La comunidad copta alerta de que en los últimos años se han producido numerosas desapariciones de niñas que han sido obligadas a convertirse al Islam.
La persecución a la que son sometidos los cristianos coptos en Egipto por la mayoría musulmana llega a afectar hasta los más débiles, los menores. La Asociación de víctimas del secuestro y la desaparición forzada se manifestó el pasado martes frente al Parlamento para condenar el secuestro de niñas coptas supuestamente a manos de musulmanes.
Los manifestantes congregados gritaron proclamas como “¿Dónde está el Estado de Derecho?”, “No a la islamización de los menores de edad” o “¿Dónde están los derechos de los coptos?”
En los últimos años, grupos de defensa de los derechos de los cristianos coptos, que representan el 10% de la población egipcia, han denunciado en reiteradas ocasiones antes la autoridades la desaparición de niñas pertenecientes a familias de esta confesión religiosa. La policía y los medios de comunicación han informado de numerosas desapariciones de mujeres, que regresan a sus familias al poco tiempo sin dar ningún tipo de explicación sobre su paradero en ese tiempo.
La mayoría de las familias han alegado que los secuestros fueron perpetrados por hombres musulmanes y que las mujeres fueron obligadas a convertirse al Islam. Sin embargo, algunos activistas pro derechos de las mujeres aseguran que no se tratan de secuestros, sino que algunas abandonan sus hogares para llamar la atención de la comunidad copta y de esta manera rebelarse contra las imposiciones más conservadoras, como la falta de acceso al divorcio o los matrimonios pactados.
Si bien estas organizaciones apuntan que algunos secuestros pueden ser ciertos, muchos informes, aseguran, que se basan en falsedades formuladas por las familias para disfrazar la insatisfacción de sus hijas. “Si sus padres les dicen que van a casarse con su primo y que tienen que claudicar con ello y no tienen otra opción, deciden convertirse al Islam, no por una creencia espiritual, sino porque les permite elegir el camino de su vida”, asegura la directora del Centro egipcio de los Derechos de la mujer, Nehad Abul Komsan, al portal de noticias Bikyamasr.com
Asimismo, agrega Komsan, otro factor importante que estimula a las jóvenes coptas a huir de sus familias es el movimiento en la década de 1990 promovido por las iglesias cristianas coptas de prohibir la conversión a otra confesión cristiana con preceptos menos conservadores.
Sin embargo, el investigador copto, Magdy Khalil, apunta que “el secuestro y la conversión al Islam no es solo una constatación de la incitación racista contra los coptos, sino que es también un proceso organizado por las asociaciones egipcias con fondos nacionales y árabes”, para conseguir la desaparición de esta comunidad cristiana en el país.
Por su parte, los líderes musulmanes han condenado los supuestos secuestros y aseguran que estos actos son contrarios a la doctrina islámica.
George Ishaq, miembro de la Asocición Nacional de Egipto para el Cambio, afirma que las minorías religiosas del país necesitan asistencia si Egipto pretende avanzar en la creación de una sociedad más justa basada en los derechos universales, y no sólo en los de la mayoría musulmana.
Violencia
Asimismo, varios movimientos se concentraron el pasado viernes frente a la Asamblea Popular de Egipto para condenar los recientes enfrentamientos entre comunidades musulmanas y cristianas en la localidad de Amiriya, a las afueras de Alejandría, y Meet Bashar, en la gobernación de Sharquiya.
Entre los participantes se encontraban miembros de los grupos Coptos Sin Restricciones, Coptos de Maspero y la Coalición Copta. Todos ellos han pedido que se castigue a los responsables de la violencia contra la población cristiana y la restitución de las propiedades dañadas.
El coordinador de la coalición de movimientos coptos, Fadi Yusef, ha dicho que su organización se seguirá manifestando hasta que "prevalezca la ley, los coptos que han huido puedan regresar con sus familias y los responsables del incendio de propiedades cristianas sean castigados".
El jueves, seis miembros del comité de Derechos Humanos del Parlamento se reunieron con las familias afectadas por los episodios de violencia. Los informes apuntan a que el inicio del conflicto tuvo lugar en Amiriya después de que se descubriera la relación sentimental entre un hombre copto y una mujer musulmana casada. Múltiples familias han tenido que huir de la localidad a causa de la presión ejercida por las autoridades religiosas y a causa de la violencia sectaria, según ha informado el diario egipcio 'Al Masry al Youm'.




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