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Ver la Versión Completa : Ron Paul en las primarias.



odinson
11/11/2008, 21:11
Para aquellos que ya no se acuerden, las pasadas primarias del partido republicano midieron a John McCain, Mike Huckabee, Mitt Romney Y Rudy Giuliani. Hubo un quinto en discordia que no pudo librarse de su condición de Freak dentro del del partido,el congresista Ron Paul.

Huelga decir que no comparto las ideas de Paul, pero aprecio su coherencia. Su ideario en radicalmente librecambista libertariano. Cree en la practica supresión de casi todos los impuestos, la desaparición de los ministerios de educación y energia. Hasta aquí parece una versi´n acentuada del liberalismo económico del partido pero hay más: Ron Paul no tiene las manias conservadoras moralistas del resto de sus contrincantes y lo que es más importante... está en contra de la guerra de Irak.

En opinión del congresista(muy juiciosa) el ejército existe para defenderse de las agresiones(las reales no las ficticias) y la guerra sólo ha producido bajas militales americanas y civiles irakies sin que haya habido beneficios para ninguna de las 2 partes excepto las grandes corporaciones.

Hoy he visto en Youtube videos de los debates que enfrentaron a los candidatos durante el periodo de primarias. El resto de los contendientes además de los periodistas republicanos intentan acorralarlo rastreramente con esta cuestión y él se defiende airosa y coherentemente señalando que los EEUU no tienen autoridad moral para promocionar la democracia en Oriente Medio cuando ha apoyado la dictadura de Musharraf en Pakistan.

http://es.youtube.com/watch?v=3VPz7TYNM-A&feature=related

El el siguiente video Pul se mide con Huckabee y tal sea necesario hablar sobre ese personajillo. Huckabee es un "liberal" de verdad, es decir de esos que le gustan a Libertad Digital(en el blog de LB sobre las elecciones americanas lo alaban): un fanático baptista del Sur racista que piensa que los homosexuales no deberían estar en el ejercito porque lo corrompen. Es fuertemente antimusulman y apoya sin reparos, no la guerra de Irak sino todas las que se pongan por delante. Por si fuera poco es creacionista, es decir, piensa que la teoría de la evolución es cosa de comunistas y masones. Como puede deducirse por este curriculum no es más que un obtuso populista de esos que encandilan a los "liberales" del foro.

Para aquellos que no sepan inglés, Huckabee llega a decir en un momento: "Somos una nación, no podemos estar divididos, si cometemos un error lo cometemos con un sólo pais porque somos los Estados Unidos de America no los Estados divididos de America."

vamos que si nos equivocamos, o mejor dicho, si se equivocan los que mandan y nos metieron en este berenjenal lo tenemos que pagar todos y que no se te ocurra criticarlo porque eso significa que no eres un patriota. Toda una manifestación de pensamiento "liberal".

http://es.youtube.com/watch?v=u9sA5FQfE1E

Si escribo esto es para enseñar una critica a la guerra desde posiciones digamos...no progresistas. Lo hago porque si la guerra se atreve a denunciarla Obama, cuando a se les acaban los argumentos a los "liberales" y suele ocurrir pronto, entonces empiezan con las injurias libelistas: Obama está apoyado por comunistas, es el hijo secreto de Malmcom X, es musulmán etc.
Si lo dijese Chomsky dicen de él que es filonazi(chomsky es judio y fue sionista en su juventud).

Así que ved los videos y opinad por vosotros mismos.

agente t
17/01/2012, 17:48
En las elecciones de New Hampshire la noticia fue Mitt Romney, que se hizo con prácticamente el 40% de los votos y aventajó en 16 puntos al segundo candidato más votado, Ron Paul. Pero si Romney fue la noticia, Paul fue el notición. El congresista por Texas, que venía de cosechar el 21% del voto en Iowa, se hizo con el 23% de los sufragios en NH.

Ron Paul es –excepción hecha de Romney– el único candidato que ha cosechado buenos resultados entre dos electorados bien diferentes, uno –el de Iowa– más evangélico y conservador en lo social y el otro –el de NH– más moderado y conservador en lo fiscal.

Paul encabeza un movimiento fuerte, enérgico y muy comprometido. Y él es distinto de los demás candidatos. Estos salen a ganar, mientras que él confiesa no verse en el Despacho Oval. Aquellos son maquinarias de un solo uso con la vista puesta en la Casa Blanca; Paul, en cambio, tiene por objetivo levantar un movimiento que perviva durante mucho tiempo.

Paul no es tanto un candidato como una causa, como él mismo dijo en la noche electoral de NH. El suyo fue un discurso sincera y casi exultantemente orgulloso; en cambio, los demás perdedores tuvieron que simular estar encantados con los resultados. Paul, sí, estaba genuinamente encantado, porque, después de un cuarto de siglo de travesía en el desierto, está a punto de colocar en la agenda nacional su querida causa. El libertarismo habrá salido entonces de la marginalidad para ocupar una posición destacada en el seno de una formación relevante.

Mírele. Sale en prime time, lo entrevistan por doquier y, lo más importante, es respetado por vencer a todos los candidatos republicanos menos a uno. Su objetivo es convertirse en el líder de la oposición; de la oposición interna en el Partido Republicano.

Es como el Jesse Jackson de la década de los 80, que tenía detrás un sólido electorado afroamericano e izquierdista al que, insistía, el Partido Demócrata debía prestar atención. O como el Pat Buchanan de 1992, que, gracias a los conservadores en lo social, consiguió desempeñar un papel significativo en la convención republicana de dicho año, que en principio iba a ser una coronación de mero trámite del moderado George H. W. Bush. Nadie recuerda el discurso de aceptación de la candidatura republicana que pronunció Bush; en cambio, todo el mundo recuerda la feroz y desastrosa diatriba de Buchanan, centrada en la guerra cultural. Por cierto, en las convenciones demócratas los discursos de Jackson suscitaban mucha expectación, y con frecuencia eclipsaban los de los candidatos más templados.

Paul va a aguantar hasta el final, hasta la convención de Tampa. Es probable que no le vaya bien en Carolina del Sur ni en Florida, pero, con la ayuda de su omnipresente legión de voluntarios, no va a cejar en su empeño de recolectar votos en todos los sitios. Su objetivo es ser el segundo en número de compromisarios, lo que le permitirá influir a modo en el aspirante que finalmente se lleve el gato al agua. Los primeros compases de la convención, que suelen ser bastante anodinos, pueden en esta ocasión muy bien girar en torno a Paul.

La convención demócrata será un alarde audiovisual estrictamente guionizado a la mayor gloria del Príncipe y de su sabio y bondadoso gobierno. En cambio, la convención republicana podría depararnos un discurso de calado en el que Paul inste a la abolición de la Reserva Federal, de la FEMA (Agencia Federal para la Gestión de Desastres) y de la CIA, así como al repliegue de las tropas desplegadas allende nuestras fronteras; un discurso en el que consienta la emergencia de Irán como potencia nuclear y en el que incluso exprese su oposición a la barrera erigida en la frontera con México, no sea que vaya a utilizarse para mantener a los norteamericanos presos en su propio territorio. No sería precisamente el mensaje firme, mesurado y seguro que deseara trasladar la Convención, pero para el libertarismo representaría un hito histórico: el reconocimiento de su línea de pensamiento como corriente destacada.

Deje por un momento de lado su opinión sobre el libertarismo o el propio Paul. Para mí, el libertarismo representa una crítica importante al Leviatán, al Estado mastodóntico, no una filosofía de gobierno. En cuanto a Paul, me parece un hombre de principios y un excéntrico encantador. Pero, con independencia de mis opiniones o de la suya, lo cierto es que Paul está conduciendo su movimiento a la visibilidad y la legitimidad.

Ron Paul tiene 76 años. Sabe que nunca va a alcanzar la Tierra Prometida. Pero está despejando el terreno a su hijo Rand, su sucesor, más moderado y mejor situado (Rand es senador; Ron, miembro de la Cámara de Representantes). Poco importa que a usted le sorprenda que los libertarios practiquen la sucesión dinástica: Ron Paul ha conseguido un auténtico hito, lo más relevante que ha dejado hasta la fecha esta campaña presidencial.

Charles Krauthammner, en LD

© The Washington Post Writers Group

ArielRC
19/01/2012, 15:21
Ron Paul no es excentrico, es un payaso. Una cosa es su "Campaña por la Libertad" y otra cosa es tomarse en serio su candidatura presidencial. Por desgracia, el mundo ya esta lleno de "Ron Pauls" gobernando: Chavez, Ahmadinejad, el mismo Obama son de estos tipos que se llenan la boca prometiendo fantasticos "cambios" a un maravilloso mundo ideal y que atacan sin piedad cualquier solución racional apelando a sus irreales "principios". Eso si, al llegar al poder y chocarse con la realidad, apelan al mismo mundo corrupto que denunciaron anteriormente o son peores aun.

Basta ver postulados ridiculos como sacar a EEUU de la ONU, la OTAN y la OMC para darse cuenta, o que no habla en serio y es un demagogo, o esta loco. Para mi esta claro que es la primera opción, un tipo que encontro una veta electoral, entre los que tienen la misma ideologia economico-xenofobica de los fundamentalistas cristianos ultraconservadores pero no se sienten identificado con sus retrogradas y agobiantas posturas "moralistas".

agente t
06/05/2012, 17:14
Ron Paul tumba a Paul Krugman

El congresista republicano se enfrentó al Nobel de Economía en un intenso debate que recordó la pugna mantenida entre Hayek y Keynes.

Toni Mascaró-LD 2012-05-06

El pasado lunes 30 de abril, la cadena Bloomberg ofreció un careo entre el premio Nobel de economía, profesor Paul Krugman, y el congresista por Tejas y candidato republicano a la presidencia de EEUU, doctor Ron Paul.

La presentadora Trish Regan empezó preguntándole al septuagenario congresista en qué discrepaba de la visión que Krugman tiene sobre el gobierno. Ron Paul afirmó que Krugman "cree en el gran gobierno" mientras que él cree "en un gobierno muy pequeño", poniendo "énfasis en las libertades personales".

El congresista criticó el intervencionismo monetario, afirmando que es una forma de control de precios (el precio del arrendamiento del dinero) y que "los controles de precios nunca funcionan". Citando a Friedrich Hayek, Ron Paul acusó a los intervencionistas monetarios (los bancos centrales) de pretensión del conocimiento, ya que creen saber cuál es la cantidad adecuada de dinero que debería haber en la economía y cuál debería ser el tipo de interés, "es algo pretencioso", comentó.

Krugman, por su parte, aseguró que los bancos centrales "siempre estarán en el negocio de gestionar la política económica". Según el Nobel, quienes creen que eso se puede evitar "están viviendo en un mundo de hace 150 años". A continuación, Krugman lanzó una curiosísima pirueta dialéctica: "Tenemos una economía en la que el dinero no es simplemente trozos verdes de papel con caras de presidentes muertos", para referirse a que por dinero se entiende hoy en día "una variedad de activos financieros" más amplia que el simple dinero en efectivo.

Y así es. El problema con la afirmación de Krugman es que pretende ocultar el hecho crucial de que la gran diferencia de este dinero moderno frente al de hace 150 años no radica en absoluto en la variedad de activos dinerables, sino en que el dinero de entonces tenía respaldo físico gracias al patrón oro, mientras que hoy en día consiste, efectivamente, en trozos de papel y apuntes contables electrónicos.

El profesor explicó que la Gran Depresión la causó "una economía de mercado descontrolada", aunque algunos se hayan creído la "leyenda" de que la causó el gobierno. Sin embargo, Krugman se definió como "un creyente en la economía de mercado" y "en el capitalismo", ya que quiere que se deje a la economía "tan libre como pueda ser, pero hay límites". Esos límites se alcanzan cuando el gobierno ha de intervenir para estabilizar la situación. Lamentablemente, no hubo tiempo para concretar exactamente hasta dónde llegan esos límites.

La inflación de Diocleciano y el patrón oro de Bizancio

La segunda pregunta de Regan se centró en la inflación. La presentadora comentó que, según Krugman, sería deseable crear más inflación para estimular la economía. En vivo contraste con su apariencia de abuelito bonachón, la primera frase del congresista ginecólogo fue contundente: "Bueno, la inflación es robo", concretamente se está "robando a la gente que ahorra dinero". Así se "destruye el ahorro" que, a su vez, nos indicaba que había "capital disponible".

A la acusación de Krugman sobre los 150 años, Ron Paul respondió que lo que le gustaría es "mejorar" ese antiguo sistema monetario. Y añadió que Krugman "quiere retroceder mil años o dos mil años" recordando cómo "romanos y griegos", entre otros, "devaluaron sus divisas".

El congresista preguntó: "¿Qué le hicieron los romanos a su moneda? El Imperio Bizantino tuvo un patrón oro durante mil años y les fue bastante bien", en cambio "el Imperio Romano, al final, destruyó su divisa".

Krugman respondió: "No soy un defensor de la política económica del emperador Diocleciano". Pero el congresista no se lo dejó pasar: "En cierto modo, usted lo es. Eso es exactamente lo que usted está defendiendo".

El auge de la postguerra

Krugman explicó que lo que él defiende son "las políticas económicas que seguimos después de la Segunda Guerra Mundial", que generaron "la mejor generación de crecimiento económico que este país ha experimentado jamás".

Ron Paul admitió que había "buenos motivos" para admirar esas políticas, pero le recordó a Krugman que la propia Reserva Federal admitió ante Milton Friedman su culpabilidad en prolongar la Gran Depresión. Le recordó también que se liquidó gran parte de la deuda, los soldados volvieron a casa, se redujo el gasto en alrededor de un 60% y se redujeron los impuestos.

Krugman se limitó a puntualizar que Friedman opinaba que la Reserva Federal había hecho demasiado poco en esa ocasión. Y Ron Paul concluyó que "siempre hace demasiado o se queda corta y no lo pueden hacer, no tienen un historial muy bueno, han arruinado el 98% del valor de la divisa desde 1913".

Legalizar la competencia de divisas

Regan le preguntó a Ron Paul dónde quedaba entonces el papel de la FED. El congresista comentó que en su propio libro End the Fed (Acabad con la FED) admite que cerrarla sin más de la noche a la mañana crearía el caos. Así que lo que propone es que se legalice la competencia de divisas. Si hay competencia entre diversas divisas a lo ancho del mundo, "¿por qué no nos podemos permitir aquí la competencia legal del patrón oro o plata?". Pidió a la FED que "no se esconda detrás de un monopolio".

La idea de Ron Paul es que si él está equivocado y la gente no quiere ninguna alternativa el dinero de curso legal, entonces legalizar las alternativas no causará ningún daño porque nadie las usará, no tendrá efecto. Así que, "¿de qué tienen miedo?", se preguntó. Krugman negó la mayor asegurando que las leyes de curso legal no le impiden a la gente usar otro tipo de activos para comerciar, "poder hacer trueque", afirmó.

La deuda pública de EEUU

Apelado sobre cuál sería el nivel de deuda adecuado, Krugman reconoció no tener una cifra exacta, "pero si nos lleva otros 30 puntos salir de esta depresión, estoy dispuesto a aceptarlo". Se refirió a los peligros de una deuda excesiva, mencionando la japonesa, pero apostilló que "fueron capaces de soportar esos niveles de deuda". En cualquier caso, la deuda de Estados Unidos "no está en absoluto cerca de ninguna línea roja", en opinión de Krugman. Y ello, a pesar de las múltiples advertencias recibidas recientemente.

"¿Cómo evitamos convertirnos en la próxima España?"

Más adelante, Regan le preguntó a Ron Paul sobre las consecuencias de las medidas de austeridad que él propone: "Supongamos que lo hacemos. ¿Cómo evitamos convertirnos en la próxima España? Fíjese en las medidas de austeridad que están aplicando después de años de gastar. Ahora que la austeridad no está funcionando, de hecho les está hundiendo todavía más en sus problemas. ¿Cómo evitamos convertirnos en Europa?"

El congresista criticó que se apliquen medidas de "austeridad sin corregir los demás problemas". Si sólo se recorta el gasto, sin mejorar los impuestos, la regulación y la política monetaria, "será difícil".

Ron Paul se mostró convencido de que llegará el día en que la gente no querrá tener dólares y por eso quiere que exista una alternativa fiable a la Reserva Federal antes de que eso ocurra. Y recordó que "la Constitución todavía dice que el dólar ha de estar ligado al oro o plata", en referencia al primer artículo del documento de 1787. Regan puntualizó que eso ataría las manos del gobierno, que tendría menos margen para gastar en sus políticas y Ron Paul reconoció que de eso se trata.

El Enigma Krugman

Para cerrar, Regan le preguntó al profesor de Princeton por el llamado Enigma Krugman, ya que se define a sí mismo como partidario del libre mercado, "pero al mismo tiempo defiende mucho la intervención del gobierno".

El profesor aseguró que los mercados son muy buenos organizando cosas, pero no son perfectos y "no son una expresión de la voluntad divina". Para solucionarlo, "los gobiernos han de intervenir", aunque no aclaró si esto convierte las situaciones en perfectas o si los gobiernos sí son la expresión de Dios.

Vencedor y vencido

Tras el programa, la presentadora anunció en Twitter que, según su "encuesta no científica", el vencedor había sido Ron Paul "por un amplio margen".

Al día siguiente, Ron Paul escribía en el Financial Times un artículo criticando duramente la Reserva Federal. Por su parte, Krugman lamentaba en su blog que este tipo de debates son inútiles, ya que no hay forma de remitirse a los datos y contrastarlos. El profesor, además, aclaraba que su verdadero motivo para participar en el careo fue su intento de dar publicidad a su nuevo libro, End This Depression Now! (Acabad con esta depresión ahora).

agente t
08/05/2012, 17:19
En tiempos de tribulación, descontento social y gran resaca económica como los actuales, lo habitual, por desgracia, es que la clase política incida nuevamente en los errores del pasado y, en el peor de los casos, que la delicada situación que padecen muchos individuos acabe generando un campo de cultivo idóneo para el auge del populismo más abyecto y el extremismo ideológico más aberrante y peligroso. No hay que irse muy lejos, en esta tesitura se encuentra hoy la zona euro.

Europa acaba de situar el dedo en el gatillo. En dos elecciones cruciales para el futuro de la Unión Europea, franceses y griegos votaron el domingo por más crisis, una lenta y más tardía recuperación e, incluso, por abandonar directamente el euro. Por un lado, la elección de Hollande como nuevo presidente de Francia aleja la posibilidad de mantener una posición firme y sólida, junto a Alemania, en favor de la imprescindible austeridad pública. No en vano, el Zapatero galo pretende, ilusoriamente, combatir la crisis europea a golpe de talonario público, eurobonos y monetización directa de deuda pública por parte del Banco Central Europeo (BCE). O dicho de otro modo, que los países del norte paguen la factura íntegra de los desaguisados del sur. Ni reformas estructurales, ni mayor libertad económica ni menor Estado sino todo lo contrario: más impuestos, más gasto y mayor intervención pública en una economía continental asfixiada ya por la burocracia administrativa.

El caso de Grecia va mucho más lejos. Los helenos están ya en otra fase, pues, una vez salvados de la quiebra soberana –por dos ocasiones–, rechazan de plano las condiciones del rescate aceptadas hace apenas unos meses. Ahora, las formaciones surgidas de las urnas aspiran, como mínimo, a suavizar la aplicación de las reformas y los recortes públicos y, como máximo, a saltarse por los aires todo lo pactado abandonando la moneda única. Y mucho cuidado porque este último punto no sólo es defendido por los comunistas y los nazis griegos, ya que también cuenta con el apoyo de los nacional-estatistas galos de Jean-Marie Le Pen, cuyo peso político se ha disparado en Francia.

El auge de movimientos comunistas, nacional-socialistas y cuasifascistas parecía hasta hace poco un fenómeno desterrado de Europa tras la Segunda Guerra Mundial, pero la mayor crisis de los últimos 80 años está impulsando el resurgimiento de ideologías totalitarias y/o autoritarias en el seno mismo del continente. No es algo nuevo. En el primer cuarto del siglo XX, la guerra y el hambre allanaron el camino de la revolución marxista en la Rusia de los zares, mientras que la hiperinflación germana de los años 20 en la República de Weimar fue la espita indispensable que posibilitó la posterior conquista del poder por parte de Hitler en las urnas. Hoy por hoy, esto es impensable en la UE, pero el hecho de que partidos de similar naturaleza estén cosechando relativos éxitos electorales en países como Francia o Grecia, entre otros, no deja de ser un motivo de honda preocupación y espanto para el futuro del continente.

Pero, independientemente de este tipo de fenómenos, la cuestión clave es que la mayoría de franceses y griegos han rechazado la austeridad que pretende imponer Merkel, abogando así por más estado y menos mercado. Francia desea construir un superestado europeo socialista a su imagen y semejanza, alejado pues de la ortodoxia monetaria del Bundesbank alemán, mientras que Grecia amenaza con salirse del euro, lo cual condenaría a sus habitantes al corralito financiero, una elevada inflación y un prolongado calvario económico bajo el yugo de su casta política.

La pregunta, por tanto, es: ¿hay alternativa? Y la respuesta es sí, sólo que Europa al igual que España, está huérfana de políticas opuestas al estatismo reinante. La mayoría de formaciones que gobiernan en los estados miembros de la zona euro, si bien se dividen en socialistas y conservadores, mantienen un nexo común: el colectivismo en mayor o menor grado. Estados Unidos no es ajeno a este fenómeno, con Obama a la cabeza y un Partido Republicano enfrente como fervientes defensores del poder de Washington.

Sin embargo, algo inédito está aconteciendo al otro lado del Charco. El denominado Tea Party supuso un revulsivo para la clase política norteamericana en plena tormenta financiera, tras la quiebra de Lehman Brothers y el posterior rescate público de la banca, hasta el punto de que el precandidato republicano Ron Paul ha cosechado importantes e inesperados éxitos durante su campaña para aspirar a la Casa Blanca. Paul es un político puramente liberal, amante del libre mercado y la globalización, defensor de un estado mínimo y contrario a la banca central –culpable de la actual crisis internacional–. Paul es el mayor exponente de la denominada Vieja Derecha estadounidense (Old Right, en inglés), una escisión dentro del Partido Republicano cuyo origen se remonta a la Gran Depresión de los años 20, y que ya entonces se opuso de forma rotunda al New Deal de Roosevelt y al intervencionismo militar al tiempo que defendía la ortodoxia monetaria (patrón oro), el libre comercio y la mayor libertad económica posible.

Entre los miembros de este partido destacan grandes académicos de la Escuela Austríaca, tales como Murray Rothbard y Lew Rockwel. La Vieja Derecha es, en esencia, la continuación en EEUU del liberalismo clásico europeo del siglo XIX (laissez-faire), hoy desaparecido en la UE. De ahí, precisamente, que Europa -y especialmente España- precise con urgencia un Ron Paul autóctono capaz de contrarrestar el socialismo imperante. La cuestión no es elegir entre partidos que se presentan bajo diferentes siglas pero aplican políticas similares sino optar claramente entre liberalismo o colectivismo. Europa, cuna del laissez-faire, está, paradójicamente, exenta en gran medida de lo primero, y prueba de ello es que franceses y griegos le han vuelto a dar la espalda en las urnas. Otro día aciago para el futuro de la Unión y del euro.

Manuel Llamas, en LD