesta en especial.

    ¿Qué es un trabajo "retribuido"?

    La noción subyacente parece ser que se trata de un trabajo cuyo desarrollo es satisfactorio o se disfruta en sí mismo. Pero si esa fuera la única clase de trabajo que tuviera que hacer la gente, ¿cómo se recoge la basura, se vacían las cuñas de los hospitales o se realizan trabajos incompatibles con la vida?

    ¿Alguien se imagina que los bomberos disfrutan entrando en casas o edificios ardiendo a rescatar a gente atrapada por las llamas? ¿Que los soldados que van a combatir creen que es divertido?

    En el mundo real, muchas cosas se hacen simplemente porque hay que hacerlas, no porque hacerlas provoque un placer inmediato a los que las realizan. Los hay que se enorgullecen con razón de trabajar para mantener a sus familias, tanto si la labor que desempeñan es genial como si no.

    Parte de nuestros intelectuales más utópicos lamentan que mucha gente trabaje "sólo por dinero". A ellos no les gusta una sociedad en la que Fulanito fabrica lo que quiere Menganito, simplemente para que Menganito entregue lo que quiere Fulanito, siendo el dinero el mecanismo intermediario que facilita tales intercambios.

    Los hay que al parecer preferirían una sociedad en la que las élites que lo saben todo deciden lo que "necesitamos" o "merecemos" cada uno de nosotros. La historia real de las sociedades fundadas en torno a ese principio –historias manchadas a menudo de sangre, o incluso empapadas de ella– reviste escaso interés para los que confunden quimeras con idealismo.

    Como mínimo, muchos intelectuales no quieren que los pobres o los jóvenes ocupen empleos "serviles". Pero la gente que retribuye de su bolsillo la labor de alguien, en contraste con la gente que paga con el dinero del contribuyente, no es dada a entregar dinero a menos que haya que hacer por fuerza ese trabajo, tanto si es considerado "servil" por los demás como si no.

    La gente que carece de los conocimientos para ocupar los empleos de mayor prestigio puede permanecer ociosa y vivir como parásitos de los demás, o puede ocupar empleos para los que están cualificados ahora mismo, y luego progresar por la escala social a medida que adquieran experiencia. Las personas que están preparando hamburguesas el día de Año Nuevo en los McDonald's no preparan hamburguesas cuando llega Navidad.

    Las relativamente contadas estadísticas que se ocupan de seguir a particulares de carne y hueso demuestran que con el tiempo avanzan de forma masiva del margen de rentas bajas a otro más elevado, empezando desde abajo y avanzando a medida que adquieren conocimientos y experiencia.

    Decir a los jóvenes que algunos empleos son "serviles" es hacer un mal servicio a ellos y a la sociedad en conjunto. Subvencionarles para que permanezcan ociosos mientras esperan al "trabajo retribuido" es simplemente buscar problemas, tanto a ellos como a los que les rodean.

    Thomas Sowell en LD

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  10. #30
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    Predeterminado Un Estado moderno

    Rajoy continúa sin hacer lo que tiene que hacer, que es crear las bases de un Estado moderno y verdaderamente útil a sus ciudadanos, y no este insalvable lastre. Sobra el 40% de los funcionarios, pero no sólo por la crisis, sino porque un Estado no puede ser esta demencial maquinaria de burócratas. Ni los maestros ni los médicos tienen que ser funcionarios, ni que la Sanidad y la Educación sean servicios universales significa que la red que los provee tenga que ser pública. Sobran 15 autonomías, con sus 15 parlamentos y sus 15.000 cargos duplicados.

    La paga extra de los funcionarios, que según Rajoy se ha suprimido de forma temporal, tiene que suprimirse para siempre y como concepto, porque nadie tiene que recibir nada extra por realizar bien su trabajo; y tiene, en cambio, que poder ser despedido si su rendimiento no es satisfactorio. Del mismo modo, la prestación por desempleo no sólo tiene que reducirse a siete meses, sino que tendría que quedar como un mero cojín de emergencia -uno o dos meses para parar el golpe- y que ir al paro no fuera una opción como lo ha sido hasta ahora para muchos caraduras, que trabajaban lo mínimo para poderse pasar luego largas temporadas cobrando del Estado sin hacer nada.

    Las subvenciones anulan la voluntad, el esfuerzo y la tensión que nos hacen vivir despiertos y aprovechar cada oportunidad como si fuera la única. Cuando perder el empleo no sea visto por tantos gandules como una ocasión de tomarse un descanso pagado, y todos tengan claro que sin su trabajo no son nada, tal vez lo cuiden con más responsabilidad y menos días personales, y entonces seremos una sociedad mucho más dinámica y competitiva.

    Hay que eliminar también el concepto de las vacaciones pagadas, y que nadie vuelva a creer nunca más que va a cobrar sin trabajar. Es justo que nos paguen por nuestro trabajo, pero si tenemos la ocurrencia de querer vacaciones, que sea por nuestra cuenta (y, sobre todo, riesgo, tal como están las cosas).

    He de decir igualmente que me sorprende escuchar tantas voces preocupadas por la crisis, y tantos discursos sobre la solidaridad, y que ningún trabajador haya tenido el gesto de renunciar a sus vacaciones para arrimar el hombro y emplearse a fondo en el propósito de ayudar a su empresa

    Salvador Sostres, en El Mundo

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