Os contaré una anécdota personal relacionada con el cambio climático, las izquierdas, el sectarismo, y el escepticismo científico.
Hace tiempo, antes de que Zapatero convirtiera el cuento chino del cambio climático en cuestión de estado, yo participaba en un grupo escéptico, dedicado a hablar sobre ciencia y pseudociencia, desenmascarar estafadores que se hacían pasar por científicos, comentar sus técnicas de embaucamiento, etc.
Lo dejé porque además de eso, mis compañeros del grupo, al menos los más influyentes, eran de izquierdas (no les dejé por eso), y estimé que no eran capaces de discriminar entre su lucha política, y su lucha por la ciencia (por esto sí), llegando al punto de poner sus principios políticos por delante de la ciencia, y esto es de lo más cercano a una blasfemia que un ateo como yo puede concebir.
En aquella época, la postura del grupo sobre el cambio climático era clara: no hay ningún indicio de que haya un cambio climático no natural, y la teoría del CO2 tenía muy poco peso, demasiadas lagunas.
Recientemente tuve curiosidad por ver que decían en el grupo sobre su presidente, y los recursos que estaba malgastando en un problema imaginario. Inocente de mí, esperaba que, como mínimo, apuntaran un punto negativo en la gestión de Zapatero aunque valorasen positivamente el conjunto de su gestión.
Pero no, ahora apenas se habla sobre este tema, como si de repente no interesara, y la única opinión reciente que he encontrado, aunque defiende la misma postura con respecto al cambio climático que en mis tiempos, considera que un gobernante debe actuar ante un problema a veces antes de que existan pruebas concluyentes, por precaución.
Así que, al final de cuentas, y por muchas vueltas que le den al asunto, lo que están haciendo no es sólo aplaudir la lucha de Zapatero contra el CO2 (como sus otros votantes), sino que lo hacen sabiendo que hay muchísimas probabilidades (casi todas) de que esté equivocado.
Rizar el rizo, como se suele decir.
Esta anécdota ilustra algunas cosas. Por ejemplo:
- Las personas de este grupo son muy inteligentes, en general, y que personas así sean capaces de derrapar cerebralmente de esta manera demuestra lo fuerte que puede llegar a ser el sectarismo político.
- Las personas de este grupo analizan los problemas científicos puros con mentalidad científica, y eso quiere decir que la visión del cambio climático que tiene el mundillo científico, no es la que nos quieren vender desde el mundo político.
- A título personal, también ilustra (y reconforta) perfectamente lo acertada que fue mi decisión de dejarles.
"El hombre que produce mientras otros disponen de su producto, es un esclavo."
Ayn Rand