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andresd
25/01/2007, 19:38
Sobre los orígenes anglosajones y protestantes del racismo y el darwinismo social

Desde el apartheid hasta la eugenésia son aberraciones de "ingenieria social" inspirados intelectualmente, desarrollados legislativamente y aplicados socialmente por gobiernos de sistema liberal-relativista. Se incluyen datos y nombres de algunos de sus teóricos

En lo referente al concepto de superioridad racial, bastaría con recordar la filosofía y la praxis de las oligarquías rectoras del Imperio Británico para constatar que, tal concepto, estuvo profundamente arraigado en la mentalidad burguesa prácticamente desde el mismo instante en que ésta se convirtiera en la ideología dominante. Y los procedimientos con que el sentido de superioridad racial anglosajón se llevó a la práctica fueron, cuando hizo falta, drásticos y contundentes.

Lo que ocurre es que esa "raza superior" siempre ha dispuesto de la desvergüenza suficiente y de los medios propagandísticos necesarios para presentar sus exterminios genocidas como hazañas épicas (el caso de los aborígenes amerindios de Norteamérica no es más que una muestra).

Por lo demás, esas ínfulas de "pueblo elegido" y de "civilización superior" características del espúreo mesianismo anglosajón, han sido en todo momento el sustento ideológico del imperialismo y la depredación anglo-estadounidense. Justamente las mismas ínfulas que se encuentran invariablemente en el meollo doctrinal de todos los cenáculos mundialistas.

Cuando Cecil Rhodes escribiera: "sostengo que somos la primera raza del mundo y que cuanta mayor porción del planeta esté habitada por nosostros tanto más se beneficiará la humanidad", no estaba sino expresando con meridiana claridad una parte de esa filosofía racial. Pero aún queda un segundo aspecto de esta cuestión, más sórdido si cabe que el ya expuesto, y en el que la burguesía angloparlante también sería pionera, como veremos seguidamente.

El darwinismo social fue una corriente ideológica que, si bien no llegó a cristalizar como programa político de forma explícita, mantuvo en todo momento un acusado arraigo entre los círculos dirigentes de la burguesía decimonónica anglosajona, aunque sus efectos también se dejaron sentir en la Europa continental.

Dicha corriente no sólo sentaba la superioridad biológica de unas razas sobre otras, sino también (y aquí viene ese segundo matiz aludido en el párrafo anterior) la de determinados individuos sobre los restantes dentro del propio cuerpo social de la "civilización superior".

Por otra parte, tales tesis fueron sostenidas indistintamente por elementos dirigentes tanto de la derecha como de la izquierda burguesa. Como un simple avance de lo que nos encontraremos más adelante, pueden citarse las palabras pronunciadas por Jules Ferry, líder de la izquierda republicana francesa, en el Parlamento galo (julio 1885):"Señores, hay que hablar más alto y proclamar la verdad. Hay que decir abiertamente que las razas superiores tienen un derecho ante las razas inferiores; y hay un derecho para las razas superiores porque hay un deber para ellas, que es el de civilizar a las razas inferiores".

Las tesis del darwinismo social, entre cuyos más conspicuos doctrinarios sobresalieron los ingleses Herbert Spencer y Walter Bagehot y el norteamericano W.Graham Summer, fueron ampliamente esgrimidas como soporte del capitalismo liberal basado en el "laissez faire", así como para justificar la estratificación social en razón de las desigualdades biológicas existentes entre los individuos.

De acuerdo con dichas tesis, la riqueza y la posición social no eran sino el resultado de la adaptación al medio (capitalista) de los mejor dotados, por lo que la competitividad debería mantenerse sin restricción alguna como medio para garantizar la selección natural.

Llegados a este punto, no estará de más hacer un pequeño inciso para preguntarse por qué razón los abanderados de tan ingeniosos planteamientos no propugnaron también, como hubiera sido lo lógico, la abolición de los derechos sucesorios, para que así, partiendo de cero, los herederos de las grandes fortunas pudieran demostrar su superioridad biológica en igualdad de condiciones con los más "inadaptados".

En el plano internacional el darwinismo social fue esgrimido como argumento o soporte ideológico del imperialismo y del colonialismo, dos conceptos fundamentados sobre la idea de la superioridad biológica y cultural de anglosajones y arios.

Conviene insistir una vez más en que todos estos planteamientos, tan brillantemente llevados a la práctica por el imperialismo anglo-norteamericano, formaban parte del catecismo ideológico burgués con muchas décadas de adelanto a la aparición del fascismo alemán, al que después se le adjudicaría su invención.

Sin embargo, el asunto no acaba aquí. Si en un principio los doctrinarios del darwinismo social estimaron que las leyes de la competitividad capitalista bastarían para garantizar la debida selección biológica y para cribar a los individuos más débiles, no tardaron en surgir una serie de adelantados que consideraron oportuno ayudar activamente a que esa criba se acelerara.

Fue así como comenzaron a tomar cuerpo las tesis eugenésicas en pro de la esterilización de individuos considerados como un peligro para la salud de la raza, tesis que se trasladaron a la práctica en la patria pionera de la filantropía moderna y de los derechos humanos, la República Norteamericana..

En efecto, fue en la colonia virginiana de Linchburg donde se puso en marcha por primera vez un concienzudo programa de esterilización, la mayor parte de cuyas víctimas no fueron precisamente deficientes mentales, como rezaba el proyecto oficial , que de esa forma pretendía adoptar una imagen más favorable, sino desarraigados sociales, indigentes, vagabundos y huérfanos, todos ellos de raza blanca. Sólo en la colonia de Lynchburg fueron esterilizados entre 1924 y 1932 alrededor de ocho mil personas, en su mayoría adolescentes sin taras de ningún tipo, pero pobres y sin domicilio fijo.

El término eugenesia había sido acuñado en 1883 por el científico británico sir Francis Galton, primo de Charles Darwin y acérrimo doctrinario del darwinismo social. El soporte de sus tesis fueron las leyes de la herencia, según las cuales los progenitores cretinos o deformes producían sucesores de idénticas características. Se hacía preciso por ello, concluyó el tal Galton, que desde el Estado fueran adoptadas las medidas oportunas para impedir el declive de la raza británica. Por otro lado, no será ocioso significar que la esterilización eugenésica fue defendida desde principios de siglo por las más destacadas figuras del socialismo fabiano (H.G.Wells, George Bernard Shaw), así como por varios líderes del conservadurismo británico, Winston Churchill entre ellos.

En los Estados Unidos dichas tesis gozaron pronto de una favorable acogida , tanto por parte de la población (Hollywood se volcó en su apología), como de las autoridades políticas y judiciales. Aunque su puesta en práctica comenzó ya en la primera década del siglo XX, el espaldarazo definitivo no llegaría hasta 1926, con la aprobación en la Corte Suprema estadounidense de una ley de esterilización. El borrador de dicha ley había sido elaborado por un equipo de prestigiosos biólogos, e incluía a ciegos, sordos, deformes, alcohólicos, tuberculosos, sifilíticos, leprosos, criminales, idiotas, pobres y personas sin domicilio fijo. En cuanto al objetivo perseguido, el proyecto legal lo enunciaba sin ambages: "preservar la pureza de la raza blanca". La decisión de la Corte Suprema fue adoptada a raíz del caso Carrie Buck, una adolescente pobre y madre de una niña engendrada tras una violación, y a la que se consideró "imbécil moral" por tener un hijo sin estar casada, siendo condenada por ello a la esterilización. Igualmente digno de mención es el papel decisivo jugado en favor de la constitucionalidad de las prácticas eugenésicas por el juez Holmes, un miembro del Tribunal Supremo conocido por su férvida militancia ideológica en la izquierda liberal norteamericana.

A raíz de aquella disposición legal se abrió la veda, y 27 Estados de la Unión emprendieron una carrera de esterilizaciones masivas practicadas en un principio sobre residentes en establecimientos mentales, y aplicadas inmediatamente después a pobres y marginados sociales.

Las leyes y tesis eugenésicas estadounidenses sirvieron luego de base a la normativa racial del Tercer Reich, cuyas autoridades rindieron homenaje público al doctor Harry Laughlin, cerebro del programa eugenésico norteamericano, reconociéndole como a su gran inspirador. Por otro lado, durante la década de los treinta fueron numerosas las voces que, desde las más altas instancias científicas, académicas y políticas estadounidenses, elogiaron las medidas eugenésicas adoptadas por el régimen hitleriano, llegando incluso a lamentar el hecho de que aquél hubiera tomado la delantera en tan encomiable labor de profilaxis social.

Significar por último que después de la 2ª Guerra Mundial las prácticas eugenésicas continuaron a buen ritmo en los Estados Unidos, donde todavía hoy gozan del estatuto de constitucionalidad.

http://www.arbil.org/(58)loza.htm

chinatown9
20/02/2007, 04:59
Siempre desconfié del "modo" norteamericano (y en última instancia también británico) no porque tuviera defectos (sería ingenuo pretender que fuera perfecto ya que errar es de humanos) sino porque este "modo" me parece profundamente hipócrita. Lo que condenan furiosamente en otros, encuentran muy justificable aplicarlo ellos mismos cuando y cómo les conviene. Esto, sin lugar a dudas, sucede con el racismo, el darwinismo social y todas las demás conductas selectivas características de estas sociedades. Si a mal no viene, no hay que buscar este "modo" en el ser anglosajón, sino en la idiosincracia calvinista y en todo su espectro de iglesias y sectas que durante siglos ha impregnado la mentalidad británica y sobre todo norteamericana.

etrusk
08/04/2007, 20:05
Lo que dices son típicas bobadas izquierdosas ;-) que delatan tu profundo Fe y tu profunda Ignorancia. Vamos a ver los actos realmente espectaculares (en plan eugenico-social):

1. Los socialistas Khmeros rojos de Pol Pot aplicaban los métodos mucho mas efectivos para crear un Hombre Nuevo: eliminando los 30% de la poblacion (= 2 MILLONES de personas supuestamente corruptos).

2. Lo mismo han hecho los comunistas vietnamitas al ocupar el Vietnam del Sur (en una escala algo menos espectacular y claro esta que no fue suficiente: mirate al Vietnam, ahora es otra vez capitalista, como si en realidad han ganado los americanos ;) ).

3. Los comunistas rusos para limpiar la sociedad podrida de las Republicas Balticas (ocupadas en 1939) simplemente has fusilado a las 120000 prostitutas, capitalistas, y parlamentarios burgueses. (Su propio pueblo ya lo han limpiado durante la guerra civil (7 MILLONES de muertos) y durante la colectivización (30 MILLONES de muertos).

4. El comunista Mao Tse Dung después de 20 años de la revolución no se quedo satisfecho del Hombre Nuevo que ha creado en China y ... organizo una limpieza ideológica eliminando a mas de 100 MILLONES de personas no suficientemente Socialistas. Y otra vez no fue suficiente: ahora la China es capitalista otra vez ! ).

Esto si que son metodos de la ingeneria genetica a gran escala !

agente t
16/05/2007, 20:15
Y siguiendo en el campo socialista, los nacionalsocialistas alemanes, que eran paganos, también se mostraron entusiastas de la eugenesia y del darwinismo sociales: ahí está la historia del Holocausto y demás persecuciones a grupos étinicos, nacionales, sociales, y políticos para demostralo.

Javier79
28/12/2008, 05:54
Creo que lo que se dice de los anglosajones tiene mucho de cierto. Y creo que la razon fundamental tiene que ver con el ambito espiritual y religioso. Ellos (los norteamericanos especialmente) quieren hacernos creer al resto del mundo que somos unos sucios, inmorales, perdidos, incapaces y que "necesitamos" de su ayuda intelectual y espiritual para salir adelante. Con sus iglesias protestantes que solo quieren recaudar diezmo$ para sus arcas, quieren dominar las cabezas de las personas. Con sus guerras de bandera falsa e inventadas como en Vietnam, Iraq, Afganistan, las Torres Gemelas y luego tal vez Iran.
Antes eran los britanicos, luego tomaron la posta los alemanes, ahora son los norteamericanos los que ya no pueden mantenerse ocultos tras sus mascaras y se muestran tales como son.
No soy catolico asi que no soy un latinoamericano religioso tradicional que solo quiero acusar a los protestantes. Pero la pura realidad de tantos hechos demuestran que los anglosajones, primero quisieron eliminar a los que no son de su "raza" y luego ahora quieren en vista de que es casi imposible hacer eso, controlar y dominar al "resto". No confio ni en los yankees, ni en sus iglesias protestantes (si bien soy cristiano, pero no de SUS iglesias), ni en los britanicos, ni en los alemanes, ni en nadie en general, pero mas en ellos por los antecedentes que registra la historia con relacion a sus atrocidades realizadas en el pasado y en el presente.
Y que no me vengan a decir que son los que inventan el progreso para el mundo, que con sus industrias lo unico realmente efectivo que lograron es disminuir la vida util de nuestro planeta. Asi que yankees, por favor sean mas humildes y "conviertanse" primero ustedes y luego prediquenle a medio mundo.

yago
01/01/2009, 20:34
Creo que lo que se dice de los anglosajones tiene mucho de cierto. Y creo que la razon fundamental tiene que ver con el ambito espiritual y religioso. Ellos (los norteamericanos especialmente) quieren hacernos creer al resto del mundo que somos unos sucios, inmorales, perdidos, incapaces y que "necesitamos" de su ayuda intelectual y espiritual para salir adelante. Con sus iglesias protestantes que solo quieren recaudar diezmo$ para sus arcas, quieren dominar las cabezas de las personas. Con sus guerras de bandera falsa e inventadas como en Vietnam, Iraq, Afganistan, las Torres Gemelas y luego tal vez Iran.
Antes eran los britanicos, luego tomaron la posta los alemanes, ahora son los norteamericanos los que ya no pueden mantenerse ocultos tras sus mascaras y se muestran tales como son.
No soy catolico asi que no soy un latinoamericano religioso tradicional que solo quiero acusar a los protestantes. Pero la pura realidad de tantos hechos demuestran que los anglosajones, primero quisieron eliminar a los que no son de su "raza" y luego ahora quieren en vista de que es casi imposible hacer eso, controlar y dominar al "resto". No confio ni en los yankees, ni en sus iglesias protestantes (si bien soy cristiano, pero no de SUS iglesias), ni en los britanicos, ni en los alemanes, ni en nadie en general, pero mas en ellos por los antecedentes que registra la historia con relacion a sus atrocidades realizadas en el pasado y en el presente.
Y que no me vengan a decir que son los que inventan el progreso para el mundo, que con sus industrias lo unico realmente efectivo que lograron es disminuir la vida util de nuestro planeta. Asi que yankees, por favor sean mas humildes y "conviertanse" primero ustedes y luego prediquenle a medio mundo.
tienes razón, en desconfiar del sistema yankee, y descendiente directo de los ingleses, se creen el omblido del mundo y olvidan el resto del mundo, el resto del mundo, puede ser Grecia y los pueblos que han adquirido su cultura.
ejemplo..un americano de clase media, no sabe ni donde está España, se piensa que por el habla está al lado de méjico o Perú. no es broma..ha pasado
mas de una vez.. entonces ..que podemos esperar de un pueblo con ese nivel cultural, que nos puede aportar al resto???..nada de nada.. solo lo que hacen exportar guerras, crear incertidumbres económicas, y hacernos pasar por el haro, garcias a su poder,,que ya va decreciendo, a favor de otros poderes oblícuos. de color amarillo.en fin que no son tan buenos, como se dice en sus películas, y si no que pregunten, a donde están los indios americabnos, encerrados en reservas miserables sin futuro de ninguna clase.
un saludo cordial

Sam7777
09/01/2009, 21:08
Estas tres lacras de la civilización son los fallos de la naturaleza humana supuestamente creada a imagen y semejanza de Dios. Tanto en la derecha como en la izquierda hay personas que no creen en el cruce cultural y que prefieren cultivar los valores culturales de su propio jardin.
La civilización de los chinos ha sido la más caracteristica en demostrar que una sociedad cerrada puede cosechar frutos a largo plazo, pero la fiebre por conocer el mundo que una vez invadió a los vikingos de Leif Erickson, Julio César, Gengish Kan, Alejandro Magno, Marco Polo y Eisenhower, también se presenta en todos lados.
Se trata de la otra cara de la medalla.
Una vez que una civilización llega a la cima se dá cuenta que el mundo es fácil de explorar y que cada cultura y civilización-incluso las perdidas, estudiadas por los antropólogos-, tienen sus maravillosos dones y secretos bien escondidos.
En el caso de los alemanes la facilidad con la que despachan la filosofía.
En el caso de los anglosajones con su época dorada de inventos, y de maravilloso cénit del capitalismo, historia recopilada por Isacc Asimov.
En el caso de los chinos con su misteriosa farmacopéa y cultura culinaria.
Todo país, cada una de las diferentes civilizaciones de este hermoso planeta azul-incluídos los MASAI-, tienen ALGO que ofrecer al mundo.
¡Por favor antes de mirar la paja en el ojo ajeno observemos la viga que llevamos en el nuestro!

agente t
07/03/2009, 17:26
La pluralidad cultural constituye hoy por hoy la realidad de casi todos los países de Europa. El dato de hecho nos remite a la necesidad de una gestión del mismo. Y es que, aunque se suela confundir, multiculturalismo no es lo mismo que pluralidad cultural.


La pluralidad cultural es la realidad que se necesita gestionar. El multiculturalismo es un modo, una política de gestión de la pluralidad de las culturas. ¿Es el único y es válido? No. Hay otras maneras de encauzarlo, si bien también deberíamos examinar su validez. Así están, por ejemplo, la política de la asimilación donde el extranjero debe uniformarse a la cultura de la nación que lo aloja renunciando, de algún modo, a la anterior. A cambio recibe todos los derechos civiles.

[
I]La asimilación limitada [/I]trata de favorecer una asimilación lenta; se tolera el que se conserven aspectos de la cultura anterior. El «Meeting post» afirma la asimilación y unidad progresiva de todos. Es decir, no es necesario obligar a los ciudadanos que llegan adopten apenas hacerlo el todo de la cultura que les recibe. El multiculturalismo, por último, privilegia el derecho de ser irreductiblemente diversos haciendo de un construido «derecho» a la diversidad un absoluto.

Siendo así, ¿qué problema plantea el multiculturalismo? Primeramente es una utopía. Una sociedad implica unidad, una cohesión que camina junta al mismo destino. El multiculturalismo promueve la división, infravalora la unidad y lleva a la creación de grupos-clanes cerrados. Empero, el error más grave se evidencia en el relativismo sobre el que se cimienta y a partir del cual sigue construyendo.

¿Y es que no todas las culturas son iguales? Más que a la igualdad, el relativismo nos remite a una valoración de la verdad que hay o no en ellas. Es innegable reconocer los valores universales que muchas de ellas poseen. Sin embargo, no queda dicho que todas las manifestaciones propias sean dignas de respeto y mucho menos que debamos promoverlas y tolerarlas. ¿Quién estaría dispuesto a que se coman a su madre sólo porque en la cultura de los caníbales eso está bien visto? ¿Quién permitiría que apedrearan a su hija porque tuvo una relación fuera del matrimonio sólo porque esa es una manifestación de la cultura islámica? ¿Haría estallar a su esposa sólo porque en la cultura «X» inmolarse es una muestra de fe? ¿Está bien que maten a las niñas sólo porque en tal cultura prepondera el patriarcado o se pueden tener sólo cierto número de hijos? Las culturas no son iguales. Unas son más perfectas y otras son perfeccionables; unas son ricas y otras pueden enriquecerse. No es imponer el proponer la verdad a quienes aún no la conocen en plenitud. Al contrario, es un rasgo de solidaridad e interés por el hombre.

http://www.conoze.com/doc.php?doc=8109

agente t
03/09/2009, 18:55
Lo que dices son típicas bobadas izquierdosas ;-) que delatan tu profundo Fe y tu profunda Ignorancia. Vamos a ver los actos realmente espectaculares (en plan eugenico-social):

1. Los socialistas Khmeros rojos de Pol Pot aplicaban los métodos mucho mas efectivos para crear un Hombre Nuevo: eliminando los 30% de la poblacion (= 2 MILLONES de personas supuestamente corruptos).

2. Lo mismo han hecho los comunistas vietnamitas al ocupar el Vietnam del Sur (en una escala algo menos espectacular y claro esta que no fue suficiente: mirate al Vietnam, ahora es otra vez capitalista, como si en realidad han ganado los americanos ;) ).

3. Los comunistas rusos para limpiar la sociedad podrida de las Republicas Balticas (ocupadas en 1939) simplemente has fusilado a las 120000 prostitutas, capitalistas, y parlamentarios burgueses. (Su propio pueblo ya lo han limpiado durante la guerra civil (7 MILLONES de muertos) y durante la colectivización (30 MILLONES de muertos).

4. El comunista Mao Tse Dung después de 20 años de la revolución no se quedo satisfecho del Hombre Nuevo que ha creado en China y ... organizo una limpieza ideológica eliminando a mas de 100 MILLONES de personas no suficientemente Socialistas. Y otra vez no fue suficiente: ahora la China es capitalista otra vez ! ).

Esto si que son metodos de la ingeneria genetica a gran escala !

También de ingeniería social

agente t
04/07/2010, 16:59
Compré en la feria del libro usado el Estudio del hombre de Ralph Linton, mucho más que un clásico de la antropología.

Es la edición de Fondo de Cultura Económica de 1961, la misma que leí en mi adolescencia tardía, y que recuerdo haber comprado al señor Poblet, librero madrileño de pro, en la Librería Clásica y Moderna de Buenos Aires, que mantiene las puertas abiertas, ahora como café-librería, a cargo de su hija Natu. Lo cuento así porque es evidente que uno no recuerda dónde ha comprado todo lo que ha comprado, a menos que se trate de algo especialmente importante, como es el caso de esta obra, que en su día fue una revelación. Hoy ha sido superada en algunos aspectos, esencialmente informativos, y algunas de las palabras en él empleadas han sido archivadas por la corrección política –raza, por ejemplo–. Pero, tratándose de un texto de 1936, revisado en 1941, mantiene una limpieza moral de la que carecen la mayoría de los libros de ciencias del hombre editados posteriormente.

Se me objetará que el término raza fue archivado como consecuencia de los hechos del nazismo: la antropología tampoco puede ser la misma después de Auschwitz. Pero resulta que Linton, que terminó su obra antes de la Shoá, que llevaba años trabajando en ella cuando Hitler tomó el poder, poco tiene que ver con los modos en que la ciencia de su época trataba la cuestión. En 1936, hablaba de raza sin caer en ningún momento en nada que se pareciera a la comparación superior-inferior ni mencionar siquiera el eugenismo, absolutamente de moda en ese tiempo.

Hace un tiempo, cuando Áltera publicó el libro de Víctor Farías sobre Salvador Allende, sus discursos como ministro de Sanidad del gobierno del Frente Popular de Aguirre Cerda en Chile y su tesis doctoral, en los que hablaba de la mejora racial de la población chilena mediante el control de la inmigración, evitando judíos y otras especies, se olvidó que Allende no hacía más que expresar lo que era puro Zeitgeist, lo que estaba en el espíritu general de su época.

La eugenesia tiene una historia tan espantosa y tan vergonzosa, dice Michael Crichton en un apéndice a Estado de miedo, que en la actualidad rara vez se menciona. Explica Crichton:

La eugenesia postulaba una crisis de la dotación genética que conducía al deterioro de la especie humana. Los mejores seres humanos no se reproducían a la misma velocidad que los inferiores: los extranjeros, los inmigrantes, los judíos, los incapacitados y los "débiles mentales" (…) "peligrosas plagas humanas" que representaban "la creciente marea de imbéciles" y que contaminaban lo mejor de la especie humana".

"Los eugenistas y los inmigracionistas aunaron fuerzas", sigue explicando Crichton, "para poner remedio a esta situación".

El proyecto consistía en identificar a los individuos que eran débiles mentales –existía acuerdo en que los judíos eran en su mayoría débiles mentales, pero también muchos extranjeros, así como los negros– e impedir su reproducción mediante el aislamiento en instituciones o la esterilización.

Los suecos siguieron esterilizando, en plan secreto de Estado, hasta hace casi nada. Fueron eugenistas Theodore Roosevelt, Woodrow Wilson, Winston Chuchill, Oliver Wendell Holmes, Alexander Graham Bell, Leland Stanford, fundador de la universidad homónima, y notables de la izquierda como H. G. Wells y George Bernard Shaw. Margaret Sanger, precursora del feminismo moderno, sostuvo que acoger a los "inútiles" a costa de "los buenos" era una "crueldad extrema", y que la posteridad no podría padecer mayor maldición que un legado de "una creciente población de imbéciles": por eso había que ocuparse del "peso muerto de desechos humanos". También nuestro doctor Gregorio Marañón era eugenista.

Visto semejante panorama, debido al éxito de una seudociencia, no sorprende que se prestara poca atención a dicho aspecto del nacionalsocialismo, que no hacía más que poner el acento en lo que ya era política de Estado en muchos países, empezando por los Estados Unidos. Algún día se aclarará cuánto tuvo esto que ver con la decisión de Roosevelt de negar el pan y la sal a los pasajeros del Saint Louis.

Pues bien: Linton se mantuvo indemne, al margen de todo ese horror. Primero, porque era un hombre modesto: "La antropología", escribe, "al igual que las demás ciencias jóvenes, no está muy segura de sus objetivos ni de la forma en que deben manejarse sus materiales. Esto ha dado por resultado el desarrollo de un número de escuelas distintas, todas las cuales han aportado valiosas contribuciones al desarrollo de la ciencia pero también han lanzado juicios algo extravagantes". Segundo, porque había sacado una conclusión correcta de sus estudios: "Si la antropología ha conseguido probar algo, ello es que los pueblos y las razas son fundamentalmente muy semejantes unos a otros". En esos términos, no sólo se puede sino que se debe hablar de razas, si es que uno quiere ser mínimamente leal a la realidad. Es evidente que Linton nadaba contra corriente.

Pasaron cinco años entre la edición de 1936 y la de 1942 (texto de 1941), y ello únicamente por la minuciosidad de la labor de Linton, quien anota: "Esta obra, escrita en 1936, ha tenido que ser revisada en detalle para preparar la presente versión española. A la luz de los conocimientos de 1941, la evolución de la especie humana puede resumirse en la siguiente forma…", y desde allí continúa.

Linton sólo vivió sesenta años. Falleció en 1953. No actualizó el libro para la edición de 1944, probablemente debido a los trastornos de la guerra y a la preparación de su traslado de Columbia a Yale. Todas las demás fueron póstumas. La dedicatoria de la obra es francamente sugerente. "A la próxima civilización".

Si he traído a colación la historia de mi relación con el Estudio del hombre y la edad en que lo leí por primera vez, los dieciocho años, es porque estoy convencido de que hizo de mí una persona mejor. Y, sobre todo, una persona capaz de procurarse un pensamiento independiente por encima de las modas y de las ignorancias de la etapa histórica que le ha tocado vivir.



RALPH LINTON: ESTUDIO DEL HOMBRE. Fondo de Cultura Económica (México DF), 1961, 486 páginas.

vazquezrial@gmail.com
www.vazquezrial.com

agente t
13/11/2011, 19:17
El Consejo Pontificio Justicia y Paz, ha emitido un documento firmado por su presidente, el cardenal Peter K. A. Turkson, en el cual censura la libertad de mercado, o liberalismo económico, que esté "libre de reglas y de controles". Lo que no es lo mismo que criticar el liberalismo económico "a secas". Y es que tanto por liberalismo como por liberalismo económico se debe entender hoy, teniendo en cuenta su recorrido histórico (en el que habría que incluir las referencias al mismo que hace el propio Magisterio de la Iglesia), no un concepto unívoco, sino uno que encierra diferentes acepciones. Decía Benedicto XVI en el prefacio al libro del filósofo agnóstico y liberal Marcello Pera, "Por qué debemos considerarnos cristianos. Un alegato liberal":

El énfasis en la idea de la libertad humana, que caracteriza al pensamiento liberal, presupone la idea del hombre como imagen cristiana de Dios, cuya consecuencia es precisamente la libertad del hombre [...] Al tema de la relación del liberalismo con el cristianismo pertenecen también las reflexiones acerca de la crisis ética. En efecto, Pera muestra cómo la ética liberal está íntimamente emparentada con la doctrina cristiana del bien y cómo ambas pueden y deben vincularse entre sí en la lucha por el hombre.

Estas palabras sintetizan la cuestión clave del liberalismo como doctrina en esencia filosófica, que tiene su raíz en la libertad humana, y que no es otra que: "¿Qué entendemos por libertad?". Si por libertad entendemos un mero hacer en cada momento lo que nos venga en gana sin ningún freno, es decir, sin hacer un uso moralmente responsable de nuestro libre albedrío, que es consustancial a nuestra naturaleza, evidentemente, las acciones derivadas de esa concepción de libertad no pueden ser más contrarias al Magisterio de la Iglesia. Por el contrario, la Iglesia ha ensalzado siempre el respeto a la auténtica libertad en todo ámbito de proyección humana (también en el económico, pues la libertad no es un concepto divisible como presupuesto del actuar humano), y que no es otra que la que incluye intrínsecamente la responsabilidad, tanto en su dimensión personal como social, o lo que es lo mismo, aquella libertad que tiene como fin último el bien común. De ahí que en el citado documento emitido este pasado lunes por el Vaticano a través de uno de sus organismos, se cite en numerosas ocasiones como principio permanente de la Doctrina Social de la Iglesia, el principio del bien común. Pero, junto a este principio, el documento alude también al principio de solidaridad y al de subsidiariedad, como dos principios que deben estar correlacionados, como así establece Benedicto XVI en su última encíclica, Caritas in veritate, en el nº 58:

el principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad, y viceversa, porque así como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, también es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado.

Efectivamente, una economía libre "sin reglas y controles", o lo que es lo mismo, sin una regulación jurídica que le sirva de marco de referencia con la que se pueda garantizar el ejercicio moral y responsable de las actividades económicas, acaba convirtiéndose en anarquía, y consiguientemente, en fuertes desequilibrios económicos y sociales que hacen peligrar el "desarrollo humano de todos los hombres y de todo el hombre" (se entiende su desarrollo integral: que abarque tanto su dimensión material como espiritual); y a la postre, también hacen peligrar la paz. Y sobre esto último insistía especialmente Pablo VI en su encíclica Populorum progressio. De este mal procedente de un liberalismo exacerbadamente individualista y carente de sensibilidad hacia los demás, se hacía ya eco la encíclica Rerum Novarum de León XIII, primera encíclica social, así como también la encíclica Quadragesimo Anno de Pío XI. En esta última con la advertencia de que a una "dictadura económica" de los más fuertes y poderosos respecto a los más débiles y desfavorecidos conducía finalmente la aplicación de un liberalismo individualista en extremo (nº 105 y ss.), y que también sucesivos Papas hasta el actual, han denunciado en numerosas ocasiones. En concreto, Juan Pablo II en la encíclica Centesimus annus, nº 42, hacía una clara diferenciación entre un liberalismo económico ("economía libre o de mercado") rotundamente rechazable para el bien del hombre, y el que resulta incluso deseable para lograr el desarrollo, por su urgente necesidad, en los países del Tercer Mundo:

Si por "capitalismo" se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta ciertamente es positiva, aunque quizá sería más apropiado hablar de "economía de empresa", "economía de mercado", o simplemente de "economía libre". Pero si por "capitalismo" se entiende un sistema en el cual la libertad, en el ámbito económico, no está encuadrada en un sólido contexto jurídico que la ponga al servicio de la libertad humana integral y la considere como una particular dimensión de la misma, cuyo centro es ético y religioso, entonces la respuesta es absolutamente negativa.

En definitiva, creo que con la afirmación sin más: "el Vaticano condena el liberalismo económico", no se estaría haciendo honor a la verdad...

Por Marta Pérez-Cameselle García, doctora en Economía. En LD

DreamerS
26/03/2012, 07:01
Por conceptos y tipología esta imagen está muy vinculada a Montañez y a Ocampo, es verdad que esta Imagen guarda un gran parecido físico con el Cristo del Calvario sobre todo la cara.
haber si de perfil es pasión ¿de quien va a ser si no?

agente t
18/07/2013, 16:58
George Zimmerman, el hombre acusado de ser blanco y asesinar a sangre fría a un chico negro ("niño", escriben algunos periodistas; debía ser el único niño de 17 años del planeta), llamó aquella noche a la policía antes de la confrontación en la que acabó matando a Trayvon Martin. La cadena de televisión NBC emitió la grabación de un fragmento de esa llamada:

Este tipo parece estar tramando algo... parece negro.

Leyendo esto sin duda se habrá quedado usted con la misma idea que yo: Zimmerman era un hijo de perra racista y eso seguramente tenga mucho que ver con la muerte de Martin. El problema es que la NBC editó esa llamada antes de emitirla. La conversación en realidad fue así:

Zimmerman: Este tipo parece estar tramando algo... o quizá esté drogado o algo. Está lloviendo y se dedica a dar vueltas, mirando.

Policía: Ok, y este tipo ¿es negro, blanco o hispano?

Zimmerman: Parece negro.

¿Verdad que la cosa cambia un poco? Ahora que un jurado compuesto por seis mujeres le ha exculpado, su abogado reactivará una demanda contra NBC, paralizada hasta la resolución del juicio. Pero aunque sea el ejemplo más escandaloso con diferencia, la manipulación de la NBC no es más que la punta del iceberg: CNN también intentó alterar la grabación para poner en los labios de Zimmerman un insulto racista y ABC afirmó que el vigilante voluntario no había sido herido esa noche. Era un caso que no iba siquiera a llegar a juicio y al final ha llegado a los medios de todo el mundo, pero visto sólo a través de los ojos de unos cruzados para quienes la causa obliga a mentir.

La historia que nos ha vendido la propaganda es que el blanco Zimmerman asesinó al negro Martin porque era negro. Por eso sospechó que pudiera ser un ladrón, por eso fue tras él con una pistola y por eso le disparó pese a que Martin iba desarmado. No sólo fue un asesinato, sino eso que en Estados Unidos se llama "crimen de odio"; un serio agravante.

La principal pieza de esta cruzada, obligatoria para transformar la muerte de Martin en una cause célèbre, era convertir a Zimmerman en blanco. Porque si quien mata a un negro no es un blanco, no hay manera de sacarle partido como crimen racista. Tan importante es para la historia oficial que algunos periodistas lo siguen repitiendo pese a saber que es mentira y muchos medios lo han calificado de "hispano blanco", una novedosa categoría étnica a la que parece que sólo pertenece él. Porque Zimmerman es hijo de un judío y una peruana. Es decir, tan hispano como negro es Barack Obama, hijo de un africano y una norteamericana blanca de familia bien. Además, es demócrata, votó a Obama y hasta hizo campaña contra el Departamento de Policía de su localidad por no detener al hijo blanco de uno de sus oficiales después de que éste pegara a un vagabundo negro.

De Zimmerman se pueden decir muchas cosas, pero difícilmente que fuera racista. Aún así, es probable que en aquella noche maldita tuviera en cuenta que Martin era negro. Es triste, pero los jóvenes negros cometen una parte desproporcionada de los delitos en Estados Unidos, hasta el punto de que el propio Jesse Jackson confesó con tristeza que se sentía aliviado si la gente con la que se cruzaba de noche por la calle era blanca.

Los sucesos de aquella noche fueron una tragedia en la que Zimmerman, y en menor medida Martin, tomaron varias decisiones equivocadas impulsadas, entre otras cosas, por el miedo. Zimmerman vigilaba, vio algo raro en el comportamiento de Martin y llamó a la Policía. El temor a que mientras llegaba la caballería escapara un sospechoso de los robos que había sufrido el vecindario –como le había sucedido ya tres semanas antes–, y seguramente las ganas de ejercer como el policía que nunca logró ser, le llevaron a salir del coche y seguirlo para asegurarse de que no escapaba. La Policía le dijo al teléfono que "no necesitaban que lo hiciera"; Zimmerman dice que obedeció y empezó a regresar al coche, pero no hay otras pruebas o testimonios que lo confirmen.

Trayvon Martin era un joven problemático. Expulsado en numerosas ocasiones del instituto, los datos de su móvil que la Fiscalía ocultó a la defensa hasta la víspera del juicio prueban que era, cuando menos, aspirante a pandillero, que coqueteaba con las drogas y que, en general, distaba mucho de la imagen de niño inocente que Obama, los medios y la Fiscalía han vendido. Pero aquella noche no estaba haciendo nada malo. Caminaba bajo la lluvia sin entrar en el piso de la novia de su padre porque estaba hablando por el móvil. No dormía allí a menudo, de ahí que Zimmerman no lo conociera. Martin notó la vigilancia y sospechó que Zimmerman era un pervertido. Se enfrentó entonces a su perseguidor, quien no se identificó como vigilante voluntario. Le pegó y cuando ya estaba en el suelo siguió atizándole; era más alto y pesaba más que su adversario, y parece que más habilidoso en la lucha cuerpo a cuerpo. Zimmerman, temiendo que iba a quedar inconsciente y no podría defender su vida, le disparó una sola vez a quemarropa, matándolo. El vigilante ha dicho más cosas, como que Martin notó que llevaba pistola, se la intentó robar y amenazó con matarle con ella, pero al contrario que el resto de su versión, no hay nada que lo corrobore.

Para quien sepa inglés y sea aficionado a las películas americanas de juicos, el espectáculo ofrecido en Florida ha sido bastante asombroso: todos los testigos de la Fiscalía corroboraron en mayor o menor medida la versión del acusado. El que fuera abogado de O.J. Simpson, el profesor de Harvard Alan Dershowitz, ha indicado no sólo que el veredicto es correcto, sino que la conducta de la fiscal especial encargada del caso ha bordeado el delito. Zimmerman hizo muchas cosas mal esa noche y es el principal responsable de la muerte de Martin, pero no cometió un asesinato a sangre fría.

¿Y por qué ese intento, bastante exitoso, de engañar a la opinión pública? Por parte de Barack Obama, parece claro: por mucho que se haya vendido como el gran reunificador que curará las heridas raciales, el presidente de Estados Unidos no ha hecho otra cosa que echar sal en ellas desde que llegó al poder. Por eso dijo que "si tuviera un hijo, se parecería a Trayvon", pero no ha abierto la boca para presionar a la justicia en ningún caso en el que los sospechosos fueran negros. Obama es así, y además así moviliza al electorado negro. ¿Para qué cambiar?

Los medios, por su parte, viven en sus mundos de Yupi y siguen emperrados en que Estados Unidos es un país activamente racista contra los negros que no ha cambiado un ápice desde los años 60. Pero esa narrativa ya no se la creen ni los propios negros, que a estas alturas ya creen más racistas a los suyos que a los blancos. ¿Cómo no va a ser así, cuando sus propios líderes –empezando por Obama– escogen bando basándose en las razas de los implicados, y no en los hechos? Porque al margen de la desinformación, no hay duda de que muchos han dado por supuesto que Zimmerman era culpable porque Martin era negro y él no. Y eso tiene un nombre: racismo.

Daniel Rodríguez Herrera, en LD

agente t
01/08/2013, 16:11
Yo soy George Zimmerman porque vigilo mi barrio y mi calle, y porque llamo a la Policía cuando veo algo extraño. Yo soy George Zimmerman porque decido actuar si pienso que cuando los agentes lleguen será ya demasiado tarde. Soy Zimmerman, sí, porque si un joven me ataca, sea blanco, negro, latino o asiático, trataré de defenderme, y si me empieza a golpear la cabeza contra el suelo y puedo dispararle, le dispararé, porque amo mi vida y creo en la defensa legítima. También como Zimmerman, luego seré el primero en pedir auxilio a gritos, porque mi intención no es matar sino salvarme, y no deseo la muerte de nadie como tampoco deseo la mía.

Yo, como Zimmerman, no soy racista, ni lo son mis motivos. Tengo mi vida, mi mujer y mi hija, y mis amigos. Los racistas son los que intentan culpabilizar a los «blancos» en nombre de Zimmerman, que por cierto es latino. Los racistas son los que convierten a cualquier blanco en culpable y a cualquier negro en víctima. Yo soy George Zimmerman, cuyo incidente dio por cerrado la Policía que investigó el caso. Yo soy George Zimmerman, que fue llevado a juicio por motivos racistas, y a quien «acusaron» de «blanco» cuando en realidad es latino, con el único y perverso objetivo de poder continuar presentando a cualquier negro como una víctima. Yo soy George Zimmerman, absuelto por la Justicia y linchado por la turba totalitaria de la corrección política. Yo soy George Zimmerman y la vergüenza de que Barack Obama, líder del mundo libre, se haya sumado al linchamiento de un ciudadano absuelto de cualquier culpa. Ser el presidente de los Estados Unidos no es hacer gorgoritos en el coro de una misa góspel los domingos.

Soy George Zimmerman y los donantes anónimos que al cabo de pocos días de ser detenido le hicieron llegar un total de 300.000 dólares para que se pagara el mejor abogado y pudiera quedar libre. Soy George Zimmerman y no me da vergüenza decir que volvería a defenderme, a mí y a los míos. Nunca he sido muy valiente, no tengo madera de héroe ni demasiada puntería. Pero si me quedo sentado a la espera de que me acribillen igualmente acabarán conmigo. Puestos a morir, que sea haciendo algo que tenga algún sentido.

Salvador Sostres, en El Mundo