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El Capitán Trueno
29/12/2008, 17:25
Bombardeados como estamos por los medios de comunicación europeos que en su mayoría son o de la izquierda posmoderna proislamista o de la derecha antisemita de toda la vida, conviene oír alguna de las pocas voces que ofrecen la auténtica faz de lo que sucede en el sufrido Oriente Medio, un territorio ocupado por un pequeño país democrático rodeado de terroristas y de Estados totalitarios, desde teocracias islamistas hasta satrapías de monarcas musulmanes pasando por dictaduras árabes personales y de partido único:

El Derecho de Israel

HERMANN TERTSCH

ABC Lunes, 29-12-08

YA se ha producido la tan temida como previsible catástrofe. Después de la ruptura unilateral de la tregua por parte de Hamás y sus continuos ataques con cohetes y morteros contra el territorio meridional israelí, tras una larga serie de advertencias a las autoridades de la Franja de Gaza para que pusieran fin a los ataques terroristas, el presidente israelí, Simon Peres pidió hace días encarecidamente a la población de Gaza que impidiera a los terroristas provocar la situación que lo hiciera inevitable. Al final, Israel ha tenido que responder. Y lo ha hecho con contundencia. Ha destruido prácticamente todos los edificios de la policía y las milicias de Hamás, depósitos y túneles por los que se introducen en Gaza las armas. Por supuesto que ha habido víctimas civiles. Porque muchos de los arsenales están en sótanos de casas de miembros y líderes de Hamás. Porque todo el terrorismo islamista se arropa en civiles, cuyas muertes para ellos son una bandera. Pero quien vea el mapa de las operaciones realizadas sabe que el esfuerzo de las fuerzas israelíes por evitar víctimas civiles palestinas es tan denodado como el habitual de los terroristas de Hamás por matar al mayor número de civiles israelíes. Sólo la ignorancia, la mala fe y la militancia antiisraelí de los medios de comunicación -en nuestro país ya grotescos- pueden inducir a hablar, como se ha hecho, de «ataques masivos». Quien conozca un poco Gaza, una de las regiones más superpobladas del mundo, sabe que un ataque «masivo» habría provocado muchos miles de víctimas. Y no 280, en su mayoría hombres adultos y en gran parte uniformados.

Pero esto da igual no sólo a los medios de comunicación, también a las organizaciones políticas o humanitarias y a tantos políticos de derechas e izquierdas, a los que tan fácil les resulta condenar un bombardeo ante la opinión pública. Eso siempre confiere «caché» humanitario. Han callado durante todo el tiempo en el que Hamás ha generado una situación que hiciera inevitable la tragedia. Hace tres años Israel se retiró de Gaza como acto de buena voluntad para intentar dar un impulso a unas negociaciones sobre los dos estados, el Israel y el palestino, cuya existencia hoy es aceptada por una abrumadora mayoría de los ciudadanos israelíes. En la otra parte no sucede lo mismo. Cada vez son más los palestinos que siguen las consignas de Hamás y Teherán, rechazan la solución de dos Estados y llaman a la destrucción de la «entidad sionista». Hay muchos responsables de que así sea. Y no todos están en la región. Están ante todo los terroristas de Hamás que con la ayuda de Irán y Siria y la inapreciable colaboración de la corrupción del aparato de Al Fatah de la Autoridad Palestina, consiguieron ganar unas elecciones, liquidar a sus oponentes y establecer un Estado terrorista en la frontera sur de Israel.

Mientras desde Israel, pese a la confusión y las convulsiones políticas internas, se hacían esfuerzos por proseguir las negociaciones con la Autoridad Palestina en el poder en Cisjordania, Hamás y su patrón iraní Ahmadineyad han ido ganando terreno, comprensión internacional, amigos y armas. No sólo en Rusia, China o Pakistán, también en Europa por supuesto. ¡Qué confusión de valores por nuestros lares! Pocos hechos tan significativos como que en el Reino Unido, donde más activamente se ha hecho campaña para aislar al Estado de Israel, un canal de televisión decidiera estas navidades emitir un saludo de Nochebuena del presidente iraní, el adalid de la destrucción del Estado judío, el látigo de infieles, el carcelero de mujeres intelectuales, el verdugo de homosexuales, miembro de la Alianza de Civilizaciones con el turco Erdogán y el español Zapatero, nuestro hombre de la Kafiya. «Comprensión hacia Hamás», «no aislar a los islamistas», «no radicalizarlos». Este sempiterno pregón de nuestro ministro Moratinos parece ya omnipresente en el discurso vacuo e insensato de gran parte de la clase política europea. Y lo es porque previamente ha sido asumido por los medios de comunicación y gran parte de la opinión pública. Pese a toda la cultura de apaciguamiento, negociación de principios y relativismo general que se nos inocula a diario, nadie en España se atrevería a decir que las pistolas de ETA son inocuas porque tienen menos capacidad de fuego que las armas de la Guardia Civil. Es la artera forma de analizar la realidad comparando elementos no comparables. Es la que lleva a tanto intelectual y vocero en nuestros medios a decir que los misiles artesanales de Hamás son poco más que una broma pesada y que no justifican nunca una acción contundente del agredido para acabar con ellos. Es la que lleva a tanto idiota a pensar que las armas son malas independientemente de quienes las tenga.

El hecho cierto es que el terrorismo ha tenido un éxito parcial aquí en España, como saben quienes lo denunciamos, quienes lo niegan y quienes directamente se han beneficiado de ello. Aquí el éxito del terrorismo ha supuesto privilegios para sus simpatizantes y amigos secretos o la debilidad de la idea nacional en beneficio de otros nacionalistas. En Israel la amenaza es directamente existencial y pone en peligro su propia existencia como Estado. La creación de un Estado terrorista en Gaza en los últimos tres años y su creciente capacidad de paralizar el sur israelí pone en cuestión la propia viabilidad del Estado de Israel. A ojos de los israelíes pero ante todo a ojos de los cientos de millones de islamistas, árabes o no, que han convertido la destrucción de Israel en el centro de su existencia. Israel no puede vivir con gran parte de su población enterrada en refugios día sí, día también, porque Hamás o Ahmadineyad quiera. Acabaría toda Israel igual y ese gran estado no se erigió en su día para ser un gran Lager bajo tierra con los SS islamistas desfilando encapuchados sobre sus campos.

Mucho se hablará ahora durante y después de esta campaña militar -que todos deseamos corta, pero puede ser muy larga y dolorosa para todos- sobre el papel en su desencadenamiento del punto de inflexión en la historia de Estados Unidos que supone la llegada de Barack Obama a la presidencia. Creo que nadie debiera sobrevalorarlo. También creo desencaminados los intentos de explicar la operación militar israelí como parte de la dinámica electoral interna de Israel. Nada había más lejos de los deseos de la ciudadanía israelí que entrar ahora en este conflicto. Porque conocen la guerra. Y todos saben que estos muertos del fin de semana no son los primeros ni los últimos. Y que muchos no serán terroristas sino también niños y niñas tanto palestinos como israelíes y muchos soldados israelíes como la campaña prosiga por tierra. Lo que sí debería estar claro es que los defensores de esta operación militar de Israel somos los que sufrimos por todas las muertes, también por las ahora habidas en todos los bandos. Y enfrente hay un enemigo que se alegra de las muertes, también de las propias. Y las busca en Israel, en las Torres Gemelas, en Londres o Atocha, en la India o en Afganistán. Forman parte de una cultura de la muerte que es enemiga de nuestra sociedad tanto como del Estado de Israel. Y que si Israel fallara en su autodefensa, por supuesto que desaparecería como Estado democrático pero todas las demás sociedades abiertas perderíamos nuestro bastión más firme en la defensa de la ciudadela de la libertad. Una ciudadela que tiene muchas murallas minadas o tambaleantes en Occidente por el miedo a luchar, la falta de voluntad de ganar, por su confusión de valores y su incapacidad para el sacrificio. O porque, ilusos, creen que tratamos con un enemigo como nosotros. Esperemos que esta tragedia tenga un receso al menos. Pero la guerra será larga y la lista de víctimas también. La única nota de optimismo que tengo para concluir esta reflexión está en mi profunda convicción de que Israel, con la sabiduría de miles de años de supervivencia y la memoria de quienes aun son testimonio vivo de la última vez que -ante la pasividad de todos- se quiso exterminar a su pueblo, nos dará una nueva lección a la civilización. A la única civilización existente. Israel sabrá defender, cueste lo que cueste, pese a quien pese, llore quien llore, su sagrado derecho a la existencia en libertad y dignidad.

agente t
30/12/2008, 19:11
Si Israel llegase a caer la siguiente pieza seríamos nosotros.

Tertsch nos recuerda aspectos no por esenciales menos preteridos.

Picual
31/12/2008, 18:14
Felicidades por el corta pega, Capitán Trueno, con tu permiso lo corto y pego.

Feliz año nuevo a todos (incluso a Cubus je je je je)

Cubus
01/01/2009, 15:04
que un día muy lejano le dí ya a Agente (es que soy inamovible). Por mucho que se maree la perdiz, sigue siendo perdiz:


"Los reinos árabes gobernados por los descendientes de Abdulla (Siria, Irak, Jordania) más el reino de Egipto (Faruk) no reconocieron, como otros países del mundo la declaración de la constitución del estado de Israel y trataron de conquistar las tierras árabes que eran parte de Arabia.
Israel creció a consta de territorios que la ONU no le había concedido. Los judíos no habían sido nunca ni aun ahora son perseguidos en los países árabes (veáse como ejemplo las comunidades judías de Marruecos). Gran parte de la emigración judía a Israel fue producto del nacionalismo sionista para la defensa del Nuevo Estado. Y no solamente vinieron judios desde los países árabes sino desde todas partes del mundo.

No te olvides que la ocupación de Cisjordania y Gaza, donde los palestinos, igual que en Líbano, vivían en campamentos infrahumanos pero a lo menos, como tu dices, con libertad, fueron ocupados después de la guerra de los seis días (1967) y hasta el día de hoy y a pesar de todas las resoluciones de la ONU para que termine esta ocupación ignominosa, en vez de eso ha hecho un muro que quiebra y ocupa tierras palestinas así como la creación de miles de asentamientos ilegales en tierras palestinas de Cisjordania y Jerusalén.

En cuanto a las elecciones que mencionas sobre elección de alcades y concejales, se sabe que cuando más tarde tenían una política contraria a la ocupación eran tomados presos y destituidos de sus cargos. Y no hablemos de la situación actual en la que no se reconoce la elección mayoritaria de los palestinos.

Habrá que seguir revisando la historia desde 1967, donde tu te has quedado, hasta nuestros días. Y como buen liberal reconocerás el supremo derecho del pueblo palestino a su libertad y territorio."

Saludos.

Picual
01/01/2009, 16:44
Arabia no ha sido un Estado hasta tiempos recientes, Palestina, Jordania Siria etc eran parte del imperio otomano.

Los judios Si son perseguidos en por los musulmanes, no son matados directamente, pero sí son considerados ciudadanos de segunda, y ahora sí son asesinados.

Ya había judios en palestina antes de la constitución del estado de Israel, gran parte del territorio fue vendido por los palestinos a los judios sobre los que estos formaron su estado, estado que tiene una importante cantidad de musulmanes (que por supuesto no son de fiar).

No te olvides que la ocupación de Cisjordania y Gaza, donde los palestinos, igual que en Líbano, vivían en campamentos infrahumanos pero a lo menos, como tu dices, con libertad, fueron ocupados después de la guerra de los seis días (1967) y hasta el día de hoy; fue consecuencia de la guerra EMPEZADA por los musulmanes, como todas, y que el muro es consecuencia de los ataques indiscriminados de los musulmanes.

Y sobre el corte-pega supongo que nada que objetar, los israelies se defienden, COMO DE COSTUMBRE.

Cubus
01/01/2009, 18:11
Arabia no ha sido un Estado hasta tiempos recientes, Palestina, Jordania Siria etc eran parte del imperio otomano.

Los judios Si son perseguidos en por los musulmanes, no son matados directamente, pero sí son considerados ciudadanos de segunda, y ahora sí son asesinados.

Ya había judios en palestina antes de la constitución del estado de Israel, gran parte del territorio fue vendido por los palestinos a los judios sobre los que estos formaron su estado, estado que tiene una importante cantidad de musulmanes (que por supuesto no son de fiar).

No te olvides que la ocupación de Cisjordania y Gaza, donde los palestinos, igual que en Líbano, vivían en campamentos infrahumanos pero a lo menos, como tu dices, con libertad, fueron ocupados después de la guerra de los seis días (1967) y hasta el día de hoy; fue consecuencia de la guerra EMPEZADA por los musulmanes, como todas, y que el muro es consecuencia de los ataques indiscriminados de los musulmanes.

Y sobre el corte-pega supongo que nada que objetar, los israelies se defienden, COMO DE COSTUMBRE.

Colonialismo inglés. Que es lo que habemos y lo que muchos de Vds. defienden.

Y no deja de ser curioso tratándodese de españoles que defienden nacionalismos españoles.

Saludos.:p

Cubus
01/01/2009, 18:16
http://www.youtube.com/watch?v=ZgH4x-GBYDI&feature=related

Saludos.:p

Cubus
01/01/2009, 18:18
http://www.youtube.com/watch?v=1dVhgLVbbH4

¿qué nos ha quedado de todo ello?

Saludos.:p

Cubus
01/01/2009, 18:21
http://www.youtube.com/watch?v=_fA22hKqUVw

Estuvimos, pero no supimos estar a la altura.

Saludos.:p

Cubus
01/01/2009, 18:23
http://www.youtube.com/watch?v=pbN8uujsHL4


Nosotros, los moros.:p

Cubus
01/01/2009, 18:41
Si Israel llegase a caer la siguiente pieza seríamos nosotros.

Tertsch nos recuerda aspectos no por esenciales menos preteridos.

Nosotros somos la Reina en el Juego de Ajedrez.

Saludos.:p

Cubus
01/01/2009, 18:42
Nosotros somos la Reina en el Juego de Ajedrez.

Saludos.:p

Si Israel cae nosotros reinamos en armonía con ellos.

Pues somos ellos.:p

Cubus
01/01/2009, 18:46
Su caida tiene muchos adictos.

El tiempo del mundo anglosajón ha terminado.

Saludos.:p

yago
01/01/2009, 19:31
no se las consecuencias, que nos puede traer, la desaperición de Israel, lo que si estoy convencido, es que no somos ellos, y no habría paz con los islamistas, no son ellos, los de Irak,Iran,Palestina,Arabia Saudi,Marruecos, en fin todo el orbe árabe?, y su unión, brilla por su ausencia, se matan entre ellos. que nos iba a pasar a nosotros'??
dios quiera, que no ocurra, si no volveremos a la edad media, y habría que inventar un Don Pelayo, con toda urgencia. un saludo cordial

Cubus
01/01/2009, 22:39
no se las consecuencias, que nos puede traer, la desaperición de Israel, lo que si estoy convencido, es que no somos ellos, y no habría paz con los islamistas, no son ellos, los de Irak,Iran,Palestina,Arabia Saudi,Marruecos, en fin todo el orbe árabe?, y su unión, brilla por su ausencia, se matan entre ellos. que nos iba a pasar a nosotros'??
dios quiera, que no ocurra, si no volveremos a la edad media, y habría que inventar un Don Pelayo, con toda urgencia. un saludo cordial

Un Cid mercenario.


Hum.:p

agente t
09/01/2009, 18:30
Su caida tiene muchos adictos.

El tiempo del mundo anglosajón ha terminado.

Saludos.:p

Tu deseo es obvio que no se va a realizar.

Pero en lo de muchos adictos tienes razón. Lástima que a la cantidad no le acompañe la calidad. Y lo que es más importante: tampoco les acompaña la razón.

Cubus
09/01/2009, 22:15
Tu deseo es obvio que no se va a realizar.

Pero en lo de muchos adictos tienes razón. Lástima que a la cantidad no le acompañe la calidad. Y lo que es más importante: tampoco les acompaña la razón.

Esto de cantidad versus calidad y de plebe versus "informados", de tontos versus "nteligentes", de escogidos versus catetos no es precisamente mi lema.

Saludos.:p

Ejpañol
10/01/2009, 10:13
Las tribus que malvivian en Palestina hasta que los Judíos llevaron el progreso, no alcanzaban una edad de 40 años como esperanza de vida. En c ondiciones de vida insalubres y una muy deficiente sanidad, solían habitar ruinas de castillos en la zona, y ni se les pasaba por la cabeza el cultivar l tierra, o construir infraestructuras que les llevara a una vida decente. Vivían en una tierra de la que no cuidaban.
Llegaron los perseguidos judíos, a los que el mundo entero debe un perdón eterno por el injusto e inhumano trato al que se ha visto sometido como pueblo por el resto del mundo.
Los judíos llevaron prosperidad a una tierra muerta donde habían vivido tiempo atrás en la historia. Si Palestina hablará, como tierra agradecida se quedaría con el pueblo judío, que transformó su suelo abandonado en un vergel de vida y futuro. La realidad es que las tribus que allí vivían no habían evolucionado ni se habían preocupado por Palestina, y eso que tuvieron 1000 años, pero nada.
La ONU proclamó el Estado de Israel, que con 12000 hombres "semiarmados", pero con fuerza, repelieron a 5 ejércitos de paises que no reconocían dicho Estado. La judeofobia estaba actuando de nuevo, y los árabes que convivían en Israel, a los que se había traído sanidad, trabajo, educación, y en general, bienestar, fanátizados e instrumentalizados, comenzaron a traicionar y cooperar con el enemigo.
Dicho desagradecimiento fué siendo apartado y esquinado, como bien se merecía, porque además muchas ratas árabes hacen uso de la inmolación contra civiles, basándose en su sufrimiento. Deben ser los que más sufren en el mundo porque en ninguna otra cultura, religión, etc se recurre a esta injustificable masacre. Ni los Budistas, por la ocupación China. Ni los católicos perseguidos en la India, ni nadie más.
Si te tiran piedras todos los días desde una colina bien posicionada, vas y la ocupas, para restarle fuerza a tu enemigo.
Los Palestinos Estan manejados y tienen un lavado de cerebro, continuo por parte de otros paises árabes, que si quisieran podrían absorberlos en sus territorios o incluso donarles tierras, sin ningún problema, pero no interesa, porque habría pocas razones para ir contra los malditos judíos.
Mientras, esta Europa Marxista-Leninista se pudre en demagogia.
Que no falten las voces críticas, y ojalá Israel cumpla el Derecho Internacional y abra corredores humanitarios.
En una de las zonas más superpobladas del mundo viven millon y medio de personas en una franja de 40Km de largo por 5 de ancho. Si la incursión hebrea hubiese sido desproporcionada ya habrían mas de 6000 muertos.
Creanme si les digo, que los muertos civiles le importan menos a los Palestinos que a Israel, e incluso interesan a esos paises de la zona que sueñan con echar a su enemigo al mar.
Adelante Israel. No te pares como en el Líbano. Destruye a Hámas. No te preocupes Irán, poque pronto llegará tu turno.
La operación militar del Tsahal es impecable.

Cubus
11/01/2009, 13:34
Las tribus que malvivian en Palestina hasta que los Judíos llevaron el progreso, no alcanzaban una edad de 40 años como esperanza de vida. En c ondiciones de vida insalubres y una muy deficiente sanidad, solían habitar ruinas de castillos en la zona, y ni se les pasaba por la cabeza el cultivar l tierra, o construir infraestructuras que les llevara a una vida decente. Vivían en una tierra de la que no cuidaban.
Llegaron los perseguidos judíos, a los que el mundo entero debe un perdón eterno por el injusto e inhumano trato al que se ha visto sometido como pueblo por el resto del mundo.
Los judíos llevaron prosperidad a una tierra muerta donde habían vivido tiempo atrás en la historia. Si Palestina hablará, como tierra agradecida se quedaría con el pueblo judío, que transformó su suelo abandonado en un vergel de vida y futuro. La realidad es que las tribus que allí vivían no habían evolucionado ni se habían preocupado por Palestina, y eso que tuvieron 1000 años, pero nada.
La ONU proclamó el Estado de Israel, que con 12000 hombres "semiarmados", pero con fuerza, repelieron a 5 ejércitos de paises que no reconocían dicho Estado. La judeofobia estaba actuando de nuevo, y los árabes que convivían en Israel, a los que se había traído sanidad, trabajo, educación, y en general, bienestar, fanátizados e instrumentalizados, comenzaron a traicionar y cooperar con el enemigo.
Dicho desagradecimiento fué siendo apartado y esquinado, como bien se merecía, porque además muchas ratas árabes hacen uso de la inmolación contra civiles, basándose en su sufrimiento. Deben ser los que más sufren en el mundo porque en ninguna otra cultura, religión, etc se recurre a esta injustificable masacre. Ni los Budistas, por la ocupación China. Ni los católicos perseguidos en la India, ni nadie más.
Si te tiran piedras todos los días desde una colina bien posicionada, vas y la ocupas, para restarle fuerza a tu enemigo.
Los Palestinos Estan manejados y tienen un lavado de cerebro, continuo por parte de otros paises árabes, que si quisieran podrían absorberlos en sus territorios o incluso donarles tierras, sin ningún problema, pero no interesa, porque habría pocas razones para ir contra los malditos judíos.
Mientras, esta Europa Marxista-Leninista se pudre en demagogia.
Que no falten las voces críticas, y ojalá Israel cumpla el Derecho Internacional y abra corredores humanitarios.
En una de las zonas más superpobladas del mundo viven millon y medio de personas en una franja de 40Km de largo por 5 de ancho. Si la incursión hebrea hubiese sido desproporcionada ya habrían mas de 6000 muertos.
Creanme si les digo, que los muertos civiles le importan menos a los Palestinos que a Israel, e incluso interesan a esos paises de la zona que sueñan con echar a su enemigo al mar.
Adelante Israel. No te pares como en el Líbano. Destruye a Hámas. No te preocupes Irán, poque pronto llegará tu turno.
La operación militar del Tsahal es impecable.

La ONU no va a renovarse y disfuncionará como siempre y Barak Obama tampco va a ser la solucción a los problemas del mundo. Y tampoco es cierto que grandes defensores de la democracia crean en la democracia, como tampoco es cierto que la crisis económica mundial nos haya conducido ni nos vaya a conducir a una nueva regulación de la economica.

Los poderosos van a tener que andarse con mucho tiento en cuanto a la plebe, mantenerlos satisfechos y eternamente tontos y mentecatos. No vaya a ser que decidan informarse, unirse y sublevarse.

Saludos.:)

Ejpañol
11/01/2009, 21:09
Todo sigue encaminado hacia un mundo liberal con menos Estado y más empresa. Esta crisis causada por la falta de regulación, y "todo el monte es orégano", también sirve de criba, para eliminar aficionados.
Obama está más a la derecha que el político europeo más derechoso, y eso es un alivio. Ya no son los tiempos de Kennedy, y en el fondo, mandará Obama, pero gobernarán los Rockefeller, Rupert Murdoch, Los Kissinger, y un largo etc. de dueños del mundo. Ya no caben Che Guevaras ni Mayos Franceses. Queda algo de izquierda retrógrada entre políticos europeos, pero solo a nivel social, porque les es imposible en lo económico.
La cultura occidental es la dominante y destaca entre las demás puesto que ni por asomo, pueden aportar el grado de progreso que esta otorga.
Israel es nuestra punta de lanza, en esa parte del mundo tan necesitada de Democracia (aunque ellos no quieran verlo).
Los "señores" del mundo iran cambiando lo que queda por cambiar, acepten o no acepten l. Muchos pueblos, gentes, culturas, no saben lo que necesitan.
Hablo de sentido común y coherencia. Una o varias manzanas, pudren o pueden pudrir el frutero.
Esta es una realidad, y nada nueva. Siempre fué así.
Vuelvo a decir que si la tierra hablará. Que si Cisjordania y Gaza hablaran, elijiría, como moradores a los judíos, y no a esos títeres Palestinos. Estoy deseoso de ver que ocurre con las incursiones de mañana. Si la efectividad Hebrea continua, esto acabará antes, y con Hamás aniquilado, los civiles dejarán de caer

agente t
15/07/2010, 17:38
Ante la discusión universal sobre la capitalidad de Jerusalem, que es una de las claves de cualquier posible proceso de paz, conviene ahuyentar algunos mitos, el primero de los cuales es el de que los judíos empezaron a habitar su tierra a partir del proyecto de Teodoro Herzl.



Nada más alejado de la realidad que esa visión de la diáspora como fenómeno global. Nunca, a lo largo de los últimos tres mil doscientos años, dejó de haber judíos en Judea y Samaria, hoy Cisjordania o Margen Occidental (del Jordán). Estaban allí, por supuesto, en 1200 a. C., durante los periodos llamados "de Josué" y "de los Jueces". La Torá –el Antiguo Testamento– puede ser más o menos imprecisa en términos cronológicos, pero no altera el orden de los acontecimientos, de modo que, con la precisión de la que hoy son capaces arqueólogos e historiadores, permite seguir muy bien el proceso.

Probablemente el profesor Roy Chweidan exagere al afirmar en su buen resumen de esta parte de la historia que hacia el 1000 a. C. había dos millones de judíos en Judea y Samaria, pero, aunque fueran unos cuantos menos, lo cierto es que por entonces estableció el rey David el reino de Judea, con capital en Jerusalem.

Casi medio siglo más tarde, el rey Salomón inició la construcción del Primer Templo, en el hoy llamado Monte del Templo –y, por los musulmanes, Explanada de las Mezquitas–. El expansivo imperio babilonio llegó a controlar toda la región, incluido Egipto, que ya estaba enfrentado a los judíos, en 600 a. C. Pronto, los judíos se alzaron en armas, en 598 y 587. El templo y la ciudad fueron destruidos por los babilonios en 586, cuando los hebreos llevaban en el lugar seis siglos por lo menos. Muchos fueron a parar a Babilonia, y no pudieron regresar hasta pasado medio siglo, en 538, cuando los persas, con Ciro a la cabeza, derrotaron a los babilonios y les permitieron no sólo la vuelta a Jerusalem, sino la construcción del Segundo Templo, iniciada sólo en 516.

Judíos orando ante el Muro de los Lamentos (Kotel).Bajo control griego y romano, ya sin reino propio, los judíos permanecieron en Judea y Samaria y experimentaron un crecimiento demográfico importante, lo que no impidió conflictos internos: el más notable fue el que enfrentó militarmente a los judíos más ortodoxos, liderados por Judas Macabeo, con los helenizantes, bajo las órdenes de Antíoco IV, que pretendían dedicar el Templo a Zeus, en el año 166. Con el triunfo del Macabeo se crea el Estado independiente de Judea. Tras la profanación del Templo por los helenizantes, Judas se dedicó a su restauración y purificación. Preparada la iluminación del Templo con velas para un día, éstas ardieron durante ocho, suceso que sólo podía atribuirse a la intervención de Yahvé: ése es el origen de la fiesta de Januká, o de la Luces.

En 150 (seguimos en el a. C.), Judea, hostilizada por los sirios, vence a éstos y los expulsa de su territorio. Pero aún está allí el imperio seléucida, herencia local de Alejandro Magno, que sólo dejará paso a una Judea totalmente independiente en el año 129. En 110, Juan Hircano, rey y sacerdote de Judea, conquista Samaria, volviendo al antiguo territorio.

Pero Roma no se queda quieta. En 63 a. C., Cneo Pompeyo Magno conquista Siria y, con ella, asegura el dominio del Imperio en toda la región, que ellos ya llaman Palestina (Provincia Syria-Palæstina). A partir de entonces, Judea permanece bajo control romano hasta la aparición del Islam. Herodes el Grande fue nombrado primero procurador y luego rey de Judea ("rey aliado y amigo del pueblo romano"). Murió en el año 4 a. C. No llegó a conocer a Cristo, y el relato de la matanza de los inocentes pertenece al reino de la leyenda. No es el caso de Poncio Pilato, que, en efecto, fue procurador entre los años 26 y 36. Se estima que el Jesús histórico nació realmente en el año 6, de modo que su condena y crucifixión corresponderían al último año de Pilato.

Voy a cerrar esta reseña con la esperanza de que haya quedado claro para mis lectores que los judíos estaban en su tierra desde el principio, cuando ni Cristo ni Mahoma habían desempeñado papel alguno en la historia, y con el dato, correspondiente al año 70 de nuestra era, de la segunda destrucción de la ciudad y del Segundo Templo, por las tropas romanas de Vespasiano, a las órdenes de Tito, que desoyeron las precisas indicaciones de este último. El sitio romano obedeció a una serie de revueltas populares en el 67, y Tito, que no era un ignorante, dijo que había que entrar con todo el cuidado del mundo, sin arrasar ni arruinar. Sus soldados no le hicieron el menor caso: no eran ya ejército, sino masa. Los judíos fueron expulsados de Jerusalem, aunque no de Judea, y tuvieron que reorganizarse en los alrededores para seguir haciendo frente a los romanos. En el 73 tuvo lugar la heroica y finalmente suicida defensa de Masadá.

Lo han intentado todo, todos los imperios, siempre con los ojos puestos en Jerusalem, porque es la clave política y simbólica de la región, que volvió a ser el país de los judíos por enésima vez en 1948.



vazquezrial@gmail.com

www.vazquezrial.com

agente t
31/12/2010, 17:45
Nuestra ministra de Asuntos Exteriores ha declarado que espera que 2011 nos traiga un Estado palestino. Para bien o para mal, que de todo hay, los deseos del ministro de Asuntos Exteriores de España son algo perfectamente irrelevante en la política internacional, sin embargo como español me siento obligado a hacer algunos comentarios sobre lo que ese anhelo podría conllevar.

La declaración y posterior reconocimiento de un Estado palestino en la orilla occidental del río Jordán es una justa demanda de la población árabe que habita en esos territorios, sea cual sea su religión. De convertirse en realidad sería, por fin, el colofón del proceso de descolonización que tuvo su inicio en la descomposición del Califato, es decir del Imperio Turco, tras la I Guerra Mundial; que continuó con el mandato británico sobre Palestina –ambas orillas del Jordán–; y fue seguido por la declaración de independencia de Jordania e Israel. Los palestinos deberían tener un Estado para bien de todos y si no lo tienen es porque no aceptaron compartir la Cisjordania con un "Estado judío". Podía haber un "Estado árabe" desde 1948, con fronteras mucho mayores que las que ahora se encuentran sobre la mesa de negociación, y todos nos habríamos ahorrado muchos problemas, vidas y haciendas... pero creyeron disponer de la fuerza suficiente para quedarse con todo y optaron por la fuerza.

Para Israel es una necesidad estratégica que un Estado responsable se haga cargo de la administración de los territorios árabes, porque de otra manera son los servicios israelíes los que tienen que ocuparse de vigilar e intervenir continuamente. Ese Estado puede ser uno palestino de nuevo creación o podemos asistir, de nuevo, a un reparto entre Egipto y Jordania. Para Israel, como para Estados Unidos o los Estados europeos, lo importante es que los árabes resuelvan sus propios problemas y lleguen a un entendimiento con Israel.

Está claro que todos queremos un Estado para los palestinos. ¿Cuál es entonces el problema que tiene a la comunidad internacional ocupada desde hace décadas? Un Estado no es el mero resultado de un acto de voluntad. Necesita dotarse de unas fronteras reconocidas por sus vecinos y de una autoridad capaz de asumir la responsabilidad de garantizar la seguridad a sus ciudadanos y a sus vecinos.

Vayamos por partes. ¿Cuáles serían sus fronteras? La Liga Árabe y la Autoridad Palestina siguen la doctrina establecida por la casa de Saud y exigen el reconocimiento de "las fronteras anteriores a 1967". ¿Cuáles son esas fronteras? La respuesta es muy fácil porque en toda la historia del conflicto árabe-israelí sólo ha habido unas fronteras, las que estableció Naciones Unidas en 1947, las mismas con las que Israel declaró su independencia en 1948. ¿Se refieren a éstas los diplomáticos árabes? No. Faltando a la verdad una vez más han decidido rebautizar como frontera la Línea verde, término con el que conocemos la demarcación entre las fuerzas israelíes y las árabes en el Armisticio de 1949, tras la conclusión de la primera de las guerras. El territorio delimitado por la Línea Verde del lado árabe es considerablemente menor que el que la Asamblea General de Naciones Unidas propuso a esta comunidad, pero tras décadas de guerras y derrotas la diplomacia árabe considera que esta Línea supone todo lo más a lo que pueden aspirar.

No hay fronteras y éstas sólo pueden ser el resultado de un acuerdo entre árabes e israelíes en el marco de una negociación que incluya y resuelva los otros grandes temas que perturban la convivencia en Oriente Medio: el futuro de Jerusalén, el "derecho de retorno" de los árabes procedentes de territorios que hoy son indiscutiblemente de Israel, la seguridad de las partes y el suministro de agua. Llevan décadas malviviendo sin fronteras y puede que la situación se prolongue algunas más. Lo que no es realista es creer que la disputa se pueda resolver diplomáticamente sin un compromiso total entre las partes. La ficción de que "las fronteras anteriores a 1967" pueden convertirse en definitivas es sólo eso, una ficción impropia de profesionales de la diplomacia.

Pero no sólo de fronteras viven los Estados. ¿Quién tiene la autoridad para garantizar el orden? Todos sabemos que los palestinos viven en una guerra civil de baja intensidad entre nacionalistas e islamistas, que Cisjordania está bajo el control de los primeros mientras Gaza se ha convertido en un reducto de los segundos. Aún siendo una zona de clara mayoría sunita, Irán se ha hecho fuerte en Gaza a través de Hizbolá, humillando a su rival saudí. No hay elecciones porque Hamás se niega a que las haya. En la hipótesis de que se acordaran unas fronteras, ¿alguien duda que Palestina se convertiría en un Estallo fallido con Irán enredando hasta lograr la inviabilidad del Estado de Israel?

La diplomacia no es un ejercicio de hacer frases bonitas. La España que volvió al "corazón de Europa" y que no cesa de plantear sandeces se ha convertido en un actor irrelevante a quien nadie escucha, de ahí la limitada peligrosidad de los comentarios, anhelos y ensueños de nuestra ministra. Aun así, que no recaiga sobre nuestros hombros la responsabilidad de echar más leña al fuego en la caldera de Oriente Medio. Con destruir nuestra propia Nación ya tenemos suficiente.

Por Florentino Portero
LD

agente t
08/02/2011, 17:34
Entrevista de Lluís Amiguet (La Contra) en La Vanguardia a Avishai Margalit, filósofo israelí; miembro del Instituto de Estudios Avanzados de Princetonntra)

La pregunta no es por qué ha estallado ahora la revolución árabe y egipcia, sino por qué no ha estallado antes...

Pilla a todos desprevenidos.
Las condiciones ya se daban. Para empezar, todos los países árabes siguen un modelo similar, que yo denomino de mujabarat (inteligencia): es decir, el conjunto de los servicios y fuerzas de seguridad del Estado, que constituyen la columna vertebral y la última garantía de los autoritarismos árabes...

El ejército suele decidir las dictaduras.

Pero el mujabarat es más: engloba a todo el aparato policial-militar- represivo, que es el último garante del régimen y que acaba siendo el único. En su núcleo hay siempre un apellido, una familia –real o no–: son los Ben Ali, Abdulah, Mubarak...

¿Las monarquías árabes también?
Tienen algo más de legitimidad histórica, pero su funcionamiento es idéntico: al final, sólo los mujabarat garantizan, con la represión y la fuerza, la continuidad de los regímenes autoritarios árabes, aunque carezcan de cualquier apoyo en sus sociedades...

Condenadas al despotismo y la miseria.
Con más o menos sofisticación: desde el muy sofisticado de Jordania hasta el más brutal, que fue el de Sadam Husein en Iraq, pero lo esencial es constatar que todos los regímenes árabes necesitan represión y fuerza para mantenerse, ya que carecen de auténtica legitimidad democrática.

Una situación explosiva
El problema de esos regímenes familiares es que suelen aislarse poco a poco incluso de sus apoyos iniciales, gracias a los que llegaron al poder, porque el botín del país acaba quedando progresivamente en manos sólo de la familia reinante, al tiempo que se rodean cada vez de menos pero más incondicionales, fieles y al fin parientes.

Y cada vez más pelotas.
La adulación, en efecto, los aísla aún más de la realidad. Ya ve que las condiciones estaban ahí: despotismo y miseria, junto al envejecimiento de los tiranos y la degradación de sus dictaduras, más la chispa que ha sido el suicida tunecino y el motor: las nuevas tecnologías digitales y las redes sociales.

¿Es Facebook imposible de reprimir?
Por impredecible, ya que aprovecha cualquier organización previa, por difusa que sea, para convertirse en movilizador. La revolución egipcia, por ejemplo, ha nacido en los campos de fútbol del Al Ahly, el equipo de los barrios más populares y eterno rival del Zamalek Sporting Club, que representa sociológicamente a la dictadura y las clases altas egipcias de la elitista zona residencial cairota de Zamalek.

Son más que clubs de fútbol.
Del mismo modo que el Real Madrid representó en su día al franquismo sociológico o que el Chelsea es el club de la clase alta londinense frente al West Ham obrero: o el Rangers, el de la élite protestante frente a la clase baja católica del Celtics.

¿Todo empezó en el fútbol?
Las condiciones objetivas para la revuelta estaban ahí, pero la masa social del Al Ahly proporcionó a los agitadores del grupo 6-F la complicidad y las direcciones y estructura difusa para articularla.

¿El aparato represor no la detectó?
El mujabarat egipcio es brutal y sangriento, pero sólo estaba preparado para reprimir organizaciones políticas convencionales, como los Hermanos Musulmanes o Al Qaeda, y no esta revuelta informal digital.

Israel parece acongojado por el futuro.
Tenemos motivos. Recuerde que Mubarak fue el gran garante de la paz con Israel, incluso contra la mayoría de los egipcios. Antes de esa paz, gastábamos el 22% de nuestro PIB en ejército, y con Mubarak pasamos a gastar el 8% y logramos cierta prosperidad. Los Hermanos Musulmanes –que tendrían un 30% de los votos– en cambio, son partidarios de la guerra.

Tal vez no manden ellos al fin.
Desde la revolución rusa, en situaciones de caos está demostrado que los más organizados acaban por imponerse, y los más –los únicos– organizados ahora mismo son ellos.

Quizás Egipto no llegue al caos.
No lo sabe nadie, pero en Gaza, donde manda Hamas, una filial de los Hermanos, ganaron las elecciones, como sabe, pero luego encarcelaron a los opositores de Al Fatah.

¿Decidirá el ejército?
Sin duda, pero sólo una parte. El ejército egipcio tiene tres clases: la cúpula vinculada al dictador, que ha sido descabalgada...

Excepto el vicepresidente Suleiman.
Sería cómodo para Israel: veremos. La segunda clase del ejército son los reclutas, campesinos que no cuentan; y la decisiva son los altos oficiales de carrera, que acabarán por ser los árbitros de la situación.

¿Qué situación?
No sé el futuro, pero le apunto tres protagonistas: los Hermanos Musulmanes, por su organización; Suleiman, y esos altos mandos de mediana edad del ejército profesional.

¿Ve a Suleiman de Putin árabe?
Podría ser: otro ex jerarca de los servicios de seguridad con fachada parlamentaria. O tal vez los militares controlen el Estado y dejen a los Hermanos controlar la sociedad...

¿Por qué no una transición ordenada y pacífica hacia una democracia sólida?Además de mis buenos deseos en ese sentido, insistiré en un dato crucial: Egipto, pese a todo, tuvo un parlamento en 1866 –antes que Italia– y gozó de un régimen liberal hasta el golpe de Naser en 1952.

agente t
02/06/2011, 18:45
Tradicionalmente, los estudios sobre la Guerra Fría apenas se ocupan del nacimiento del Estado de Israel. Oriente Medio pasa al primer plano del conflicto a partir de 1956, con la crisis de Suez. Sin embargo, Oriente Medio fue uno de los lugares donde más agriamente se enfrentaron las dos superpotencias, y se vio como natural que EEUU apoyara a Israel y la URSS, a los árabes. Sin embargo, ese alineamiento tiene su historia, y no es tan sencilla.

En la escuela historiográfica alemana es conocida la discusión acerca de si en la historia de las relaciones internacionales prima la política exterior, la Aussenpolitik, o la política interior, la Innenpolitik. Tradicionalmente se cree que los Estados se relacionan entre sí en función de unos intereses más o menos inmanentes. De ahí que por lo general la política exterior de los países no se altere, a pesar de los cambios de Gobierno. No obstante, un grupo de historiadores alemanes defiende el Primat der Innenpolitik frente al Primat der Aussenpolitik.

Naturalmente, la respuesta al problema no puede ser definitiva. No cabe duda de que los Estados tienen intereses que defender en la arena internacional, al margen de sus problemas internos. Pero tampoco debe olvidarse que la política exterior puede verse condicionada esporádicamente por la política doméstica, sobre todo cuando no están en juego intereses esenciales.

Pues bien, en lo relacionado con el nacimiento del Estado de Israel, las dos superpotencias actuaron sobre la base del Primat der Innenpolitik.

Los judíos y Truman
Truman, hijo de granjeros, nació en Kansas City, Misuri, en 1884. Es casi imposible que, siendo blanco, educado en la Iglesia Baptista y nacido en un estado del Sur a finales del siglo XIX, el presidente no tuviera ideas que hoy calificaríamos de xenófobas. Su correspondencia privada contiene frecuentes chascarrillos despectivos sobre los judíos, pero tales bromas eran frecuentes en su tiempo.

Sea como fuere, cuando después de la guerra el sionismo reclamó un territorio en Palestina para fundar en él un Estado, Truman apoyó la emigración judía presionando a Gran Bretaña para que levantara o aliviara las limitaciones que impuso desde 1939, si bien no respaldó la creación del Estado de Israel hasta el último momento.

De hecho, cuando el 25 de febrero de 1947 Gran Bretaña, incapaz de imponer la paz en Palestina, decidió desentenderse y pasarle la patata caliente a la ONU, Truman no tenía una idea formada acerca de si prefería la creación de dos Estados, uno árabe y otro judío –lo que se conoció como "la partición"–, o la de uno solo que reconociera ciertos derechos a los judíos. El Departamento de Estado, sin embargo, apostaba por esta última solución.

La votación en la ONU para decidir si habría un Estado (solución favorable a los árabes) o dos (la que querían los judíos) estaba programada para el 29 de noviembre de 1947. La discusión en Washington tuvo en cuenta los intereses estadounidenses en la zona. Lo que se valoró fue qué era más conveniente para que Truman consiguiera renovar mandato el año siguiente. De hecho, la reelección se presentaba extraordinariamente difícil. Desde luego, apoyar la partición hubiera atraído el voto y la financiación judíos. Pero estar a favor del sionismo podía enajenar el voto de la derecha del partido demócrata, afincada en los estados del Sur y de sentimientos visceralmente antisemitas. Al final, Truman se decidió por la partición.

A finales de 1948, y gracias, entre otras cosas, al voto judío, Truman ganó contra todo pronóstico las presidenciales al candidato republicano, Thomas Dewey, a quienes todas las encuestas daban vencedor.

Los vaivenes de Stalin
Stalin presidía un régimen comunista que, como tal, no podía ser racista ni, por lo tanto, antisemita. Además, eminentes miembros del Partido Comunista de la Unión Soviética estaban casados con mujeres judías. Durante la guerra, Stalin había creado el Comité Judío Antifascista (CJAF), encargado de lograr el respaldo de los hebreos rusos y extranjeros a la causa soviética. Acabado el conflicto, el CJAF trató de sobrevivir adaptando sus funciones al tiempo de paz; llegó incluso a proponer la creación de la República Soviética Judía de Crimea –dentro de la URSS, claro–, lo cual no hizo sino exacerbar la notable desconfianza del aparato soviético hacia los judíos.

Planteada en la ONU la cuestión de la creación de un Estado judío, el Politburó se mostró inequívocamente en contra de la partición. Sin embargo, Stalin ordenó a sus diplomáticos y a los regímenes satélites recién creados en el este de Europa que votaran a favor del Estado de Israel. Sin ese apoyo lo más probable es que la partición, que necesitaba un respaldo de dos tercios de los votos emitidos, no hubiera salido adelante. El discurso de Andrei Gromyko, embajador de la URSS en la ONU, fue un resumen de las reivindicaciones sionistas.

Se ha discutido y escrito mucho acerca de las razones de Stalin para respaldar la partición en 1947. Puede decirse que todas estaban fundadas en su visión de la geopolítica y, por lo tanto, que sus motivaciones tuvieron que ver con la política exterior.

Ante todo, apoyar a los judíos significaba ponerse enfrente de los británicos, que consideraban Palestina el lugar adecuado para vigilar sus intereses petrolíferos en el Golfo Pérsico y el Canal de Suez, vía esencial de comunicación con la India. En segundo lugar, al georgiano le pareció que el nacimiento de un Estado judío en Oriente Medio podría acrecentar las rivalidades británico-estadounidenses en la zona (de hecho, Washington y Londres terminaron chocando en Oriente Medio con ocasión de la crisis de Suez, en 1956). En tercer lugar, Stalin veía al futuro Estado de Israel como un aliado, pues estaría en manos de judíos de izquierdas procedentes, en su mayoría, de Europa del Este. Ese aliado podría proporcionar a la Armada rusa una base en el Mediterráneo, un objetivo estratégico más antiguo que los sóviets. En cuarto lugar, la emigración de judíos rusos le ofrecía la posibilidad de penetrar el nuevo Estado con agentes que se encargarían de garantizar su prosovietismo. En resumen, Israel podía suponer para la URSS una victoria en una región del mundo donde todavía no había terminado de fijarse la influencia de las superpotencias.

Stalin no se limitó a votar a favor de la partición, sino que ayudó a los judíos a combatir a los árabes en la guerra que la propia partición desencadenó. A través de Checoslovaquia, les hizo llegar gran cantidad de armamento. No es fácil saber si Israel hubiera sido capaz de lograr la victoria en 1949 sin esa ayuda.

Sin embargo, el nacimiento del Estado de Israel tuvo efectos indeseados para el dictador soviético. Ante todo, Stalin se vio desconcertado al ver que su enemigo, Estados Unidos, apoyaba la partición con casi tanto entusiasmo como él. Luego, cuando Golda Meier llegó a Moscú como primera embajadora de Israel en la URSS, los judíos rusos la aclamaron enfervorizados. Fue entonces cuando se dio cuenta de que su política había proporcionado a sus hebreos una nueva patria...

Encima, los israelíes parecían más agradecidos con los Estados Unidos que con la URSS. El paranoico Stalin dio en ver una conspiración de enormes proporciones entre las asociaciones judías norteamericanas, el Gobierno de Israel y los judíos rusos. Esta paranoia fue constantemente alimentada por los asustados miembros del Politburó, quienes, mitad por antisemitismo, mitad por temor a las consecuencias internas, empujaron a Stalin a acometer la persecución de sus propios judíos. El pogromo se llamó con el eufemismo campaña contra el cosmopolitismo. En enero de 1949 llegó a ser detenida la esposa del ministro de Asuntos Exteriores, Molotov. Cuando se discutió la corrección de tal medida, Molotov tuvo –para irritación de Stalin– el valor de abstenerse. Como consecuencia, fue cesado de su cargo.

La Innenpolitik se impone a la Aussenpolitik
¿Se equivocó Stalin al apoyar el nacimiento del Estado de Israel? No exactamente. Ocurrió que se limitó a considerar factores de política exterior y se olvidó de la política interna, tanto la de su país como la de su enemigo. Para empezar, no se dio cuenta de que Estados Unidos es una democracia en la que, a diferencia de la URSS, los judíos votan. Pero su olvido más importante tenía que ver con las cuestiones de su propio país.

Cuando Alemania invadió la URSS, el Ejército Rojo se vino abajo como un castillo de naipes. Stalin sólo consiguió fijar el frente y oponer resistencia cuando llamó a librar la que él mismo denominó Gran Guerra Patriótica. Ya no se trataba de defender el comunismo, el bolchevismo, los sóviets o la dictadura del proletariado. Se trataba de defender a la Gran Madre Rusia. Fue ese llamamiento lo que despertó en el pueblo ruso la voluntad de resistir a toda costa. Cuando terminó la guerra, la URSS ya no podía ser lo que fue porque quien había ganado la contienda era Rusia, no las repúblicas soviéticas. De hecho, se lanzó una campaña de rusificación que conllevó el reconocimiento de las virtudes de lo ruso y el envilecimiento de lo foráneo. Incluso se valoraron las cosas buenas que tuvo el régimen de los zares.

Habida cuenta de la gran cantidad de judíos que vivían en su seno, y la relevancia de muchos de ellos, el sionismo no podía ser –a diferencia de lo que creía Stalin– aliado de una URSS tan rusificada. Por muy comunistas que fueran los judíos rusos –y no todos lo eran–, antes que comunistas eran judíos. El sionismo les proporcionó una patria que la URSS, reconvertida nuevamente en la Gran Madre Rusia, les negó. Nacido Israel, los judíos ya no sólo eran rusos sospechosos de no querer serlo, sino posibles agentes al servicio de una potencia extranjera. Esa misma potencia a la que Stalin, por consideraciones de política exterior exclusivamente, había ayudado a nacer.

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agente t
02/06/2011, 18:47
Stalin pudo luchar con los Estados Unidos por las mentes y los corazones de los israelíes. Pero, por razones de política interior, renunció a hacerlo y el Estado judío, a pesar del carácter socialista de sus primeros años, se convirtió en la avanzadilla de Occidente en Oriente Medio. Cuando el dictador soviético murió, a Kruschev, su sucesor en el Kremlin, no le quedó otra que aliarse con los árabes –a los que tanto despreció su antecesor–, por el mero hecho de que eran enemigos de un aliado de los Estados Unidos. Pero ese alineamiento no tuvo por qué ser necesariamente así. Lo fue porque tanto Truman como Stalin se plegaron a intereses de la política interior de sus respectivos países. Las guerras que se libraron después en esa zona encontraron a los norteamericanos en un bando y a los soviéticos en otro. Fue así por las razones expuestas, pero no porque estuviera de alguna manera predeterminado que así fuera.

Emilio Campmany, en LD

agente t
20/03/2013, 16:56
Chipre alberga grandes reservas pero rivaliza con Turquía por su explotación

Ésa es la estimación del Estudio Geológico de Estados Unidos (US Geological Survey) publicada en 2011. Este documento establece que la llamada Cuenca de Levante -la zona del Mediterráneo comprendida entre las costas de Egipto, Israel, Líbano, Turquía y Chipre- podría esconder unas reservas de cerca de cuatro millones de metros cúbicos de gas y alrededor de 1.700 millones de barriles de crudo.

Sin embargo, como casi todo en la crisis chipriota, el problema aparece al examinar los detalles. Por de pronto, aún no está claro cómo se van a repartir los estados ribereños esos recursos. Turquía no reconoce las reclamaciones de Chipre sobre parte de esa región, y ha amenazado con prohibir operaciones en su territorio a las compañías petroleras que participen en concursos de prospección de Nicosia. A su vez, Chipre e Israel han firmado un acuerdo para dividirse parte de los yacimientos, pero Tel Aviv y Líbano mantienen una disputa paralela sobre los límites de sus respectivas zonas de interés económico.

Chipre espera poder autoabastecerse de gas en 2017, y empezar a exportar en 2019. Sin embargo, esas previsiones son, según afirma buena parte de la industria petrolera, excesivamente optimistas. Donde sí tiene más posibilidades el Gobierno de Nicosia es en convertirse en un centro de procesamiento y exportación del gas natural de la zona.
El juego del Ejecutivo chipriota es convertirse en una especie de centro de operaciones para las petroleras en la región, dado que las relaciones entre los demás países de la Cuenca de Levante son más bien horrorosas. Por ejemplo, Líbano e Israel están, desde el punto de vista jurídico, en guerra técnica, según la expresión utilizada por el diario Financial Times.

Israel ya se ha lanzado a la explotación del gas natural, en buena medida para reducir su dependencia de las exportaciones energéticas de Egipto. El país africano le suministra cerca del 40% de esa fuente de energía. El problema es que, desde la caída del dictador Hosni Mubarak y la llegada de Mohamed Morsi al poder en El Cairo, el abastecimiento es menos fiable para Tel Aviv. De hecho, la petrolera estadounidense Noble, que ya está perforando el campo Leviathan-1, en la zona de interés económico del estado judío, cree que Israel puede convertise en el futuro próximo en un exportador neto de gas natural.

El país cuya quiebra hoy amenaza a la estabilidad del euro podría estar tranquilamente sentado sobre casi tanto gas natural como el que esconde el subsuelo de toda Argelia, y tanto petróleo como el que hay en Guinea Ecuatorial

Pablo Pardo, en El Mundo