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  1. #51
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    08 ene, 07
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    Predeterminado El patrioterismo digital

    Hay que proteger la industria cultural española como sea, que sabemos que es el método preferido de nuestro pronto expresidente Zapatero. Hay que darles subvenciones a los pobrecitos, que si no vienen los de fuera y les comen los piececicos. Hay que protegerlos de la invasión extranjera, sea con cuotas o las trabas que se nos ocurran y la Unión Europea y la Organización Mundial del Comercio no encuentren demasiado ilegales. Porque han de sobrevivir.

    Les ponemos una pasta encima de la mesa para que hagan todo tipo de web musicales, pero como están protegidos frente a todo y tienen de su lado, según Ramoncín, hasta al CNI, lo usan para hacer una porquería que usan tres y cuesta cuatro duros y sirve a sus gestores para forrarse sin término. Pero las ventas siguen cayendo y quien se está llevando el gato digital al agua es la industria tecnológica extranjera, con nombres como Apple o Spotify a la cabeza.

    Ponemos pasta sin término para hacer películas que no ve nadie, cuyos presupuestos se inflan para justificar una subvención que pague todo el presupuesto y que luego se estrenan en un oscuro cine al que no va nadie y al que le compramos entradas. Luego hacemos una web con "ayudas" de la Unión Europea para ver cine por internet, pero lo limitamos a esas películas subvencionadas que nadie quiere ver. El año que viene llegará Netflix y se quedará con todo el pastel. Nos quejaremos y pediremos más dinero para competir con el malvado extranjero, empeño en el que fracasaremos miserablemente.

    Nos negamos a entrar en el negocio del libro electrónico. Cuando empiezan a venderse cacharros pese a la nula oferta de contenidos que ponemos en internet empezamos a pensar que a ver si nos va a pasar lo que a la música, pero en lugar de apostar fuerte nos limitamos a hacer uno de los sitios web más absurdos jamás ideados por la mente humana, incluyendo la página personal de Sala i Martín: Libranda. Al final tendrán que pasar por el aro, pero por el aro de Amazon, esa compañía norteamericana a la que han dado tiempo de llegar a España.

    Hay que proteger la industria cultural española como sea, que está muy malita por la malvada competencia exterior. Seamos patriotas, y tal. A nadie parece ocurrírsele que lo único que puede ayudar de verdad es obligar a competir de verdad, sin leyes del libro, sin leyes de exhibición, sin subvenciones. Pero aunque se haga, ya será demasiado tarde para los Spotify españoles que podrían haber surgido en este tiempo. Que inventen ellos.

    Por Daniel Rodríguez Herrera, subdirector de Libertad Digital, editor de Liberalismo.org y Red Liberal y vocal del Instituto Juan de Mariana.

  2. #52
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Las amargas lágrimas de ZP

    La que parece haber sido la penúltima intervención pública del aún presidente del Gobierno ante los suyos tuvo el viernes un algo de dramático y un mucho de sentimental: «Todo lo que he hecho ha sido para evitar que España tuviera que pedir ayuda porque si eso ocurriera nos hundiría por mucho tiempo»; «he hecho todos los esfuerzos que estaban en mi mano para proteger al 80% de los desempleados»; «gracias por haber comprendido y apoyado solidariamente todas las decisiones que he tomado». Y así.

    No es que el presidente defendiera su gestión como la más eficaz para luchar contra los problemas, no. Es que José Luis Rodríguez Zapatero enseñó sus llagas para que los militantes y todos los ciudadanos sepamos cuánto se ha esforzado y sufrido y cómo, precisamente por su mucho sufrimiento, deberíamos apoyarle, comprenderle y valorarlo.

    Este comportamiento es, precisamente, el argumento central de Lágrimas socialdemócratas de Santiago González, una obra que acaba de llegar a las librerías y en la que el colaborador de EL MUNDO disecciona frase a frase el comportamiento del todavía líder del PSOE y su convicción de que la exhibición del côté sentimental de su gestión es suficiente por sí misma para justificarla.

    Una buena dosis de eso hubo el viernes pero el libro de Santiago González va mucho más allá. Porque no reduce a la persona de José Luis Rodríguez Zapatero esa curiosa característica que, al fin y al cabo, busca despojar a la acción política de su obligada carga de responsabilidad en lo tocante a los resultados obtenidos. Lágrimas socialdemócratas extiende esa tendencia a todos los miembros de los sucesivos gobiernos de Zapatero y a la mayoría de los que participan de una ideología que tiene la costumbre de moldear la realidad según sus conveniencias ideológicas.

    Santiago González no teoriza: expone. Su libro es una sucesión apabullante de citas literales, no sólo de Zapatero, también de muchos de sus colaboradores, con fecha y ubicación a pie de página de lo citado, en torno a las cuales el autor se permite algunas reflexiones nunca insultantes pero siempre irónicas y, por eso mismo, demoledoras. A veces ni siquiera eso: le basta con dejar las frases desnudas frente al lector para que éste calibre libremente y sin guía la hondura de lo que tiene ante los ojos.

    González se pasea por los casi ocho años de gestión del presidente del Gobierno escrutando la teorización ideológica con la que los responsables políticos del PSOE, especialmente su líder, han tratado de apuntalar sus decisiones. Y ese recorrido se convierte en un tiovivo en el que a veces salta la carcajada, pero con mucha mayor frecuencia lo que salta es el estupor, cuando no la desolación.

    Aquí están todas las frases que han hecho Historia, como aquella de «las palabras han de estar al servicio de la política y no la política al servicio de las palabras», una afirmación de Zapatero que Santiago González califica como «el lema señorial» que ha presidido estas dos últimas legislaturas.

    A partir de ahí, se lanza el autor a definir las claves de un comportamiento político que consiste en cambiar de posición cada vez que los hechos lo requieren pero sosteniendo sin inmutarse que se sigue en el mismo lugar; en decir lo contrario de lo que se decía mientras se apela con toda la fuerza de la emoción a las «convicciones profundas» que en todos los casos han inspirado los cambios que, sin embargo, se presentan como resultado de una rigurosa continuidad del pensamiento y de los sentimientos. «Contradecir las palabras de hoy con los hechos de mañana y tratar de redimirlo todo con una exhibición de los propios sentimientos. Eso, si se tienen. Y, si no, en la afirmación de la propia superioridad moral de la izquierda», explica González.

    Este no es, insisto, un libro teórico. Es la crónica de los hechos iluminada con los potentísimos focos de la hemeroteca. Y ese disciplinado ejercicio es el que deja al lector con la muy amarga sensación de que hemos estado navegando al pairo capitaneados por un hombre que no llevaba hoja de ruta y que, horror, estaba convencido de que no la necesitaba porque él se bastaba y sobraba con sus grandes dotes personales para conducir al país. Pero el reproche que Lágrimas socialdemócratas hace a Zapatero se extiende sin dudar a todo su partido, que lo secundó a ciegas. Por eso, dice el autor, lo que Zapatero «deja tras de sí es un yermo porque no hubo la menor resistencia a tanto disparate».

    En este libro, producto de un trabajo minuciosísimo de seguimiento de los hechos y búsqueda de sus huellas a lo largo del tiempo, Santiago González se detiene en desmenuzar lo que, en su opinión, compartida por una parte muy importante de la ciudadanía española, son los tres grandes proyectos de Zapatero durante la primera legislatura, que fueron también sus tres grandes fracasos: el proyecto de recuperación de la memoria histórica, en la que pretendió cerrar una herida que no estaba abierta pero que él reabrió; la reforma del mapa autonómico que se inició con la aprobación del Estatuto de Cataluña sin contar con el principal partido de la oposición -es decir, con casi la mitad de los españoles con derecho a voto-; y el proceso de negociación con ETA. El gran fracaso de la segunda legislatura estuvo en su incapacidad para reconocer los signos de la crisis económica y en no afrontar los hechos a tiempo y con valentía. Cada uno de esos capítulos y sus consecuencias en la sociedad española son abordados en este libro a base de exhumar datos, declaraciones y compromisos públicos y compararlos luego con los resultados finales.

    Todo ello se completa con una aproximación descarnada y libre de servidumbres a los dogmas que los militantes de izquierdas cultivan con fervor cuasi religioso y contra los que rebotan elásticamente los hechos que puedan poner esos dogmas en cuestión, por contundentes que los hechos sean.

    El libro de Santiago González se abre con un relato de su propia biografía política: la peripecia intelectual e, inevitablemente, sentimental, de un hombre que proviene de las filas de la izquierda comunista, transitó luego por los aledaños de la socialdemocracia y se ha instalado hoy en la higiénica desnudez ideológica para hacerse acompañar de la desconfianza crítica -que no hostil- con la que examina la realidad sin más muletas que los ojos para ver, los oídos para escuchar, la neuronas para reflexionar y los archivos para descubrir e iluminar el auténtico sentido y valor de los hechos vividos.

    Que nadie busque en Lágrimas socialdemócratas pretensión alguna de venganza. Que se prepare el lector, eso sí, para compartir un estupor infinito ante la apabullante acción de la nada vestida de verdad cambiante pero siempre incontestable. Y el vértigo.

    victoria.prego@elmundo.es

  3. #53
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    Predeterminado El despilfarro de la Alianza de Civilizaciones

    El autor considera injustificable que Zapatero haya dedicado tantos fondos a la cooperación con los países islámicos

    Cree que la iniciativa internacional abanderada por los gobiernos de España y Turquía no ha servido para nada


    Reducción de los sueldos de maestros y médicos, recorte de pensiones, farmacéuticos sin cobrar, un país con cinco millones de parados, miles de familias sin hogar ni salarios, una sombría perspectiva de miseria y desastre... Ésta es la radiografía de España hoy, con un Gobierno que no hace otra cosa que subir más y más los impuestos. Pero, a pesar de esta gran crisis, el último gran esfuerzo realizado por Zapatero ha sido asegurarse de que, cuando ya no esté él en La Moncloa, se seguirán gastando millones de euros cada año para financiar un absurdo paraíso de sueños: la Alianza de Civilizaciones (a la que haremos referencia en el presente artículo como AC).

    La AC es el último gran infortunio que el jefe de Gobierno más desastroso de la España democrática ha patrocinado. Fue fundada en 2005 por el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, con el respaldo de España y Turquía. De acuerdo con un comunicado emitido por Annan, la Alianza pretendía «promover respuestas eficaces a las amenazas a la paz mundial». Antes de dejar el cargo, Annan se aseguró de que la AC fuera reconocida como una agencia de la ONU, garantizando así que tendría fondos ilimitados.

    La Alianza, creada cuatro años después del 11 de septiembre, pretendía acercar los países islámicos a Occidente. ¡Por fin, por fin, un nuevo organismo para resolver los problemas del mundo! En realidad, es fácil adivinar cómo se desarrolló en la práctica. Atrajo el apoyo de ricos estados árabes (en particular, Qatar y Arabia Saudí) que la vieron como una prometedora vía para la inversión, y se convirtió en un frente activo para la ideología antiisraelí. También contó con el apoyo de filántropos como la familia Rockefeller.

    Mientras tanto, la AC estaba efectivamente bajo el control de los primeros ministros de España y Turquía, ansiosos por promover la causa del islam. Como comenta un periodista estadounidense, «en la práctica, la AC ha resultado ser un puente unidireccional: el islam ha sido invitado a cruzar hacia Occidente, y Occidente ha sido invitado a estar en espera y contemplar». ¿Pero cómo ocurrió eso?

    Zapatero estaba obsesionado con promocionar la suerte política de Turquía, que acababa de quedar bajo el mando de un primer ministro islamista, Recep Tayyip Erdogan. El presidente español fracasó en sus esfuerzos para lograr que la Unión Europea aceptara a Turquía como miembro, así que intentó promocionarla a través de la AC. Era 2005. En la misma fecha el National Intelligence Council de Estados Unidos elaboró un informe (titulado Futuro Global: Proyecto 2020) en el que se advertía de las ambiciones de Turquía por convertirse en el centro de un «imperio islámico revivido». El pensamiento de Erdogan estaba reflejado en unos versos que solía recitar públicamente, del poeta nacionalista Ziya Gokalp: «Las mezquitas son nuestro cuartel, los minaretes nuestras bayonetas, los creyentes nuestros soldados. Nuestro viaje es nuestro destino, el final es martirio».

    Con la ayuda de Zapatero, Erdogan (quien confiaba también en su amistad con Estados Unidos) se convirtió en un jugador activo de la escena internacional. Recibió su recompensa. En diciembre de 2010 viajó a Trípoli para recibir el Premio Internacional Al Gadafi para los Derechos Humanos, por «servicios distinguidos a la humanidad». Los dos destinatarios del galardón en ediciones anteriores habían sido Fidel Castro (1998) y Hugo Chávez (2004). Cuando este año Gadafi fue derrocado, Erdogan se negó a escuchar los llamamientos dentro de Turquía para devolver el dinero del premio de 250.000 dólares al pueblo libio, diciendo que estaba «fuera de lugar». Mientras tanto, el pasado septiembre, su Gobierno adoptaba una actitud beligerante hacia Israel, «aumentando patrullas navales en el Mediterráneo oriental e incrementando la tensión» (cito de la agencia de noticias china Xinhua).

    Todo esto ocurrió en el marco de la AC, que, con el apoyo de Zapatero, ha optado por una política pro-islámica y anti-Israel. Por ejemplo, hace apenas cuatro semanas, el segundo Curso de Verano de la AC tuvo lugar en Lisboa. Participaron un centenar de jóvenes. Es muy instructivo echar un vistazo al programa. Uno de los temas centrales fue «Los musulmanes en Europa». Y el primer día del curso, por la noche, todos los participantes estaban invitados a visitar la mezquita de Lisboa. El lema del Curso era: «Conectando Corazones, Abriendo Mentes y Haciendo Cosas Juntos». ¡Hermosas palabras, pero ni una sola acerca de los valores del cristianismo o del judaísmo!

    Lo más indignante de la AC es, por supuesto, la cantidad de millones de euros que Zapatero gastó en ella en un momento en el que la tasa de desempleo en España era la más alta del mundo occidental. A principios de este año, cuando el país estaba ya sumido en una crisis profunda que afecta a millones de españoles, Zapatero siguió tirando dinero en la AC, con la excusa de que lo estaba haciendo en nombre de las Naciones Unidas.

    El primer Foro de la AC se celebró en Madrid, en enero de 2008, y contó ¡con más de 900 participantes! ¿Quién asumió semejante coste? El segundo Foro de la AC se celebró en Estambul (con Erdogan como anfitrión) en abril de 2009, con casi 2.000 participantes, muchos de ellos financiados por los contribuyentes españoles. En mayo de 2010, más de 2.000 personas, muchos pagados por los contribuyentes españoles, se reunieron en Río de Janeiro para otro festival de la AC. Y hubo muchos otros foros, reuniones y congresos. ¡Nos podemos imaginar los millones que el Gobierno ha gastado en los viajes, hoteles y comidas de la AC!

    A principios de este año, Zapatero siguió gastando dinero «para reforzar la posición de España» (según sus palabras) en la ONU. En esta ocasión para la creación del Instituto Internacional para la AC, que se ubicará en Barcelona y que exigirá una inversión de 20 millones de euros para los próximos cinco años. Siendo aún presidente de la Generalitat catalana el socialista Montilla, éste se comprometió a aportar nueve millones para la rehabilitación del barcelonés Pabellón Sant Manuel del recinto histórico de Sant Pau, que albergará el nuevo instituto. ¿Y cuál es el propósito de este Instituto (que ahora, por cierto, lleva el glorioso nombre de La Universidad de las Naciones Unidas)? Según la referencia del Consejo de Ministros, servirá para «el desarrollo de las capacidades y la difusión de conocimientos». ¿Qué capacidades? ¿Qué conocimientos? El Centro tendrá asignado un personal de alrededor de 120 trabajadores y dará becas a «estudiantes procedentes de países en vías de desarrollo». ¿Y qué de los miles de estudiantes españoles que han perdido sus becas?

    Pero ése es sólo el último de los regalos hechos por Zapatero a la AC. En noviembre de 2008, el secretario general de la ONU y los Reyes de España inauguraron la Sala AC, una de las mayores salas de conferencias en el Palais des Nations en Ginebra. «La completa renovación y remodelación de la antigua Sala XX con 754 asientos representa una de las mayores donaciones a las Naciones Unidas», decía con orgullo el comunicado de prensa de los acontecimientos. La principal característica de la renovada sala fue un techo decorado por el artista español Miquel Barceló. Zapatero -¿o deberíamos decir el contribuyente español?- pagó por la sala, la renovación, el techo, y el posterior viaje, alojamiento y entretenimiento de los 700 invitados a la inauguración, un mínimo de 20 millones de euros (según cifras comunicadas por el Palais des Nations).

    Así que la AC va gastando millones, pagando decenas de miles de euros en sueldos superfluos, y sin que tal despilfarro ayude en absoluto a solucionar ni uno solo de los problemas del mundo. ¿Alguien ha notado cualquier impacto que haya podido hacer en la civilización del mundo en los seis años de su existencia?

    Presumiblemente, el PP ganará las próximas elecciones generales. Y será entonces este partido el que deba enfrentarse al problema de representar a España en la próxima reunión masiva de la AC (¡más millones!) que se celebrará en Doha (Suiza). Ricos y famosos acudirán, todos deseosos de disfrutar del fabuloso entretenimiento y de las dietas pagadas por la AC. Pero, en un momento de crisis como la actual, cualquier Gobierno decente debería ponerse firme y decir: «¡La fiesta ha terminado!». Tras seis años de palabras y palabras, y todavía más palabras, y de millones de euros gastados inútilmente y sin propósito en la AC, se ha hecho evidente que la organización se ha convertido en un desastre y un escándalo.

    Por Henry Kamen, historiador británico. Su último libro es Poder y gloria. Los héroes de la España imperial (Espasa, 2010), en El Mundo

  4. #54
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    Predeterminado Impasibles ante el desastre

    Cuenta Albert Speer en sus Memorias que en los últimos días de la guerra, desde su alto cargo de ministro de armamento y valiéndose de ser notorio amigo de Hitler, se aplicó a sabotear las órdenes de éste, desobedeciendo, paralizando o disponiendo lo contrario de lo que se le mandaba, con el fin de impedir las destrucciones de tierra quemada, en Alemania, que el otro ordenaba, sometiendo a la población alemana al riesgo de desaparición física, por si el arrasamiento aéreo de los aliados no bastaba. Es posible que haya mucho de cierto en su relato, porque Speer podía ser oportunista pero no tonto y no todo serían intentos de embellecer sus recuerdos al escribir a toro pasado. Menos credibilidad merece la historieta de que urdió un atentado rocambolesco contra el Führer tratando de echar gases tóxicos por uno de los respiraderos de ventilación del famoso bunker, proyecto que no habría llevado a cabo por causa de la guardia exterior: suena a cuento redentor y autoexculpatorio.

    Volemos en el tiempo y el espacio – y por tanto a través de un panorama de circunstancias por entero distintas – y asistamos al crepúsculo (verdadero significado de Untergang) de Rodríguez; sabedor hace tiempo de que no seguirá en Moncloa, se ha dedicado a tomar adrede disposiciones nocivas, a retrasar otras y a hundir y encanallar lo más posible a la sociedad, la economía, el crédito y la credibilidad de nuestro país en el exterior. No basta con dejar colocados a los cómplices con nombramientos y promociones de última hora para ministros, o repescas en el escaso poder territorial que conservan, mediante contratos a dedo, además es preciso arrasar las fuentes básicas de subsistencia de los españoles, empezando por las autonomías y ciudades que han votado al PP en mayo.

    Demorar cuanto ha podido la convocatoria electoral (dentro de las presiones del exterior), no aprobar la prórroga de los presupuestos dejando el embolado para el siguiente, y bloquear las vías de financiación inmediata constituyen la venganza visible de Rodríguez contra los españoles que le rechazamos, lo mismo que Hitler se vengaba de los alemanes que LE habían hecho perder la guerra. Las diferencias entre uno y otro son de circunstancias y posibilidades de destrucción (las cosas, ahora, no se hacen de modo tan crudo), pero las intenciones de dejar en pos de sí tierra quemada son las mismas, aunque a Rodríguez le falta grandeza hasta para practicar el mal: lo suyo son las ratonerías de partido (a saber quién ha destapado el pastel de Pepiño).

    Y la pregunta que podemos formularnos es si no surgirá un Speer –mejor varios – entre los socialistas que, sin llegar al atentado y no ya por honradez o patriotismo (lo cual es mucho pedir), sino por instinto de supervivencia, se apliquen a sabotear y contravenir las siniestras acciones e inacciones de su Guía, aunque impedir la voladura de una presa sea más fácil que poner a andar la burocracia para un presupuesto. Alguien consciente de que, al día siguiente de la muy merecida hecatombe, debemos seguir desayunando, viajando en Metro y comprando en El Corte Inglés y que para tan importantes actividades –lo son– se necesitan unos mínimos de capacidad económica, más allá de los rencores africanos de incompetentes y malvados. Y no olviden, amables lectores, de que antes de Navidad no habrá nuevo gobierno. Así pues, paciencia.

    Serafín Fanjul, en LD

  5. #55
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    Predeterminado Bildu eta: ganar las elecciones 2013 y proclamar la independencia

    - Conozco la hoja de ruta de Bildu o lo que es lo mismo, de Eta -me informa un destacado dirigente vasco-. En las elecciones autonómicas de 2013 aspira a convertirse en el partido más votado. A continuación sellará una alianza con el PNV. Después controlará todos los resortes del País Vasco, implantando una fórmula PRI e, incluso, si puede, un sistema totalitario socialista. Después se propone organizar a la Ertzaintza como un ejército, vertebrando sus mandos con los antiguos y expertos activistas del terrorismo. Una vez consolidadas estas operaciones, sesión «histórica» en el Parlamento vasco para proclamar la independencia de la «nación». Posteriormente, Bildueta exigirá la anexión de Navarra, desencadenando si fuera necesario una nueva ola de terrorismo hasta debilitar las estructuras democráticas, tal y como ha ocurrido en las provincias vascongadas. En tres o cuatro años, a partir de la victoria electoral de 2013, Bildueta cree que tendrá consolidada la situación.

    - Suponiendo que esta hoja de ruta no sea utópica -le digo a mi interlocutor- la sociedad vasca hará resistencia y el Gobierno español tomará medidas desde Madrid.

    - La sociedad vasca estará más acojonada con la victoria electoral de Bildueta en 2013 que lo ha estado hasta ahora con la coacción terrorista. La dictadura del miedo no va a concluir en el País Vasco. No hay más que ver lo que está ocurriendo en los Ayuntamientos gobernados o con participación de Bildu. Se habla poco de eso pero es terrible. En cuanto al Gobierno central solo le quedará una fórmula para cumplir la Constitución: ordenar, conforme al artículo 155 de nuestra Carta Magna, la intervención de la Guardia Civil o, en su caso, del Ejército, que deberá enfrentarse a una tropa aguerrida, mandada por asesinos y alentada por un sector del pueblo encrespado. Surgirán enseguida las voces del viejo zapaterismo pidiendo negociación y aparecerán los negociadores internacionales. En todo caso, la situación habrá llegado a un límite insoportable. Eso es lo que se está fraguando desde que Zapatero decidió, de acuerdo con Eta, la legalización de Bildu. En su intento de pasar a la Historia como el personaje que consiguió la paz en el País Vasco, Zapatero ha entregado el poder a Eta. Se comprende que algunos le acusen de traidor a la patria. Ha vendido la unidad de España y su soberanía. El recuerdo a Bayona y a la traición del rey Carlos IV se hace inevitable.

    - Todo lo que me dices me recuerda a una frase de Adenauer que he citado yo en algún artículo.

    - Así es, querido Anson. Desempolvar esa frase ha sido un acierto. Efectivamente, «la forma más segura de apaciguar a una fiera es dejarse devorar por ella». Eso es lo que ha hecho Zapatero. Y los polvos de estos días de la Conferencia Internacional de San Sebastián pactada por el Gobierno con Eta; del comunicado etarra pactado también entre los terroristas y el Gobierno; de la fecha, de nuevo acordada entre el Gobierno y Eta para un mes antes de las elecciones generales, esos polvos, en fin, esos polvos, engendrarán los lodos de la futura proclamación de la independencia por el Parlamento vasco, a la que seguirá un referéndum amañado en las provincias vascongadas.

    - Confiemos, mi querido amigo -le digo a mi interlocutor- en que las cosas no ocurran como anhela Bildueta. La Historia se escribe muchas veces con renglones torcidos y quizá no dé la razón a los terroristas hoy encampanados. Espero también que Mariano Rajoy reflexione sobre la hoja de ruta que me has resumido.

    - Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate. Pierde toda esperanza de que Rajoy se entere de lo que va a pasar. Hasta que pase, claro.

    Por Luis María Anson, miembro de la Real Academia Española, en El Mundo

  6. #56
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    Predeterminado Envilecer la moneda para sostener el despilfarro

    A estas alturas uno ya tendría que estar acostumbrado, pero he de confesarles que la desfachatez de Zapatero sigue causándome asombro. Este jueves, en que la prima de riesgo de nuestra deuda soberana se ha situado en "zona de rescate", en lugar de entonar su mea culpa por incumplir sus compromisos con nuestros socios europeos y por arruinarnos con un gasto público muy superior al que le permiten sus ingresos fiscales, Zapatero ha osado leerle la cartilla al BCE por no hacerse cargo en mayor medida de una deuda que los inversores consideran, muy justificadamente, de alto riesgo.

    La exigencia de Zapatero no es otra cosa en realidad que una llamada a que el BCE se comporte de manera irresponsable para encubrir, mediante una política monetaria inflacionista, la propia irresponsabilidad de unos gobernantes que se niegan a ajustarse a su realidad financiera. A falta de ajustes y de reformas liberalizadoras, impresión de billetes.

    La caradura de Zapatero es supina cuando presenta este fraude monetario como si de una obligación por parte del BCE se tratara. "Para esto se le ha trasferido parte de la soberanía", dice el tio. Vamos, como si en lugar de velar por una moneda sólida y estable, la obligación de la autoridad monetaria europea fuera satisfacer las pulsiones inflacionistas de los gobernantes manirrotos.

    Lo preocupante de este asunto es que el discurso de Zapatero cale entre la opinión pública y los ciudadanos pasen a culpar a "los alemanes" o a la "codicia especulativa de los mercados" de la crítica situación por la que atravesamos, tal y como ya empieza a ocurrir incluso en los sitios más insospechados y entre personas nada sospechosas de comulgar con las ruedas de molino socialistas.

    El nacionalismo económico es, en cualquier caso, un error intelectual, con independencia de cual sea la nación que se utilice de referencia. Y menos mal que Zapatero no ha tenido competencias en materia monetaria porque, de haberlas tenido, no quiero ni pensar el nivel de expolio que habríamos padecido los españoles mediante la devaluación de nuestra moneda nacional. Claro que a eso Zapatero le habría llamado un "acto de patriotismo". Sí claro, como el que en su día fue el negar la realidad de la crisis.

    Guillermo Dupuy, en LD

  7. #57
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    Predeterminado El ‘pacifista’ Zapatero vendió 10 millones en armas a los países árabes en plenas rev

    Si bien el anterior Gobierno socialista redujo sus autorizaciones a las exportaciones de material de Defensa en el primer semestre de 2011, consecuencia de poner más celo en el control de productos que pudieran ser desviados a un escenario de riesgo, las ventas de armamento se siguieron realizando a países de Oriente Próximo en plenas revueltas árabes.

    Así lo atestigua el último informe elaborado por la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso (JIMDDU) y la Secretaría de Estado de Comercio Exterior, órgano antes dependiente del Ministerio de Industria que dirigía Miguel Sebastián y ahora adscrito al departamento de Economía y Competitividad que capitanea Luis de Guindos.

    El documento, al que ha tenido acceso este periódico y que fue remitido a los distintos grupos parlamentarios para su conocimiento hace tan sólo unos días, da cuenta de la serie de operaciones comerciales en el sector armamentístico que España cerró en la primera mitad del pasado año con regímenes incómodos ante la aparición de revueltas antisistema en sus calles. Este grupo está compuesto, entre otros Estados, por Túnez, Egipto, Marruecos, Jordania o Bahréin.

    Por su parte, Libia, aunque con anterioridad sí lo hacía, ahora no figura en el apartado de exportadores del mercado español. En el primer semestre de 2010, el Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero dio el visto bueno, por ejemplo, a la venta al régimen de Muamar el Gadafi de aeronaves y vehículos aéreos de combate, así como equipos secundarios.

    Sin embargo, en el mismo periodo de 2011, los contratos con Libia dejaron de firmarse. El 8 de marzo de 2011, la Secretaría de Estado de Comercio Exterior revocó dos licencias de exportación a este destino, consistentes en un porte de 1.000 gafas de visión nocturna con 301 accesorios por valor de 7,8 millones de euros.

    Tratos con Mubarak
    En cambio, sí que se mantuvieron transacciones con otros países de Oriente Medio y el Norte de África donde se emplearon métodos represivos contra la población civil.

    Egipto, inmerso en el derrocamiento de Hosni Mubarak, recibió en el espacio de tiempo analizado, carros y otros vehículos militares armados por los que pagó 1.095.885 euros. Este material, al cien por cien, según recoge el informe, tuvo como usuario final las Fuerzas Armadas egipcias, que pasaron a controlar el país y no dudaron en utilizar la violencia.
    Cargaron contra quienes continuaban manifestándose masivamente en las calles argumentado que Mubarak seguía gobernando a través del presidente del Consejo Supremo del Ejército, Mohamed Hussein Tantawi, y sus generales.

    Bahréin y Jordania
    Las manifestaciones de la comunidad chií también fueron duramente reprimidas en Bahréin, donde esta reclamaba reformas democráticas a la férrea monarquía suní. Los soldados evitaron a sangre y fuego concentraciones de insurgentes en las principales plazas de Manama, la capital del país. España vendió a estas fuerzas municiones y dispositivos para el armado de los cebos por valor de 6.350.515 euros.

    También Marruecos y Jordania, focos de revueltas, entraron en negocios con la industria armamentística española. Al país vecino se remitieron aeronaves y abastecedores de combustible por los que abonó 1,5 millones. Por su parte, Jordania desembolsó 1.250.665 euros para este mismo tipo de material.

    L. Aranzábal, en La Gaceta

  8. #58
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    Predeterminado Operación Nikolai

    Conviene decirlo hoy antes de que comience el congreso y la p del PSOE por la cuestión catalana sea borrada de las fotos, de la misma manera que las imágenes de Nikolai Bujarin, Lev Trotski y compañía desaparecieron de los álbumes soviéticos. La operación Nikolai está en marcha y en ella participan, con igual pasión, los rubalcabistas y los chaconistas.

    Hay que escribirlo hoy, antes de que se proceda al definitivo trucaje de la historia: el pacto con Esquerra Republicana y la consiguiente propulsión de un nuevo Estatut de Catalunya fue una decisión estratégica del Partido Socialista Obrero Español, validada por sus órganos directivos, y no un desvarío de cuatro catalanistas enloquecidos. El PSOE sabía lo que hacía y por qué lo hacía. Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón dieron todo su apoyo a una estrategia que tenía como principal objetivo el aislamiento del Partido Popular una vez que se consumase la retirada de José María Aznar.

    De la misma manera que los homenajes a Adolfo Suárez comenzaron a prodigarse cuando se supo que el de Ávila estaba perdiendo la memoria, todo indica que la responsabilidad de una política que ahora se considera muy lesiva para el PSOE va a ser cargada en la exclusiva cuenta de un hombre que también se adentra en la desmemoria: Pasqual Maragall i Mira.

    Los estalinistas eliminaban las imágenes que no interesaban con un fino escalpelo, corregían las sombras con un aerógrafo y después fotografiaban la imagen trucada. Puesto que las ciencias mediáticas avanzan que es una barbaridad, la operación Nikolai se está ejecutando con tecnología digital: televisión, prensa electrónica y Twitter. Pérez Rubalcaba ensalza el Partido Socialista Obrero y Español, y Chacón ya se llama Carmen los lunes, los miércoles y los viernes (en breve, todos los días de la semana), según comunicó ayer a Ana Pastor en TVE. Nadie conoce a Esquerra Republicana, todos abominan del tripartito (del primero y del segundo), y del Estatut, mejor no hablemos.

    Antes de que el aerógrafo y el escalpelo culminen su trabajo, dos datos en aras de la verdad histórica. Uno: la noche del 16 de noviembre del 2003, al ver que sólo ganaba a CiU por un puñado de votos y no lograba condensar de manera indiscutible el deseo de cambio en Catalunya, Maragall estuvo en un tris de renunciar y cambió de opinión al comprobar como el aparato socialista tenía bien amarrado el pacto con ERC. Dos: este verano, en unas jugosas confesiones al periodista Pedro J. Ramírez, director del diario El Mundo, José Luis Rodríguez Zapatero se sacaba las pulgas históricas de encima señalando a su ex asesor Miguel Barroso (compañero de Carmen Chacón) como autor de la famosa frase "apoyaré el Estatut que salga del Parlament de Catalunya". El de León se exculpa diciendo que la leyó deprisa, sin tiempo para la reflexión.

    La operación Nikolai no es una broma. En 1934, el PSOE buscó el apoyo de ERC para tumbar a la derecha republicana. En el 2004, para aislar a la derecha aznariana. Y ahora, Catalunya, si te he visto, no me acuerdo.

    Enric Juliana, en La Vanguardia

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    Predeterminado Un filósofo cree que la izquierda no tiene alternativa a la España católica

    El catedrático de Filosofía de la Universidad de Navarra, Rafael Alvira, ha analizado la relación entre la nación española y el cristianismo, dos realidades que considera indisociables y sobre las que, en su opinión, las fuerzas políticas de izquierda no han sido capaces de "diseñar" una alternativa.

    En una entrevista antes de pronunciar la conferencia "La nación española y el cristianismo" en la Real Colegiata de San Isidoro de León, Alvira ha subrayado que España está tan unida a la cristiandad que quienes niegan eso "no saben qué ofrecer en sustitución".

    "No tienen una alternativa dibujada, solo la democracia no es suficiente para dar identidad a un pueblo", ha comentado.

    La identidad de un pueblo

    A su juicio, España, desde su comienzo como nación política en época de San Isidoro, en el siglo VII, tiene un "toque cristiano" que luego, por razón de la reconquista, se fue reforzando hasta tomar la defensa de la Iglesia católica en Europa y la evangelización de América.

    "Hasta la Paz de Westfalia, España está profundamente ligada al cristianismo. A partir de entonces se inicia un proceso de dudas que conduce hasta la laicidad que pretende que España sea otra cosa", ha resumido.

    A su parecer, esos problemas se han acentuado en el siglo XX hasta tal punto que, según ha opinado, las "contradicciones" actuales son "todavía más fuertes" que las que precipitaron la Guerra Civil en 1936.

    "Radicalismo democrático" de ZP

    Ha explicado que el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero intentó llevar a sus "últimas consecuencias" los principios de libertad e igualdad absoluta, en lo que se ha denominado tradicionalmente como "radicalismo democrático".

    "Siempre que se trata de meter un concepto abstracto en la realidad, la realidad salta hecha pedazos. Es fácil proclamar la libertad absoluta, pero cuando se intenta realizar, las disfunciones son enormes", ha sostenido.

    Para Alvira, se trata de actitudes filosóficas "tan contrarias" que lo único que cabe entre ellas es "una tregua", porque la "fuente de la discordia sigue presente".

    "Zapatero ha conseguido hacer revivir fuerzas católicas. Hace treinta años, el catolicismo social y cultural en España era más amplio. Pero ahora, después de Zapatero, hay movimientos de reacción dentro de la Iglesia católica que estaban dormidos y que siguen creciendo", ha concluido.

    En La Gaceta

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