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Ver la Versión Completa : Los Países del Mundo Nacionalizados



elfranco
13/12/2008, 15:24
Hola que pasaría si todos los países del mundo se nacionalizarían y cada país con lo suyo es posible esto.

agente t
26/02/2012, 10:03
Unos fieros centauros beben en los lagos de la vieja Europa y cabalgan en el anochecer de las grandes ciudades. Un resentimiento sin válvulas de seguridad socava viejas pautas que apaciguaban los conflictos sociales, sostenían la norma y permitían una ilusión de concordia. Tras la extrema derecha de la posguerra europea, desde la caída del muro de Berlín lo que aparecen son populismos que ya no tienen que ver con las ideologías, que avanzan en toda Europa y se nutren de la desconfianza, la inseguridad y el resentimiento. En gran parte eso es antipolítica, maquillada por pasiones identitarias, pavores económicos, pesadillas antisistema. A veces son como una fiebre de corta o larga duración y, que al final, remite. Otras se consolidan como partidos y pueden acabar integrándose parlamentariamente al asumir la realidad institucional. Pero en alguna ocasión forman movimientos de fondo que perturban gravemente la trama demoliberal.

En El nuevo nacionalpopulismo, Pierre-André Taguieff se adentra hacia el magma oculto que los populismos actuales expanden a derecha e izquierda. Paisaje de ruinas indefinidas, de ansiedades extremas. Les da una dimensión más dramática y perentoria la crisis que se inició en el 2008. En Francia, la ascensión electoral de Le Pen y los nuevos rasgos con que su hija y sucesora, Marine Le Pen, configura el Frente Nacional, ya es extensa la bibliografía sobre el populismo. Iniciada la campaña electoral, Marine Le Pen combina el discurso del republicanismo jacobino con un nacionalismo insurgente. Reivindica abiertamente una "sana revuelta popular" y quiere presentarse como la única candidata que se opone al "liberalismo mundializado". Otro molino de viento en la UE y la crisis de deuda. En su apología del arraigo –frente a la inmigración– arremete contra las élites arrogantes que viven en un espacio sin territorio ni fronteras. Son élites antipatria, antipueblo. Es curioso –como subraya Taguieff– que a la vez sea un populismo digital, la comunidad virtual de Facebook, como remedo de una democracia directa. La de los indignados, por ejemplo, frente al paro o las incertidumbres del Estado de bienestar. En buena parte de Europa, el euroislam es otro acicate populista. La inmigración sin control y con vestuario multiculturalista, sobre todo, recauda votos para los populistas de lo que se entendía como clase obrera y de unas clases medias precarizadas por la crisis. De ahí que sea previsible una ofensiva populista contra la tecnocratización –Taguieff dixit–de la UE, y esos nuevos gobiernos que han acabado en manos "eurotecnócratas".

Populismo a derecha y populismo a izquierda, tendiendo ambos en común la retórica de superar esa divisoria para representar genuinamente al pueblo, el pueblo auténtico. Con franjas comunes como el paro, el populismo de derecha se alimenta del miedo a la delincuencia y la inseguridad, la fragmentación étnica, la pérdida de identidad y de soberanía. A la izquierda cuenta más la antiglobalización, la negación del sistema, también la inmigración laxa. Comparten componentes xenófobos y autoritarios. Si consideramos la fragilidad de las sociedades abiertas, los hoscos centauros del populismo no son una anécdota aunque puedan ser asimilados finalmente por el sistema del capitalismo democrático.

Seguramente no fue acertada la estrategia de aislar a la extrema derecha y a los populismos emergentes con una suerte de cordón fitosanitaria. Es decir, negarse a reconocer su existencia y no ya tan solo desconsiderar de entrada sus argumentos. Al fin y al cabo, el avance electoral de los populismos en Europa ha generado manifiestamente un cambio restrictivo en las políticas migratorias de todos los estados.

La antipolítica consigue lindar con la antidemocracia. Taguieff recuerda el caso de quienes se presentan a las elecciones para instalarse en el seno de un régimen democrático para destruirlo o vaciarlo de sentido. Esta es una situación específica que se está generalizando en exceso. Eso es: en las democracias pluralistas, los grupos políticos o político-religiosos intolerantes exigen beneficiarse del pluralismo cuando son minoritarios, pero bloquean el funcionamiento del sistema pluralista cuando tienen el poder. Quién sabe si algunos entusiasmos de la "primavera árabe" no llevarán a ese callejón sin salida. El precedente de Hitler sirve para recordar que su populismo tenía más del lenguaje revolucionario de la extrema izquierda que del discurso de la derecha conservadora. Lo decía Göring en 1933: "Nuestro movimiento entendió el cobarde marxismo y de él extrajo el sentido del socialismo; también extrajo de los cobardes partidos de clase media su nacionalismo. Al arrojarlos a ambos al caldero de nuestro modo de vida emergió, clara como el cristal, la síntesis: el nacionalsocialismo alemán". La Europa de hoy alimenta unos centauros depredadores de votos y diestros en merodear a su antojo por una Europa tan vieja y tan nueva.

Valentí Puig, en La Vanguardia

agente t
07/12/2012, 17:40
La Comisión advierte al Gobierno escocés de que deberá ponerse a la cola y éste replica que negociará la permanencia

Si Escocia opta por la independencia, deberá ponerse a la cola para ingresar como nuevo miembro de la Unión Europea, de acuerdo con una carta de la Comisión Europea dirigida a la Cámara de los Lores y filtrada ayer por el diario The Scotsman, que destaca el «importante revés» a las ambiciones del Partido Nacionalista Escocés (SNP) y del primer ministro Alex Salmond.

La carta en cuestión -que aún no ha sido enviada ni recibida- especifica que la independencia relegaría a Escocia a la categoría de «tercer país», un término técnico con el que se denomina a los estados fuera de la Unión Europea que necesitan solicitar el ingreso para incorporarse a la organización integrada por 27 países.

De acuerdo con The Scotsman, la misiva determina textualmente: «Si un territorio de un Estado miembro deja de ser parte de ese Estado miembro porque ha alcanzado la independencia, los tratados [de la Unión Europea] dejarán de ser aplicables a ese territorio». El documento -en contestación a una consulta específica de la Comisión de Asuntos Económicos de la Cámara de los Lores- advierte de entrada que la independencia «no tendría un impacto neutral», sino más bien unas consecuencias muy claras.

La salida de Escocia supondría que «el resto del Reino Unido permanecería en la Unión Europea como Estado sucesor». El nuevo país debería cumplir con el artículo 49 del Tratado de Lisboa y solicitar su ingreso, que «debería ser aceptado unánimemente por los estados miembros».

En su información, The Scotsman se hace eco de la posición anticipada por el Gobierno español -«que se opone a los movimientos separatistas en Cataluña y en el País Vasco»- contraria al «ingreso directo» de una Escocia independiente en la Unión Europea. El diario escocés recuerda también las declaraciones del ministro de Exteriores español, José Manuel Gacía-Margallo, advirtiendo de que Escocia «debería volver a ponerse al final de la cola» en el caso de que optara por la secesión del Reino Unido.

El Gobierno escocés replicó a la información de The Scotsman asegurando que la permanencia de Escocia en la UE está garantizada con la independencia, y que en cualquier caso Edimburgo tendría que «renegociar desde dentro» las actuales condiciones con Bruselas.

En declaraciones a la radio de la BBC, el secretario de Finanzas escocés John Swinney dijo no tener conocimiento directo del contenido de la carta. «Asumiendo un voto favorable a la independencia en el referéndum de 2014, Escocia aún sería miembro del Reino Unido en esos momentos», admitió Swinney. «Nosotros siempre hemos aceptado que a partir de ahí haya una negociación sobre los términos de nuestra pertenencia a la UE».

«No es lo mismo solicitar la entrada que negociar desde dentro», especificó Swinney. «Esa negociación empezaría en el momento en que quedara clara cuál es nuestra relación con el Reino Unido, y desde luego no consistiría en copiar y pegar… Pero es del todo crucial reconocer que al inicio de la negociación somos todavía miembros de la Unión Europea, como lo hemos sido en los últimos 40 años».

A falta de una reacción oficial de Downing Street, la BBC informó de que el Gobierno de David Cameron tiene conocimiento de la citada carta, «aunque aún debe ser ratificada» por las autoridades de la Comisión Europea antes de ser remitida a la Cámara de los Lores.

Un portavoz de la Secretaría de Estado para Escocia declaró entre tanto que la posición del Gobierno británico ha sido hasta ahora «consistente y clara» a la hora de reclamar que «una Escocia independiente necesitaría posiblemente renegociar su entrada en la Unión Europea».

«El Gobierno escocés se ha negado hasta ahora a reconocer este punto o a abordar el problema de qué ocurriría con los acuerdos agrícolas, con las cuota pesqueras o con los fondos estructurales», declaró a la cadena BBC el citado portavoz. «La gente de Escocia tiene derecho a saber cuáles son las implicaciones totales de una hipotética salida del Reino Unido».

El revuelo causado en Londres y Edimburgo contrastó ayer con la lejanía con la que se despachó el asunto en Bruselas. Pese a la filtración de la carta, ni hubo reacción oficial por parte de la Comisión Europea.

Carlos Fresneda, en El Mundo