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yasmi
05/02/2007, 07:29
ENCUESTA - PROYECTOS
La esperanza supera al escepticismo
Punto de Vista por Roxana Laks - Magister en Sociologia Aplicada. Los tucumanos son optimistas sobre el futuro de sus hijos
Quizás un adulto de clase media, de entre 35 y 50 años, sienta añoranzas de vacaciones en familia en alguna playa o en las sierras; de domingos de cine; de discusiones con los padres por sentirse obligados al estudio de un idioma con el argumento de que “hay que saber inglés para el futuro”; de los encuentros en el club; de la asistencia perfecta al circo o parque de diversiones que visitaba la provincia; de la compra semanal de las imperdibles revistas infantiles; o de los infaltables clásicos de la literatura infantil o juvenil.
Estas rutinas eran prácticas generalizadas en la amplia y heterogénea clase media argentina, que hacían al acervo cultural de sus hijos. Los padres buscaban la manera de sembrar “para el día de mañana”. Se trataba de patrones de consumo comunes para la familia que preparaba su descendencia.
Si bien las costumbres actuales no tienen por qué ser idénticas, muchos de aquellos que recibieron ese caudal de sus padres no pueden hoy planificar de la misma manera el mañana de sus propios hijos. ¿Cuánto demanda en un presupuesto familiar algunas o todas estas actividades mencionadas para un promedio de dos hijos? Quizás los patrones actuales apunten más a la satisfacción inmediata que a la preparación de un futuro con dosis de incertidumbre. En muchos casos, lo instantáneo es más seguro que apostar poco o mucho a un mañana mejor.
Lo particular de todo esto no es solamente el cambio en el patrón de consumo, sino la pérdida de la gran expectativa de la clase media argentina: que cada generación podía esperar que la siguiente la supere en bienestar. Ese es el pilar que entró en crisis ya hace un par de décadas.
Hoy muchos padres descreen y dudan de que sus hijos puedan tener un futuro que supere al presente de ellos. Las sucesivas crisis han puesto en evidencia la imposibilidad de concretar el gran sueño, lejos de la movilidad social ascendente, en donde el progreso coronaba el esfuerzo.
Paradójicamente, los datos estadísticos muestran un marcado optimismo en relación con el mejoramiento en la calidad de vida y la posibilidad de ascenso social de los hijos. Pareciera que la esperanza, pese a las contingencias, supera al escepticismo.



Alta movilidad social


“El bienestar económico es un concepto variable y en permanente construcción. “Lo que hace 40 años se consideraba como bienestar no es lo mismo que lo que actualmente se considera como tal”, afirmó la economista Constanza Almirón. “Hoy, un individuo necesita más de inversión, bienes y educación para alcanzar lo que se percibe como bienestar económico”, agregó.
Almirón investigó la movilidad social en Tucumán en el período 1962-1997, con una muestra de 2.293 individuos, residentes en el Gran San Miguel de Tucumán, de entre 21 y 30 años y de entre 31 y 40 años. Una conclusión interesante del estudio fue que en Tucumán existe un alto grado de movilidad social desde el punto de vista económico, aunque con algunos matices en el plano educativo. “Encontramos que los hijos alcanzaban rápidamente el nivel de ingresos que tenían sus padres a esa misma edad. Pero también encontramos que, con respecto a la educación, ese desarrollo era más lento: los hijos tardan más en alcanzar el grado de educación que tenían sus padres a la misma edad”, consignó Almirón. Otra conclusión interesante del estudio fue que a partir del análisis de los ingresos, se vio que el nivel económico de los hijos tiende a ubicarse en una franja intermedia. “Es decir, que los hijos de padres pobres no son tan pobres como sus padres. Y que los hijos de quienes están en la posición más alta de la escala económica, no superan en riqueza a sus progenitores”, dijo.

yasmi
05/02/2007, 07:37
VENTANA AL FUTURO
“Con una política transparente se puede salir de la pobreza”
Tiene apenas 15 años, y en 2006 fue uno de los ganadores de la Olimpíada Provincial de Filosofía en el nivel de EGB3. Dice que eligió “la democracia como tema de reflexión porque desde que vio por televisión la caída de De la Rúa y los saqueos a los supermercados, en 2001, se pregunta “¿por qué?”.
AGUDO. “No sirve cambiar un bolsón por un voto”, opina Alberto.(LA GACETA / ANTONIO FERRONI)

EMILIO ALBERTO SALVATIERRA

Nombre: Emilio Alberto Salvatierra.
Edad: 15 años
Es alumno del Colegio Suizo, pasó a Primero del Polimodal. En el acto de fin de año fue abanderado de la bandera suiza (por el premio al mejor compañero). En el 2006 compartió el primer premio en categoría EGB3 de la Olimpiada Provincial de Filosofía, por su trabajo sobre la Democracia. Tiene cinco hermanos. Emilio Alberto Salvatierra asegura que la caída de Fernando de la Rúa, en diciembre de 2001, le quedó grabada en la retina, y le estimuló el interés por la política. Entonces tenía apenas 9 años. Es probable que con el tiempo caiga en cuenta de que es un episodio de la tragedia argentina lo que le ha despertado una vocación cívica tan temprana: así les pasó a las generaciones que vivieron el tiempo de Perón y el de Eva, y que se repartieron después, con igual furor, entre peronistas y antiperonistas. “Digan lo que digan, Eva hizo muchas cosas por el país. Las mujeres le deben mucho a ella. No entiendo cómo hay mujeres que pueden decir que la odian, si gracias a ella pueden votar. Me dijeron que hubo otra mujer que antes había querido hacer eso...”, afirma Alberto.

-Te referís a Alicia Moreau de Justo...
-Pero yo les dije que no importa quién lo diga, sino quien lo haga.

-¿Te sentís cómodo en el ideario del peronismo?
-No lo puedo decir, porque tengo poca historia en política. He visto caer un gobierno radical, el gobierno de De la Rúa. Recuerdo a un hombre sin valor. Me acuerdo de que me levanté a las tres de la tarde, prendí el televisor, y vi que la gente arrasaba con todo lo que encontraba. Para mí, el gobierno de De la Rúa no sirvió para nada. La política me interesa desde ese momento, desde que los supermercados fueron atacados por gente que, según yo, era mandada para hacer caer el gobierno. Eso me quedó para siempre, y desde entonces me pregunto por qué.

-¿Cómo se te ocurrió el tema “Democracia” para desarrollar en la Olimpíada de Filosofía?
-El profesor de Formación Etica, José Guzzi, nos habló de la Olimpíada. Siempre me había interesado hablar de democracia: leí Aristóteles, Platón, Sócrates; también un libro de Eva Perón, que me pareció muy interesante, y que compré en Buenos Aires, cuando fuimos en viaje de estudios.

-¿Qué opinas de los centros de estudiantes?
-No les creo a los centros de estudiantes de hoy, que están hechos para organizar la semana del colegio, una kermese, un festival infantil.

-¿Vivís la escuela como un ámbito de aprendizaje?
-Por ahí se los forma a los alumnos como a una máquina de la que debe surgir siempre una misma idea. No se fomenta el libre pensamiento. Una vez, para el Mundial, no querían que viéramos el campeonato. Entonces, hicimos una sentada en el patio. Finalmente, pudimos ver el Mundial.

-¿Cuál fue el eje de tu ensayo en la Olimpiada?
-Creo que el mejor sistema político que existe es la democracia. No podemos elegir a nuestros representantes en asamblea porque la población argentina es muy grande. Pero yo me oponía al intercambio de un bolsón por un voto porque me decía a mí mismo que un bolsón sólo te sirve por unos días, por más que el argentino tenga necesidades. Lo que yo argumentaba es que si pensáramos todos juntos para elegir a alguien que nos represente, y no que sólo piense en sí mismo, las cosas estarían mejor. Creo que hay personas que son capaces de trabajar por el bien común, aunque estas personas muchas veces no puedan llegar a lugares de poder porque hay otros que tienen más recursos para lograrlo.

-¿Cómo se te ocurrió el tema?
-Porque vi que en Tucumán los votos no valen nada, que las personas regalan el voto. Entonces, cuando los políticos llegan al poder porque te han comprado con el voto, la gente no se siente con derecho a reclamar. Yo creo que con una política transparente se puede salir de la pobreza, terminar con los cacerolazos y con los cortes de ruta.

-Vos también participaste en las Olimpíadas de Matemática...
-Las olimpíadas de Filosofía son más útiles que las de Matemáticas. La primera es abierta, se estimula el diálogo. En cambio, en la segunda cada uno resuelve sus problemas, y listo.

-¿Cómo ves a tu generación?
-Hay días en que la veo bien, y hay días en que la veo mal. De todos modos, no coincido con aquellos que dicen que la juventud está perdida. Si fuera así, no existirían espacios como la Olimpíada de Filosofía. Pienso que mi generación puede estar dormida. Eso, puede ser. En la Argentina se ha perseguido a generaciones enteras porque pensaban distinto, pero no lo lograron.

-¿Que te gustaría estudiar?
-Siempre quise ser veterinario. Pero estoy cambiando de idea, porque estoy pensando que me gustaría dedicarme a la política, para tratar de cambiar este país. Entonces, preferiría estudiar filosofía, para después introducirme en el mundo de la política.

-Hasta ahora, los abogados y los economistas son los que han gobernado. ¿Vos creés, como Platón, que es el filósofo el que tiene que gobernar...?
-Así es; es momento de que se den los cambios.[/COLOR]

gilgamesh
27/03/2007, 23:34
Si la gente cree que puede mejorar, y que esforzandose y desempeñandose mejor en el trabajo progresarán, sospecho que conseguirán su meta. Terminarán desechando los fraudes, cuestionando a los politicos tradicionales y acercandose a los que tienen sentido común. Ánimo Argentina, con cariño desde España.
Un saludo