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Ver la Versión Completa : Propuesta De Reforma de la Ley 52/2007



Ana Julia
25/04/2008, 07:03
La presente Proposición de Ley tiene como principal objetivo la modificación de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían los derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, a fin de alcanzar el reconocimiento de todas las víctimas de la dictadura que hasta el momento no han obtenido su justo reconocimiento y reparación. Por otro lado, también se pretende la recuperación de la memoria histórica de la II República y de la represión franquista, que la propia dictadura y la amnesia de la transición tergiversó y escondió.
Información sacada de www.foroguerracivil.com

agente t
25/04/2008, 19:37
¿Esa proposición de Ley no será por un casual de Izquierda Undida?

Porque si es así conviene recordar que para el marxismo la vida social es violenta, la guerra de clases reclama sus víctimas y lo que realmente importa es el resultado final, o sea, el socialismo. Y ese fin necesita de un instrumento llamado dictadura del proletariado que modifique radicalmente las bases de la antigua sociedad.

¿Entonces por qué se quejan de los resultados obtenidos en su momento en el juego elegido? ¿O quizás se trata de seguir jugando temporalmente con otras reglas menos explícitas que las originales?

agente t
18/06/2009, 18:40
¿Esa proposición de Ley no será por un casual de Izquierda Undida?

Porque si es así conviene recordar que para el marxismo la vida social es violenta, la guerra de clases reclama sus víctimas y lo que realmente importa es el resultado final, o sea, el socialismo. Y ese fin necesita de un instrumento llamado dictadura del proletariado que modifique radicalmente las bases de la antigua sociedad.

¿Entonces por qué se quejan de los resultados obtenidos en su momento en el juego elegido? ¿O quizás se trata de seguir jugando temporalmente con otras reglas menos explícitas que las originales?

El Parlamento catalán vuelve a la carga con el mismo tema: la memoria hemipléjica.

agente t
28/12/2009, 18:58
El veinte de noviembre de 2002 (…) el Congreso de los Diputados, por unanimidad (el PP decide retirar sus reticencias) condena el golpe de Franco de 1936. ¿Por qué no condenar también el golpe revolucionario de octubre de 1934?
(…)
Es evidente que el olvido de la Historia (que no es tal olvido, sino reconstrucción) no es casual; se trata de una operación selectiva, ideológica, guiada por los intereses, en este caso políticos.
(…)
La Historia, sencillamente, no es memoria, ni se constituye por la memoria.
(…)
Pero la Historia, en lo que tiene de ciencia, no es efecto de la memoria, ni tiene que ver con la memoria más de lo que tenga que ver la Química o las Matemáticas. La Historia no es sencillamente un recuerdo del pasado. La Historia es una interpretación o reconstrucción de las reliquias (que permanecen en el presente) y una ordenación de estas reliquias. Por tanto la Historia es obra del entendimiento, y no de la memoria.

La memoria ( y el recuerdo, como la amnesia) tiene como referencia y soporte al cerebro humano (singular) de cada hombre. La memoria, por tanto, sólo puede conservar aquello que cada hombre singular ha experimentado o vivido, dejando aparte su herencia genética.
(…)
Nadie puede tener memoria, por lo tanto, de algo que anteceda a su vida propia. Y por ello la Historia no se reduce a la memoria.
(…)
La memoria personal es la que tiene como material a los recuerdos de la vida propia pero en relación con la vida pública (política, científica, artística, profesional). La persona implica siempre a un grupo de personas, necesariamente dadas en sucesión histórica. Dicho de otro modo, la memoria personal es necesariamente histórica, y por tanto la memoria histórica no es sino un modo de designar, de modo redundante, a la memoria personal.

Y entonces ocurre que la memoria histórica o personal es necesariamente parcial y partidista, porque una persona es sólo una parte de la historia. Y la biografía es importante para la historia en la medida en que ella es una reliquia, una parte más a interpretar.
(…)
El peligro por tanto de la pretensión de convertir las memorias personales (o de grupo de personas), en memoria histórica objetiva o total es evidente. En realidad se trata de una pretensión reivindicativa.
(…)
Esto explica por qué la llamada “memoria histórica” no es propiamente memoria, sino selección partidista; por qué eclipsa de modo funcional, y por qué la “memoria histórica”, paradójicamente, derriba las estatuas de Lenin en Rusia o de Franco en España.

Dicho de otro modo, la memoria histórica sólo puede aproximarse a la imparcialidad cuando deje de ser memoria y se convierta simplemente en historia.

En "El mito de la izquierda" de Gustavo Bueno

agente t
04/04/2011, 16:42
“La izquierda catalana ha querido negar a las 9.000 víctimas de Lluís Companys”

Hace ya una década que el documentalista Miquel Mir lleva a cabo una exhaustiva investigación sobre los hechos de violencia revolucionaria y el expolio del patrimonio durante la Guerra Civil. Ahora presenta estas investigaciones en forma de libro, concretamente La otra memoria histórica (Nowtilus), que se centra en el asesinato de los Hermanos Maristas de Barcelona.

-¿Quién gobernaba realmente la Cataluña del 36?
-Lluís Companys se mantuvo en la Generalitat pero dio todo el poder a los anarquistas de la CNT-FAI al crear las Milicias Antifascistas. Juan García Oliver tomó las riendas del Orden Público y Aurelio Fernández de las Patrullas de Control.

-¿Como se gestó el chantaje a los maristas?
-La casa provincial estaba en Badalona, pero tras la quema en la Semana Trágica, se fueron al Monasterio de las Avellanas, al pie del Pirineo. En el 36 llegó el comité de Orden Público y saquearon el monasterio, cometiendo algunos asesinatos y muchos secuestros. Los maristas y sus abogados pactaron la liberación de los presos con el consejero de Cultura y el de Gobernación: 200.000 francos que entregaron a Aurelio Fernández...

-¿Y el posterior asesinato?
-Dejaron salir a algunos estudiantes jóvenes pero a los demás los subieron en un barco y se dieron voces para que salieran los que estaban escondidos. A los 47 del barco los mataron en el cuartel de la calle San Elías. Saquearon todos lo colegios y conventos y mataron a 192 maristas en toda España.

-¿Qué implicación tuvo Josep Tarradellas?
-Según los testimonios, Tarradellas recibió los 200.000 francos y acudió a Suiza para comprar armas para las Patrullas de Control.

-¿Por qué ha tardado 75 años en salir a la luz?
-Aparte del silencio habitual de la izquierda, los maristas querían esperar la beatificación de sus hermanos para evitar interferencias. Una vez conseguido, es hora de explicar que todos los dirigentes cobraron el dinero y les traicionaron.

-Las víctimas, ¿los de siempre?
- Familias, por el hecho de ser católicas; fabricantes; farmacéuticos; abogados; profesiones liberales en general. También, miembros de la Liga Regionalista, de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña y carlistas. Y 52 socios del Círculo Ecuestre de Barcelona, a quienes les confiscaron el local del Paseo de Gracia, quemaron archivos e instalaron la sede del PSUC, llamado Casal Carlos Marx.

-¿Qué otros hechos relata el libro?
-Las 4.500 víctimas de Paracuellos y Torrejón, las 600 de la fosa de Camuñas, el tesoro de la República que se envió a Rusia tras el botín confiscado al Banco de España. En Cataluña existe el Memorial Democrático, una institución pública, pero hay otra historia.

-¿Ha recibido amenazas por remover la historia de Cataluña?
-Los sectores de la izquierda catalana, ya sean socialistas, republicanos, comunistas o anarquistas, quieren negar las 9.000 personas que mataron durante el mandato de Companys. Han tergiversado la historia de sus partidos para vender que Cataluña era una tierra de libertad. No quieren reconocer que confiscaron el patrimonio de las principales familias, saquearon casi todas la iglesias, robaron las cajas de seguridad de los bancos, etc. Y prácticamente todo, en los cinco primeros meses.

Por M. Maristany

agente t
24/10/2011, 16:41
El abandono etarra de las armas es una gran noticia. Especialmente para las víctimas potenciales. Pero no es una noticia histórica. No han pedido perdón por el sufrimiento causado. Ni lo pedirán. De nuevo, un gran cambio tiene lugar en España al margen de la dimensión ética. Sucedió con la transición democrática y vuelve a suceder ahora con el final de ETA. Curioso país de raíz católica: aquí nadie expresa nunca arrepentimiento. Aquí nunca nadie dice "lo siento" a las víctimas de su ideología.

No pidieron perdón los jóvenes franquistas, los Suárez y Fraga que pactaron con el antifranquismo la llegada de la democracia. Ignoraron a las víctimas de 40 años de franquismo. No se lamentaron por el mal causado a decenas de miles de exilados, no pidieron perdón a los que enfermaron o penaron durante años en cárceles y campos de concentración, a los que reposan en fosas anónimas, a los hablantes del catalán, el vascuence y el gallego, privados durante décadas de toda dimensión pública. El franquismo torturó, asesinó, condenó, aplastó, encarceló, prohibió durante cuatro décadas. Sus herederos tuvieron la lucidez y la intrepidez de pilotar el cambio democrático: repararon económicamente a una parte de las víctimas, sí, pero se olvidaron de pedir perdón. La nueva democracia española ignoró la dimensión ética. Sin fuerza para prolongar el franquismo en la Europa del Mercado Común, los jóvenes franquistas pactaron con sus enemigos antifranquistas (no menos impotentes); y pasaron página. Suárez encargó al grupo Jarcha una canción: Libertad sin ira. Ningún reproche. Empezamos de cero. Amnistía para todos los delitos de sangre. La amnistía lavó aparentemente todas las culpas. ¿Pero es posible lavar las culpas de quien no pide perdón? El pecado original de la naciente democracia es el olvido de la responsabilidad por los hechos del pasado. Se pasó página. Todo el mundo obtuvo la gracia, pero nadie quiso ni tuvo que pedir perdón. La jugada no podía ser más pragmática. Fue una jugada política muy brillante. Maravilló en todo el mundo. Pero el déficit ético de la transición se echó pronto en falta: nuestra democracia es cínica. Carece de dimensión moral. No puede extrañarnos, bajo esta óptica, la enorme extensión de la corrupción, la desvergüenza y el feroz partidismo que todo lo invade.

Cuando, en 1982, el PSOE de Felipe González tomó el poder, la izquierda de tradición republicana podía haber enmendado aquel error fundacional. La izquierda, aunque perseguida por el franquismo, también era heredera de años de horror, sangre, abusos, persecuciones y asesinatos. Pero el PSOE perdió la oportunidad de pedir perdón por los excesos de 1934 y de 1936. Los religiosos asesinados y torturados, las cunetas y las checas de la República, los conventos quemados formaban parte de su pasado, pero las jóvenes generaciones de izquierda no creyeron necesario avergonzarse públicamente por ello. De haber pedido perdón por las terribles manchas de sus siglas, habrían estado en condiciones de impulsar una verdadera reconciliación. Se hubieran cargado de razón moral para exigir un proceso análogo a la derecha heredera del franquismo. No lo hicieron. Años después, derecha e izquierda victimizaron su propia historia. La llamada "memoria histórica" no es más que eso: exigencia de reparación para las lejanas víctimas del bando propio, y un cínico desinterés por las del bando contrario.


ETA ha dado continuidad, durante los 30 años de democracia, al espíritu sanguinario, revanchista, cínico y cruel de la peor tradición española. Mataron a mansalva. Mataron a las víctimas con el ventajismo de un cazador en el coto. Se creen independentistas, pero no pueden ser más pura expresión de la España negra. Con los años (particularmente después del asesinato de Miguel Ángel Blanco), la parte perseguida de la sociedad vasca generó una respuesta heroica. ¡Basta Ya! Pacíficos y valientes, los ciudadanos se arriesgaron a ser atacados por defender una causa obvia: el derecho a la vida, a la opinión, a la libertad. Aquella corriente heroica fue rápidamente apoyada por el PP y el PSOE, que la abanderaron. La razón moral de esta corriente permitió desarrollar una victoriosa política de acoso policial y judicial a ETA.

Agotados y diezmados, los etarras se rinden, finalmente. Pero lo hacen con gran astucia: la llamada izquierda abertzale va sacar buenas rendas políticas de un final que estaba cantado. Desbordarán al PNV y el País Vasco estará pronto en sus manos. ETA, con el agua al cuello, se rinde con disimulo ante un agónico Zapatero y negociará una salida a sus presos con el PP de Mariano Rajoy, seguro vencedor de las elecciones, que será pragmático y generoso. Hay que pasar página. Es objetivamente bueno que pasemos página. El mal menor, de nuevo el mal menor se impondrá. El conglomerado que apoya a ETA sacará buenos réditos de la sangre, el sufrimiento y el dolor causado (dolor, sangre y sufrimiento que también ha causado en su propio entorno). Pero nunca pedirá perdón. La declaración de ETA sostiene que la democracia es mejor que la violencia. Aunque nosotros hace 30 años que lo aprendimos, no es que ellos sean tontos. Sin estos 30 años de crueldad y de socialización del sufrimiento, sus expectativas ideológicas y políticas serían menores. ETA abandona las armas. Buena noticia. Aplausos. No queda otro remedio: mal menor. Una vez más, el cinismo triunfa en nuestro entorno.

Por Antoni Puigverd, en La Vanguardia

agente t
12/12/2011, 16:52
Una simple farsa. Eso es la versión oficial de aquel 11-M de 2004 que cambió la Historia de España. Y no porque lo diga ningún periodista. Sino por la evidencia de unas pruebas que reflejan ya que ni el explosivo era Goma 2 eco que se nos dijo; ni nadie recuerda haber visto hasta 18 horas después, y en una comisaría, la mochila clave en la investigación; ni el explosivo de aquella bolsa coincide con el analizado por los peritos; ni la metralla que llevaba la mencionada mochila aparece en el cuerpo de ninguna víctima; ni el teléfono incluido en esa bolsa pudo alumbrar ningún dato porque el agotamiento de la batería borraba la información; ni las versiones de los testigos clave se sostienen ahora ante la evidencia de que, o han cambiado el testimonio, o sus confesiones les supusieron beneficios económicos, empleos y la nacionalidad; ni se adjuntaron al sumario las actas de las muestras que se recogieron en cada foco de explosión; ni se respetó la Ley de Enjuiciamiento Criminal al destruirse los restos de los trenes; etc, etc.

Pero si triste es ver cómo el principal atentado de la Historia de España permanece al menos ocho años sin aclaración y con un juicio pendiente por posible manipulación de pruebas, no menos triste es ver la impunidad con la que un partido, el socialista, pide que nos callemos con el argumento de que es hora de pasar página. Porque ese partido, que accedió al Gobierno tras el atentado y plena conmoción que alteró el destino de parte de los votos, debería ser el primer interesado en eliminar la menor sombra de duda. Porque ese partido, en obra del señor Rubalcaba, fue el culpable de las demoras judiciales soportadas en la aportación de los documentos reclamados en el proceso contra Sánchez Manzano. Porque ese partido se ha encargado de marginar en la aportación de fondos a la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que ha mantenido abiertos los procesos judiciales clave para la supervivencia de la investigación. Y porque ese partido es el mismo que ha empleado el argumento contrario -el de no pasar página- para impulsar su Ley de Memoria Histórica.

¿Acaso es que esa memoria histórica no exigiría antes redoblar los esfuerzos investigadores sobre un atentado del que nada sabemos, que sobre una Guerra Civil en la que las investigaciones y títulos se cuentan por miles? Porque supongo que todos queremos que se sepa la verdad de aquella masacre... ¿o no es así?

Carlos Cuesta, en El Mundo

agente t
03/02/2012, 17:55
Sólo la complicidad de ciertos jueces puede explicar el número montado por Garzón llevando al estrado como testigos de su causa a octogenarias enlutadas contando cómo perdieron a sus padres en la guerra. ¿Qué tiene que ver esta inquietud, dormida o frustrada durante tantísimos años, con lo que se juzga, que es si Garzón se atribuyó una capacidad que legalmente no tiene para juzgar los llamados crímenes del franquismo? Y si no tiene nada que ver, ¿cómo ha admitido el tribunal esa manipulación de algunas víctimas de un bando de la Guerra Civil como si no hubiera otro?

Hay jueces atados a Garzón por una cadena solidísima, aleación de corporativismo y politiquería, de falta de respeto a la Justicia y a los ciudadanos. Esos que, sin dejar de pagar impuestos, votaron en 1976, por abrumadora mayoría, la Ley de Reforma Política; en 1977, al partido que nos dio la gana, mayormente UCD; en 1978, también abrumadoramente, la Constitución; en 1979, otra vez a UCD; en 1982, 86, 89 y 93, al PSOE; en 1996 y 2000 al PP, en 2004 y 2008, al PSOE y en 2011 al PP. Hace 30 años que todos los partidos votaron en las Cortes y aplaudieron emocionados la Ley de Amnistía para todos los delitos cometidos por motivos políticos desde el 36. ¿Cómo se permite ahora el Supremo esta exhumación lacrimosa del guerracivilismo?

Tan evidente era el final del espíritu de la Guerra Civil en las instituciones y el triunfo de la reconciliación nacional en los partidos políticos que en la apertura de las Cortes del 77 la presidenta en la Mesa de Edad fue ni más ni menos que La Pasionaria. ¿Y no ha tenido desde entonces la izquierda, claque hodierna de Garzón, tiempo para dar cauce a la inquietud sentimental de estas ancianas que quieren saber qué fue de los padres que perdieron en la guerra? [/B[B]]¿Ha tenido que llegar el cainita ZP y sus subvenciones a la Desmemoria Histórica para acordarse de las víctimas del franquismo, cuando en tiempos de UCD y por consenso con PSOE y PCE se votaron hasta cinco leyes de reparación histórica a víctimas y exiliados, civiles y militares? ¿Comparecerán como testigos las víctimas del genocidio de Paracuellos, cuyos padres fueron fríamente asesinados por el Gobierno del Frente Popular y cuyo caso desmonta las grotescas teorías del juez presuntamente prevaricador? ¿Lo habría aceptado el Supremo? No. Hay cosas que sólo se le admiten a Garzón. Y es que la primera víctima del garzonismo es la Justicia.

F. Jiménez Losantos, en El Mundo

agente t
06/08/2012, 17:58
Consiguió que la empresa de los altos cargos de Rubalcaba gestionara datos de la Memoria Histórica

La Audiencia Nacional adjudicó a dedo a Interligare la creación de un programa informático para almacenar los datos de las personas supuestamente desaparecidas tras la Guerra Civil y que investigaba el entonces juez Baltasar Garzón. Fue precisamente a propuesta de Garzón por lo que se le otorgó a esta empresa de informática la obra, ya que el ex magistrado mantenía buenas relaciones con algunos de sus directivos, entre ellos los comisarios de Policía Luis Luengo y Gabriel Fuentes.

El importe del encargo lo pagó la Audiencia con fondos públicos. El secretario general de la Administración de Justicia, Joaquín Silguero, aseguró en unas recientes declaraciones a Europa Press que el Gobierno de Zapatero fijó un presupuesto inicial para digitalizar los documentos de 1,6 millones de euros y acabó pagando más de nueve millones, aunque para nada se refirió al programa informático que solicitó Garzón.

El cerebro y creador de Interligare fue el comisario de Policía Luis Luengo, ingeniero superior de Telecomunicaciones. Gracias a sus muchas relaciones con dirigentes y simpatizantes del Gobierno socialista consiguió importantes contratos de la Administración, sobre todo del Ministerio del Interior, cuyo titular era Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero Interligare no remataba muy bien las obras que le encargaban, lo que produjo un rosario de reclamaciones de los perjudicados por las importantes cantidades que pagaron y que no les sirvió para nada.

Esta situación motivó que, en 2009, Gabriel Fuentes y Miguel Ángel Fernández Rancaño, ex comisario General de Información y ex jefe superior de Policía de Madrid durante el 11-M, respectivamente, que trabajaban como directivos en Interligare, solicitaran la baja inmediata en vista del cariz que estaban tomando las cosas. Como no se les admitió su cese, se vieron en la necesidad de acudir a un notario para que levantara acta de sus deseos de desvincularse de Interligare y evitar así responsabilidades futuras, según ha podido constatar LA GACETA de fuentes policiales.

En 2007, Luis Luengo fue nombrado por Rubalcaba director general de Infraestructuras y Material de Seguridad de Interior, donde permaneció hasta que el pasado año cumplió los 65 años. Aunque Luengo quiso continuar en el puesto como un civil, Rubalcaba lo cesó. Ya para entonces el nombre de Interligare se relacionaba con un presunto e importante tráfico de influencias con la Administración socialista. Previamente, Luengo había colocado a sus hijos, David y María Eugenia, como directivos de la citada empresa.

En relación a la investigación de las supuestas irregularidades de Interligare y sus directivos, fuentes policiales aseguran que se trata de un montaje hecho por un comisario que iba por libre y que llegó a insinuar que el precio para poner fin a esas investigaciones era la concesión de una Cruz Roja al Mérito Policial. Ya no está en activo, se le ha cesado y esa es su venganza, señalan a LA GACETA.

J. L. CERVERO en La Gaceta.es

agente t
06/02/2014, 18:07
La izquierda española ha incorporado a su ADN la defensa de la memoria histórica como piedra angular no ya de su credo cotidiano, sino de sus programas electorales. En nombre de la memoria (o, de modo más preciso, de un magma melancólico en que se han ido rebozando nociones tan vaporosas como el orgullo o la dignidad) ha ordenado cambiar el nombre de las calles, derruir edificios, desmantelar monumentos, retirar estatuas y aun borrar vestigios de tiroteos en las fachadas de las iglesias. Por paradójico y aberrante que parezca, en fin, el progresismo se ha valido de la memoria para abolir todos los indicios que conducen a ella.

El expresidente Zapatero representó la apoteosis de esa infusa palabrería, que lo mismo servía para evocar la figura de su abuelo (nunca a la persona, siempre al símbolo) como para poner en entredicho la existencia misma de la nación española. De algún modo, el mirlo blanco del socialismo europeo trató de robustecer su discurso instituyendo una línea divisoria entre españoles que, lejos de ser novedosa, tenía mucho de versión posmoderna de las trincheras guerracivilistas. A un lado, el frente memorioso, compuesto por cándidos ciudadanos con ínfulas de Indiana Jones que querían la verdad antes de votar; al otro, las fuerzas desmemoriadas, integradas por un batallón de
oficinistas de medio pelo a quienes poco importaba que la piel de toro estuviera
sembrada de cadáveres. El terreno quedó abonado (y nunca mejor dicho) para
peticiones tan temerarias como la impugnación de la Ley de Amnistía de 1977 o, ya en un plano puramente tragicómico, la solicitud, por parte del juez Garzón, del certificado de defunción de Francisco Franco, extravagancia que dio pie a párrafos como el que sigue,

Sin embargo, el magistrado [Baltasar Garzón] es consciente de que Franco y
todos los integrantes de la relación de golpistas que incluye en el auto han
fallecido.

Hoy sabemos que esa reivindicación de la memoria no tenía como finalidad el justo acomodo del presente, sino identificar al adversario con el franquismo. No hay más que ver el trato dispensado por parte de la izquierda a las víctimas de ETA, convertidas de pronto en un hatajo de resentidos que, con su afán revanchista, pretenden entorpecer el proceso de paz, el advenimiento de ese tiempo nuevo cuya divisa, antes que la memoria, es el "pelillos a la mar". Así, mientras que el esclarecimiento de los crímenes franquistas es una premisa de salubridad moral, el de los más de 300 asesinatos de ETA en busca de autor es, como poco, una muestra de que las asociaciones de víctimas, inequívocamente instrumentalizadas por la derecha, actúan movidas por el odio. Como es fama, ay, en quienes todavía siguen vivos.

José Albert de Paco, en LD