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Ver la Versión Completa : ¿Crisis?



Sostiene
20/07/2008, 23:20
genial la viñeta

agente t
21/07/2009, 15:37
genial la viñeta

Cada vez más cierto.

Citizen
28/11/2009, 00:22
Entiendo "crisis", como una serie de acciones drásticas, que pretenden solucionar una deriva indeseable.

Por ejemplo, si alguien sufre una infección de bacterias, una crisis febril será lo que normalmente le curarán. Si sufres un fuerte contagio, y tu cuerpo no reacciona, o se te cronifica o te vas al otro barrio.

Aquí, la clase política está logrando silenciar la "alarma social", mientras la situación empeora, hasta que colapse. Entonces, sacarán las tiejeras y el mazo, y eso sí que será una crisis.:(

agente t
06/12/2009, 20:23
Entiendo "crisis", como una serie de acciones drásticas, que pretenden solucionar una deriva indeseable.

Por ejemplo, si alguien sufre una infección de bacterias, una crisis febril será lo que normalmente le curarán. Si sufres un fuerte contagio, y tu cuerpo no reacciona, o se te cronifica o te vas al otro barrio.

Aquí, la clase política está logrando silenciar la "alarma social", mientras la situación empeora, hasta que colapse. Entonces, sacarán las tiejeras y el mazo, y eso sí que será una crisis.:(

Veamos lo que dice al respecto Salvador Giner, intelectual muy principal del nacionalsocialismo catalán (es el director del organismo catalán equivalente a la Real Academia):

"La fórmula socialdemócrata no es nada si no viene acompañada de coraje político. Los gobiernos que tienen la misión de defenderla deben saber que de ellos se esperan medidas que desagradarán a muchos de sus propios votantes. Así, no pocos analistas económicos a quienes nadie puede acusar de ser de derechas están exigiendo ya una revisión estructural del mercado laboral. Si hundimos a las empresas, no saldremos de esta.
Tal revisión debe ir acompañada de una verdadera ofensiva para la creación de más y mejor capital humano, paralelamente a un plan severo de reabsorción de la fuerza laboral a través de la capacitación de los desempleados, combinada eficazmente con políticas sociales que los sustenten solidariamente. Hay ejemplos en Europa suficientes para que nadie piense que se trata de una idea utópica. El coraje incluye el rechazo a apoyar industrias que polucionan y no mejoran el ambiente: no se debe promulgar una ley para la economía sostenible con una mano y, con la otra, apoyar la que no lo es.
La recesión está dejando sus huellas. La inmigración de braceros sin cualificación disminuye como si las poblaciones de origen fueran sismógrafos hipersensibles. La cautela se impone sobre el número de hijos que desea tener la ciudadanía. Las listas de quienes, atemorizados por la intemperie del mercado, prefieren entrar en el funcionariado siguen creciendo.
Hasta los economistas, que ayer hablaban irresponsablemente de una «nueva economía» pensando que la aparición de internet había transformado su naturaleza más íntima, miran ahora hacia otro lado. (Inclusos varios receptores de premios Nobel, que demostraron la insolvencia de sus modelos matemáticos para enfrentarse con las fuerzas imposibles de matematizar).

Una de las repercusiones más graves de la recesión es que los gremios y corporaciones que defienden intereses sectoriales se atrincheren aún más en sus privilegios y chantajeen a gobiernos que creen tener en sus manos. Estos deberían saber enfrentarse hasta con sus supuestos amigos. La retórica hiperbólica del interés general para luego justificar rendiciones incondicionales a sectores muy sectoriales –valga la triste redundancia– es una claudicación que los amigos de la socialdemocracia no deberían perdonar."

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=668118&idseccio_PK=1498

agente t
07/12/2009, 17:42
El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, ha advertido hoy al sector financiero de que debe evitar a toda costa las prácticas que llevaron a la crisis hace un año, porque "no habrá una segunda vez".

En una comparecencia ante el Parlamento Europeo, Trichet ha atribuido la escasez de crédito a la timidez de la demanda consecuencia de la recesión, y no a una utilización especulativa de las ayudas públicas que los bancos han recibido, "pero eso no impide", ha dicho, "que dirija un severo mensaje".

"Todo lo que hemos hecho no ha sido por amor al arte bancario y a los bancos, sino por su papel esencial" en la economía, ha recordado. Trichet ha insistido en que las entidades financieras deben concentrarse en resolver sus riesgos y prestar dinero.


Según el análisis del BCE, el crédito con plazos inferiores a cinco años se ha reducido, pero esta contracción obedece en gran medida a la caída de la demanda como consecuencia de la grave crisis económica. Por el contrario, en los préstamos a más de 5 años, sí se asiste a un crecimiento gradual.

Preguntado si tenía el banco central indicaciones de que los bancos está haciendo uso de las ayudas recibidas para volver a la especulación financiera, Trichet no ha respondido directamente, pero ha lanzado su advertencia.

"Los que puedan pensar que no ha pasado nada se equivocan: hemos evitado una gran depresión, porque fuimos suficientemente ágiles y valientes, tanto el Banco Central Europeo como los gobiernos". "No darse cuenta de ello", ha subrayado Trichet, "es un gran error".

No más dinero público

En dos ocasiones, el presidente del BCE ha argumentado que los contribuyentes no aceptarían que volviera a recurrirse al dinero público para rescatar bancos con problemas en el futuro. "Una vez y nunca más", ha afirmado con rotundidad el máximo responsable del banco central de la Eurozona.

Trichet también se ha declarado en contra, en estos momentos, de recurrir al presupuesto estatal, siquiera parcialmente, para crear reservas con las que el sector privado pueda hacer frente a hipotéticas crisis futuras.

El presidente de la autoridad monetaria europea ha defendido la oportunidad de la decisión tomada por el BCE el jueves pasado en el sentido de ir retirando paulatinamente la liquidez ilimitada y muy barata que ha prestado a los bancos para hacer frente a la crisis financiera y económica.

Evitar dependencias

Ha reconocido que "hay más riesgo en salir demasiado pronto que salir demasiado tarde", pero ha recordado que la mayoría de las medidas no convencionales fueron adoptadas en los peores momentos de la crisis y la situación actual ya no es la misma. Su eliminación será "oportuna y gradual, no demasiado pronto ni tarde".

"Hay que evitar una situación en la que los bancos dependan demasiado de esta financiación", según el responsable europeo.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=668392&idseccio_PK=1009

agente t
08/12/2009, 17:35
Qué poco dura la alegría en casa del pobre. Apenas hace dos semanas que nuestro Gobierno empezó a cantar las aleluyas de una pronta recuperación económica y ahora resulta que viene el aguafiestas del Banco Central Europeo a echar un jarro de agua bastante fría sobre los ánimos de quienes creen, o quieren creerse, que el final del túnel estaba próximo. Y no es que Jean Claude Trichet quiera fastidiar a España o tenga algo personal contra Zapatero, no. Es que Trichet, al final, encabeza una institución que tiene que velar por el conjunto de la eurozona y no por un país poco significativo dentro de la misma, que él solo se ha creado sus propios problemas y que no quiere hacer nada para resolverlos.

Trichet ha venido a recordar a España que, por muy mal que las estemos pasando aquí y por mucho peor que se puedan poner las cosas –que lo pueden hacer– el BCE está para lo que está, esto es, para manejar la política monetaria del conjunto de la unión monetaria, con independencia de que un miembro de la misma tenga problemas, algo que Zapatero jamás ha tenido en cuenta. ZP siempre se ha creído que, en el peor de los casos, la Unión Europea acudiría al rescate de España y que, por tanto, el presidente del Gobierno podía hacer y deshacer a su gusto en la economía, negándose a tomar las medidas que tiene que tomar, gastándose lo que tiene y lo que no tiene, disparando el déficit presupuestario y la deuda pública y desplegando toda una estrategia de marketing y maquillaje para ocultar la verdad de la crisis a los españoles. Todo ello para ir ganando tiempo a ver si el temporal amaina y algo o alguien desde fuera saca a la economía española del profundo agujero en el que se haya metida. Sólo la fantasía de Zapatero podría imaginar algo así y ahora Trichet empieza a despertarle de golpe de un sueño imposible.

Hace tiempo que Zapatero insistía en que el BCE debería tener en cuenta los problemas de España a la hora de establecer su política monetaria, como si España fuera vital para la zona euro, que no lo es. Sí lo son Alemania o Francia, que, conjuntamente, representan casi la mitad de la economía de la eurozona, y no una España que apenas supone un 8%. Así es que, por mucho que diga ZP, Trichet va ha hacer lo que tiene que hacer, que es subir los tipos de interés cuando toque, sobre todo porque ya hay que empezar a retirar tanta liquidez como se ha inyectado en el sistema financiero de la UE en los dos últimos años con el fin de evitar su colapso. Y, como siempre, esto a España le va a coger a contrapié, porque ni tenemos reestructurado nuestro sector financiero, ni se ha completado el ajuste del sector de la vivienda, ni se está haciendo nada por contener y reducir el disparatado déficit público en que nos ha metido ZP para financiar sus ocurrencias. ¿Qué pasará en cuanto suban los tipos de interés? Que volverá a subir la letra del piso, que se encarecerá la financiación del consumo, de la inversión privada y del desequilibrio en las cuentas del Estado, que a las entidades crediticias españolas les faltarán recursos con los que seguir comprando deuda pública y refinanciando créditos hipotecarios. Es decir, que volveremos de cabeza a la crisis, con nuevas quiebras, nuevos impagos y menos crecimiento económico.

Todo esto se veía venir de lejos y cualquier persona sensata y con unos mínimos conocimientos de economía lo podía prever. Pero ZP se ha negado a verlo porque eso implicaba tomar las medias y aprobar las reformas que se niega a aplicar y se ha embarcado en una huida hacia delante de carácter permanente, a la espera de que ocurra un milagro, y ahora apenas le queda terreno por delante que recorrer. Ya prácticamente ha llegado al borde del abismo, a las cercanías del muro contra el que se va a estrellar. Trichet se lo ha advertido al decir que no hay un euro para la zona euro y otro para España, sino una moneda única para todos. Así es que, en contra de lo que desea ZP, el BCE no va a ayudar y se las va a tener que componer él solito para arreglar el tremendo desaguisado que ha provocado. ¿Y qué va a hacer el presidente del Gobierno? Pues lo de siempre, nada de nada, con lo cual el escenario económico más probable para España en 2010 es el de una nueva recaída en la recesión, a la que le seguirá un largo periodo de estancamiento, al tiempo que el paro continuará creciendo y creciendo, mientras el Gobierno busca culpables por doquier con tal de no asumir sus responsabilidades, que en todo esto son muchas y muy importantes.

Por Emilio J. González

agente t
18/12/2009, 20:50
Un país de pandereta

La economía española ha recibido otro varapalo esta semana. La empresa de rating Moody’s nos dice que somos el primer país con mayor déficit fiscal y tasa de paro, lo que llaman exageradamente "Índice de Miseria" (vea aquí cómo hemos quedado en la foto).

Sale a escena el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, para frenar el golpe. Afirma que no hay que sobrevalorar el "Índice de Miseria". Sólo es un índice más. No le falta razón. El índice de Moody’s es una revisión sui géneris de la Ley de Okun (correlación entre los cambios en la tasa de desempleo y PIB). Es exagerado afirmar con rotundidad que una economía está en estado de "miseria" si se usa una fórmula tan simplista. Pero seamos realistas, aún así no es bueno ser los primeros de este ranking. Y además, señor Campa, hay más cosas.

El banco suizo UBS pronostica para nuestro país más desempleo y más impuestos para los años venideros. En España cierran 500 empresas al día. La tasa de desempleo juvenil se sitúa por encima del 30% y dobla la de la UE. Somos líderes en desempleo femenino y masculino. El Estado gasta el doble de lo que ingresa y las comunidades autónomas y ayuntamientos, tres veces más. Más del 80% de los autónomos parados recurren a la economía sumergida. Otra empresa de rating, Standard & Poor's (S&P), casi inevitablemente va a devaluar la solidez de la deuda española. Se vuelve a hablar de expulsar a España de la UE por su pésima trayectoria económica. Los inversores extranjeros ya no quieren saber nada de España. Desde que S&P rebajó la perspectiva de la calificación crediticia española a negativa, el diferencial entre el bono español a 10 años y el Bund alemán se ha dilatado más de 60 puntos básicos. Desde ese momento, el spread entre el futuro del Ibex y del DAX alemán, también lo ha hecho. El Ibex se está comportando peor que la bolsa alemana y europea en general.

Mientras Europa se recupera como puede, en España se está deteriorando todo. Políticamente somos Europa, pero si bajamos a la realidad, la UE termina en los Pirineos. Estamos más cerca de África que de Europa.

No sólo es culpa de los políticos, también de la asombrosa complacencia de los españoles. La prensa se hace eco de que la mujer de Montilla tiene 14 cargos y cobra más de 100.000 euros anuales. Todo el mundo indignado. Después sale en televisión el susodicho y afirma que esto demuestra que su mujer no es un "florero", es una trabajadora. Añade en otro discurso que Cataluña es la mejor nación del mundo y que no cederá a España, y por arte de magia, el presidente de la Generalitat pasa de villano a héroe para el ciudadano medio (catalán).

Cada minero cuesta a los españoles 200.000 euros al año. Otra vez, todo el mundo indignado. El ministro de Industria, Miguel Sebastián, dice que es por el bien común y todos disculpan tal robo al erario público.

En la línea actual del Gobierno, nuestros dirigentes aumentan el Estado policial. La temperatura en administraciones, bares, tiendas o cines queda regulada a no más de 21 grados en invierno y no más de 26 en verano. También prohíben fumar en lugares públicos, lo que puede llevar al sector hostelero a perder 11.000 millones de euros. No es una buena medida para un país en semi-quiebra. Sale el lobby o político de turno (de cualquier partido) afirmando que es por el bien común y todo el mundo contento. Después, este ciudadano adicto a lo políticamente correcto, a la pijo-progresía, se queja de lo mal que va el país.

Sí, los políticos son unos inútiles que sólo responden a los lobbies económicos (sector bancario, del motor, de la agricultura) y sociales (feministas, farsantes ecologistas, rentistas estatales, actores, sindicalistas, intelectuales...). Pero hagamos algo de autocrítica. Ningún político convertirá este país en un lugar de prosperidad: son el problema no la solución. Lo que convierte a España en un país de pandereta es la pasividad de sus ciudadanos que parecen más preocupados por el partido de futbol de la semana o por quién será el finalista de Gran Hermano, que por su propio bienestar económico y libertad individual. Si el ciudadano no se moviliza contra el Poder, contra la oligarquía política y su corte de burócratas para exigir más libertad para la gente y menos Gobierno, vamos a dejar a nuestros hijos un país integrado en el tercer mundo. La culpa no será exclusiva de los políticos, también será nuestra si no les ponemos freno.

Por Jorge Valín, miembro del Instituto Juan de Mariana

agente t
18/01/2010, 18:46
Trichet encarga un estudio jurídico sobre la expulsión de países del euro

Manuel Llamas-LD

El famoso Plan C que desde hace meses se viene discutiendo en el seno de Bruselas sobre el posible abandono o expulsión de países miembros de la zona euro se ha materializado en un documento oficial elaborado por el BCE. El estudio analiza desde un punto de vista jurídico la posible "secesión" de la UE y la Unión Monetaria, un asunto inconcebible hace apenas un año.

Sin embargo, los graves problemas fiscales por los que atraviesa Grecia, junto a España e Irlanda han obligado al organismo monetario que preside Jean Claude Trichet a pronunciarse de forma oficial sobre esta posibilidad. Así, el documento en cuestión, emitido en diciembre, examina los vericuetos jurídicos de la "secesión" voluntaria y "expulsión" obligada de países de la zona euro.

El estallido de la crisis financiera y las crecientes dificultades presupuestarias por las que atraviesan algunos gobiernos europeos, con el consiguiente incumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE (déficit público máximo del 3% y deuda pública del 60% del PIB), hacen que, aunque sea una posibilidad "remota", no se pueda descartar como "concebible" la expulsión o abandono de algún país de la zona euro y la UE.

En concreto, el documento del BCE señala que "los acontecimientos recientes han, quizá, aumentado el riesgo de secesión (modestamente), así como la urgencia de abordar esta cuestión como un escenario posible". El estudio concluye que el abandono de la zona euro supondría también la expulsión de la UE, ya que todos los miembros de la Unión deben ir integrándose, de forma progresiva, a la Unión Monetaria, a excepción de Gran Bretaña y Dinamarca, cuya adhesión a la UE establece explícitamente una cláusula para no adoptar el euro en sustitución de su moneda nacional.

En la actualidad, abandonar la Unión Monetaria (UEM) "sin una retirada paralela de la UE sería legalmente imposible". Pese a ello, "si bien esto puede suceder en la práctica, la expulsión de la UE o de la UEM sería tan difícil, desde el punto de vista conceptual y jurídico, que su probabilidad es cercana a cero". La clave, sin embargo, es que el BCE ya no descarta algo que hasta hace poco era, simplemente, inconcebible.

Por ello, el BCE aboga por dotar de mayor transparencia y seguridad jurídica a los preceptos relativos a la expulsión o abandono voluntario de la zona euro en los tratados comunitarios, y propone una revisión de este tipo de normas. Es preferible que se "aclare" jurídicamente el "silencio" que hasta ahora ha imperado en este tipo de cuestiones.

Trichet ha endurecido su discurso en los últimos días a raíz del descuadre presupuestario que presentan países como Grecia, España o Irlanda. El pasado viernes advirtió que ningún miembro del bloque del euro debe esperar ningún tratamiento especial y afirmó que son los gobiernos los que deben cumplir sus deberes y tomar las decisiones necesarias, en referencia a la ineludible reducción del agujero fiscal.

"Tenemos nuestras reglas, ningún gobierno debe esperar un tratamiento especial en ningún caso. Ayudar no es el problema, de hecho pertenecer a la zona euro ya supone una ayuda, el problema es hacer el trabajo y tomar las decisiones que hay que tomar", indicó.

De hecho, los ministros de Economía de los Veintisiete tratarán este martes la aplicación de posibles sanciones a Grecia por falsear sus estadísticas presupuestarias y examinarán si es creíble el nuevo plan (enviado a Bruselas por el Gobierno de Atenas) para recortar el déficit público desde el 12,7% del PIB en 2009 hasta el 2,8% en 2012.

El FMI desembarca en Atenas


La pasada semana un grupo de expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI) desembarcó en Atenas para asesorar al Gobierno griego sobre el endeudamiento del país. La visita, que se realiza a petición griega, coincide con la celebración de los 100 primeros días de Gobierno del primer ministro, Giorgos Papandreu, marcados por la más dura crisis económica en Grecia en los últimos 50 años.

Los delegados del FMI se reunieron con varios ministros, con la cúpula del banco emisor griego y con diversos sectores económicos para asesorar sobre las medidas que permitan solventar la grave situación de déficit público y de endeudamiento del país.

La misión del FMI es ayudar al Gobierno griego con "la reforma de las pensiones, la política fiscal, la administración tributaria y la gestión presupuestaria" aunque, de momento, se descarta otorgar crédito alguno a Grecia, un punto que ha sido corroborado por las autoridades griegas, informa Efe.

El miembro alemán del comité ejecutivo del BCE, Jürgen Stark, aseguró recientemente que la UE no ayudará a Grecia a salir de sus problemas fiscales. El FMI, por el contrario, anunció estar "preparado" para acudir al rescate del país si es necesario.

Estas reuniones siguen a los celebradas hace un par de semanas por funcionarios de la Comisión Europea (CE) y del Banco Central Europeo (BCE) para contribuir a la elaboración del Plan de Estabilidad y Desarrollo que Grecia presentará en Bruselas a finales de mes. "La Comisión está evaluando la cuestión (griega) con gran preocupación", según declaró el comisario europeo Olli Rehn. "El Gobierno griego es consciente de la gravedad de la situación".

La deuda del país alcanza el 113% del PIB, equivalente a 300.000 millones de euros. En diciembre, varias agencias internacionales reaccionaron ante esas cifras con una reducción de la calificación crediticia del país.

agente t
27/01/2010, 18:17
Un informe del BCE revela que el masivo rescate bancario de 2008 y el posterior endeudamiento para financiarlo ha sido la principal causa de la amenaza de ruina que se cierne ahora sobre algunos países europeos. La Comisión sitúa a España en el grupo de "alto riesgo" de insostenibilidad fiscal.

F.D. Villanueva / M. Llamas

Un informe del Banco Central Europeo titulado The Janus-headed salvation. Sovereign and bank risk premia (El rescate de dos caras. Prima de riesgos bancarios y soberanos) muestra, con gran aparato gráfico y analítico, la verdadera causa de la más que posible quiebra de países como Grecia y, quizá la propia España si sigue aumentando su deuda pública.

Las conclusiones del estudio, firmado por Jacob W. Eijsing y Wolfgang Lemke, apuntan a los Gobiernos europeos como los primeros responsables de la situación actual de endeudamiento soberano y negras perspectivas de recuperación económica.

Según los autores, cuando los Gobiernos europeos anunciaron en octubre de 2008 paquetes de rescate para sus sistemas financieros “los diferenciales de riesgo de los bancos decayeron y subió el riesgo soberanos, ya que los inversores percibieron una transferencia de riesgo crediticio del sector bancario al Estado”.

Resto aquí:http://www.libertaddigital.com/economia/las-cuentas-publicas-se-indigestan-con-los-activos-toxicos-de-la-banca-1276382625/

agente t
09/04/2010, 17:49
. Guardar más dinero que en épocas de bonanza económica es hoy necesario aunque frene el consumo

Por Josep Oliver Alonso, en El Periódico de Catalunya

El ahorro familiar se situó en el 2009 en un valor récord en la moderna historia de España, en el entorno del 19% de la renta disponible. Al mismo tiempo, su inversión, básicamente dedicada a inmuebles, continuó reduciéndose, desde más del 15% de la renta en el 2006 al 9,5% en el 2009.

Esta conducta se explica por diversas razones. En primerísimo lugar, por el aumento de la precaución que el paro y la incertidumbre sobre el futuro generan. Los individuos ahorran, en general, para acumular un patrimonio que les sirva de colchón para mantener su nivel de vida en momentos imprevisibles (paro, enfermedad) o previsibles (vejez). La propensión al ahorro, desde este punto de vista, tiene poco que ver con el comportamiento del avaro de Molière, que disfrutaba contando su capital por la noche. Para el grueso de las familias, ahorrar es prevenir. Y cuando, como ahora, la situación actual y la futura se adivinan complicadas, la respuesta es aumentar el ahorro.

Pero hay otro importante motivo para eso: la reducción de la riqueza familiar. Para un español medio, el valor de su piso o de sus colocaciones financieras es hoy menor que hace tres años. Dado que el motivo último del ahorro es la acumulación para la precaución (también aquí se podrían incluir las herencias, como una prevención intergeneracional), cuando los precios de los activos aumentan, como sucedió entre 1996 y el 2007, la riqueza se incrementa de la misma forma en que lo haría si las familias hubieran ahorrado, por lo que la necesidad de ahorro disminuye. Esto es lo que pasó en España hasta el comienzo de la crisis, de forma que las familias españolas, sintiéndose más ricas y con unas expectativas de crecimiento de la renta al alza, redujeron intensamente su ahorro. Este pasó del entorno del 15% de la renta disponible al comienzo de la expansión (en 1995) al 10% escaso del 2007.
Además, y en un contexto de bajos tipos de interés y aumento de precio de sus activos, los hogares españoles comenzaron a incrementar su inversión en activos físicos, básicamente en inmuebles. De esta forma, de unos valores que, históricamente, se habían situado en el entorno del 6%-8% de la renta familiar, se pasó al 15% citado.

La diferencia entre el ahorro y la inversión física son recursos que quedan disponibles, y que los hogares dejan a disposición del resto de la economía, habitualmente a través del sistema financiero, que es donde se deposita esta diferencia. Y con ella las familias aumentan su patrimonio financiero (depósitos, fondos de inversión, acciones, obligaciones…). Históricamente, las familias de los países más avanzados, con la excepción de las de EEUU y Gran Bretaña en la última expansión, prestan recursos al resto de la economía: aquellos 16 millones de hogares españoles, de forma agregada, solían ahorrar más de lo que invertían.

Pero nuestras familias pasaron de esa situación normal, prestando a las empresas o al Gobierno, a una posición excepcional, y en absoluto positiva, en la que se han estado endeudando para financiar su inversión, básicamente la inmobiliaria, dado que su ahorro no era suficiente.

De esta forma, y desde el 2005 al 2007, las familias españolas pasaron de prestar dinero a recibirlo (del país o, a través del sector financiero, del exterior). Esto no había sucedido nunca en la moderna historia del país. Este ha sido uno de los factores que han impulsado el volumen de deuda familiar de una manera que, en el mejor de los casos, cabría calificar de espectacular: desde los 200.000 millones de euros en el 2000 a casi un billón en el 2008. Y con ello su deuda ha estado aumentando muy por encima de su renta: desde valores del 60% (el cociente deuda/renta) en 1996 al 135% al estallar la crisis. Valores que nos sitúan entre los hogares más endeudados del mundo, acompañando el liderazgo de Gran Bretaña y EEUU en este no deseable ranking.

¿Qué problemas plantea esta situación? Y, ¿qué tiene ello que ver con el ahorro? Pues que la deuda debe continuar su proceso natural de devolución. Y por ello nuestros hogares están ahorrando más, para reducir su nivel de deuda. También porque, dada la situación del mercado laboral, temen no poder hacer frente a sus pagos futuros. Y, además, dado que ahora los aumentos de la riqueza familiar ya no proceden de la mejora de los precios de las viviendas o de la bolsa, el ahorro es la única fuente de recuperación de la riqueza perdida.

Todo lo anterior se resume en que nuestras familias van a mantener una tasa de ahorro elevada los próximos años, lo que va a redundar en un menor crecimiento del consumo. Dado el volumen acumulado de deuda, este es un comportamiento del todo necesario. Es cierto que, a mayor ahorro, menor consumo y, en el corto plazo, menor crecimiento. Pero no lo es menos que hay que recuperar niveles de deuda sostenibles en el medio y largo plazo. Y ello implica mayor ahorro. En especial, porque una parte no menor del mismo se obtuvo del exterior. Y ahora los mercados nos aprietan para su devolución. Lo que hoy sucede no es más que uno de los ajustes, imprescindibles, de los desequilibrios generados por la gran fiesta de la expansión. Esta terminó, y ahora hay que barrer la casa y reordenarla otra vez.

agente t
06/05/2010, 18:59
Ya he expresado mi admiración por esa tropa de especuladores que, al sacar su dinero de España y al intentar ajustar a la realidad el precio de nuestros activos financieros, contribuyen a trasladar al presente una pequeña parte del sufrimiento futuro que padeceremos todos los españoles si Zapatero sigue en el poder.

Sin embargo, los hay que en lugar de culpar al leonés por haber arramblado con la economía, prefieren cargar contra quienes nos recuerdan que el emperador está desnudo. Permítanme plantearles algunas cuestiones a estos individuos que ven contubernios judeo-masónicos detrás de todo fracaso zapateril.

1.¿Creen que existe algún tipo de deber moral o patriótico de mantener el precio de la deuda pública artificial y falseadamente elevado? ¿También pensaban en su momento que el precio de la vivienda o el de las acciones de Lehman Brothers debían sostenerse inflados frente a la presión bajista de los especuladores? ¿No opinan que todos estaríamos mejor ahora en caso de que las burbujas de precios terminaran lo antes posible?

2.¿Piensan que la actual situación económica de España es sostenible a dos o tres años vista? Si todo siguiera igual durante los próximos ejercicios, ¿reconocerían que nos encaminamos hacia la quiebra? ¿Opinan que algo va a cambiar (a mejor) en nuestra economía si el Gobierno no rectifica alguna de sus políticas presupuestarias o laborales? ¿O tal vez piensan que va a rectificar tras tres años de cerril inmovilismo?

3.Si admitimos que al menos las respuestas al punto 2 son cuando menos inciertas, ¿entienden que algunos o muchos dudemos de la solvencia a diez años de nuestras Administraciones? ¿Es eso un atentado a la patria o un simple ejercicio de honradez?

4.Si hacer caso a un rumor o pronóstico que defiende que España necesitará de ayuda alemana es "especular", ¿también era especulación que alguien hiciera caso al presidente del Gobierno cuando pronosticaba en 2007 que íbamos a alcanzar el pleno empleo, que mantendríamos el superávit presupuestario, que el precio de los inmuebles no descendería de manera apreciable o que la crisis subprime no afectaría a España? Si, tal como sostiene algún chalado, hay que encerrar a los que lanzan rumores que desatan la especulación, ¿deberíamos haber encerrado a Zapatero por haber estado lanzando rumores infundados –o mintiendo directamente– sobre la situación de nuestra economía a lo largo de los últimos años (y por seguir haciéndolo)?

5.Todos aquellos analistas, periodistas y pedigüeños varios que aseguran que el hundimiento del precio de nuestras acciones y de nuestra deuda no está justificado por la situación económica, ¿han ordenado a sus brokers que compren masivamente acciones y deuda española a precios que ellos mismos juzgan "una ganga"?

6.¿Por qué un presunto rumor de que España va a ser rescatada en los próximos meses hunde la bolsa española pero un rumor sobre que Alemania será rescatada por Estados Unidos no hubiese generado preocupación alguna salvo por la salud mental de quien lo lanzaba?

7.¿No piensan que los gobiernos irresponsables, demagogos, populistas y ladrones tienen fuertes incentivos a achacar los destrozos de su gestión a un enemigo exterior supuestamente muy interesado en destruir la armonía del grupo? ¿Acaso no ven un cierto parecido entre la situación actual y todo ese repertorio de ejemplos históricos de gobernantes –y empresarios– que acusan a los especuladores de estar atacando sin fundamento a un Estado –o a una empresa– que a los pocos meses termina quebrando?

8.Si se ha constituido una entente exterior obsesionada con destruir nuestra economía y con derrocar al PSOE, ¿por qué Zapatero envió en febrero a Salgado y a Campa de gira extranjera? ¿Acaso buscaban razonar con los irracionales? ¿O más bien pretendían convencer a los razonablemente pesimistas inversores extranjeros de que el Gobierno encauzaría el torcido rumbo de la economía? De hecho, ¿por qué entonces nos dieron varios meses de tregua para ir implementando un plan de ajuste de la economía? ¿Pero no querían destruirnos a cualquier precio?

9.¿Consideran que los objetivos de ese plan de ajuste prometido se están cumpliendo? ¿Acaso nuestro déficit y nuestro desempleo no continúan creciendo en medio de la parálisis más absoluta del Ejecutivo? ¿Son esos los "datos y hechos" a los que apelaba Zapatero para calmar a los inversores?
10.¿Qué se siente al ser los tontos útiles o los voluntariosos propagandistas de un Gobierno que está arruinando a los españoles y nos está conduciendo a la quiebra? ¿Odian tanto a los especuladores como se deberían odiar a sí mismos?

Por Juan Ramón Rallo, jefe de opinión de Libertad Digital, director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana, profesor de economía en la Universidad Rey Juan Carlos y autor de la bitácora Todo un Hombre de Estado. Ha escrito, junto con Carlos Rodríguez Braun, el libro Una crisis y cinco errores donde trata de analizar paso a paso las causas y las consecuencias de la crisis subprime.

agente t
17/06/2010, 17:40
Dice José Ángel Sánchez Asiain que España tiene, a la vez, una gripe y un cáncer. La gripe es la crisis; el cáncer, la falta de competitividad.

La medidas del Gobierno pretenden atajar la gripe, pero son inútiles contra la enfermedad de la economía española, que es mucho más grave y requiere de tratamientos más agresivos.

La reforma laboral que contiene el decreto ley aprobado ayer es justamente eso: «Un calmante para un cáncer» (frase del catedrático Juan Antonio Sagardoy, que de esto sabe bastante).

Una de las claves de la reforma es el llamado despido objetivo. A saber, el que utiliza el empresario por causas económicas y que implica indemnizaciones de 20 días por año trabajado.

El decreto lo deja todo a la discrecionalidad del juez, ya que establece como causas económicas que de sus resultados se «desprenda que su situación sea negativa». Los jueces se definen sobre hechos, no realizan dictámenes. Por tanto, lo que va a suceder es que, en la mayoría de los casos, la magistratura pedirá una conciliación entre las partes y, si no se produce, dictaminará que los despidos son improcedentes, con lo que la indemnización será de 45 días (otra contradicción con el espíritu de la norma, ya que debería establecerla en 33, como fija el contrato de fomento indefinido -llamémosle contrato 33- que se quiere generalizar).

Otro aspecto relevante que debía abordar la reforma era el descuelgue de los convenios de las empresas que no pueden cumplir sus condiciones. De nuevo, la indefinición (con el mismo lenguaje farragoso). El texto contempla la «inaplicación» del régimen salarial previsto en los convenios colectivos de ámbito superior cuando «las perspectivas económicas de las empresas pudieran verse dañadas como consecuencia de su aplicación». O sea, subjetividad y falta de concreción que dificultarán a las compañías menos competitivas ajustar sus costes.

El decreto contiene muchas bonificaciones para fomentar el empleo juvenil y el contrato 33. Pero nadie contrata a alguien con el fin de obtener una bonificación. Ese tipo de ayudas se convierte en un saco sin fondo que, en realidad, no ayuda a fomentar el empleo, porque éste depende de que la empresa tenga expectativas de crecer.

La limitación a los contratos temporales y por obra es una cesión a los sindicatos que no ayudará a crear empleo, sino a que se reduzca más la ocupación en un momento en el que las perspectivas son muy negativas.

Otra cesión a los sindicatos es el establecimiento obligatorio de comités de las tres centrales más representativas en las pymes que no tengan representación sindical para la resolución de sus conflictos con el empresario.

En fin, que el Gobierno ha querido contentar a todo el mundo sin dar satisfacción a nadie.

La reforma se ha hecho sin pensar en lo esencial: la falta de competitividad de la economía española. Para resumir: en la necesidad de reducir sus costes y hacerla más eficiente. Si las empresas no son rentables no pueden generar empleo, por mucha reforma que se ponga en marcha.

Este calmante vitaminado no sabemos si tranquilizará a los interlocutores sociales; lo que no hará será crear empleo estable.
Las medidas son inconcretas y no resuelven la falta de competitividad.

Casimiro García-Abadillo, hoy en El Mundo

agente t
12/12/2010, 10:48
Cigarras, que no hormigas

Tradicionalmente, por su laboriosidad y sentido social a los europeos del norte les correspondía el papel de hormigas, mientras que a quienes habitamos las zonas meridionales, despreocupados e individualistas, se nos adjudicaba el de cigarras. Pero la aparente reducción de la magnitud de los indicadores de riqueza entre unos y otros en los últimos años llevó falsamente a creer que cuando menos los españoles estábamos adquiriendo las características de aquellos diligentes insectos en detrimento de los de las cantarinas cigarras.

Estos indicios no eran sino un espejismo. Para empezar, el incalificable comportamiento de los controladores aéreos muestra que a un puñado de privilegiados funcionarios les importó un ardite la suerte de centenares de miles de compatriotas, así como los efectos de su inactividad sobre la imagen del país en el extranjero, con el consiguiente incremento del recelo hacia nuestras posibilidades de salir del atolladero. Y no vale esgrimir el reaccionario principio de los derechos adquiridos, principio cuya observancia habría mantenido la vigencia del derecho de pernada. Aunque tampoco es una muestra de seriedad deontológica la ligereza con que algunos galenos certificaron supuestos males psíquicos y físicos en personas cuya finalidad era encubrir una huelga a todas luces ilegal.

Otrosí. El largo puente que el calendario ha facilitado y que tan torticeramente ha sido aprovechado por los encargados de supervisar el tráfico aéreo. Según mis cálculos, sobre todo en las Administraciones públicas hay quienes este mes de diciembre solo trabajarán 15 días, lo que no demuestra una honda preocupación por la baja productividad que caracteriza a la economía española y que tan adversamente afecta a nuestra competitividad. ¿No podría el Gobierno instar un acuerdo de los sindicatos y la Iglesia para evitar los puentes, especialmente el de la Constitución, situando en lunes o viernes los días festivos, tengan estos un origen civil o religioso? No es precisamente una prenda de autoridad el ejemplo que hemos dado con los aeropuertos a rebosar de centenares de miles de personas dispuestas a gastarse una buena suma en a veces exóticos lugares precisamente cuando estamos a las puertas de unas largas vacaciones navideñas. Pero ¿no dicen las cifras que tenemos cerca de cuatro millones de parados y que son muchas las familias para las que llegar a final de mes es un auténtico calvario? O los datos exageran o los españoles son aún más cigarras que las que describió Samaniego, a las que «los fríos obligaron… a acogerse al abrigo de su estrecho aposento». Porque nosotros, ni en el mes de diciembre dejamos de cantar o de irnos de vacaciones, con la que está cayendo.

Tampoco deben entender nuestros vecinos del norte las razones que impulsaron a España y Portugal, dos países azotados por la tormenta económica y en peligro de zozobrar, a presentar su candidatura a la organización del Mundial de fútbol del 2018. Estamos en un momento en el que las costuras de los presupuestos públicos han reventado y los grifos de las entidades financieras apenas dejan salir unas gotas de crédito para las necesidades inversoras de nuestro aparato productivo. ¿Tiene sentido embarcarse en un proyecto que, inevitablemente, requerirá mejoras en determinados estadios e infraestructuras de transporte cuya finalidad es simplemente lúdica? Ya supongo que detrás de la iniciativa hay muchos y poderosos intereses, que son los que empujaron al presidente Zapatero a desplazarse a Zúrich para avalar la pretensión española, precisamente un día en el que la presión sobre nuestra deuda podía conducirnos al desastre. No es de extrañar que la votación nos fuera desfavorable. Los miembros de la FIFA pusieron las cosas en su sitio. No iban a encargar la organización del trascendental evento a unos países que no han dado muestra de mucha cordura en la administración de sus economías, a juzgar por sus déficits públicos y su fuerte endeudamiento exterior.

Tras varios lustros de presencia en la Unión Europea seguimos siendo una economía castiza donde no preocupa una administración racional y ordenada de los recursos. Una economía donde la confianza y la solidaridad brillan por su ausencia, como evidencian los enfrentamientos en el Congreso entre los dos grandes partidos. Pese a la gravedad del momento, no hay manera de llegar a un gran pacto entre las fuerzas sociales para adoptar unas medidas que enderecen el rumbo y corrijan los muchos errores acumulados en el pasado. Y ante los ejemplos de despilfarro que mostramos, difícilmente podemos pretender que las hormigas noreuropeas crean en nuestra voluntad de regeneración y nos aporten el oxígeno necesario para recuperar los parámetros de un metabolismo económico normal. No creo arriesgarme en exceso si afirmo que, de ser alemanes, tendríamos graves dudas sobre la capacidad española para mutar siquiera parcialmente su condición de himenópteros en la de hemípteros. Ya se sabe: genio y figura hasta la sepultura.

Antoni Serra Ramoneda, en El Periódico de Catalunya

agente t
23/03/2011, 17:51
¿Derroche? España es el país europeo con más AVE, autopistas y aeropuertos

Los expertos denuncian que "la inversión se realiza sin evaluar previamente su rentabilidad socioeconómica".

D. SORIANO-LD

Pocas cosas hay que unan más a los políticos españoles que una buena inauguración. Ante una cinta con la bandera de España y unas tijeras, alcaldes, presidentes autonómicos y ministros olvidan sus diferencias, mientras se fotografían sonrientes y hacen declaraciones sobre la importancia de que el país crezca, se cohesione y avance. Sin embargo, esas obras las pagan todos sus contribuyentes y las dudas que les surgen a muchos de ellos son: ¿merecen la pena?, ¿cuánto han costado? o ¿eran realmente necesarias?

Los expertos
La semana pasada se reunieron en Madrid algunos de los mayores expertos españoles en el campo de la economía de las infraestructuras. Fedea los juntó para el Primer Encuentro de Economía del Transporte. En este encuentro se analizó el estado de las infraestructuras españolas y la rentabilidad de las mismas. Y algunas de las conclusiones fueron las siguientes:

Aunque ya se dispone de metodología de evaluación avanzada y contrastada, en España no se aplica, y se llevan a cabo inversiones en infraestructuras de transporte de dudosa rentabilidad social, sin estudios de evaluación económica previos.

Los últimos estudios disponibles evidencian un tipo de vínculo cada vez más débil entre la dotación de capital público para infraestructuras de transporte y su relación con la productividad, por lo que los recursos públicos deberían reorientarse hacia otro tipo de actividades con mayor repercusión en la economía.

Los problemas de las adjudicaciones de obra pública y el cómo evitar los sobrecostes introduciendo mecanismos de adjudicación basados en subastas en lugar de concursos fue también otro de los aspectos destacados por los ponentes de la mesa.

Es decir, que las infraestructuras en España son caras, poco útiles a veces, pensadas más con criterios políticos que económicos y no sirven para impulsar la productividad. Y además, se adjudican en procedimientos ineficientes y que acaban encareciendo la obra.

Publicidad de bajo coste
Evidentemente, una de las razones por las que se produce este hecho es que para los que toman las decisiones en infraestructuras, éstas son muy rentables. Los políticos (ya sean municipales, regionales o nacionales) sacan un gran rédito electoral a cada obra que se realiza cerca de su foco de poder. De esta manera, se fotografían durante el anuncio oficial, en la apertura de las obras, cuando se finalizan, cuando se inauguran y en el primer viaje. Es una publicidad fantástica que, además, sus oponentes no se atreven a criticar, porque suele gozar de muy buena prensa.

Además, el coste es bajo. Por un lado, las obras se financian con dinero público, con lo que se diluyen en el gran totum revolutum de los presupuestos de cada año. Por otro, es habitual que se paguen entre varias administraciones, con lo que el contribuyente tiene aún más difícil saber a cuánto le toca cada obra. En el caso de las obras localizadas y que se financian a través del Estado es común entre los alcaldes y presidentes regionales venderlas como si fueran logros arrancados al Gobierno central. Y aún más fácil es el caso en el que la infraestructura se paga en parte con dinero comunitario: entonces simplemente hay que cortar la cinta, porque de pagar ya se ocupan otros.

Por último, la ventaja de gastar dinero en obra pública es que no es fácil encontrar a alguien que se oponga. Ningún político o medio de comunicación querrá aparecer como contrario a una obra, porque eso le traería problemas en los territorios por los que pase. Cualquiera que critique el Aeropuerto de León, o el ramal del Ave a Huesca o la nueva autovía que unirá Soria con Madrid (por poner tres ejemplos recientes) será tachado de antileonés, antioscense o antisoriano, sin más debate.

Puede que estas tres obras estén justificadas económicamente. O puede que no (como otros miles de infraestructuras en España). El problema es que, como explican los expertos, seguramente no se haya hecho ese cálculo y sí, en cambio, hayan prevalecido los criterios puramente políticos.

Las consecuencias: muchas obras y mucha deuda
Esta política tiene su reflejo en algunas cifras significativas. España es uno de los países de Europa con mejores infraestructuras. También es uno de los que tiene más problemas en sus cuentas públicas. Y para pagar esos excesos, se ponen en marcha nuevas medidas muy costosas para los ciudadanos. De hecho, el Gobierno ya ha anunciado que está barajando la posibilidad de imponer un nuevo peaje a todos los usuarios de la red de carreteras, que pagarían en función de los kilómetros recorridos.

1. El déficit: evidentemente, las obras públicas no han sido las únicas culpables del calamitoso estado de las cuentas públicas, que han provocado ya varios planes de ajuste, con congelación de las pensiones incluidas y rebaja del sueldo a los funcionarios. Numerosas administraciones autonómicas han tenido que tomar medidas similares para controlar el déficit y 2011 se presenta con más restricciones.

Además, los contribuyentes tendrán que pagar con sus impuestos ese dispendio. Aún así, las infraestructuras seguirán gozando de buen cartel. A cada uno nos gusta que la autovía, el ave o el aeropuerto llegue a nuestra ciudad, incluso aunque sepamos (al menos en nuestro fuero interno) que no está justificado.

2. Autopistas[/B[B]], los primeros de Europa: en transporte por carretera, la explosión del gasto en infraestructuras se nota, por ejemplo, en el número de autopistas. España es el primer país de Europa en este ranking, si se mide en términos de kilómetros por habitante . Además, en nuestro país la mayoría de estas carreteras son autovías gratuitas frente a otros países en los que la norma es el peaje: menos electoral, pero más sostenible económicamente.

3. Alta velocidad, los segundos del mundo: también destaca España en el capítulo de la alta velocidad ferroviaria. Tras la apertura de la línea del AVE a Valencia está en la segunda posición mundial en este campo, con 2.665 kilómetros construidos, tras China y por delante de Japón y Francia, de los que se alejará según vayan poniéndose en funcionamiento los nuevos tramos previstos.

España no sólo es una potencia en términos absolutos, sino que también es el país con más densidad (medida en kilómetros por millón de habitantes). Claro, pagar esto no es fácil: amortizar el gasto del AVE ya construido llevaría, al menos, 67 años.

4. Aeropuertos y la deuda de Aena: en el tema de los aeropuertos es más complicado hacer una clasificación, puesto que diseminados por cada país hay cientos de aeródromos, bases militares, aeropuertos provinciales, etc...

Sin embargo, echando un somero repaso a los números, tampoco parece que España tenga mucho que envidiar a otros países (aunque sus contribuyentes sí lo sufran cada vez que les cobran los impuestos). En Europa, por ejemplo, Francia tiene 35 aeropuertos internacionales (la inmensa mayoría de los que operan vuelos comerciales lo son), Italia 31, Reino Unido 28 y Alemania 18.

En España, Aena dispone de 45 aeropuertos, a los que habría que sumar el semi-fantasma de Ciudad Real. De todos estos, 28 son internacionales, por ahora, aunque todos los alcaldes y presidentes autonómicos de los 17 restantes intentarán no quedarse atrás. Con este panorama, la deuda del gestor aeroportuario se cifra en unos 7.000 millones de euros.

Mientras, muchos aeropuertos apenas tienen unas decenas de clientes al día. Y algunos están separados entre sí por menos de 100 kilómetros. Pero eso no parece importar mucho a los políticos locales. Montilla, por ejemplo, dejó previstos antes de dejar la Generalidad un total de 17 aeropuertos (aunque muchos de ellos son sólo pequeños aeródromos) y 82 helipuertos de aquí a 2015.