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    Predeterminado Dieta (s), Salud...

    Vitamina D
    El secreto olímpico de nazis y soviéticos

    Por Adolfo D. Lozano, en LD

    Fue en mayo de 1931 cuando la ciudad de Berlín fue elegida sede de los Juegos Olímpicos de 1936. Algo menos de dos años después, en 1933, Adolf Hitler fue nombrado canciller alemán y el nazismo comenzó a implantar su programa político. En aquellas Olimpiadas, Hitler quiso mostrar una Alemania arrolladora, una auténtica potencia capaz de enfrentarse a cualquier desafío o potencial enemigo. Sería pues el estandarte perfecto donde demostrar al resto del mundo los prodigios de su ‘raza aria’. Y parece que lo consiguió a juzgar por el indiscutible éxito deportivo. Alemania finalizó aquellos Juegos Olímpicos con más medallas de oro que ningún otro país, treinta y tres, y más medallas totales también, ochenta y nueve frente a las sólo cincuenta y seis del segundo, Estados Unidos. En una época donde el cine empezaba a cobrar protagonismo social, Leni Riefensthal encumbró a Hitler y por supuesto el vigor físico y la dominación olímpica de la nueva raza aria del nazismo en unos documentales, como el famoso de Olimpia, que han pasado a la historia del séptimo arte.

    Ya en los años 20, los científicos alemanes habían hecho diversas investigaciones con el objetivo de mejorar el rendimiento físico y deportivo que vinieron como anillo al dedo al programa nazi en los años 30. Y, obviamente, aquellos científicos sabían que contarían con todo el apoyo de Hitler para tal propósito. Una revisión científica publicada en alemán en 1940 mostraba cuán avanzados estaban los germanos en este terreno:

    Es un hecho bien conocido que el rendimiento físico puede ser mejorado a través de radiación ultravioleta. En 1927, se convirtió en un gran argumento tras la decisión de la Asociación de Nadadores Alemanes de que usar lámparas ultravioletas como ayuda era una ventaja injusta, es decir, una suerte de dopaje. En 1926, Rancken había reportado mejorías en nadadores tras exponerles repetidas veces a radiación ultravioleta. A través de diversos experimentos, Backmund mostró que tras esa radiación tiene lugar un sustancial incremento de la actividad muscular.

    En aquellos años 20, los alemanes habían descubierto algo notablemente importante: las enormes propiedades, en este caso sobre el rendimiento físico, de la vitamina D. En 1952, el investigador alemán en medicina deportiva Spellerberg presentó ensayos tan consistentes sobre estos efectos que el Colegio Deportivo de Colonia lo notificó oficialmente al Comité Olímpico Internacional.

    Al otro lado del telón de acero, otra dictadura totalitaria trabajaba intensamente por demostrar su superioridad en todos los aspectos, incluidos físicos. Era el comunismo soviético bajo su ideario marxista-leninista. Francamente resulta curioso que, debido a la presión de las autoridades por conseguir buenos resultados deportivos, los investigadores soviéticos habían llegado por su cuenta en los años 30 a conclusiones similares sobre la radiación solar (que genera vitamina D) y el rendimiento físico. Así, en 1938 reportaron que los escolares que recibían exposición ultravioleta mejoraban significativamente sus tiempos en 100 metros lisos. En concreto, los escolares que entrenaban sin rayos ultravioleta acababan mejorando un 1,7% sus tiempos, mientras que los que sí recibían dicha radiación lo hacían un 7,4%. Esto es, aumentar el nivel de vitamina D pareció mejorar casi por cinco los resultados del entrenamiento solo. El dominio olímpico soviético en los años 60 y 70 en parte puede explicarse ahora por ese secreto, que ya para entonces se convirtió en práctica habitual de losatletas rusos. Estudios recientes han mostrado que los suplementos de vitamina D pueden mejorar la masa muscular, el rendimiento físico cardiovascular, reducir las pulsaciones en reposo y mejorar los tiempos de reacción. Hoy algunos entrenadores y deportistas parecen empezar a descubrir la importancia de esta vitamina D tan estudiada en este ámbito en las antiguas literaturas nazi y soviética.

    Ahora recordemos que los niveles adecuados de vitamina D en sangre pueden prevenir una multitud de formas de cáncer o la enfermedad cardiovascular, evitar la esclerosis múltiple en el futuro niño o las llamadas depresiones estacionales que se producen cuando apenas vemos luz solar. La ciencia, a veces, resulta maravillosa. Y, sin duda, la D es una vitamina maravillosa.

    Adolfo D. Lozano es consumer advocate en salud, nutrición clínica y dermatología cosmética y autor del blog Juventud y Belleza. Puede contactar con el autor en david_europa@hotmail.com

  2. #2
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    Predeterminado Los ortodoxos desprecian su HDL

    Sin duda y con pleno merecimiento, el colesterol universalmente ya conocido como bueno es el HDL -al que me gusta llamar desbrozador de las arterias-. Leyendo sobre las diferentes diatribas y contiendas científicas sobre la dieta a cuenta de los lípidos, pude encontrar entre líneas una frase de ésas que te hacen parar y volverla a leer para grabártela de modo permanente. Es de un estudio nutricional aparecido en el American Journal of Clinical Nutrition hace ocho años.

    "Cuando las grasas son sustituidas isocalóricamente por carbohidratos, las lipoproteínas de alta densidad (o colesterol HDL) se reducen de modo predecible"

    - "Effects of dietary fatty acids and carbohydrates on the ratio of serum total to HDL cholesterol and on serum lipids and apolipoproteins: a meta-analysis of 60 controlled trials" Am J Clin Nutr 2003

    Y esto se concluyó tras revisar 60 ensayos clínicos previos. Entonces, eliminemos la mantequilla, los aceites, la manteca, desgrasemos la carne...y en su lugar pongamos más cereales, legumbres, arroz... Es decir, sacrifiquemos la grasa en favor de los carbohidratos. ¿Qué pasará? Pues que nuestro colesterol HDL se reducirá de un modo predecible. Y aquí no vale hablar de heterodoxias posibles, pues hoy todo el mundo admite sin controversia que el HDL alto es bueno. Ahora sólo falta que admitan -los ortodoxos seguidores de lo light- implicaciones dietéticas como ésta. Pues por desgracia son millones los que sin saberlo ponen duro empeño en reducir su HDL, desde que cada mañana se sientan ante su bol repleto de cereales con leche desnatada. Y menos mal que -estos seguidores de lo ortodoxo- lo hacen para 'mantener su buena salud', si se ponen a querer echarla a perder no sabemos qué harían.

    Ahora imaginemos el escenario opuesto. Sacrificamos cantidades de cereales, arroz, legumbres...en favor de mantequilla, aceite de oliva, frutos secos, manteca y grasa en general. Esto es, reducimos carbohidratos y , sí, aumentamos grasa. ¿Qué pasará? Nuestro colesterol HDL, universalmente el colesterol bueno, aumentará de un modo predecible. Todo ello si comemos más grasa y seguimos dietas limitadas en carbohidratos. Exactamente. Pero no vayamos a decirlo muy alto. Puede que los ortodoxos nos oigan.

    Adolfo David Lozano en Juventud y Belleza.com

  3. #3
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    Predeterminado

    Por qué la paleodieta es liberal

    El liberalismo es la doctrina política basada en la defensa de la libertad de todo ser humano (la propiedad privada es la delimitación de la inviolable esfera personal de libertad), y que promueve un orden social de relaciones libres, pacíficas y voluntarias. Desde el comienzo, los liberales advirtieron el que sería, cuanto menos, potencialmente su mayor enemigo: el Gobierno o Estado, quien con sus impuestos, expropiaciones, regulaciones y prohibiciones detentaría el poder y capacidad de cercenar la libertad. Así, el revolucionario americano George Washington afirmaba: "Gobierno no significa razón. No significa elocuencia. Gobierno significa fuerza y, como el fuego, es un sirviente peligroso y un amo temible". Los paleos –defensores de la dieta paleolítica– llevamos décadas sufriendo directamente el monopolio de la verdad y credibilidad del Gobierno y sus agencias. Al menos desde que éste en 1977 bendijo políticamente la dieta alta en carbohidratos y baja en grasas con la promulgación de los Dietary Goals del Gobierno de EEUU, si bien muchas agencias públicas comenzaron su cruzada antigrasas ya en la década anterior.

    No debe extrañarnos que importantes nombres de la nutrición paleo sean abiertamente liberales. Son por ejemplo los casos del Dr. Michael Eades, autor del best-seller Protein Power de 1996 y considerado iniciador del movimiento paleo actual, que es admirador del pensamiento liberal de los economistas Hayek o Mises; el Dr. Kurt Harris, creador del término "archevorismo" (etimológicamente significa "comer lo esencial o fundamental") para definir la nutrición paleo, quien se considera muy influido por el pensamiento zen y por el libertarismo individualista de Murray Rothbard; el nutricionista Don Matesz, lector del importante y liberal Mises Institute y autor del blog Primal Wisdom, en clave paleolítica; Karen de Coster, quien se considera una liberal que escribe contra el complejo militar-industrial-político-farmacéutico, como ella le llama, y la tiranía nutricional en su blog, donde promueve una nutrición y fitness paleo, así como en la famosa página libertaria LewRockwell.com; o Richard Nikoley, autor del paleo-blog Free the Animal, seguidor del político libertario Ron Paul que revolucionó las primarias presidenciales de 2008.

    El desastre de la dieta proinflamatoria promocionada por el Gobierno se inició con dos políticos: el demócrata George McGovern, responsable de aquellos Dietary Goals de 1977 a que me refería antes, y el republicano Earl Butz, el secretario de Agricultura de Nixon que subvencionó masivamente el maíz o la soja para inundar Occidente de aceites vegetales altos en Omega 6. Tal como predicen los liberales, la intervención gubernamental, por muy bienintencionada que sea –mejorar la salud pública en este caso–, ha acabado teniendo consecuencias nada deseadas, por no decir catastróficas.

    Si pasamos del campo político al científico, el campeón de los carbohidratos y enemigo por antonomasia de la grasa fue Ancel Keys. En 1953, urgía al servicio público de salud de EEUU a encargarse de prevenir toda enfermedad, y al Gobierno a que tomara una postura proactiva para subvencionarle. El Estado, como Keys, odia el colesterol. Pero los paralelismos pueden llegar a ser sorprendentes. Si estudiamos historia de la ciencia económica y social sabremos que en los años 20 y 30 del pasado siglo la llamada Escuela Austríaca de Economía, caracterizada por la ortodoxia liberal, llegó a dominar el mundo académico, pero tras la II Guerra Mundial acabó casi relegada al olvido cuando Keynes propuso atractivas recetas intervencionistas a los políticos: que los Gobiernos gastaran más, esto es, que aumentaran su poder. Aquella corriente liberal se llamaba Austríaca porque sus fundadores, Carl Menger y Bohm-Bawerk, eran efectivamente austríacos. Y aquí viene un paralelismo sorprendente. Si estudiamos historia de la ciencia del metabolismo, sabremos que antes de la II Guerra Mundial, los europeos éramos los más avanzados en este campo. Concretamente, el austríaco Julius Bauer, de la Universidad de Viena, llegó a considerarse la mayor autoridad mundial en metabolismo. En esencia, Bauer creía absurdo pensar que las calorías ingeridas o gastadas podían explicar la obesidad (la ciencia de las dietas restringidas en carbohidratos, como las paleo, se basa en parte en las teorías de Bauer). Pero, tras la II Guerra Mundial, todo el estudio del metabolismo de los europeos fue ignorado en favor del pensamiento calórico encabezado por el norteamericano Louis Newburgh. Y dado que la grasa tiene más calorías por gramo que carbohidratos o proteína, el grasofóbico Ancel Keys empezó a ser escuchado, comenzando por la clase política. Es decir, tanto el liberalismo como la ciencia metabólica que respaldaría la restricción de carbohidratos fueron dominantes académicamente en los 20 y 30, gracias a científicos austrogermanos, y la II Guerra Mundial les relegó al olvido por culpa de pensadores anglosajones.

    El Gobierno prefiere además la industria de los cereales a la cárnica porque la primera la puede controlar mejor. Mientras la cerealística se resume en menor número de grandes productores, la segunda está más fragmentada. Además, tradicionalmente en el campo es relativamente fácil tener animales para comer, desde alguna vaca, cerdos o gallinas, y en muchos sitios cazar, pero no cualquiera tiene un campo de cereales que cultivar. Es decir, favoreciendo una alimentación digamos agrícola sobre una ganadera el Gobierno tiene más fácil el control sobre la población. De ahí que se calcule que en EEUU, comparados ambos sectores, el agrícola recibe más del 95% de subsidios y el ganadero menos del 5%. En la rural Nueva Inglaterra del siglo XIX, hasta los más pobres solían poseer un pequeño terreno con una vaca para tener leche y quesos. Sin embargo, al Estado no le gusta la independencia individual, prefiere la dependencia gubernamental.

    Probablemente el movimiento nutricional más alejado –y opuesto– del paleo es el vegetariano. El vegetarianismo prescinde de todo lo animal, invoca lo bajo en grasas y demoniza el colesterol. Al Gobierno le encanta el vegetarianismo. Y si alguna vez nos hemos preguntado por qué el vegetarianismo suele mostrarse cercano con las ideas pro-Estado, colectivistas e intervencionistas, quizás ahora lo entendamos.

    El vegetarianismo, siempre tan preponderante, ha visto seriamente amenazados sus postulados en los últimos años en internet. Y es que la red, campo fructífero de libertad individual, ha visto crecer a gran ritmo el seguimiento de la nutrición paleo. Y por eso mismo, quizás, según la mayoría de expertos en internet el liberalismo es en la red una corriente social y política con renovada fuerza en nuestros días. Tampoco parece casualidad que los mayores críticos de la farma-industria en la mayor potencia farmacéutica, Estados Unidos, suelan tener una orientación liberal, como la fundación Life Extension, con la que estoy orgulloso de trabajar. Y es que los paleo somos ferozmente críticos con la industria farmacéutica. El New York Times publicó en 2010 un reportaje sobre el creciente movimiento de la paleodieta, donde originalmente definía a sus integrantes como "jóvenes, individualistas y liberales". Al economista liberal Carlos Rodríguez Braun le gusta emplear la frase "a pesar del Gobierno", en referencia a que vivimos y sobrevivimos a pesar de él, no gracias a él. Yo añadiría "a pesar de los carbohidratos y aceites vegetales". Tu salud, y la de tus hijos, es lo más preciado que tienes. Todo lo demás importante en la vida no puedes disfrutarlo si no tienes salud. No dejes que te la quite el Gobierno.

    Por Adolfo D. Lozano, consumer advocate en salud, nutrición clínica y dermatología cosmética y autor del blog Juventud y Belleza. Puede contactar con el autor en david_europa@hotmail.com. En LD

  4. #4
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    Predeterminado Los carbohidratos cortocircuitan tu organismo

    La revista Details titula exactamente así un reciente y muy recomendable artículo: "¿Son los carbohidratos más adictivos que la cocaína?" Me gustaría extraer algunos párrafos del mismo.

    << La respuesta es que los carbohidratos que quemamos rápidamente -como la cocaína- te dan un subidón. Y después del mismo, este subidón conduce al mono en tu cerebro cuando llevas demasiado tiempo sin consumirlos. Pero a diferencia de la cocaína hace más que reconfigurar tu sistema neuronal. Cortocircuita tu organismo. Tu metabolismo normalmente acumula energía para que puedas usar más tarde. Una dieta repleta de carbohidratos reprograma tu metabolismo, guardando tu energía como grasa posteriormente inutilizable. Cuando tienes hambre de nuevo desearás consumir sólo más alimentos como los que te han conducido a esta dependencia. Piensa en estos alimentos como una droga más - es como un parásito metabólico, haciéndose con tu cuerpo.

    Pero no es probable que te hablen de los carbohidratos de este modo. De acuerdo a las recomendaciones del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA), los carbohidratos no son sólo saludables sino que debe ser la mayoría de lo que comemos, de un 45 a 65%. Los carbohidratos entendidos como azúcares y almidones, componen la esencia del pan, el cereal, el maíz, las patatas, galletas, pasta, dulces, cerveza...y los refrescos endulzados, básicamente todo lo que no es primariamente proteína o grasa. Las recomendaciones de nuestro gobierno se establecieron en los 70 y desde entonces ha habido una explosión de diabetes y obesidad. El consejo se basó en una máxima errónea que permanece inalterada en nuestra actitud actual hacia los alimentos: Lo que engorda es simplemente comer mucho. Pero la ciencia nunca ha apoyado este punto de vista pre-galileano (anterior a Galileo, entiéndase anticientífico). Lo que está claro es una cosa: el centro del universo de la obesidad reside en los carbohidratos, no en la grasa.

    Si todo lo que supiéramos de alimentación es lo que leemos en el Departamento de Agricultura de EEUU, pensaríamos que nuestros cuerpos prefieren ese nutriente barato producido en masa: carbohidratos. "Los almidones y azúcares proveen energía al cuerpo en forma de glucosa, la cual es la única fuente de energía para los glóbulos rojos y es la energía preferida para el cerebro", dice la última edición de las recomendaciones del USDA. Lo cual es erróneo, asegura Gary Taubes, autor de "Why we get fat". En ausencia de carbohidratos, tu cuerpo quemará ácidos grasos para obtener energía. Es el modo por el cual podemos dormir largas horas sin que nos entre hambre. "El cerebro necesita en efecto carbohidratos como fuente de energía, pero el cuerpo puede fabricarlos perfectamente a partir de la proteína, los vegetales verdes y la grasa animal que quemamos", asegura Taubes. Como un par de científicos de Harvard, un endocrino y un epidemiólogo escribieron en el Journal of Medical Association el pasado verano, los carbohidratos son "un nutriente del que los humanos no tenemos absoluta necesidad". >>

    Por Adolfo David Lozano, en juventudbelleza.com

  5. #5
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    Predeterminado Entrevista de Víctor M. Amela (La Contra) en La Vanguardia a:

    Miquel Pros, apóstol de las virtudes de la avena

    Debería tomar avena?
    ¡Cada día! Yo lo hago.

    ¿Y qué notaría?
    Incontables beneficios.

    Dígame sólo tres.
    Uno, tu piel estará más sana y bella, tu cabello lucirá fuerte y lustroso.

    Dos.
    Regulará tu peso: si padeces de sobrepeso, adelgazarás; si tienes bajo peso, engordarás. Te esculpe, y es muy diurética. ¿Y eso? Es un regulador metabólico, de tal modo que depura sobras y cubre carencias.

    Y tres.
    Ante un colesterol malo elevado, lo disminuirá: la avena actúa como una escobilla arterial. ¡Y aumentará el colesterol bueno!

    Diríase que la avena es la panacea.
    “Alimento específico para la salud”, lo define la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense): ¡es casi el alimento óptimo! Las investigaciones confirman las virtudes salutíferas de la avena... lo que ya sabía la cultura popular.

    ¿Por ejemplo?
    Viejos dichos germánicos como Hafer macht Männer stark (la avena vuelve a los hombres de hierro) y Dar Hafer sticht (la avena te acelera) son ciertos: la avena es una riquísima fuente de energía y vitalidad.

    ¿Por qué?
    Por su completísima combinación de proteínas (tiene siete de los nueve aminoácidos esenciales para la vida), grasas, hidratos de carbono (de absorción lenta: libera energía durante horas), minerales (¡destaco la generosa presencia de sílice!) y vitaminas B y E.

    ¿Por qué me destaca el sílice?
    El sílice es un superconductor y nutre el tejido conectivo humano, beneficia articulaciones, sistema nervioso y la electrobioquímica del organismo: los que toman avena notan mejoras en sus facultades memorísticas...

    ¿Podría citar tres beneficios más?
    ¡Y más! Uno: protege el intestino con sus sustancias mucilaginosas y enriquece su flora, aliviando estreñimientos y diarreas. Dos: prepara para un sueño más reparador. Y tres: estimula la libido.

    ¡Alegría!
    Sow your wild outs (esparce tu avena silvestre) es un dicho inglés acuñado al observar que los caballos más fogosos sexualmente eran los que comían avena silvestre.

    Pero yo no soy un caballo.
    Funciona igual, ¡lo certifico! Mi pareja a veces tiene que decirme: “¡Deja de tomar avena por unos días, anda...!”, ja, ja.

    Ejem... y ¿dónde la venden?
    ¡Debería venderse en farmacias! La encuentras en todas partes: yo uso copos de avena de cultivo ecológico. Los copos son granos de avena enteros aplastados: contienen todos los nutrientes, es un alimento integral.

    ¿Desde cuándo se consume avena?
    Al menos desde la edad de bronce. El diccionario Webster’s dice: “Cereal con que se alimentan los hombres en Escocia y los caballos en Inglaterra. Por eso Escocia proporciona los más bellos ejemplares humanos e Inglaterra los más hermosos caballos”.

    Elija una virtud de la avena.
    Su alto poder energético: la gran vitalidad y vigor que proporciona. ¡Tómela cada día!

    ¿Cómo la toma usted?
    En cena y desayuno. Mi desayuno: tres cucharadas (soperas) de copos de avena, un limón exprimido, media manzana rallada y medio yogur natural. Al gusto, pasas, frutos secos, frutas... Existen mezclas muy ricas.

    ¿Y la cena?
    Una cremita de avena, ¡deliciosa! Mi favorita: hiervo a fuego lento, en medio litro de agua, tres cucharadas soperas colmadas de copos de avena, y añado puerros. O zanahorias. Opuntas de espárrago.O espinacas, o... Lo paso por el túrmix. Si la quieres muy, muy fina, colador. Chorrito de aceite. ¡Y en diez minutos tienes una cena sabrosísima y sanísima! Y verás qué bien duermes...

    ¿Y si soy celiaco?
    La avena es el cereal más tolerado por celiacos... aunque contiene gluten, claro.

    ¿Y para los niños?
    ¡Es fabulosa! Refuerza su inmunidad, y además les ayuda a concentrarse: si la dieta infantil incluyese siempre avena, ¡seguro que descendería el índice de fracaso escolar!

    Esto ya es tener fe en la avena...
    Por otra parte, los pediatras ya aconsejan a muchos niños beber leche de avena en vez de leche de vaca, por las intolerancias a la lactosa, las alergias... La leche de avena es la mejor de las leches vegetales, y puedes tomar los copos de avena en leche de avena.

    ¿Cómo descubrió usted las maravillas de la avena?
    Me formé en Alemania como médico naturista. Me especialicé en ayunos y advertí que la monodieta de avena permitía resistir al ayunador sin desnutrición incluso durante 21 días. ¡Y encima ganaban salud!

    Cuénteme el testimonio de algún paciente suyo.
    Una señora con sobrepeso iba a operarse la rodilla (condopatía roduliana), pero la avena la adelgazó y los antiinflamatorios de la avena hicieron el resto: ¡evitó la cirugía! Otro paciente perdió doce kilos en cuatro meses, su colesterol bajó de 346 a 215, normalizó la tensión arterial y empezó a dormir bien. Y encima mejoró su líbido.

    Bingo.
    Ah, y la avena debería incluirse en las dietas de todos los hospitales: refuerza el organismo ante cualquier tratamiento y acelera las recuperaciones postoperatorias.

    Naturista
    El doctor Pros es un médico naturista vocacional, entusiasta de su trabajo: “La medicina naturista es hermana mayor de la medicina”, afirma. De su experiencia de 35 años como médico naturista y de sus miles de pacientes extrae su pasión por las virtudes salutíferas de la avena, recogidas en su libro Cómo cura la avena (Integral), que incluye un inventario de dietas y sabrosas recetas con avena. Sirva de aval el buen aspecto y vitalidad del doctor. Promueve también un balneario respiratorio de agua de mar para afecciones respiratorias y de oído, sobre todo para niños (en Sant Cugat). El doctor Pros (DoctorPros.com) ejerce también como divulgador en un espacio de Ràdio Estel.

  6. #6
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    Predeterminado A vueltas con el consumo de pescado

    Convertir las dudas en alarmas públicas parece otra de las especializaciones en la que los políticos están haciendo carrera. Si hace unas cuantas semanas las autoridades alemanas pusieron en entredicho la seguridad alimentaria de los pepinos españoles, recientemente las españolas han hecho lo propio con determinados pescados. En cualquier caso, lo cierto es que las dudas respecto al consumo de ciertos pescados no son nada novedoso, y reproducen un largo debate sobre esta cuestión en el mundo científico.

    Gran parte de los mares y océanos parece que, en la práctica, son una suerte de zona de nadie. Lo cual significa que terminan convirtiéndose en vertedero de múltiples desechos industriales, tanto por vertidos directos en los mismos como por lo que llega vía ríos. Y mientras unos peces acaban consumiendo una flora marina contaminada, otros consumen fauna marina que también lo está. De todos los contaminantes, sin duda el mercurio ha sido el responsable de desatar un más vivo debate. ¿Es realmente saludable y aun seguro consumir pescado por sus niveles de mercurio?

    El mercurio está considerado una neurotoxina, lo cual significa que puede causar una muy larga lista de problemas neuronales, además de cardiovasculares. Si nos preguntamos por qué hace años se desterró la comercialización de termómetros de mercurio, puede que entendamos mejor su grado de toxicidad para la salud humana. No niego que podemos culpar al Gobierno –y el Ministerio de Sanidad– de una mejorable gestión de esta cuestión, que ha desembocado en una innecesaria sensación de alarma. Pero igualmente podemos cuestionar a la oposición al Gobierno en España cuando, perplejos y soliviantados, reclaman pruebas que avalen la reducción en el consumo de algunos pescados. Pero, como he señalado, el debate sobre el mercurio en el pescado viene de muy lejos; esto es, no es nada nuevo bajo el sol. Por ejemplo, la alimentaria FDA y la medioambiental EPA de EEUU han finalmente consensuado unas razonables recomendaciones sobre el consumo de pescado en una línea semejante a la que apuntaba recientemente el Ministerio de Sanidad: reducir al menos el consumo de tiburón y pez espada, y evitarlo durante el embarazo, lactancia, así como en bebés y niños.

    A tal punto llegó la controversia, que en 2005 tuvo que celebrarse una conferencia científica internacional en Washington para dilucidar la cuestión. Entre las conclusiones, destaca el hincapié que se hizo en el particular problema del metil mercurio, aún más tóxico que el mercurio puro o en su forma elemental. El metil mercurio de los océanos parece provenir principalmente de las quemas e incendios forestales, de volcanes submarinos y respiraderos termales, así como de plantas industriales que emplean carbón. Podemos con ello observar que, a pesar de la contribución humano-industrial al problema, la propia naturaleza por sí misma también lo genera. Por otro lado, todos los participantes en aquella conferencia mostraron preocupación por lo que consideraron miedos exagerados sobre los riesgos del consumo de pescado.

    Si la ciencia ya andaba, y anda, debatiéndose entre posturas, sólo faltaba un nuevo ingrediente para devaluar lo científico del asunto, poner patas arriba el rigor y convertir los debates serios en ferias de intereses, púlpitos de fama personal y caminos abiertos para regular y controlar arbitrariamente. Por supuesto, me refiero al ingrediente de la política. Fue a finales de los años 90 cuando la medioambiental EPA comenzó a interesarse por el asunto del mercurio y contaminantes en el pescado de cara a realizar unas recomendaciones. Para ello, solicitó un informe al Consejo Nacional de Investigación de EEUU. De los tres estudios epidemiológicos que existían entonces, el de Nueva Zelanda, el de las Islas Seychelles, y el de las Islas Feroe, el Consejo decidió que su opinión descansara por entero en el último de ellos. Precisamente el estudio con más sesgos y problemas. El pescado más común consumido por la población empleada en aquel estudio era un cetáceo semejante a las ballenas con niveles anormalmente altos de mercurio, por lo las conclusiones no serían extrapolables a casi ninguna otra población. No sólo eso, sino que además los resultados obtenidos en el estudio de las Islas Feroe mostraban perjuicios para la salud tan bajos que podían entrar en los errores estadísticos esperables. Sin embargo, a las asociaciones que parecen vivir de alimentar los miedos entre la población les encanta citar ese estudio. Un estudio que, por lo demás, ni siquiera parecen haberse molestado en leer.

    Pero, si el mercurio es tan tóxico, ¿por qué cuesta encontrar claros daños para la salud incluso consumiendo peces que contienen tanto? Parece que en todo este debate se ha obviado un hecho que podemos encontrar perdido en la literatura científica desde al menos hace 20 años. El científico ambiental el Dr. Nicholas Ralston ha estudiado extensamente la relación entre mercurio y selenio. El pescado es rico en selenio, y éste tiene una gran afinidad para unirse al mercurio y generar un nuevo compuesto básicamente benigno. Es decir, el selenio parece inhibir la toxicidad del mercurio.

    Finalmente, ¿cuáles son mis recomendaciones? Reducir el consumo de los pescados más altos en mercurio, que tienden a ser los peces grandes que se encuentran en los últimos niveles de la cadena alimentaria marina. El tiburón, pez espada y la carne de ballena deberían evitarse, y probablemente el emperador limitarse en el consumo. Todas estas recomendaciones son especialmente prioritarias para embarazadas, lactantes, bebés y niños pequeños. Ya que hablamos de pescados, debemos limitar también el consumo de ahumados –no por la parte de pescado, sino en general todos los ahumados–. Cualquier estudiante de Química o Bioquímica sabe que los hidrocarburos aromáticos policíclicos son sustancias carcinógenas. Y unas sustancias que el proceso de ahumado genera. Tampoco podemos olvidar que el pescado, al igual que los humanos y otros animales, acumula su carga tóxica especialmente en su tejido graso. Y es precisamente la grasa del pescado azul la que nos proporciona un nutriente maravilloso: ácidos grasos Omega 3. Una nueva razón para no olvidar todos los días nuestro suplemento de aceite de pescado, concentrado y adecuadamente purificado y destilado.

    Hemos de aprender a proteger nuestra salud y la de nuestra familia. También frente a los políticos.

    Por Adolfo D. Lozano, consumer advocate en salud, nutrición clínica y dermatología cosmética y autor del blog Juventud y Belleza. Puede contactar con el autor en david_europa@hotmail.com. En LD

  7. #7
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    Predeterminado Según una revista médica

    La recomendación de beber mucha agua "es una tontería desacreditada"

    libertad digital

    La recomendación de beber de seis a ocho vasos de agua al día para prevenir la deshidratación "no sólo es una tontería, sino que es una tontería desacreditada", afirma la médico de medicina general Margaret McCartney en el 'British Medical Journal' (BMJ) de esta semana.

    Actualmente no hay pruebas claras del beneficio de beber una mayor cantidad de agua, dice McCartney, sin embargo, el mito extendido de que no bebemos suficiente agua tiene fuertes defensores, recuerda señalando el National Health Service (NHS), o a la publicación 'on-line' del 'NH Choices' donde se puede leer la recomendación de "beber de seis a ocho vasos de agua (u otros líquidos) al día para prevenir la deshidratación"; también, muchas escuelas consideran oportuno insistir en que los alumnos lleven siempre a clase una botella de agua.

    Otras organizaciones, "a menudo de manera no desinteresada, refuerzan este mensaje", dice la doctora. Por ejemplo la Hydration for Health (H4H), organización creada por el gigante francés de productos alimenticios Danone ,que vende agua embotellada como Volvic o Evian, recomienda beber de un litro y medio a dos litros de agua al día afirmando que se trata del "consejo más simple y sano sobre hidratación que puedes dar". También afirma que "incluso la deshidratación suave puede estimular el desarrollo de diversas enfermedades."

    Sin embargo, McCartney afirma que no hay pruebas de alta calidad publicadas para apoyar estas afirmaciones. La doctora menciona varios estudios que no muestran pruebas claras del beneficio de beber una mayor cantidad de agua y que incluso sugieren que pueden surgir daños no deseados relacionados con beberla en demasiada cantidad.

    "Parece, por tanto, que el agua no es una solución sencilla a múltiples problemas de salud", escribe. Por ejemplo, los informes de que el aumento de la ingesta de agua en los niños puede mejorar la concentración y el rendimiento mental no han sido confirmados por estudios de investigación, mientras que los datos relativos al consumo de agua como ayuda en la reducción del sobrepeso infantil son propensos al sesgo.

    Si bien existen algunas situaciones en las que beber una mayor cantidad de agua pueda resultar beneficioso, como en el caso de las personas con cálculos renales recurrentes, otras pruebas sobre una mayor ingesta de agua para la prevenir enfermedades resultan conflictivas, agrega McCartney. Al desentrañar las pruebas presentadas por Danone "se observan unos resultados débiles y sesgados", argumenta.

    "Danone dice que necesitamos tomar decisiones teniendo toda la información" pero, explica, su estudio no es compatible con su llamada a la acción. "Hay muchas organizaciones interesadas dispuestas a decir a médicos y pacientes qué hacer", concluye.

  8. #8
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    Predeterminado Un clásico agiornado

    Para que sea saludable
    La NASA estima que la siesta debe durar 26 minutos

    Libertad Digital

    Los beneficios aportados por la siesta están siendo alabados por multitud de organismos científicos que aseguran que el bienestar que ofrece es incomparable a cualquier otra solución médica. Entre ellos presenta esta práctica destaca la disminución de los riesgos cardiovasculares, la liberación de tensiones, el aumento de la capacidad de concentración y el refuerzo del estado de alerta.

    La última institución en declarar los beneficios de la siesta ha sido la Agencia Espacial Norteamericana (NASA), quien considera que el tiempo adecuado para una siesta modélica es de 26 minutos.

    Los datos aportados por la Junta de Seguridad en el Transporte de EEUU (NTBS) han demostrado la mejora de la efectividad de los controladores aéreos. El estudio determina que un sueño de 26 minutos ayudaría a mejorar un 34 por ciento en el rendimiento de estos trabajadores y reforzaría su estado de alerta un 54 por ciento.

    Como explica el coordinador de la Unidad del Sueño del Hospital Quirón de Valencia, el doctor Gonzalo Pin Arboleda, "el ser humano tiene como 2 o 3 'ventanas' durante el día que le inducen al sueño. Por ello, dormir durante un pequeño periodo de tiempo ayuda al cuerpo a soportar mejor el día".

    Mientras que los efectos de la siesta sobre los adultos pueden ser beneficiosos, esta práctica en los niños y los ancianos es fundamental. Así Pin explica que, "En los niños menores de 5 años la siesta es una práctica estrictamente necesaria para el desarrollo físico y neurológico. Está práctica en la tercera edad también son necesarias para que los ancianos aguanten mejor el día y tengan una mejor calidad de vida".

    La práctica de la siesta suele realizarse de manera general tras la comida. Según explica el doctor del Hopital Ruber de Madrid y miembro de la Sociedad Española del Sueño, Pedro Mayoral, "la realización de la siesta produce una relajación muscular que facilita que el aparato digestivo pueda realizar la digestión de una forma mas eficaz".

    Actualmente son muchos países los que reconocen los efectos beneficiosos de esta costumbre tan española. Así lo corrobora la investigación realizada en 2007 por Nasaka A y Oikonomou y publicada en 'Archives of Internal Medicine 167', la siesta es una de las mejores recetas para eludir los problemas cardíacos. Se demostró también, que los sujetos que dormían siesta ocasionalmente redujeron en un 12 por ciento frente a los que lo hacían habitualmente lo redujeron un 37 por ciento. Del mismo modo la Academia Americana del Sueño ha realizado un estudio al que ha titulado 'Siesta', sobre los beneficios que aporta su práctica.

    Todos los expertos coinciden que la siesta ha de tomarse en su justa medida. Como señala Mayoral, "cuando se toman siestas demasiado largas se pueden alterar los ciclos de sueño, y sufrir insomnio durante la noche". Por ello apuntan a que la siesta debe duran entre 15 y 20 minutos.

  9. #9
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    08 ene, 07
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    Predeterminado Descubren causa de la pérdida de fuerza muscular por envejecimiento y un tratamiento

    Un grupo de investigadores del Columbia University Medical Center (CUMC), en Estados Unidos, ha descubierto el mecanismo biológico que hay detrás de la pérdida de fuerza muscular que se asocia con la edad y ha identificado un fármaco que podría ayudar a revertir este proceso.

    El hallazgo se ha publicado en la última edición 'on line' de la revista especializada 'Cell Metabolism'. A medida que se envejece, los músculos del cuerpo tienen a debilitarse, un fenómeno conocido como sarcopenia, que comienza a los 40 años y se acelera después de los 75. Se trata de la mayor causa de discapacidad en los mayores. El ejercicio ayuda a contrarrestar los efectos de la pérdida muscular relacionada con la edad. Sin embargo, no existen tratamientos para este problema.

    Según el estudio del Columbia University Medical Center, desarrollado en ratones, la sarcopenia se produce cuando pierden calcio un grupo de proteínas de las células musculares denominadas canal receptor de rianodina.

    Estas pérdidas de calcio activan una cadena de reacciones que, al final, limitan la capacidad de las fibras musculares para contraerse, según este estudio, liderado por Andrew R. Marks, profesor de Fisiología y Biofísica Celular.

    LOS PUNTOS EN COMUN DEL ENVEJECIMIENTO Y LA DISTROFIA MUSCULAR
    Los receptores de rianodina, que son canales de calcio que se encuentran en la mayoría de los tejidos del organismo, han sido el objeto de estudio de Marks desde 1989. Tras clonar al gen receptor de la rianodina, descubrió, en estudios realizados en ratones, que los receptores de rianodina dañados están implicados en el desarrollo de fallos cardíacos y arritmias.

    En 2009, este investigador demostró que las roturas que sufren estos canales contribuyen también a la aparición de la distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad genética caracterizada por la rápida y progresiva debilitación de los músculos del paciente y su muerte temprana.

    Dado que la distrofia muscular y la sarcopenia presentaban puntos en común, Marks sospechó que las fugas que se producen en el receptor de rianodina podrían también estar implicadas en la pérdida de músculo relacionada con la edad, lo que ha demostrado este último trabajo.

    "Se trata de un concepto totalmente nuevo, que el daño que se produce con el envejecimiento es muy similar al que ocurre en la distrofia muscular", señala Marks, quien señala que, "de este modo, cuando se envejece, básicamente, se desarrolla una forma adquirida de distrofia muscular".

    Tanto el proceso de envejecimiento como el defecto genético responsable de la distrofia muscular genera un incremento de la producción de radicales libres de oxígeno, que son moléculas altamente reactivas y dañinas.

    UN TRATAMIENTO EFECTIVO EN RATONES
    "Nuestros datos sugieren que esto establece un círculo vicioso, en el que los radicales libres hacen que los receptores de rianodina pierdan calcio en la célula. El calcio contamina la mitocondria -- orgánulos que dan energía a la célula--, provocando la liberación de incluso más radicales libres", explica.

    "Esto, después, causa más pérdida de calcio. Con menos calcio disponible para la contracción, los músculos se debilitan", añade otro de los autores principales de este estudio, C. Andersson, postdoctorado en Fisiología y Biofísica Celular de la CUMC.

    Este estudio apunta incluso una posible terapia para la sarcopenia: un fármaco experimental denominada 'S107' y desarrollada por el doctor Marks y su equipo. Este compuesto actúa estabilizando la proteína calstabin1, que se agarra a los receptores de rianodina y previene la pérdida de calcio.

    Los investigadores administraron a ratones de 24 meses --aproximadamente, la edad equivalente a los 70 años en los humanos-- el compuesto S107 durante cuatro semanas. Los animales mostraron mejoras significativas tanto en su fuerza muscular como en su capacidad para practicar ejercicio, en comparación con el grupo de control, que no recibió tratamiento.

    "Los ratones corrieron más y más rápido durante ejercicio voluntario", señala Andersson, quien añade que, cuando observaron sus músculos, vieron que "eran casi el doble de fuertes". Esta sustancia no generó ningún efecto en ratones más jóvenes, con receptores de rianodina normales. Un fármaco similar está, en la actualidad, en fase II de ensayos clínicos para tratar el fallo cardíaco.

    En LaRazondigital

  10. #10
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    Predeterminado La necesidad de romper el sedentarismo aviva los esfuerzos para ponerlo muy fácil

    Con quince minutos al día de actividad física suave los humanos de esta era, absolutamente sedentarios en su mayoría (70% de los españoles) ya obtendrían beneficios en su salud. Algo mesurable: un 14% de menor mortalidad, tres años de vida ganados y, si la intensidad del ejercicio es moderada, también mejorarían los factores de riesgo cardiovascular.

    Ese es el gran hallazgo de una extensa investigación taiwanesa (416.175 individuos estudiados entre 1996 y 2008) que se publicó en la revista The Lancet. El investigador principal y director del estudio, Chi Pang Wen , del Instituto de Investigación de la Salud de Taiwán, se había propuesto hallar el mínimo, ese tiempo del que nadie parece disponer, que dedicado a estar físicamente activo rompiera con la tendencia de esta etapa de la humanidad de permanecer 24 horas al día en reposo físico. Ahora la propuesta es dejarlo en 23 horas, 45 minutos. Sólo 15 minutos al día, o 90 a la semana. Con eso ya hay enormes beneficios.

    La búsqueda de Wen pretendía ofrecer una forma factible de activar a la gente. Según la Organización Mundial de Salud (OMS), un adulto se considera físicamente activo si hace ejercicio media hora cinco veces a la semana y en el caso de los niños, si realizan una hora de actividad física cada día. Muy lejos de la realidad. "No tengo tiempo", es la respuesta del 45% en las encuestas europeas. La razón principal para seguir doce horas ante la pantalla, otros ratos sentados en el coche o el autobús y de allí a la silla o a la butaca de casa.

    "Será la primera generación que viva menos que sus padres", apunta la doctora Montserrat Romaguera, coordinadora del grupo de actividad física de la sociedad catalana de medicina familiar y comunitaria (Camfic) y experta en medicina deportiva. El sedentarismo, la quietud general de los humanos de este siglo está fulminando muchas de las ganancias en salud que se han logrado en los últimos años. Por eso ha tenido un enorme impacto hallar el mínimo, esos 15 minutos, a partir de los cuales todo el mundo, hombres y mujeres, mayores y pequeños, enfermos y sanos, encuentran beneficio claro, según asegura el profesor Chi Pang Wen.

    "Aunque la media hora determinada por la OMS es una cifra también mínima para lograr resultados reales, por ejemplo, en la pérdida de grasa", señala la doctora Romaguera. La obesidad es la muestra visible del fracaso del modelo de vida en relación a la salud. Tiene que ver con las dos principales causas de muerte: los problemas cardiovasculares y el cáncer. "Por eso es importante saber que, bioquímicamente, para empezar a quemar grasas necesitas al menos 20 minutos diarios de actividad física", explica la especialista. "Al ponernos en marcha, primero el cuerpo consume glucosa de la sangre, luego glucógeno del hígado y los músculos, y luego empieza a usar los depósitos de grasa. Si el ejercicio dura menos, no da tiempo a iniciar la quema de grasa. Por eso a veces es más importante el tiempo que la intensidad". Como consuelo para los que no saben cómo cuadrar la agenda y a la vez ser buenos consigo mismos, cabe la posibilidad de ir sumando tramos de diez minutos.

    El estudio taiwanés ofrece más hallazgos en positivo: con 15 minutos se ganan tres años de vida y se reduce la mortalidad un 14%, pero si se aumenta la actividad otros 15 minutos más, la mortalidad cae un 4% adicional y en el caso del cáncer, el 1%.

    La convocatoria de la OMS para romper con la quietud incluye no sólo a médicos, sino también a urbanistas, políticos, educadores. "Nos preocupan especialmente los más jóvenes, porque sus hábitos y su trabajo son de un sedentarismo absoluto y es así todo el día", señala Romaguera. "Y no digamos los niños, de la play al ordenador y de este al televisor. Hay muchos niños encerrados". Según otro estudio publicado el British Journal of Sports Medicine, ver la televisión un promedio de seis horas al día puede acortar la vida en casi cinco años. Por eso en Francia prueban sistemas de activar a los más pequeños, sujetos al mismo patrón de vida sedentaria, como el llamado pedibús. Los niños esperan en la parada no al autobús sino a un adulto que va recogiéndolos y los acompaña andando al colegio.

    Los médicos de cabecera españoles reclaman escuelas abiertas el fin de semana y verano para que el espacio de ejercicio siga en marcha. Hablan de que en el trabajo deberían facilitar llevar la bici y que los ayuntamientos se podrían gastar pequeñas cantidades en marcar bien circuitos para caminar o correr. Pero los resultados son desiguales. "Este año se ha perdido impulso".

    Ana Macpherson, en La Vanguardia

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