PDA

Ver la Versión Completa : Praxeología



richardjt22
02/08/2007, 01:22
Bueno he estado buscando info, rebuscando y leyendo; deseo saber mucho sobre praxeología, si pueden ayudar sería perfeto.

Entonces praxeología es...

agente t
03/08/2007, 16:28
Según Wikipedia, prexeología es:

la ciencia de la acción humana. El término fue acuñado en1890 por Alfred Espinas en la Révue Philosophique, pero se usa comúnmente en relación con la obra del economista austriaco Ludwig von Mises y sus seguidores.
Von Mises intentó encontrar la raíz conceptual de la economía. Como otros economistas clásicos, rechazaba el uso de la observación, diciendo que los actores humanos eran demasiado complejos como para reducirlos a sus componentes y demasiado conscientes de sí mismos como para no alterar su comportamiento al saberse observados. La observación de la acción humana, o la extrapolación a partir de datos históricos, por tanto, sufrirían siempre de la contaminación por factores pasados por alto, a diferencia de las ciencias naturales.
Para contrarrestar la naturaleza subjetiva de los resultados del análisis histórico y estadístico, von Mises propuso el estudio de la estructura lógica de la acción humana.
De la Praxeología, Mises derivó la idea de que cada acto consciente del ser humano tiene como meta la mejora del nivel de satisfacción de la persona. Tuvo especial cuidado en señalar que la Praxeología no se ocupa de la definición individual de lo que es la satisfacción, sino sólo el modo en el que el individuo la busca: la forma en que la persona incrementa su satisfacción eliminando una fuente de descontento. Ya que el futuro es incierto, toda acción es especulativa.
Define al hombre de acción como uno capaz de pensar lógicamente -ser de otro modo equivaldría a reducirse a un ente que reacciona instintivamente a los estímulos del entorno-. De modo similar, el hombre de acción debe tener al menos una fuente de desagrado que crea poder eliminar, en caso contrario, no podría actuar.
Otra conclusión a la que llegó von Mises fue que las decisiones se toman en modo ordinal: es imposible llevar a cabo más de una acción al mismo tiempo, ya que la mente consciente es capaz de procesar una decisión a la vez -aún cuando estas decisiones se tomen en rápida secuencia, pareciendo simultáneas-. Así, el individuo actuará según sus prioridades: removerá primero la fuente de su mayor descontento, para ir progresivamente reevaluando su situación e identificando la siguiente mayor fuente de descontento. Por lo tanto, su segunda meta siempre será menos importante que su primera meta, y así sucesivamente. Así, su satisfacción por cada meta subsecuente alcanzada será menor que las que obtuvo de metas más apremiantes. Ésta es la regla de la utilidad marginal decreciente.

Pero es sólo la introducción al tema, tienes 23900 entradas en Google, y toda tu vida para buscar y consultar más fuentes.

También puedes buscar por praxiología

dbayona
10/08/2007, 21:32
los libros de Mises, rothbard y los papers de HH Hoppe sobre el tema están todos online.

buscar en el www.mises.org (http://www.mises.org)

richardjt22
14/08/2007, 01:07
Ok, bueno creo que ya explote todo lo posible en español acerca de praxeologia, aún estoy con lo de las webs en ingles; como veo ahora, es complicado el tema y continuo... ya tenia info de las webs y demás pero igual gracias.

rjtt

agente t
21/05/2009, 20:36
Nuestra ciencia se ocupa de la acción humana, no de los fenómenos
psicológicos capaces de ocasionar determinadas actuaciones.
Es ello precisamente lo que distingue y separa la teoría
general de la acción humana, o praxeología, de la psicología.
Esta última se interesa por aquellos fenómenos internos que
provocan o pueden provocar determinadas actuaciones. El objeto
de estudio de la praxeología, en cambio, es la acción como
tal. Queda así también separada la praxeología del psicoanálisis
de lo subconsciente. El psicoanálisis, en definitiva, es psicología
y no investiga la acción sino las fuerzas y factores que impulsan
al hombre a actuar de una cierta manera. El subconsciente
psicoanalítico constituye categoría psicológica, no
praxeológica. Que una acción sea fruto de clara deliberación o
de recuerdos olvidados y deseos reprimidos que desde regiones,
por decirlo así, subyacentes influyen en la voluntad, para nada
afecta ,a la naturaleza del acto en cuestión. Tanto el asesino
impelido al crimen por subconsciente impulso (el Id ), como el
neurótico cuya conducta aberrante para el observador superficial
carece de sentido, son individuos en acción, los cuales, al
igual que el resto de los mortales, persiguen objetivos específicos.
El mérito del psicoanálisis estriba en haber demostrado
que la conducta de neuróticos y psicópatas tiene su sentido;
que tales individuos, al actuar, no menos que los otros, también
aspiran a conseguir determinados fines, aun cuando quienes
nos consideramos cuerdos y normales tal vez reputemos
sin base el raciocinio determinante de la decisión por aquéllos adoptada y califiquemos de inadecuados los medios escogidos
para alcanzar los objetivos en cuestión.
El concepto "inconsciente" empleado por la praxeología y el concepto «subconsciente » manejado por el psicoanálisis pertenecen a dos órdenes distintos de raciocinio, a dispares campos de investigación. La
praxeología, al igual que otras ramas del saber, debe mucho al psicoanálisis. Por ello es tanto' más necesario trazar la raya que separa la una del otro.

La acción no consiste simplemente en preferir. El hombre
puede sentir preferencias aun en situación en que las cosas y
los acontecimientos resulten inevitables o, al menos, así lo crea
el sujeto. Cabe preferir la bonanza a la tormenta y desear que
el sol disperse las nubes. Ahora bien, quien sólo desea y espera
no interviene activamente en el curso de los acontecimientos
ni en la plasmación de su destino. El hombre, en cambio, al
actuar} opta , determina y procura alcanzar un fin. De dos cosas
que no pueda disfrutar al tiempo, elige una y rechaza la otra .
La acción, por tanto , implica, siempre y a la vez, preferir y renunciar.
La mera expresión de deseos y. aspiraciones, así como la
simple enunciación de planes, pueden constituir formas de actuar,
en tanto en cuanto de tal modo se aspira a preparar ciertos
proyectos. Ahora bien, no cabe confundir dichas ideas con las
acciones a las que las mismas se refieren. No equivalen a 'las
correspondientes actuaciones que anuncian, preconizan o rechazan.
La acción es una cosa real. Lo que cuenta es la auténtica conducta del hombre, no sus intenciones si éstas no llegan a realizarse.

agente t
22/05/2009, 18:58
Por lo demás, conviene distinguir y separar con
precisión la actividad consciente del simple trabajo físico. La acción implica acudir a ciertos medios para alcanzar determinados fines. Uno de los medios generalmente empleados para conseguir tales objetivos es el trabajo. Pero no siempre es así. Basta en ciertos casos una sola palabra para provocar el efecto deseado.
Quien ordena o prohíbe actúa sin recurrir al trabajo
físico. Tanto el hablar como el callar, el "sonreírse" el quedarse serio, pueden constituir actuaciones. Es acción el consumir y el recrearse, tanto como el renunciar al consumo o al deleite que tenemos a nuestro alcance.

La praxeología, por consiguiente, no distingue entre el
hombre «activo» o «enérgico» y el «pasivo» o «indolente». El hombre vigoroso que lucha diligentemente por mejorar su situación actúa al igual que el aletargado que, lleno de indolencia, acepta las cosas tal como vienen. Pues el no hacer nada
y el estar ocioso también constituyen actuaciones que influyen en la realidad. Dondequiera concurren aquellos requisitos precisos para que pueda tener lugar la interferencia humana, el hombre actúa, tanto si interviene como si se abstiene de intervenir.

Quien resignadamente soporta cosas que podría variar
actúa tanto como quien se moviliza para provocar una situación distinta. Quien se abstiene de influir en el funcionamiento de los factores instintivos y fisiológicos, que podrían interferir actúa también. Actuar no supone sólo hacer, sino también dejar de hacer aquello que podría ser realizado.

agente t
23/05/2009, 12:08
Cabría decir que la acción es la expresión de la voluntad
humana. Ahora bien, no ampliamos con tal manifestación nuestro conocimiento, pues el vocablo «voluntad» no significa otra cosa que la capacidad del hombre para elegir entre distintas actuaciones, prefiriendo lo uno a lo otro y procediendo de acuerdo con el deseo de alcanzar la meta ambicionada o de rehuir la deseada.

Requisitos previos de la acción humana

Consideramos de contento y satisfacción aquel estado del
ser humano que no induce ni puede inducir a la acción . El hombre, al actuar, aspira a sustituir un estado menos satisfactorio por otro mejor. La mente preséntale al actor situaciones más gratas, que aquel que, mediante la acción, pretende alcanzar.

Es siempre el malestar el incentivo que induce al individuo a actuar. El ser plenamente satisfecho carecería de motivo para variar de estado. Ya no tendría ni deseos ni anhelos; sería perfectamente feliz. Nada haría; simplemente viviría. Pero ni el malestar ni el representarse un estado de cosas más atractivo bastan por sí solos para impeler al hombre a actuar. Debe concurrir un tercer requisito: advertir mentalmente
la existencia de cierta deliberada conducta capaz de suprimir o, al menos, de reducir la incomodidad sentida. Sin la concurrencia de esa circunstancia, ninguna actuación es posible, el interesado ha de conformarse con lo inevitable. No tiene más remedio que someterse a su destino. Tales son los presupuestos generales de la acción humana.

El ser que vive bajo dichas condiciones es un ser humano. No es solamente bonzo sapiens, sino también bomo agens. Los seres de ascendencia humana que, de nacimiento o por defecto adquirido, carecen de capacidad para actuar (en el sentido amplio
del vocablo, no sólo en el legal), a efectos prácticos, no son seres humanos. Aunque las leyes y la biología los consideren hombres, de hecho carecen de la característica específicamente humana. El recién nacido no es ser actuante; no ha recorrido aún todo el trayecto que va de la concepción al pleno desarrollo de sus cualidades humanas. Sólo al finalizar tal desarrollo
devendrá sujeto de acción.

agente t
24/05/2009, 09:15
Suele considerarse feliz al hombre que ha conseguido los objetivos que se había propuesto. Más exacto sería decir que esa persona es ahora más feliz que lo era antes. No cabe oponer, sin embargo, objeción a la costumbre de definir el actuar humano como la búsqueda de la felicidad.
Conviene, sin embargo, evitar errores bastante extendidos. La acción humana invariablemente pretende, en definitiva, dar satisfacción al anhelo sentido por el actor. No cabe ponderar la mayor o menor satisfacción personal más que a través de individualizados juicios de valoración, distintos según los diversos interesados y, aun para una misma persona, dispares según los momentas.

Es la valoración subjetiva -con arreglo a la voluntad
y al juicio propio- lo que hace a las gentes más o menos felices o desgraciadas . Nadie es capaz de dictaminar qué ha de proporcionar mayor bienestar al prójimo.

Tales asertos en modo alguno afectan a la antítesis existente entre e! egoísmo y el altruismo, el materialismo y el idealismo, el individualismo y el colectivismo, el ateísmo y la religión. Hay
quienes sólo se interesan por su propio bienestar material. A otros, en cambio, las desgracias ajenas cáusanles tanto o más malestar que sus propias desventuras. Hay personas que no aspiran más
que a satisfacer el deseo sexual, la apetencia de alimentos, bebidas y vivienda y demás placeres fisiológicos. No faltan, en cambio, seres humanos a quienes en grado preferente interesan aquellas
otras satisfacciones usualmente calificadas de «superiores» o «espirituales». Existen seres dispuestos a acomodar su conducta a las exigencias de la cooperaci6n social; y, sin embargo, también hay quienes propenden a quebrantar las correspondientes normas.
Para unas gentes el tránsito terrenal es camino que conduce a la bienaventuranza eterna; pero también hay quienes no creen en las enseñanzas de religión alguna y para nada las toman en cuenta.

agente t
24/05/2009, 17:54
La praxeología no se interesa por los objetivos últimos que la acción pueda perseguir. Sus enseñanzas resultan válidas para todo tipo de actuación, independientemente del fin a que se aspire.

Constituye ciencia atinente, exclusivamente, a los medios; en modo alguno a los fines.

Manejamos el término felicidad en sentido meramente
formal. Para la praxeología, el decir que «el único objetivo del hombre es alcanzar la felicidad» resulta pura tautología, porque, desde aquel plano, ningún juicio podemos formular acerca de lo que, concretamente, haya de hacer al hombre más feliz.

etrusk
24/05/2009, 19:33
Yo se la respuesta que buscaba Mises:

http://etrusk.blogspot.com/2008/04/basis-of-human-behavior.html

agente t
25/05/2009, 17:48
Para la praxeología, el decir que «el único objetivo
del hombre es alcanzar la felicidad» resulta pura tautología, porque, desde aquel plano, ningún juicio podemos formular acerca de lo que, concretamente, haya de hacer al hombre más feliz.
El eudemonismo y el hedonismo afirman que el malestar es el incentivo de toda actuación humana, procurando ésta, invariablemente, suprimir la incomodidad en el mayor grado posible, es decir, hacer al hombre que actúa un poco más feliz. La ataraxia
epicúrea es aquel estado de felicidad y contentamiento perfecto, al que tiende toda actividad humana, sin llegar nunca a plenamente alcanzarlo. Ante la perspicacia de tal cognición, pierde trascendencia el que la mayoría de los partidarios de dichas filosofías no advirtieran la condición meramente formal de los conceptos
de dolor y placer, dándoles en cambio una significaci6n sensual y materialista. Las escuelas teológicas, místicas y demás de ética heterónoma
no acertaron a impugnar la esencia del epicureísmo por
cuanto limitábanse a criticar su supuesto desinterés por los placeres más «elevados» y «nobles».

Es cierto que muchas obras de los primeros partidarios del eudemonismo, hedonismo y utilitarismo
se prestan a interpretaciones equívocas . Pero el lenguaje de los filósofos modernos, y más todavía el de los economistas actuales, es tan preciso y correcto, que ya no cabe confusi6n interpretativa alguna .

agente t
26/05/2009, 17:09
El método utilizado por la sociología de los instintos no es
idóneo para llegar a comprender el problema fundamental de la acción humana. Dicha escuela, en efecto, clasifica los diferentes objetivos concretos a que la acción humana tiende, suponiendo a ésta impulsada hacia cada uno de ellos por específico instinto.

El hombre aparece como exclusivamente movido por instintos e innatas disposiciones. Se presume que tal planteamiento viene a desarticular, de una vez para siempre , las «aborrecibles» enseñanzas de la economía y de la filosofía utilitaria. Feuerbach, sin embargo,
acertadamente advirtió que el instinto aspira siempre a la felicidad. La metodología de la psicología y de la sociología de los instintos clasifica arbitrariamente los objetivos inmediatos de la acción y viene a ser una hipóstasis de cada uno de ellos. En tanto que la praxeología proclama que el fin de la acción es la
remoción de cierto malestar, la psicología del instinto afirma que se actúa para satisfacer cierto instintivo impulso.

agente t
26/05/2009, 17:12
Muchos partidarios de tal escuela creen haber demostrado que la actividad no se halla regida por la razón, sino que viene originada por profundas fuerzas innatas, impulsos y disposiciones que el pensamiento racional no comprende. También creen haber logrado
evidenciar la inconsistencia del racionalismo, criticando a
la economía por constituir un «tejido de erróneas conclusiones deducidas de falsos supuestos psicológicos». Pero lo que pasa es que el racionalismo, la praxeología y la economía, en verdad , no se ocupan ni de los resortes que inducen a actuar, ni de los
fines últimos de la acción, sino de los medios que el hombre haya de emplear para alcanzar los objetivos propuestos. Por insondables que sean los abismos de los que emergen los instintos y los impulsos, los medios a que el hombre apela para satisfacerlos son fruto de consideraciones racionales que ponderan el costo, por
un lado, y el resultado alcanzado, por otro.

agente t
27/05/2009, 16:32
Quien obra bajo presión emocional no por eso deja de actuar. Lo que distingue la acción impulsiva de las demás es que en estas últimas el sujeto contrasta más serenamente tanto el costo como el fruto obtenido. La emoción perturba las valoraciones del actor .

Arrebatado por la pasión, el objetivo parece al inte resado más deseable y su precio menos oneroso de lo que, ante un examen más frío, consideraría. Nadie ha puesto nunca en duda que incluso bajo un estado emocional los medios y los fines son objeto de ponderación, siendo posible influir en el resultado de tal análisis a base de increment ar el costo del ceder al impulso pasional. Castigar con menos rigor las infracciones penales cometidas bajo un estado de excitación emocional o de intoxicación equivale a fomentar tales excesos. La amenaza de una severa sanción disuade incluso a aquellas personas impulsadas por pasiones, al parecer, irresistibles.

Interpretamos la conducta animal suponiendo que los seres irracionales siguen en cada momento el impulso de mayor vehemencia. Al comprobar que el animal come, cohabita y ataca a otros animales o al hombre, hablamos de sus instintos de alimentación de reproducción y de agresión y concluimos que tales instintos son innatos y exigen satisfacción inmediata.

Pero con el hombre no ocurre lo mismo. El ser humano es capaz de domeñar incluso aquellos impulsos que de modo más perentorio exigen atención. Puede vencer sus instintos, emociones y apetencias, racionalizando su conducta. Deja de satisfacer deseos vehementes para atender otras aspiraciones; no le avasallan aquéllos . El hombre no rapta a toda hembra que despierta su
libido; ni devora todos los alimentos que le atraen; ni ataca a cuantos quisiera aniquilar. Tras ordenar en escala valorativa sus deseos y anhelos, opta y prefiere; es decir, actúa. Lo que distingue al bomo sapiens de las bestias es, precisamente, eso, el que procede
de manera consciente. El hombre es el ser capaz de inhibirse; que puede vencer sus impulsos y deseos; que tiene poder para refrenar sus instintos.
Cabe a veces que los impulsos sean de tal violencia que ninguna de las desventajas que su satisfacción implica resulte bastante para detener al individuo . Aun en este supuesto hay elección. El agente, en tal caso, prefiere ceder al deseo en cuestión.

agente t
28/05/2009, 19:43
Hubo siempre gentes deseosas de llegar a desentrañar la
causa primaria, la fuente y origen de cuanto existe, el impulso engendrador de los cambios que acontecen ; la sustancia que todo lo crea y que es causa de sí misma. La ciencia, en cambio , nunca aspiró a tanto, consciente de la limitación de la mente humana. Pretende, desde luego, el estudioso retrotraer los fenómenos a sus causas. Pero advierte que tal aspiración fatalmente tiene que acabar tropezando con muros insalvables . Hay fenómenos que no pueden ser analizados ni referidos a otros: son presupuestos irreductibles.

El progreso de la investigación científica científica' permite ir paulatinamente reduciendo a sus componentes
cada vez mayor número de hechos que previamente resultaban inexplicables. Pero siempre habrá realidades irreductibles o inanalizables, es decir, presupuestos últimos o finales .

agente t
30/05/2009, 09:02
El monismo asegura no haber más que una sustancia esencial; el dualismo afirma que hay dos; y el pluralismo que son muchas. De nada sirve discutir estas cuestiones, meras disputas metafísicas insolubles. Nuestro actual conocimiento no nos permite dar a múltiples problemas soluciones universalmente satisfactorias.

El monismo materialista entiende que los pensamientos y las humanas voliciones son fruto y producto de los órganos corporales, de las células y los nervios cerebrales. El pensa miento, la voluntad y la actuación del hombre resultarían mera consecuencia de procesos materiales que algún día los métodos de la investigación física y química explicarán. Tal supuesto
entraña también una hipótesis metafísica, aun cuando sus partidarios la consideren verdad científica irrebatible e innegable.

La relación entre el cuerpo y el alma, por ejemplo, muchas teorías han pretendido decirla; pero, a fin de cuentas, no eran sino conjeturas huérfanas de toda relación con experiencia alguna. Lo más que cabe afirmar es que hay ciertas conexiones entre los procesos mentales y los fisiológicos. Pero, en verdad, es muy poco lo que concretamente sabemos acerca de la naturaleza y mecánica de tales relaciones.

Ni los juicios de valor ni las efectivas acciones humanas préstanse a ulterior análisis .Podemos admitir que dichos fenómenos tienen sus correspondientes causas. Pero en tanto no sepamos de qué modo los hechos externos -físicos y fisiológicos- producen en la mente humana pensamientos y voliciones que ocasionan actos concretos, tenemos que conformarnos
con insuperable dualismo metodológico.

En el estado actual del saber, las afirmaciones fundamentales del positivismo, del monismo y del panfisicismo son meros postulados metafísicos, carentes de base científica y sin utilidad ni significado para la investigación.

agente t
31/05/2009, 10:53
La razón y la experiencia nos muestran dos reinos separados: el externo, el de los fenómenos físicos, químicos y fisiológicos; y el interno, el del pensamiento, del sentimiento, de la apreciación y de la actuación consciente. Ningún puente conocemos hoy que una ambas esferas.

Idénticos fenómenos exteriores provocan reflejos humanos diferentes y hechos dispares dan lugar a idénticas respuestas humanas. Ignoramos
el porqué. Ante tal realidad no cabe ni aceptar ni rechazar las declaraciones
esenciales del monismo y del materialismo. Creamos o no que las ciencias naturales logren algún día explicarnos la producción de las ideas, de los juicios de apreciación y de las acciones, del mismo modo que explican la aparición de una síntesis química como fruto necesario e inevitable de determinada combinación de elementos, en el ínterin no tenemos más remedio que conformarnos con el dualismo metodológico.

La acción humana provoca cambios. Es un elemento más de la actividad universal y del devenir cósmico. Resulta, por tanto, legítimo objeto de investigación científica. Y puesto que -al menos por ahora- no puede ser desmenuzada en sus causas integrantes, debemos estimarla presupuesto irreductible, y como tal estudiarla.

Cierto que los cambios provocados por la acción humana carecen de trascendencia comparados con los efectos engendrados por las grandes fuerzas cósmicas. El hombre constituye pobre grano de arena contemplado desde el ángulo de la eternidad y del universo infinito. Pero, para el individuo, la acción humana y sus vicisitudes son tremendamente reales. La acción
constituye la esencia del hombre; el medio de proteger su vida y de elevarse por encima del nivel de los animales y las plantas.

Por perecederos y vanos que puedan parecer, todos los esfuerzos humanos son, empero, de importancia trascendental para el hombre y para la ciencia humana.

agente t
01/06/2009, 16:57
La acción humana es siempre racional. El hablar de «acción racional» supone incurrir en evidente pleonasmo y, por tanto, debe rechazarse tal expresión. Aplicados a los fines últimos de la acción, los términos racional e irracional no son apropiados y carecen de sentido . El fin último de la acción siempre es la satisfacción de algún deseo del hombre actuante.

Puesto que nadie puede reemplazar los juicios de valoración el sujeto en acción por los propios, vano resulta enjuiciar los anhelos y las voliciones de los demás. Nadie está calificado para decidir qué hará a otro más o menos feliz. Quienes pretenden enjuiciar la vida ajena o bien exponen cuál sería su conducta de hallarse en la situación del prójimo, o bien, pasando
por alto los deseos y aspiraciones de sus semejantes, limítanse a proclamar, con arrogancia dictatorial, la manera cómo el prójimo mejor serviría a los designios del propio crítico.

Es corriente denominar irracionales aquellas acciones que, prescindiendo de ventajas materiales y tarigibies, tienden a alcanzar satisfacciones «ideales» o más «elevadas». En este sentido, la gente asegura, por ejemplo -unas veces aprobando, desaprobando otras- que quien sacrifica la vida, la salud o la
riqueza para alcanzar bienes más altos -como la lealtad a sus convicciones religiosas, filosóficas y políticas o la libertad y la grandeza nacional- viene impelido por consideraciones.. de índole no racional. La prosecución de estos fines, sin embargo, no es ni más ni menos racional o irracional que la de otros
fines humanos. Es erróneo suponer que el deseo de cubrir las necesidades perentorias de la vida o el de conservar la salud sea más racional, natural o justificado que el aspirar a otros bienes y satisfacciones. "Cierto que la apetencia de alimentos y calor es común al hombre y a otros mamíferos y que, por lo general, quien carezca de manutención y abrigo concentrará sus
esfuerzos en la satisfacción de esas urgentes necesidades sin, de momento, preocuparse mucho por otras cosas.

agente t
01/06/2009, 20:37
El deseo de vivir, de salvaguardar la existencia y de sacar partido ele toda
oportunidad para vigorizar las propias fuerzas vitales, constituye rasgo característico de cualquier forma de ser viviente . No resulta, sin embargo, para el hombre imperativo ineludible el doblegarse ante dichas apetencias. Mientras todos los demás animales hállanse inexorablemente
impelidos a la conservación de su vida y a la proliferación de la especie, el hombre es capaz de dominar tales impulsos.

Controla tanto su apetito sexual como su deseo de vivir. Renuncia a la vida si considera intolerables aquellas condiciones únicas bajo las cuales cabríale sobrevivir. Es capaz de morir por un ideal y también de suicidarse. Incluso la vida constituye para el hombre el resultado de una elección, o sea, de un juicio valorativo.

Lo mismo ocurre con el deseo de vivir abundantemente proveído. La mera existencia de ascetas y de personas que renuncian a las ganancias materiales por amor a sus convicciones, o simplemente por preservar su dignidad e individual respeto, evidencia que el correr en pos de los placeres materiales en modo alguno resulta inevitable, siendo en cambio consecuencia de específica elección. La verdad, sin embargo, es que la inmensa mayoría de nosotros preferimos la vida a la muerte y la riqueza a la pobreza.

agente t
02/06/2009, 16:55
Es arbitrario considerar «natural» y «racional» únicamente la satisfacción de las necesidades fisiológicas y todo lo demás «artificial» y, por tanto, «irracional». El rasgo típicamente humano estriba en que el hombre no tan sólo desea alimento, abrigo y ayuntamiento carnal, como el resto de los animales, sino que aspira además a otras satisfacciones.

Experimentamos necesidades y apetencias típicamente humanas, que podemos calificar de «más elevadas» comparadas con los deseos comunes
al hombre y a los demás mamíferos. Al aplicar los calificativos racional e irracional a los medios elegidos para la consecución de fines determinados, lo que se trata de ponderar es la oportunidad e idoneidad del sistema
adoptado. Debe el mismo enjuiciarse para decidir si es o no el que mejor permite alcanzar el objetivo ambicionado. La razón humana, desde luego, no es infalible y, con frecuencia, el hombre se equivoca, tanto en la elección de medios como en su utilización. Una acción inadecuada al fin propuesto no produce el fruto esperado. No conforma la misma con la finalidad perseguida, pero no por ello dejará de ser racional, tratándose de método que razonada (aunque defectuosa) deliberación engendrara y de esfuerzo (si bien ineficaz) por conseguir cierto objetivo.

Los médicos que, cien años atrás, para el tratamiento del cáncer empleaban métodos que los profesionales contemporáneos rechazarían, carecían, desde el punto de vista de la patología actual, de conocimientos bastantes y, por tanto, su actuación resultaba baldía. Ahora bien, no procedían irracionalmente; hacían lo que creían más conveniente. Es probable que
dentro de cien años los futuros galenos dispongan de mejores métodos para tratar dicha enfermedad; en tal caso, 'serán mas eficientes que nuestros médicos, pero no más racionales.

agente t
03/06/2009, 17:22
Lo opuesto a la acción humana no es la conducta irracional, sino la refleja reacción de nuestros órganos corporales al estímulo externo, reacción que no puede ser controlada a voluntad. y cabe incluso que el hombre, en determinados casos, ante un mismo agente, responda coetáneamente por reacción refleja y por acción consciente. Al ingerir un veneno, el organismo
apresta automáticamente defensas contra la infección; con independencia,
puede intervenir la actuación humana administrando un antídoto.

Respecto del problema planteado por la antítesis entre lo racional y lo irracional, no hay diferencia entre las ciencias naturales y las ciencias sociales. La ciencia siempre es y debe ser racional; presupone intentar aprehender los fenómenos del universo mediante sistemática ordenación de todo el saber disponible. Sin embargo, como anteriormente se hacía notar, la
descomposición analítica del fenómeno en sus elementos constitutivos
antes o después llega a un punto del que ya no puede pasar. La mente humana es incluso incapaz de concebir un saber que no limitaría ningún dato último imposible de analizar y disecar. El sistema científico que guía al investigador hasta alcanzar el límite en cuestión resulta estrictamente racional. Es el dato irreductible el que cabe calificar de hecho irracional.

agente t
03/06/2009, 19:43
Está hoy en boga el menospreciar las ciencias sociales, por
ser puramente racionales. La objeción más corriente opuesta
a lo económico es la de que olvida la irracionalidad de la vida
y del universo e intenta encuadrar en secos esquemas racionales
y en frías abstracciones la variedad infinita de los fenómenos.
Nada más absurdo. La economía, al igual que las demás
ramas del saber, va tan lejos como puede, dirigida por métodos
racionales. Alcanzado el límite, se detiene y califica el
hecho con que tropieza de dato irreductible, es decir, de fenómeno
que no admite ulterior análisis, al menos en el estado
actual de nuestros conocimientos

Los asertos de la praxeología y de la economía resultan válidos
para todo tipo de acción humana, independientemente
de los motivos, causas y fines en que ésta última se fundamente.
Los juicios finales de valoración y los fines últimos de la
acción humana son hechos dados para cualquier forma de investigación
científica y no se prestan a ningún análisis ulterior.
La praxeología trata de los medios y sistemas adoptados para
la consecución de los fines últimos. Su objeto de estudio son
los medios, no los fines.

agente t
04/06/2009, 02:09
En este sentido hablamos del subjetivismo de la ciencia
general de la acción humana; acepta como realidades insoslayables los fines últimos a los que el hombre, al actuar, aspira; es enteramente neutral respecto a ellos, absteniéndose de formular juicio valorativo alguno. Lo único que le preocupa es determinar si los medios empleados son idóneos para la consecución de los fines propuestos. Cuando el eudemonismo habla de felicidad y el utilitarismo o la economía de utilidad , estamos
ante términos que debemos interpretar de un modo subjetivo, en el sentido de que mediante ellos se pretende expresar aquello que el hombre, por resultarle atractivo, persigue al actuar.

El progreso del moderno eudemonismo, hedonismo y utilitarismo consiste precisamente en haber alcanzado tal formalismo, contrario al antiguo sentido materialista de dichos modos de pensar; idéntico progreso ha supuesto la moderna teoría subjetivista del valor comparativamente a la anterior teoría obietivista propugnada por la escuela clásica. Y precisamente en
tal subjetivismo reside la objetividad de nuestra ciencia.

Por ser subjetivista y por aceptar los juicios de apreciación del hombre actuante como datos últimos no susceptibles de ningún examen crítico posterior , nuestra ciencia queda emplazada por encima de las luchas de partidos y facciones; no interviene en los conflictos que se plantean las diferentes escuelas dogmáticas
y éticas; apártase de toda preconcebida idea, de todo juicio o valoración; sus enseñanzas resultan universalmente válidas y ella misma es humana absoluta y puramente.

agente t
04/06/2009, 16:58
El hombre actúa porque es capaz de descubrir relaciones
causales que provocan cambios y mutaciones en el universo. El actuar implica y presupone la categoría de causalidad. Sólo quien contemple el mundo a la luz de la causalidad puede actuar. Cabe, en tal sentido, decir que la causalidad es una categoría de la acción. La categoría medios y fines presupone la categoría causa y efecto. Sin causalidad ni regularidad fenomenológica no cabría ni el raciocinio ni la acción humana. Tal mundo sería un caos, en el cual vanamente el índividuo se esforzaría
por hallar orientación y guía. El ser humano incluso
es incapaz de representarse semejante desorden universal.

No puede el hombre actuar cuando no percibe relaciones
de causalidad. El aserto, sin embargo, no es reversible. En efecto, aun cuando conozca la relación causal, si no puede influir en la causa, rampoco cábele al individuo actuar.

agente t
05/06/2009, 20:29
El análisis de la causalidad siempre consistió en preguntarse el sujeto : ¿dónde y cómo debo intervenir para desviar el curso que los acontecimientos adoptarían sin esa mi interferencia capaz de impulsarlos hacia metas que mejor convienen a mis deseos? En este sentido, el hombre se plantea el problema: ¿quién o qué rige el fenómeno de que se trate ? Busca la regularidad, la «ley», precisamente porque desea intervenir. Esta búsqueda fue interpretada por la metafísica con excesiva amplitud, como investigación de la última causa del ser y de la existencia. Siglos habían de transcurrir antes de que ideas tan exageradas y desorbitadas fueran reconducidas al modesto problema de determinar dónde hay o habría que intervenir paraalcanzar este o aquel objetivo.

El enfoque dado al problema de la causalidad en las últimas décadas, debido a la confusión que algunos eminentes físicos han provocado, resulta poco satisfactorio. Confiemos en que este desagradable capítulo de la historia de la filosofía sirva de advertencia a futuros filósofos.

agente t
06/06/2009, 12:17
Hay mutaciones cuyas causas nos resultan desconocidas, al menos por ahora. Nuestro conocimiento, en ciertos casos, es sólo parcial, permitiéndonos únicamente afirmar que, en el70 por 100 de los casos, A provoca B; en los restantes, C oincluso D, E, F, etc. Para poder ampliar tal fragmentaria información con otra más completa sería preciso fuéramos capaces de descomponer A en sus elementos. Mientras ello no esté a
nuestro alcance, habremos de conformarnos con una ley estadística; las realidades en cuestión, sin embargo, para nada afectan al sígnificado praxeológico de la causalidad. El que nuestra ignorancia en determinadas materias sea total, o inutílizables nuestros conocimientos a efectos prácticos, en modo alguno supone anular la categoría causal.

Los problemas filosóficos, epistemológicos y metafísicos
que la causalidad y la inducción imperfecta plantean caen
fuera del ámbito de la praxeología. Interesa tan sólo a nuestra ciencia dejar sentado que, para actuar, el hombre ha de conocer la relación causal existente entre los distintos eventos, procesos o situaciones. La acción del sujeto provocará los efectos deseados sólo en aquella medida en que el inreresado perciba tal relación. Nos estamos, desde luego, movíendo en un círculo vicioso, pues sólo constatamos que se ha apreciado con acierto determínada relación causal cuando nuestra actuación, guiada por la correspondiente percepción, ha provocado el resultado esperado . No cabe, sín embargo, evitar el aludido círculo vicioso
precisamente en razón a que la causalidad es una categoría de la acción. Por tratarse de categoría del actuar, la praxeología no puede dejar de aludir al fundamental problema filosófico en cuestión .

agente t
07/06/2009, 17:37
Si tomamos el término causalidad en su sentido más amoplio, la teleología puede considerarse como una rama del análisis causal. Las causas finales son las primeras de todas las causas. La causa de un hecho es siempre determinada acción o cuasi acción que apunta a específico objetivo. Tanto el hombre primitivo como el niño, adoptando una postura ingenuamente antropomórfica, creen que los cambios y acontecimientos son consecuencias provocadas por la acción de un ente que procede en forma similar a como ellos mismo actúan. Creen que los animales, las plantas, las montañas , los ríos y las fuentes, incluso las piedras y los cuerpos celestes, son seres con sentimientos y deseos que procuran satisfacer. Sólo en una posterior fase de su desarrollo cultural renuncia el individuo
a las aludidas ideas animistas, reemplazándolas por una
visión mecanicista del mundo. Resúltanle al hombre guía tan certera los principios mecanicistas que hasta llegan las gentes a creer que, al amparo de los mismos, se pueden resolver cuantos problemas el pensamiento y la investigación científica plantean.

Para el materialismo y el panfisicismo constituye el mecanicismo la esencia misma del saber y los métodos experimentales y matemáticos de las ciencias naturales el único modo científico de pensar. Todos los cambios han de analizarse como movimientos
regidos por las leyes de la mecánica.

agente t
10/06/2009, 09:28
Los partidarios del mecanicismo despreocúpanse, desde luego, de los graves y aún no resueltos problemas relacionados con la base lógica y epistemológica de los prin cipios de la causalidad y de la inducción imperfecta. A su modo de ver, la certeza de tales principios resulta indudable simplemente porque los mismos se cumplen. El que los experimentos de laboratorio provoquen los resultados predichos por la teoría y el que las
máquinas en las fábricas funcionen del modo previsto por la tecnología acredita , plenamente para ellos, la certeza ydencia de los métodos y descubrimientos de las modernas ciencias naturales. Aun admitiendo, dicen, que, posiblemente, la ciencia sea incapaz de brindarnos la verdad -y ¿qué es la verdad?-, no por eso deja de sernos de gran utilidad, al permitirnos
alcanzar los objetivos que ambicionamos.

Ahora bien, precisamente cuando aceptamos ese pragmático punto de vista, deviene manifiesta la vacuidad del dogma panfísico. La ciencia, como más arriba se hacía notar, 'no ha logrado averiguar las relaciones existentes entre el cuerpo y la mente. Ningún partidario del ideario panfísico puede llegar a
pretender que su filosofía se haya podido jamás aplicar a las relaciones interhumanas o a las ciencias sociales. Y, ello no obstante, no hay duda que aquel princi pio, con arreglo al cual e! ego trata a sus semejantes como si fueran seres pensantes y actuantes al igual que él, ha evidenciado su utilidad y procedencia, tanto en la vida corriente como en la investigación
científica. Nadie es capaz de negar que tal principio se cumple.

agente t
11/06/2009, 18:05
Resulta indudable, de un lado, que e! considerar al semejante
como ser que piensa y actúa como yo, el ego, ha provocado
resultados satisfactorios ; por otra parte, nadie cree cupiera
dar similar verificación práctica a cualquier postulado que predicara
tratar al ser humano como con los objetos de las ciencias
naturales se opera.

Los problemas epistemológicos que la comprensión de la conducta ajena plantea no son menos arduos que los que suscitan la causalidad y la inducción incompleta. Cabe admitir no ser posible demostrar de modo concluyente la proposición que asegura que mi lógica es la lógica de todos
los demás y la única lógica humana, como tampoco la que proclamara
que las categorías de mi actuar constituyen categorías de la actuación de todos los demás, así como de la acción humana toda.

Ello no obstante, conviene a los pragmatistas tener presente que tales proposiciones han patentizado su procedencia, tanto en el terreno práctico como en e! científico; de su parte, no debe el positivista pasar por alto el hecho de que, al dirigirse a sus semejantes, presupone - tácita e implícitamente- la validez intersubjetiva de la lógica y, por tanto , la
existencia del mundo del pensamiento y de la acción del alter
ego de condición indudablemente humana.

Pensar y actuar son rasgos espedficos del hombre y privativos de los seres humanos. Caracterizan al ser humano aun independientemente de su adscripción a la especie zoológica homo sapiens. No constituye propiamente el objeto de la praxeología la investigación de las relaciones entre el pensamiento y la acción. Bástale a aquélla dejar sentado que no hay
más que una lógica inteligible para la mente y que sólo existe un modo de actuar que merezca la calificación de humano y resulte comprensible para nuestra inteligencia.

El que existan o puedan existir en algún lugar seres - sobrehumanos o infrahumanos- que piensen y actúen de modo distinto al nuestro
es un tema que desborda la capacidad de la mente humana.
Nuestro esfuerzo intelectual debe contraerse al estudio de la acción humana.

agente t
14/06/2009, 10:40
Esta acción humana, que está inextrincablemente ligada con el
pensamiento, viene condicionada por un imperativo lógico. No le es posible a la mente del hombre concebir relaciones lógicas que no conformen con su propia estructura lógica. E igualmente imposible le resulta concebir un modo de actuar cuyas categorías diferirían de las categorías determinantes de nuestras propias acciones.

El hombre sólo puede acudir a dos órdenes de principios para la aprehensión mental de la realidad; a saber: los de la teleología y los de la causalidad. Lo que no puede encuadrarse dentro de una de estas dos categorías resulta impenetrable para la mente. Un hecho que no se preste a ser interpretado por uno de esos dos caminos resulta para el hombre inconcebible y misterioso.

El cambio sólo puede concebirse como consecuencia, o bien de la operación de la causalidad mecánica, o bien de una conducta deliberada; para la mente humana no cabe tercera solución .

agente t
15/06/2009, 18:38
Cierto es que la teleología, según antes se hada notar,
puede ser enfocada como una variante de la causalidad. Pero ello no anula las esenciales diferencias existentes entre ambas categorías.
La visión panmecanicista del mundo está abocada a evidente monismo metodológico: reconoce sólo la causalidad mecánica porque sólo a ella atribuye valor cognoscitivo o al menos un valor cognoscitivo más alto que a la teleología. Ello supone caer en metafísica superstición. Ambos principios de conocimiento
-la causalidad y la teleología-, debido a la limitación
de la razón humana, son imperfectos y no nos aportan información plena. La causalidad supone un regressus in iniinitum que la razón no puede llegar a agotar. La teleología flaquea en cuanto se le pregunta qué mueve al primer motor.

Ambos métodos abocan a datos irreductibles que no cabe analizar ni interpretar. La razón y la investigación científica nunca pueden aportar sosiego pleno a la mente, certeza apodíctica, ni perfecto conocimiento de todas las cosas. Quien aspire a ello debe entregarse a la fe e intentar tranquilizar la inquietud de su consciencia abrazando un credo o una doctrina metafísica.
Sólo apartándonos del mundo de la razón y de la experiencia, podemos llegar a negar que nuestros semejantes actúan.
No sería lícito pretendiéramos escamotear tal realidad recurriendo a prejuicios en boga o a arbitrarios asertos. La experiencia cotidiana no sólo patentiza que el único método idóneo para estudiar las circunstancias de nuestro alrededor no-humano es aquel que se ampara en la categoría de causalidad; sino que, además, acredita, y de modo no menos convincente, que nuestros
semejantes son seres que actúan como nosotros mismos.

Para la comprensión de la acción, a un solo método de interpretación y análisis cabe recurrir: a aquel que parte del conocimiento y el examen de nuestra propia conducta consciente.

agente t
16/06/2009, 20:07
El estudio y análisis de la acción ajena nada tiene que vercon el problema de la existencia del espíritu, del alma inmortal. Las críticas esgrimidas por el empirismo, el comportamentismo y el positivismo contra las diversas teorías del alma para nada afectan al tema que nos ocupa. La cuestión debatida contráese a determinar si se puede aprehender intelectualmente la acción
humana, a no ser considerándola como una conducta sensata e
intencionada, que aspira a la consecución de específicos objetivos.

El bebaoíorismo (comportamentismo) y el positivismo pretenden aplicar los métodos de las ciencias naturales empíricas a la acción humana. La interpretan como respuesta a estímulos. Tales estímulos, sin embargo, no pueden ser explicados con arreglo a los métodos de las ciencias naturales. Todo intento de describirlos ha de contraerse forzosamente al significado
atribuido a los mismos por el hombre que actúa. Podemos calificar de «estimulo» la oferta de un producto en venta. Pero lo típico de tal oferta, lo que la distingue de todas las demás, sólo puede comprenderse ponderando la significación que al hecho atribuyen las partes interesadas. Ningún artificio dialéctico logra , como por arte de magia, escamotear el que el deseo
de alcanzar ciertos fines es el motor que induce al hombre a actuar . Tal deliberada conducta - la acción- cons tituye el objeto principal de nuestra ciencia. Ahora bien, al abordar el tema, forzosamente hemos de parar mientes en la trascendencia que el hombre que actúa confiere tant o a la realidad - la cual considera cosa dada- como a su propia capacidad para influir
en ella.

agente t
16/06/2009, 20:14
No interesa al físico investigar las causas finales, por cuanto no parece lógico que los hechos que constituyen el objeto de estudio de la física puedan ser fruto de la actuación de un ser que persiga fines al modo de los humanos. Pero tampoco debe el praxeólogo descuidar la mecánica de la volición y la
intencionalidad del hombre al actuar, sobre la base de que constituyen meras realidades dadas.
Si así lo hiciera , dejaría de estudiar la acción humana . Muy a menudo, aunque no siempre, tales hechos pueden ser analizados a un tiempo desde el campo de la praxeología y desde el de las ciencias naturales. Ahora bien, quien se interesa por el disparo de un arma de fuego como fenómeno físico o químico, no es un praxeólogo: descuida precisamente aquellos problemas que la ciencia de la conducta humana deliberada pretende esclarecer.

agente t
17/06/2009, 18:43
Buena prueba de que sólo hay dos vías -la de la causalidady la de la teleología para la investigación humana- la proporcionan los problemas que en torno a la utilidad de los instintos se plantean. Hay conductas que ni pueden ser satisfactoriamente explicadas amparándose exclusivamente en los principios causales
de las ciencias naturales ni tampoco cabe encuadrarlas entre las acciones humanas de índole consciente.

Para comprender tales actuaciones nos vemos forzados a dar un rodeo y, asignándoles la condición de cuasi acciones, hablamos de instintos útiles. Observamos dos cosas: primero, la tendencia específica de todo organismo con vida a responder ante estímulos determinados de forma regular; segundo, los buenos efectos que el proceder de esta suerte provoca por lo que a la vigorización y mantenimiento de las fuerzas vitales del organismo se refiere.

Si pudiéramos considerar esta conducta como el fruto de una aspiración consciente a alcanzar específicos fines, la consideraríamos acción y la estudiaríamos de acuerdo con el método teleológico de la praxeología.

Pero, al no hallar en tal proceder vestigio alguno de mente consciente, concluimos que un factor desconocido -al que denorninamos instinto- fue el agente instrumental. En tal sentido suponemos es el instinto lo que gobierna la cuasi deliberada conducta animal, as¡ como las inconscientes, pero no por eso menos
útiles, reacciones de nuestros músculos y nervios.

Ahora bien, porque personalicemos, como especifica fuerza, al desconocido agente de tal conducta , denominándole instinto, no por ello, ciertamente,
ampliamos nuestra saber. Nunca debemos olvídar que con esa palabra instinto no hacemos más que marcar la frontera que nuestra capacidad de investigación científica es incapaz de trasponer, al menos por ahora .

agente t
22/06/2009, 19:37
La biología ha logrado descubrir una explicación «natural», es
decir, rnecaniclsta, para muchos procesos que en otros tiempos se
atribuían a la acción instintiva. Subsisten, sin embargo, múltiples
realidades que no pueden ser consideradas meras reacciones a
estímulos químicos o mecánicos. Los animales adoptan actitudes
que sólo pueden ser explicadas suponiendo la intervención de un
agente dirigente que dicte las mismas a aquéllos. Es vana la pretensión
del behaborismo de estudiar la acción humana desde fuera de la misma, con arreglo a los métodos de la psicología animal.

La conducta animal , tan pronto como rebasa los procesos meramente fisiológicos, tales como la respiración y el metabolismo, puede tan sólo ser analizada recurriendo a los conceptos intencionales elaborados por la praxeología. El behaborista aborda el tema partiendo del humano concepto de intención y logro. Recurre torpemente en su estudio a la idea humana de utilidad y dañosidad . Cuando rehúye toda expresa referencia a la actuación
consciente, a la búsqueda de objetivos precisos, sólo logra engañarse
a sí mismo; mentalmente trata de hallar fines por doquier, ponderando todas las actuaciones con arreglo a un imperfecto patrón utilitario. La ciencia de la conducta humana, en tanto no sea mera fisiología no puede dejar de referirse a la intencionalidad y al propósito . A este respecto , ninguna ilustración nos brinda la observación de la psicología de los brutos o el examen de las inconscientes reacciones del recién nacido. Antes al contrario, sólo
recurriendo al auxilio de la ciencia de la acción humana resulta comprensible la psicología animal y la infantil. Sin acudir a las categorías praxeológicas. nos resulta imposible concebir y entender la actuación de animales y niños.

agente t
23/06/2009, 18:11
La contemplación de la conducta instintiva de los animales llena al hombre de estupor, suscitándole interrogantes a las que nadie ha podido satisfactoriamente responder. Ahora bien , el que
los animales y las plantas reaccionen en forma cuasi deliberada no debe parecernos de condición ni más ni menos milagrosa que la capacidad del hombre para pensar y actuar o la sumisión del universo inorgánico a las funciones que la física reseña o la realidad
de los procesos biológicos que en el mundo orgánico se producen. Son hechos todos ellos milagrosos, en el sentido de que se trata de fenómenos irreductibles para nuestra capacidad investigadora.

Semejante dato último es eso que denominamos instinto animal.El concepto de instinto, al igual que los de movimiento , fuerza , vida y consciencia, no es más que un nuevo vocablo con el cual designamos un fenómeno irreductible. Pero, por sí, ni nos «explica» nada ni nos orienta hacia causa alguna próxima o remota.

agente t
24/06/2009, 17:52
Para evitar todo posible error en torno a las categorías praxeológicas
parece conveniente resaltar una realidad en cierto modo perogrullesca.
La praxeología, como las ciencias históricas, trata de la acción humana intencional. Si menciona los fines, entiende los fines que persigue el hombre al actuar ; si alude a intencionalidad, se refiere al sentido que el hombre, al actuar, imprime a sus acciones.

Praxeología e historia son obras de la mente humana y, corno tales, hállan se condicionadas por la capacidad intelectual de los mortales. Ni la praxeología ni la historia pretenden averiguar cuáles sean las intenciones abrigadas por posible mentalidad absoluta y omnisciente; ni el sentido que encierren los acontecimientos y la evolución histórica; ni los planes que Dios, la Naturaleza, el Weltgelst o el Destino puedan pretender plasmar a través del
universo y la humanidad. Aquellas disciplinas nada tienen en común con la denominada filosofía de la historia. No aspiran a ilustrarnos acerca del sentido objetivo, absoluto y cierto de la vida y la historia , contrariamente a lo que pretenden las obras de Hegel, Comte , Marx y legión de otros escritores.

agente t
26/06/2009, 17:49
Hubo filósofos que recomendaron al hombre, como fin último, renunciar totalmente a la acción. Tales idearios consideran la vida como un mal, que sólo pena, sufrimiento y angustia proporciona a los mortales : niegan apodícticamente que consciente esfuerzo humano alguno pueda hacer más grato el tránsito terrenal. Sólo
aniquilando la consciencia, la volición y la vida es posible alcanzar la felicidad. El camino único que conduce a la salvación y a la bienaventuranza exige al hombre transformarse en un ser perfectamente pasivo , indiferente e inerte como las plantas. El bien supremo consiste en rehuir tanto el pensamiento como la acción.

Tales son en esencia las enseñanzas de diversas sectas filosóficas Indicas , especialmente del budismo, así como del pensamiento de Schopcnhauer. La praxeología no se interesa por tales doctrinas. La posición de nuestra ciencia es totalmente neutral ante todo género de juicio valorativo; ante cuanto se refiere a los fines últimos que pueda el hombre perseguir. La misión de la praxeología
no es la de aprobar ni la de condenar, sino la de atestiguar realidades.

La praxeología pretende analizar la acción humana. Se ocupa del hombre que efectivamente actúa ; nunca de un supuesto ser humano que, a modo de planta, llevaría una existencia meramente vegetativa.

agente t
28/06/2009, 11:23
Las ciencias de la acción humana divídense en dos ramas principales: la de la praxeología y la de la historia .

La historia recoge y ordena sistemáticamente todas las realidades engendradas por la acción humana. Se ocupa del contenido concreto de la actuación del hombre. Examina las empresas humanas en toda su multiplicidad y variedad, así como las actuaciones individuales en cualquiera de sus aspectos accidentales, especiales y particulares. Analiza las motivaciones que impulsaron a los hombres a actuar y las consecuencias provocadas por tal proceder . Abarca cualquier manifestación de la actividad humana. Existe, por eso, la historia general, pero, también, la historia de sucesos particu lares; historia de la actuación política y militar, historia de las ideas y de la filosofía, historia económica, historia de las diversas técnicas, de la literatura, del arte y de la ciencia, de la religión, de las costumbres y de los usos tradicionales, así como de múltiples otros aspectos de la vida humana . Materia histórica igualmente constituyen la etnología y la antropología, mientras no invadan el terreno de la biología. Lo mismo acontece con la psicología, siempre que no se meta en la fisiología, epistemología o filosofía. De no menos condición histórica goza la lingüística, en tanto no se adentre en el campo de la lógica o de la fisiología de dicción.

agente t
29/06/2009, 18:17
Para todas las ciencias históricas, el pasado constituye el
objeto fundamental de su estudio. No nos ilustran, por eso, con enseñanzas que puedan aplicarse a la totalidad de la humana actividad, es decir, a la acción futura también. El conocimiento histórico hace al hombre sabio y prudente. Pero no proporciona, por sí solo, saber ni pericia alguna que resulte útil para abordar ningún supuesto individualizado. "

Las ciencias naturales, igualmente, se ocupan de hechos ya pasados. Todo conocimiento experimental alude a realidades anteriormente observadas; imposible resulta experimentar acontecimientos futuros . La verdad, sin embargo, es que esos enormes conocimientos, a los que las ciencias naturales deben todos sus triunfos, son fruto de la experimentación, merced a la cual cabe examinar aisladamente cada una de las circunstancias capaces
de provocar el fenómeno que interese. Los datos de esta
suerte reunidos pueden luego ser utilizados para el razonamiento inductivo, una de las formas de raciocinio, que, en la práctica, desde luego, ha demostrado indudable eficacia, si bien su procedencia epistemológica todavía, hoy por hoy, no está clara del todo.

agente t
30/06/2009, 20:00
Los conocimientos que las ciencias de la acción humana, en
cambio, manejan aluden siempre a fenómenos complejos. En el campo de la acción humana no es posible recurrir a ningún experimento de laboratorio. Nunca cabe ponderar aisladamente la mutación de uno solo de los elementos concurrentes, presuponiendo incambiadas todas las demás circunstancias del caso.

De ahí que la investigación histórica, por cuanto se refiere siempre a fenómenos complejos, jamás pueda brindarnos conocimientos, en el sentido que a tal término las ciencias naturales dan, al aludir a realidades individualizadas, comprobadas de modo experimental. La ilustración proporcionada por la historia no sirve para estructurar teorías ni para predecir el futuro.

Toda realidad histórica puede ser objeto de interpretaciones varias y, de hecho, ha sido siempre interpretada de los modos más diversos.
Los postulados del positivismo y afines escuelas metafísicas resultan, por tanto, falsos. No es posible conformar las ciencias de la acción humana con la metodología de la física y de las demás ciencias naturales. Las teorías referentes a la conducta
del hombre y a las realidades sociales no cabe sean deducidas a posteriori. La historia no puede ni probar ni refutar ninguna afirmación de valor general como lo hacen las ciencias naturales, las cuales aceptan o rechazan las hipótesis según coincidan o no con la experimentación. No es posible, en aquel terreno, comprobar experimentalmente la veracidad o la falsedad
de ningún aserto de índole general.

agente t
02/07/2009, 17:17
Los fenómenos complejos, engendrados por la concurrencia
de diversas relaciones causales, no permiten evidenciar la certeza
o el error de teoría alguna. Antes al contrario, esos fenómenos
sólo devienen inteligibles interpretándolos a la luz de
teorías previa e independientemente deducidas. En el ámbito
de los fenómenos naturales la interpretación de los acontecimientos
ha de conformarse, forzosamente, a aquellas teorías
cuya procedencia atestiguara la experimentación. En el terreno
de los hechos históricos no existen restricciones de la aludida
índole. Cabe formular las más arbitrarias explicaciones. Nunca
ha arredrado a la mente humana el recurrir a imaginarias teorías
ad boc, carentes de toda justificación lógica, para explicar cualquier
realidad cuya causalidad el sujeto era incapaz de advertir.

Pero, en la esfera de la historia, la praxeología viene a imponer
a la interpretación de los hechos restricciones semejantes
a las que las teorías experimentalmente contrastadas
imponen cuando se trata de interpretar y aclarar específicas
realidades de orden físico, químico o fisiológico.

agente t
02/07/2009, 17:19
La praxeología no es una ciencia de índole hístórica, sino de carácter teórico
y sistemático. Constituye su objeto la acción humana, como tal,
con independencia de las circunstancias ambientales, accidentales
o específicas que puedan adornar individualizadas actuaciones.
Sus enseñanzas son de orden puramente formal y general,
ajenas al contenido marerial y a las condiciones peculiares
del caso de que se trare. Aspira a estructurar teorías que resulten
válidas en cualquier caso en el que efectivamente concurran
aquellas circunstancias implícitas en sus supuestos y construcciones.
Los asertos y proposiciones de la misma no derivan
del conocimiento experimental. Como los de la lógica y la matemática,
son de índole apriorística. La correspondiente veracidad
o falsedad no puede ser contrastada mediante e! recurso
a acontecimiento s ni experiencias. Se trata de antecedentes,
tanto lógica como cronológicamente considerados, de toda comprensión
de la realidad histórica. Constituyen obligado presupuesto
para la aprehensión intelectual de los sucesos históricos.
Sin su concurso, los acontecimientos se presentan ante e! hombre
en caleidoscópica diversidad e ininteligible desorden.

agente t
21/07/2009, 18:58
Se ha puesto de moda una tendencia filosófica que pretende negar la posibilidad de todo conocimiento a priori. El saber humano, asegúrase, deriva íntegra y exclusivamente de la experiencia. Tal postura se comprende en tanto reacción, exagerada desde luego, contra algunas aberraciones teológicas y cierta
equivocada filosofía de la historia y de la naturaleza. Porque, como es sabido, la metafísica pretendía averiguar, de modo intuitivo, las normas morales, el sentido de la evolución histórica, las cualidades del alma y de la materia y las leyes rectoras del mundo físico, químico y fisiológico. En alambicadas especulaciones,
alegremente volvíase la espalda a la realidad evidente.
Convencidos estaban tales pensadores de que, sin recurrir a la experiencia, sólo mediante el raciocinio cabía explicario todo y descifrar hasta los más abstrusos enigmas.

Las modernas ciencias naturales deben sus éxitos a la observación y a la experimentación. No cabe dudar de la procedencia del empirismo y el pragmatismo cuando de las ciencias naturales se trata. Ahora bien , no es menos cierto que tales idearios yerran gravemente al pretender recusar todo conocimiento
a priori y suponer que la lógica, la matemática y la
praxeología deben ser consideradas también como disciplinas empíricas y experimentales.

agente t
27/07/2009, 17:01
Por lo que a la praxeología atañe, los errores en que los
filósofos inciden vienen engendrados por su total desconocimiento de la ciencia económica e incluso, a veces, por su inaudita ignorancia de la historia. Para el filósofo, el estudio de los problemas filosóficos constituye noble y sublime vocación, situada muy por encima de aquellas otras ocupaciones mediante las que el hombre persigue el lucro y el provecho propio. Contraría
al eximio profesor el advertir que sus filosofías le sirven
de medio de vida, le repugna la idea de que se gana el sustento análogamente a como lo hace el artesano o el labriego. Las cuestiones dinerarias constituyen temas groseros y no debe el filósofo, dedicado a investigar trascendentes cuestiones atinentes a la verdad absoluta y a los eternos valores , envilecer su mente con tales preocupaciones. Escrito alguno de ningún filósofo
contemporáneo permite suponer tenga su autor el menor
conocimiento de las más elementales verdades económicas.

Pocos filósofos habrán gozado de un dominio más universal de las distintas ramas del saber moderno que Bergson. Y, sin embargo, una observación casual, en su último y gran libro, evidencia que Bergson ignoraba por completo el teorema fundamental en que se basa la moderna teoría del valor y del intercambio. Hablando
de este último, dice «l'on De peut le pratiquer sons s' érre demandé si les deux objets échangés sont bien de méme valeur, c'est-á-dire échangeables centre un
méme troisleme,»

agente t
31/07/2009, 16:57
No debe confundirse el problema referente a si existen o
no presupuestos apriorísticos del pensar - es decir, obligadas e ineludibles condiciones intelectuales del pensamiento, previas a toda idea o percepción- con el problema de la evolución del hombre hasta adquirir su actual capacidad mental típicamente humana. El hombre desciende de antepasados de condición no-humana, los cuales carecían de esa aludida capacidad intelectiva. Tales antecesores, sin embargo, gozaban ya de una
cierta chispa, de una potencialidad que, previa milenaria evolución, permitióles acceder a la condición de seres racionales. Prodújose dicha transformación mediante influjos ambientales que afectaron a generación tras generación. Deducen de lo anterior los partidarios del empirismo filosófico que el raciocinio se basa en la experimentación y es consecuencia de la adaptación
del hombre a las condiciones de su medio ambiente .
Este pensamiento, lógicamente, implica afirmar que el hombre fue pasando por etapas sucesivas, desde la condición de nuestros prehumanos antecesores hasta llegar a la de homo sapiens. Hubo seres que, si bien no gozaban aún de la facultad humana de raciocinar, disfrutaban ya de aquellos rudimentarios elementos en que se basa el razonar. Su mentalidad no era todavía lógica, sino prelógica (o, más bien, imperfectamente
lógica). Esos endebles mecanismos lógicos progresaron poco a poco, pasando de la etapa prelógica a la de la verdadera lógica. La razón, la inteligencia y la lógica constituyen, por tanto, fenómenos históricos.

agente t
05/08/2009, 17:35
Cabría escribir la historia de la lógica como se puede escribir la de las diferentes técnicas. No hay razón alguna para suponer que nuestra lógica sea la fase última y definitiva de la evolución intelectual, La lógica humana no
es más que una etapa en e! camino que conduce desde el prehumano
estado ilógico a la lógica sobrehumana. La razón y la mente, las armas más eficaces con que e! hombre cuenta en su lucha por la existencia, hállanse inmersas en el continuo devenir de los fenómenos zoológicos. No son ni eternas, ni inmutables; son puramente transitorias.

Es más, resulta manifiesto que todo individuo, a lo largo de su personal desarrollo evolutivo , no sólo rehace aquel proceso fisiológico que desde la simple célula desemboca en e! sumamente complejo organismo mamífero, sino también e! proceso espiritual, que de la existencia puramente vegetativa y animal conduce a la mentalidad racional. Tal transformación no queda perfeccionada durante la vida intrauterina, sino que se completa más tarde, a medida que, paso a paso, e! hombre va despertándose a la vida consciente. De esta suerte, resulta que el ser humano, durante sus primeros años, partiendo de oscuros fondos, rehace los diversos estadios recorridos por la
evolución lógica de la mente humana.

Por otra parte, está e! caso de los animales, Advertimos plenamente el insalvable abismo que separa los procesos racionales de la mente humana de las reacciones cerebrales y nerviosas de los brutos. Sin embargo, al tiempo, creemos percibir en las bestias la existencia de fuerzas que desesperadamente pugnan por alcanzar la luz intelectiva . El mundo animal se nos antoja oscura cárcel, cuyos prisioneros anhelaran fervientemente
liberarse de su fatal condena a la noche eterna y al autornatismo inexorable. Nos dan pena porque también nosotros nos hallamos en análoga situación, luchando siempre con la inexorable limitación de nuestro aparato intelectivo, en vano esfuerzo por alcanzar el inasequible conocimiento perfecto. .

agente t
11/08/2009, 17:26
Pero el problema apriorístico, antes aludido, es de distinto carácter. No se trata ahora de determinar cómo apareció el raciocinio y la conciencia. El tema que nos ocupa alude al carácter constitutivo y obligado de la estructura de la mente humana. Las ilaciones lógicas fundamentamente no pueden ser objeto
de demostración ni de refutación. Su certeza obliga a presuponer su validez.
Imposible resulta evidenciarlas a quien, por sí solo, no las advierta . Es vano todo intento de precisarlas recurriendo a las conocidas reglas de definir.
Estamos ante proposiciones de carácter primario, obligado antecedente de toda definición , nominal o real. Se trata de categorías primordiales, que no pueden ser objeto de análisis. Incapaz es la mente humana de concebir otras categorías lógicas diferentes. Para el hombre resultan imprescindibles e insoslayables, aun cuando a una mente sobrehumana pudieran merecer otra conceptuación . Integran los ineludibles presupuestos del conocimiento, de la comprensión y de la percepción.

Las aludidas categorías e ilaciones constituyen, asimismo, presupuestos obligados de la memoria. Las ciencias naturales tienden a explicar la memoria como una manifestación específica de otro fenómeno más general. El organismo vivo queda indeleblemente estigmatizado por todo estímulo recibido y la propia materia inorgánica actual no es más que el resultado de
todos los influjos que sobre ella actuaron. Nuestro universo es fruto del pasado. Por tanto, cabe decir, en un cierto sentido metafórico, que la estructura geológica del globo guarda memoria de todas las anteriores influencias cósmicas, así como que el cuerpo humano es la resultante de la ejecutoria y vicisitudes del propio interesado y sus antepasados. Ahora bien,
memoria nada tiene que ver con esa unidad estructural y esa continuidad de la evolución cósmica . Se trata de un fenómeno de conciencia, condicionado , consecuentemente, por el a priori lógico. Sorpréndense los psicólogos ante el hecho de que el hombre nada recuerde de su vida embrionaria o de lactante.
Freud intentó explicar esa ausencia recordatoria , aludiendo a la subconsciente supresión de indeseadas memorias. La verdad es que en los estados de inconsciencia nada hay que pueda recordarse.
Ni los reflejos inconscientes ni las simples reacciones fisiológicas pueden ser objeto de recuerdo, ya se trate de adultos o niños. Sólo los estados conscientes pueden ser recordados .

agente t
17/08/2009, 16:41
La mente humana no es una tabula rasa sobre la que
los hechos externos graban su propia historia. Antes al contrario , goza de medios propios para aprehender la realidad. El hombre fraguó esas armas, es decir, plasmó la estructura lógica de su propia mente a lo largo de un dilatado desarrollo evolutivo que , partiendo de las amebas, llega hasta la presente condición humana. Ahor a bien , esos instrumentos mentales son lógicamente
anteriores a todo conocimiento. El hombre no es sólo un animal íntegramente estructurado por aquellos estímulos que fatalmente determinan las circunstancias
de su vida; también es un ser que actúa . Y la categoría de acción es antecedente lógico de cualquier acto determinado.

El que el hombre carezca de capacidad creadora bastante para concebir categorías disconformes con sus ilaciones lógicas fundamentales y con los principios de la causalidad y la teleología impone lo que cabe denominar apriorísmo metodológico.

A diario, con nuestra conducta, atestiguamos la inmutabilidad y universalidad de las categorías del pensamiento y de la acción. Quien se dirige a sus semejantes para informarles o convencerles, para inquirir o contestar interrogantes, se ampara, al proceder de tal suerte, en algo común a todos los hombres: la estructura lógica de la razón humana. La idea de que A pudiera ser, al mismo tiempo, no -A, o el que preferir A a B equivaliera a preferir B a A, es para la mente humana inconcebible y absurdo. Resúltanos incomprensible todo razonamiento prelógico o metalógico. Somos incapaces de concebir un mundo sin causalidad ni teleología.

agente t
21/08/2009, 18:01
No interesa al bombre determinar si, fuera de aquella esfera accesible a su inteligencia , existen o no otras en las cuales se opere de un modo categóricamente distin- to a como funcionan el pensamiento y la acción humana. Ningún conocimiento procedente de tales mundos tiene acceso a nuestra mente. Vano es inquirir si las cosas. en sí. son di tintas de como a nosotros nos parecen: si existen universos inaccesibles e ideas imposibles
de comprender . Esos problemas desbordan nuestra capacidad cognoscitiva. El conocimiento humano viene condícionado por la estructura de nuestra mente . Si, como objeto principal de investigación. se elige la acción humana, ello equivale a contraer. por fuerza, el estudio a las categorías ' de acción conformes con la mente humana, aquellas que implican la proyección
de ésta sobre el mundo externo de la evolución y el
cambio. Todos los teoremas que la praxeología formula aluden exclusivamente a las indicadas categorías de acción y sólo tienen validez dentro de la órbita en la que aquellas categorías operan. Dichos pronunciamientos en modo alguno pretenden ilustrarnos acerca de mundos y situaciones impensables e inimaginables.

agente t
26/08/2009, 19:36
De ahí que la praxcologla merezca el calificativo de humanaen un doble sentido. Lo es, en efecto, por cuanto sus teoremas,en el ámbito de los correspondientes presupuestos, aspirana tener validez un iversal, en relación con toda actuaciónhumana. Y también así se nos aparecen, en razón a que sólopor la acción humana se interesa, desentendiéndose de las accionesque carezcan de tal condición, ya sean subhumanas osobrehumanas.

LA SUPUESTA H ETEROG ENEIDAD LOGICA
DEL HOMBRE PRIMITIVO

Constituye error bastante generalizado el suponer que los escrit os de Lucien Lévy-Bruhl abogan en favor de aquella doctrina según la cual la estructura lógica de la mente de los hombres primitivos fue y sigue siendo categóricamente diferente a la del hombre civilizado . Antes al contrario, las conclusiones a que LévyBruhl
llega, después de analizar cuidadosamente todo el material etnológico disponible, proclaman de modo indubitado que las ilaciones lógicas fundamentales y las categorías de pensamiento y de acción operan lo mismo en la actividad intelectual del salvaje que en la nuestra.

El contenido de los pensamientos del hombre primitivo difiere del de los nuestros, pero la estructura formal y lógica es común a ambos .

Citizen
27/08/2009, 00:33
Las claves del universo, no creo que se encuentren necesariamente en el universo conocido, sino que la mayor parte de su masa, que es materia y energía oscura, quizá tenga mucho por desvelarnos, desde inesperadas perspectivas físicas.
Otro tanto ocurre con la mente humana. Quizá el 90% de la "mente" que no acostumbramos a saber utilizár, signifiquen la clave de soluciones verdaderas.
Habida cuenta de que la resultante de la trayectoria actual de mucha de la lógica y racionalidad que hemos venido desarrollando, nos puede haber desembocado en un sistema dificilmente viable ya.
Paso del significado exacto del término del enunciado. Prefiero no debatirlo demasiado, pues creo que la solución es muy otra, ni siquiera sospechada por muchos. Lamento no poderme ahora explicar mejor.
Saludos, especialmente a los eruditos.

agente t
30/08/2009, 19:31
Cierto es que Lévy-Bruhl afirma que la mentalidad de los
pueblos primitivos es de carácter esencialmente "mítico y prelógico" las representaciones mentales colectivas del hombre primitivo vienen reguladas por la «ley de la participación», independizándose, por consiguiente, de la «ley de la contradicción», Ahora bien , la distinción de Lévy-Bruhl entre pensamiento lógico y pensamiento prelógico alude al contenido, no a la forma ni a la
estructura categórica del pensar. El propio escritor, en efecto , asevera que, entre las gentes civilizadas, también se dan ideas y relaciones ideológicas reguladas por la ley de la participación, las cuales, con mayor o menor independencia, con más o menos fuerza, coexisten inseparablemente con aquellas otras regidas por la ley de la razón. «Lo prelógico y lo mítico conviven con lo lógico.

La ley de la particípación, para el filósofo francés Lucien Lévy-Bruhl (1857_1939), se concreta en ese sentimiento general que unía y une a los miembros de las tribus primitivas -como aún modernamente en recónditas aldeas acontece- haciendo a las gentes traspirar un espíritu de comunidad entre las personas y las cosas locales; un poco como la querencia de los rebaños, de las colectividades animales amenazadas por inconcretos peligros exteriores. Tal sentimiento va perdiéndose al progresar la civilización, a medida que el individuo considérese más dueño de sí mismo, más independiente del conjunto, lo que da paso a lo que el
autor denomina ley de la contradicción, bajo la cual cada uno procura fundamentalmente defender y mantener sus personales derechos, sin preocuparse demasiado de que, en definitiva, el clan piense.

agente t
05/09/2009, 11:15
Lévy-Bruhl sitúa las doctrinas fundamentales del cristianismo en la esfera del pensamiento prelógico. Cabe formular, y efectivamente han sido formuladas, numerosas críticas contra tal ideario y contra la inter- pretación del mismo por parte de los teólogos. Pero, a pesar de todo, nadie, sin embargo, osó jamás aseverar que la mente de los Padres y filósofos cristianos -entre
ellos San Agusdn y Santo Tomás- fuera de estructura lógica diferente a la nuestra. La disparidad existente entre quien cree en milagros y quien no tiene fe en ellos atañe al contenido del pensamiento, no a su forma lógica. Tal vez incida en error quien pretenda demostrar la posibilidad y la realidad milagrosa. Ahora bien, evidenciar su equivocación - según bien dicen los brillantes ensayos de Hume y Mill- constituye tarea lógica no menos ardua que la de demostrar el error en que cualquier falacia filosófica o económica incurre.

Exploradores y misioneros nos aseguran que en Africa y en la Polinesia el hombre primitivo rehúye superar mentalmente la primera impresión que le producen las cosas, no queriendo preocuparse de si puede mudar aquel planteamiento. Los educadores europeos y americanos también, a veces, nos dicen lo mismo de sus alumnos. Lévy-Bruhl transcribe las palabras de un
misionero acerca de los componentes de la tribu Mossi del Níger: «La conversación con ellos gira exclusivamen- te en torno a mujeres, comida y, durante la estación de las lluvias, la cosecha). Pero, ¿es que acaso preferían otros temas numerosos contemporáneos y conocidos de Newton , Kant y Lévy-Brulil?

agente t
07/09/2009, 16:33
La conclusión a que llevan los estudios de este último se expresa mejor con las propias palabras del autor. «La mente primitiva, como la nuestra, desea descubrir las causas de los acontecimientos, si bien aquélla no las busca en la misma dirección que nosotros».

El campesino deseoso de incrementar su cosecha cabe recurra a soluciones dispares, según la filosofía que le anime. Puede ser que se dé a ritos mágicos; cabe practique piadosa peregrinación: tal vez ofrezca un cirio a su santo patrón; o también es posible proceda a utilizar más y mejor fertilizante. Ahora bien, cualquiera que sea la solución preferida, siempre nos hallaremos ante una actuación racional consistente en emplear ciertos medios para alcanzar precisos fines. La magia, en determinado aspectos no es más que una variedad de la técnica. El exorcismo también es acción deliberada y con sentido, basada en un ideario que, cierto es, la mayoría de nuestros contemporáneos considera meramente supersticioso, rechazándolo por tanto, como inidóneo a los fines deseados. Pero es de notar que el concepto de acción no implica que ésta se base en una teoría correcta y una técnica apropiada, ni tampoco que la misma pueda alcanzar el fin propuesto.

Lo único que, a estos efectos, importa es que quien actúe crea que los medios utilizados van a provocar el efecto apetecido. Ninguno de los descubrimientos aportados por la etnología y la historia contradicen aquella afirmación según la cual la estructura lógica de la mente es común a los componentes de todas las razas, edades y países.

agente t
09/09/2009, 17:33
El razonamiento apriorístico es estrictamente conceptual y deductivo. No cabe del mismo, por eso, derivar sino tautologías y juicios analíticos. Porque cuantas conclusiones, dicho razonamiento, lógicamente pueden ser alcanzadas, dedúcense de las propias establecidas premisas, en las cuales aquéllas resultaban ya implícitas. De ahí que una objeción comúnmente
esgrimida contra dicho modo de razonar llegue a
decir que éste para nada amplía nuestro conocimiento.

Démonos, sin embargo, cuenta , en es te terreno, que toda la geometría, por ejemplo, hállase ya también implícita en los correspondientes axiomas. El teorema de Pitágoras presupone el triángulo rectángulo. Es igualmente, en tal sentido , una tautologia y al deducirlo practicamos puro juicio analítico . Pese a ello, nadie duda que la geometría, en general, y el teorema
de Pitágoras, en pa rticular, dejen de ensanchar nuestra particular sapiencia . La cognición derivada del puro razonamiento deductivo es, desde luego, dígase lo que se quiera, fecunda, dándonos acceso a esferas que, en otro caso, desconoceríamos.

La trascendente misión del razonamiento apriorístico estriba, de un lado, en permitirnos advertir cuanto en las categorías, los conceptos y las premisas hállase implícito y, de otro, en ilustrarnos acerca de cuanto en tales conceptos no está comprendido. Su función, por tanto, consiste en hacer claro y evidente lo que antes resultaba oscuro y arcano.

agente t
13/09/2009, 11:41
En el propio concepto del dinero hállanse presupuestos
todos los teoremas de la teoría monetaria. La teoría cuantitativa del dinero no amplía nuestro conocimiento con enseñanza alguna que no esté ya virtualmente contenida en el concepto del propio medio de intercambio. Dicha doctrina no hace más que transformar, desarrollar y desplegar conocimientos; sólo
analiza, y por tanto resulta tautológica, en el mismo sentido que lo es el teorema de Pitágoras en relación con el concepto de triángulo rectángulo. Nadie, sin embargo, negará la trascendencia cognoscitiva de la teoría cuantitativa del dinero. Quien no se haya familiarizado con dicho pensamiento ha de ignorar
forzosamente importantes realidades. Una larga lista de fracasos al intentar resolver los problemas que por tal vía cabe abordar atestigua que no fue tarea fácil alcanzar el actual nivel dee conocimiento en la materia.
El que la ciencia apriorística no proporcione un conocimiento pleno de la realidad no supone deficiencia de la misma. Los conceptos y teoremas que maneja constituyen herramientas mentales, gracias a las cuales vamos forzando el camino que conduce a mejor percepción de la realidad; ahora bien , dichos
instrumentos , en sí, no encierran la totalidad de los conocimientos posibles sobre el conjunto de las cosas. No hay desacuerdo contradictorio entre la teoría de la vida y de la cambiante realidad y el conocimiento práctico de tales eventos.
Sin contar con la teoría, es decir, con la ciencia general apriorística atinente a la acción humana, imposible resulta aprehender la efectiva realidad de lo que el hombre, con su actuar, va a producir.

agente t
18/09/2009, 20:24
La correspondencia entre el conocimiento racional y el
experimental ha constituido, desde antiguo, uno de los fundamentales problemas de la filosofía. Este asunto, al igual que todas las demás cuestiones referentes a la crítica del conocimiento, ha sido abordado por los filósofos sólo desde el punto de vista de las ciencias naturales. No se han interesado por las ciencias de la acción humana. Sus trabajos, consecuentemente carecen de valor por lo que a la praxeología se refiere.

Se suele recurrir, al abordarlos problemas epistemológicos que suscita la economía, a alguna de las soluciones que brindan las ciencias naturales. Hay aurores que recomiendan el convencionalismo
de Poincaré. Hay quienes entienden que las
premisas del razonamiento económico constituyen asunto de convención de expresión o postulación. Otros prefieren acogerse a las ideas einstenianas. En efecto, inquiere Einstein : ¿Cómo puede la matemática, producto racional, independiente de toda experiencia, ajustarse a los objetos reales con tan extraordinaria exactitud? ¿Es posible que la razón humana, sin ayuda de la experiencia , hállese capacitada para descubrir ,
mediante el puro raciocinio, la esencia de las cosas reales? Einstein resuelve la interrogante diciendo : «En tanto en cuanto los teoremas matemáticos hacen referencia a la realidad, no son exactos, siéndolo sólo mientras no abordan la efectiva realidad»,

agente t
11/10/2009, 10:06
Ahora bien, las ciencias de la acción humana difieren radicalmente de las ciencias naturales. En grave error inciden quienes pretenden abordar las ciencias de la acción humana mediante sistemática epistemológica del tipo que se utiliza en las ciencias naturales.

El objeto específico de la praxeología, es decir, la acción humana , brota de la misma fuente donde nace e! razonamiento. Actuación y raciocinio constituyen realidades cogenérícas y similares; cabría, incluso, considerarlas como dos manifestaciones distintas de una misma cosa. Por cuanto la acción es fruto del raciocinio, resulta que éste puede descubrir la íntima condición de aquélla. Los teoremas que el recto razonamiento praxeológico llega a formular no sólo son absolutamente ciertos e irrefutables, al modo de los teoremas matemáticos, sino que también reflejan la íntima realidad de la acción , con el rigor de su apodíctica certeza e irrefutabilidad, tal como ésta efectivamente , se produce en el mundo y en la historia. La praxeología proporciona conocimiento preciso y verdadero de la realidad.

El punto de partida de la praxeología no consiste en seleccionar unos ciertos axiomas ni en preferir un cierto método de investigación, sino en reflexionar sobre la esencia de la acción. No existe actuación alguna en la que no concurran, plena y perfectamente, las categorías praxeológicas. Es impensable un actuar en el cual no sea posible distinguir y separar netamente medios y fines o costos y rendimientos. No hay cosa alguna que coincida, por ejemplo, con la categoría económica de! intercambio de un modo imperfecto o sólo aproximado. Unicamente cabe que haya cambio o ausencia del mismo; ahora bien, en el primer caso, al supuesto de que se trate, resultarán rigurosamente aplicables todos los teoremas generales relativos al carnbio, con todas sus consecuencias. No existen formas transicionales entre el intercambio y su inexistencia o entre el cambio directo y e! cambio indirecto. Jamás podrá aducirse realidad alguna que contradiga los anteriores asertos.

agente t
19/10/2009, 17:29
Y ello es imposible, por cuanto, ante todo, es de notar que cualquier percepción referente a la acción humana viene condicionada por las categorías praxeológicas, siendo posible apreciarla únicamente sirviéndose de esas mismas categorías. Si nuestra mente no dispusiera de los esquemas lógicos que el razonamiento praxeológico formula, jamás podríamos distinguir ni apreciar la acción. Advertiríamos gestos diversos, pero no percibiríamos compras ni ventas , precios, salarios, tipos de interés, etc. Sólo mediante los aludidos esquemas praxeológicos resúltanos posible percatarnos de una compraventa , independientemente de que nuestros sentidos adviertan o no deterrninados
movimientos de hombres y cosas. Sin el auxilio de la percepción praxeológica nada sabríamos acerca de los medios de intercambio. Si, carentes de dicha ilustración, contemplamos un conjunto de monedas, sólo veremos unos cuantos discos metálicos. Para comprender qué es el dinero, es preciso tener conocimiento de la categoría praxeológica de medio de intercambio.

La percepción de la acción humana, a diferencia de la correspondiente a los fenómenos naturales, exige y presupone el conocimiento praxeológico. De ahí que el método empleado por las ciencias naturales resulte inidóneo para el estudio de la praxeologia, la economía y la historia.

agente t
09/11/2009, 17:39
Al proclamar la condición apriorística de la praxeologia,
no es que pretendamos estructurar una ciencia nueva, distinta.de las tradiciona les disciplinas de la acción humana. En modo alguno pretén dese predicar que la teoría de la acción humana deba ser apriorística, sino que lo que decimos es que dicha ciencia lo es y siempre lo ha sido. El examen de cualquiera de los problemas suscitados por la acción humana aboca, indefectiblemente, al razonamiento apriorístico. Indiferente resulta que nos enfrentemos a teóricos puros, en busca del saber por su solo mérito, o de estadistas, políticos o simples ciudadanos deseosos de comprender el fluir de los acontecimientos y decidir
qué política o conducta ha de servir mejor a sus personales intereses. Aun cuando pueda comenzar la discusión económica en torno a un hecho concreto, inevitablemente apártase el debate de las circunstancias específicas del caso, pasándose, de modo insensible, al examen de los principios fundamentales , con olvido de los sucesos reales que provocaron el tema. La historia de las ciencias naturales es un vasto archivo de repu- diadas teorías e hipótesis en pugna con los datos experimentales.

Recuérdese, en este sentido, las erróneas doctrinas de la
mecánica antigua, desautorizadas por Galileo, o el desastrado final de la teoría del flogisto. La historia de la economía no registra casos similares. Los partidarios de teorías mutuamente incompatibles pretenden apoyarse en unos mismos hechos para
demostrar que la certeza de sus doctrinas ha sido experimentalmente comprobada. Lo cierto es que la percepción de fenómenos complejos - y no hay otro tipo de percepción en el terreno de la acción humana- puede ser esgrimida en favor de las más contradictorias teorías. El que dicha interpretación de la realidad se estime o no correcta depende de la opinión personal
que nos merezcan las aludidas teorías formuladas con
anterioridad mediante el razonamiento apriorístico ". .

La historia no puede instruirnos acerca de normas, principios o leyes generales. Imposible resulta deducir, a posteriori, de una experiencia histórica, teoría ni teorema alguno referente a la actuación o conducta humana. La historia no sería más que un conjunto de acaecimientos sin ilación, un mundo de confusión, si no fuera posible aclarar, ordenar e interpretar los datos disponibles mediante el sistematizado conocimiento
praxeológico.

agente t
15/11/2009, 18:24
La praxeología , en principio, se interesa por la actuación
del hombre individualizado. Sólo más tarde, al progresar la investigación, enfréntase con la cooperación humana, siendo analizada la actuación social como un caso especial de la más universal categoría de la acción humana como tal. Este individualismo metodológico ha sido atacado duramente por diversas escuelas metafísicas, suponiéndose implica recaer en los errores de la filosofía nominalista. El propio concepto de individuo, asegúrase, constituye vacía abstracción. El
hombre aparece siempre como miembro de un conjunto social.
Imposible resulta incluso imaginar la existencia de un individuo aislado del resto de la humanidad y desconectado de todo lazo social. El hombre aparece invariablemente miembro de una colectividad. Por tanto, siendo así que el conjunto, lógica y cronológica- mente, es anterior a sus miembros o partes integrantes,
el examen de la sociedad ha de preceder al del indíviduo
. El único medio fecundo para abordar cíentíficamente los
problemas humanos es el recomendado por el universa lismo o colectivismo.
Ahora bien, vana es toda controversia en torno a la prioridad lógica del todo o de las partes. Son lógicamente correlativas la noción de todo y la noción de parte. Ambas, como conceptos lógicos, quedan fuera del tiempo. También resulta impertinente aludir, en esta materia , a la oposición entre el realismo y el nominalismo, según el significado que a tales vocablos dio la escolástica medieval. Nadie pone en duda que las entidades y agrupaciones sociales que aparecen en el mundo de la acción humana tengan existencia
real. Nadie niega que las naciones, los estados, los municipios, los partidos y las comunidades religiosas constituyan realidades de indudable influjo en la evolución humana.

El individualismo metodológico, lejos de cuestionar la trascendencia de tales entes colectivos, entiende que le compete describir y analizar la formación y disolución de los mismos, las mutaciones que experimentan y su mecánica, en fin . Por ello, porque aspira a resolver tales cuestiones de un modo satisfactorio, recurre
al único método, en verdad, idóneo.

Ante todo, conviene advertir que la acción es obra siempre de seres individuales. Los entes colectivos operan, ineludiblemente, por mediación de uno o varios individuos, cuyas actuaciones atribúyense a la colectividad de modo mediato.

agente t
19/11/2009, 17:32
Es el significado que a la acción atribuyan su autor y los por ella afectados lo que determina la condición de la misma. Dicho significado de la acción da lugar a que específica actuación se considere de índole particular mientras otra sea tenida por estatal o municipal. Es el verdugo, no el estado, quien materialmente ejecuta al criminal. Sólo el significado atribuido al acto transforma
la actuación del verdugo en acción estatal. Un grupo de
hombres armados ocupa una plaza; depende de la intención el que tal ocupación se atribuya a la nación y no a los oficiales y soldados allí presentes. Si llegamos a conocer la esencia de las múltiples acciones individuales, por fuerza habremos aprehendido todo lo relativo a la actuación de las colectividades. Porque una colectividad carece de existencia y realidad propia, independiente de las acciones de sus miembros. La vida coleetiva plásmase en las actuaciones de quienes la integran . No es ni siquiera concebible un ente social que pudiera operar sin mediación individual. La realidad de toda asociación estriba en su capacidad para impulsar y orientar acciones individuales concretas.
Por tanto, el único camino que conduce al conocimiento
de los entes colectivos parte del análi sis de la actuación del individuo.

Citizen
19/11/2009, 22:14
Es el significado que a la acción atribuyan su autor y los por ella afectados lo que determina la condición de la misma. Dicho significado de la acción da lugar a que específica actuación se considere de índole particular mientras otra sea tenida por estatal o municipal. Es el verdugo, no el estado, quien materialmente ejecuta al criminal. Sólo el significado atribuido al acto transforma
la actuación del verdugo en acción estatal. Un grupo de
hombres armados ocupa una plaza; depende de la intención el que tal ocupación se atribuya a la nación y no a los oficiales y soldados allí presentes. Si llegamos a conocer la esencia de las múltiples acciones individuales, por fuerza habremos aprehendido todo lo relativo a la actuación de las colectividades. Porque una colectividad carece de existencia y realidad propia, independiente de las acciones de sus miembros. La vida coleetiva plásmase en las actuaciones de quienes la integran . No es ni siquiera concebible un ente social que pudiera operar sin mediación individual. La realidad de toda asociación estriba en su capacidad para impulsar y orientar acciones individuales concretas.
Por tanto, el único camino que conduce al conocimiento
de los entes colectivos parte del análi sis de la actuación del individuo.

La dinámica de un colectivo, llega a armonizarse, tomando una deriva muy distinta a la suma de sus individualidades.
Está demostrado científicamente en hormigueros de termitas.
Está demostrado científicamente en los ritmos del corazón humano.
Está demostrado científicamente en el pueblo alemán bajo Hitler.
Eso, los políticos procuran manejarlo demasiado.

agente t
24/11/2009, 18:29
El hombre, en cuanto ser que piensa y actúa, emerge ya
como ser social de su existencia prehumana. El progreso de la razón, del lenguaje y de la cooperación es fruto del mismo proceso; se trata de fenómenos ligados entre sí, desde un principio, de modo inseparable y necesario. Ahora bien, dicho proceso operaba en el mundo individual. Suponía cambios en la conducta de los individuos. No se produjo en materia ajena a la
específicamente humana. La sociedad no tiene más base que la propia actuación individual.

Sólo gracias a las acciones de ciertos individuos resulta posible apreciar la existencia de naciones, estados, iglesias y aun de la cooperación social bajo el signo de la división del trabajo. No cabe percibir la existencia de una nación sin advertir la de los súbditos. En este sentido, puede decirse que la actuación individual engendra la colectividad. No supone ello afirmar que el individuo anteceda temporalmente a la sociedad. Simplemente supone proclamar que la colectividad se integra de concretas actuaciones individuales.

A nada conduce lucubrar en torno a si la sociedad es sólo la suma de sus elementos integrantes o si representa algo más que esa simple adición; si es un ser sui generis o si cabe o no hablar de la voluntad, de los planes, de las aspiraciones y actos de la colectividad , atribuyéndolos a la existencia de una específica
«alma» social. Vano es tanto bizantinismo. Todo ente colectivo no supone más que un aspecto particular de ciertas actuaciones individuales y sólo como tal realidad cobra trascendencia en orden a la marcha de los acontecimientos.

Citizen
26/11/2009, 01:25
La suma de individuos similares siguiendo unos ciertos objetivos, produce una ARMONIZACIÓN EXPONENCIAL entre ellos, que al resultar ser interactiva, hace que el resultado del grupo sea muy distinto a la suma de sus individualidades.

Algo parecido es la Sinergia, aunque yo la aplico mas bien a un lineal aumento cuantitativo de los resultados.

Tampoco es exactamente la Simbiosis, que implica la propia viabilidad de individuos distintos, sumados, que sería imposible por separado. Por ejemplo, el líquen. Este es otro caso.

No es fácil de explicar mejor, prefiero releerlo lo que haga falta:
La suma de individuos similares siguiendo unos ciertos objetivos, produce una ARMONIZACIÓN EXPONENCIAL entre ellos, que al resultar ser interactiva, hace que el resultado del grupo sea muy distinto a la suma de sus individualidades.
Algunos ejemplos, ya los dí en mi post anterior.
Saludos.

agente t
26/11/2009, 18:39
La suma de individuos similares siguiendo unos ciertos objetivos, produce una ARMONIZACIÓN EXPONENCIAL entre ellos, que al resultar ser interactiva, hace que el resultado del grupo sea muy distinto a la suma de sus individualidades.

Algo parecido es la Sinergia, aunque yo la aplico mas bien a un lineal aumento cuantitativo de los resultados.

Tampoco es exactamente la Simbiosis, que implica la propia viabilidad de individuos distintos, sumados, que sería imposible por separado. Por ejemplo, el líquen. Este es otro caso.

No es fácil de explicar mejor, prefiero releerlo lo que haga falta:
La suma de individuos similares siguiendo unos ciertos objetivos, produce una ARMONIZACIÓN EXPONENCIAL entre ellos, que al resultar ser interactiva, hace que el resultado del grupo sea muy distinto a la suma de sus individualidades.
Algunos ejemplos, ya los dí en mi post anterior.
Saludos.

No, no la niego pero la colectividad sigue sin tener la suficiente entidad como para dejar de ser una suma de individuos. Dichos individuos naturalmente están influidos e influenciados por los demás pero no por ello deján de ser individuos. La colectividad como ente separado no existe.

agente t
03/12/2009, 19:32
Ilusorio resulta suponer quepa contemplar los entes colectivos. No son éstos nunca visibles; su percepción es el resultado de saber interpretar el sentido que los hombres en acción atribuyen a los actos de que se trate. Podemos percibir una muchedumbre, es decir, una multi tud de personas. Ahora bien, el que esa multitud sea mera agrupación o masa (en el sentido que la moderna psicología concede al término) o bien un cuerpo organizado o cualquier otro tipo de ente social constituye cuestión que sólo cabe resolver ponderando la significación que dichas personas atribuyen a su presencia. Y esa significación supone siempre apreciaciones individuales. No son nuestros sentidos, sino la percepción, es decir , un proceso mental, el que
nos permite advertir la existencia de entidades sociales.
Quienes pretenden iniciar el estudio de la acción humana partiendo de los entes colectivos tropiezan con un obstáculo insalvable, cual es el de que el individuo puede pertenecer simultáneamente, y (con la sola excepción de las tribus más salvajes) de hecho pertenece, a varias agrupaciones de aquel tipo.
Los problemas que suscita esa multiplicidad de entidades sociales coexistentes y su mutuo antagonismo sólo pueden ser resueltos mediante el individualismo metodológico.

agente t
13/12/2009, 17:13
El Ego es la unidad del ser actuante. Constituye dato irreductible, cuya realidad no cabe desvirtuar mediante argumentos ni sofismas.

El Nosotros es siempre fruto de una agrupación, que une a dos o más Egos . Si alguien dice Yo , no es precisa mayor ilustración para percibir el significado de la expresión. Lo mismo sucede con el Tú y, siempre que se halle específicamente precisada la persona de que se trate, también acontece lo mismo con el El. Ahora bien, al decir Nosotros, ineludible resulta más información
para identificar qué Egos hállanse comprendidos en ese
Nosotros. Siempre es un solo individuo quien dice Nosotros; aun cuando se trate de varios que se expresen al tiempo, siempre serán diversas manifestaciones individuales.

El Nosotros actúa, indefectiblemente, según actúan los Egos que lo integran. Pueden éstos proceder mancomunadamente o bien uno de ellos en nombre de todos los demás. En este segundo supuesto la coopera- ción de los otros consiste en disponer de tal modo las cosas que la acción de uno pueda valer por todos. Sólo,
en tal sentido, el representante de una agrupación social actúa por la comunidad; los miembros individuales o bien dan lugar a que la acción de uno solo les afecte a todos o bien consienten el resultado .

Pretende vanamente la psicología negar la existencia del Ego, presentándonoslo como una simple apariencia . La realidad del Ego praxeológico está fuera de toda duda. No importa lo que un hombre haya sido, ni tampoco lo que mañana será; en el acto mismo de hacer su elección constituye indudable Ego .

Conviene distinguir del pluralis logicus (y del pluralis staticus, meramente ceremonial) el pluralis gloriosus. Si un canadiense sin la más vaga noción del patinaje asegura que «somos los primeros jugadores del mundo de hockey sobre hielo», o si, pese a su posible personal rusticidad, un italiano se jacta de que «somos los más eminentes pintores del mundo», nadie se llama a engaño . Ahora bien , tratándose de problemas políticos y económicos, el pluralis gloriosus se transforma en el pluralis imperialis y, como tal, desempeña un importante papel en la propagación de doctrinas que influyen en la adopción de medidas de grave trascendencia en la política económica internacional.

agente t
20/12/2009, 18:00
La praxeología parte en sus investigaciones, no sólo de la
actuación del individuo, sino también de la acción individualizada.
No se ocupa vagamente de la acción humana en general,
sino de la actuación practicada por un hombre específico, en cierta fecha y en determinado lugar. Ahora bien, prescinde , desde luego, la praxeología de los particulares accidentales que puedan acompañar a tal acción , haciéndola, en esa medida, distinta a las restantes acciones similares. Interésase nuestra ciencia tan sólo por lo que cada acción tiene en sí de obligado
y universal. Desde tiempo inmemorial, la filosofía del universalismo ha pretendido perturbar el recto planteamiento de los problemas praxeológicos, viéndose, por lo mismo, el universalismo contemporáneo
incapaz de abordar las aludidas cuestiones. Tanto el universalismo como el colectivismo y el realismo conceptual sólo saben manejar conjuntos y conceptos generales. El objeto de su es tudio es siempre la humanidad, las naciones, los estados, las clases ; pronúncianse sobre la virtud y el vicio; sobre la verdad y la mentira ; sobre tipos generales de necesidades y de bienes. Los partidarios de estas doctrinas son de los que se preguntan, por ejemplo, por qué vale más «el oro» que «el hierro». Tal planteamiento les impide llegar a ninguna solución satisfactoria, viéndose siempre cercados por antinomias y paradojas. En este sentido recuérdese el caso del problema del valor, que tanto perturbó incluso el trabajo de los economistas clásicos.

La praxeología inquiere: ¿Qué sucede al actuar? ¿Qué
significación tiene el que un individuo actúe , ya sea aquí o allá, ayer u hoy, en cualquier momento o en cualquier lugar ? ¿Qué trascendencia tiene el que elija una cosa y rechace otra ? La elección supone siempre decidir entre varias alternativas que se le ofrecen al individuo. El hombre nunca opta por la virtud o por el vicio , sino que elige entre dos modos de actuar, uno de los cuales nosotros, con arreglo a criterios preestablecidos, calificamos de virtuoso, mientras el otro lo tachamos de vicioso. El hombre jamás escoge entre «el oro» y «el hierro », en abstracto, sino entre una determinada cantidad de oro y otra también específica de hierro . Toda acción contráese, estrictamente, a sus consecuencias inmediatas. Si se desea llegar a conclusiones correctas, preciso es ponderar, ante todo, estas limitaciones del actuar.

agente t
24/12/2009, 17:41
La vida humana es una ininterrumpida secuencia de acciones individualizadas. Ahora bien, tales individualizadas acciones no surgen nunca de modo aislado e independiente. Cada acción es un eslabón más en una cadena de actuaciones. las cuales, ensambladas, integran una acción de orden superior , tendente a un fin más remoto. Toda acción presenta , pues, dos caras. Por una parte, supone una actuación parcial, enmarcada
en otra acción de mayor alcance; es decir, tiéndese mediante aquélla a alcanzar el objetivo que una actuación de más amplio vuelo tiene previsto. Pero , de otro lado, cada acción constituye en sí un todo con respecto a aquella acción que se plasmará gracias a la consecución de una serie de objetivos parciales.

Dependerá del volumen del proyecto que, en cada momento, el hombre quiera realizar el que cobre mayor relieve o bien la acción de amplio vuelo o bien la que sólo pretende alcanzar un fin más inmediato. La praxeología no tiene por qué plantearse los problemas que suscita la Gestaltpsychologie. El camino que conduce a las grandes realizaciones hállase formado siempre por tareas parciales. Una catedral es algo más que un montón de piedras unidas entre sí. Ahora bien , el único procedimiento de construir una catedral es el de ir colocando sillar sobre sillar. Al arquitecto interésale la obra en su conjunto; el albañil, en cambio, preocúpase sólo por cierto muro; y el cantero por aislada piedra. Pero lo trascendente, a efectos praxeológicos, es simplemente dejar constancia de que el único método
adecuado para realizar las grandes obras consiste en ernpezar por los cimientos y proseguir paso a paso hasta su terminación.

agente t
29/12/2009, 17:13
El contenido de la acción humana, es decir los fines a que
se aspira y los medios elegidos y utilizados para alcanzarlos, depende de las particulares condiciones de cada uno. El hombre es fruto de-larga evolución zoológica que ha ido modelando su estructura fisiológica. Es descendiente y heredero de lejanos antepasados; el sedimento, el precipitado, de todas las vicisitudes
experimentadas por sus mayores constituye el acervo biológico del individuo. Al nacer, no es que irrumpa, sin más, en el mundo, sino que surge en una determinada circunstancia ambiental. Sus innatas y heredadas condiciones biológicas y el continuo influjo de los acontecimientos vividos determinan lo que sea en cada momento de su peregrinar terreno. Tal es su sino, su destino. El hombre no es «libre» en el sentido metafísico
del término. Constríñenle el ambiente y todos aquellos
influjos que tanto él como sus antepasados experimentaron.

La herencia y el entorno moldean la actuación del ser
humano. Sugiérenle tanto los fines como los medios. No vive el individuo como simple hombre in abstracto; es, por el contrario, siempre hijo de una familia , de una raza, de un pueblo, de una época; miembro de cierta profesión ; seguidor de determinadas
ideas religiosas, metafísicas, filosóficas y políticas; beligerante en luchas y controversias. Ni sus ideas, ni sus módulos valorativos constituyen propia obra personal; adopta, por el contrario, ajenos idearios y el ambiente le hace pensar de uno u otro modo. Pocos gozan, en verdad, del don de concebir ideas nuevas y originales, que desborden los credos y doctrinas
tradicionales. El hombre común, personalmente, descuida los grandes problemas. Prefiere ampararse en la opinión general y procede como "Ia gente corriente"; constituye tan sólo una oveja más del rebaño. Esa intelectual inercia es precisamente lo que le concede investidura de hombre común. Pero no por ello deja ese hombre común de elegir y preferir. Acógese a los usos tradicionales o a los de terceros únicamente por entender que dicho proceder le beneficia y modifica su ideología y, consecuentemente, su actuar en cuanto cree que un cambio determinado va a permitirle atender a sus intereses personales de modo más cumplído.

agente t
07/01/2010, 18:13
La mayor parte de la vida del hombre es pura rutina.
Practica determinados actos sin prestarles atención especial. Muchas cosas las realiza porque así fue educado, porque del mismo modo otros proceden o porque tales actuaciones resultan normales en su ambiente. Adquiere hábitos y reflejos automáticos . Ahora bien, cuando sigue tales conductas es porque
las correspondientes consecuencias resúltanle gratas, pues tan pronto como sospecha que el insistir en las prácticas habituales le impide alcanzar ciertos sobrevalorados fines, rápidamente cambia de proceder.

Quien se crió donde el agua generalmente es potable se acostumbra a utilizarla para la bebida o la limpieza, sin preocuparse de más. Pero si ese mismo individuo se traslada a un lugar donde lo normal sea la insalubridad
del líquido elemento, pronto comenzará a preocuparse de detalles que antes en absoluto le interesaban. Cuidará de no perjudicar su salud insistiendo despreocupadamenté en la anterior conducta irreflexiva y rutinaria. El hecho de que determinadas
actuaciones practíquense normalmente de un modo
que pudiéramos denominar automático no significa que dicho proceder deje de venir dictado por una volición consciente y de una elección deliberada. El entregarse a cualquier rutina, que quepa abandonar , implica, desde luego, actuar.

La praxeología no trata del mudable contenido de la acción, sino de sus formas puras y de su categórica condición. El examen del aspecto accidental o ambiental que pueda adoptar la acción humana corresponde a la historia.

agente t
11/01/2010, 09:53
El análisis de los múltiples acontecimientos referentes a la acción humana constituye el objeto de la historia. El historiador recoge y analiza críticamente todas las fuentes disponibles. Partiendo de tal base, aborda su específico cometido. Hay quienes afirman que la historia debería reflejar cómo sucedieron efectivamente los hechos, sin valorar ni prejuzgar (wert frei, es decir , sin formular ningún juicio valorativo). La obra del historiador tiene que ser fiel trasunto del pasado; una
como si dijéramos, fotografía intelectual, <que refleje las circunstancias de 'modo completo e imparcial, lo que equivale a reproducir, ante nuestra visión actual, el pasado, con todas sus notas y características. Pero lo que sucede es que una auténtica y plena reproducción
del ayer exigiría recrear el pasado entero, lo cual, por desgracia, resulta imposible. La historia no equivale a una copia mental; es más bien sintetizada imagen de otros tiempos, formulada en términos ideales. El historiador jamás puede hacer «que los hechos hablen por sí mismos». Ha de ordenarlos según el ideario que informe su exposición. Nunca podrá reflejar todos los acontecimientos concurrentes ; limítase, por eso,
simplemente a destacar aquellos hechos que estima pertinentes. Jamás, desde luego, aborda las fuentes históricas sin suposiciones previas. Bien pertrechado con el arsenal de conocimientas científicos de su tiempo, o sea, con el conjunto de ilustración que le proporcionan la lógica, las matemáticas, la praxeología y las ciencias naturales, sólo entonces hállase capacitado para transcrib ir e interpretar el hecho de que se trate.

agente t
21/01/2010, 17:37
El análisis de los múltiples acontecimientos referentes a la acción humana constituye el objeto de la historia. El historiador recoge y analiza críticamente todas las fuentes disponibles. Partiendo de tal base, aborda su específico cometido. Hay quienes afirman que la historia debería reflejar cómo sucedieron efectivamente los hechos, sin valorar ni prejuzgar (wert frei, es decir , sin formular ningún juicio valorativo). La obra del historiador tiene que ser fiel trasunto del pasado; una
como si dijéramos, fotografía intelectual, <que refleje las circunstancias de 'modo completo e imparcial, lo que equivale a reproducir, ante nuestra visión actual, el pasado, con todas sus notas y características. Pero lo que sucede es que una auténtica y plena reproducción
del ayer exigiría recrear el pasado entero, lo cual, por desgracia, resulta imposible. La historia no equivale a una copia mental; es más bien sintetizada imagen de otros tiempos, formulada en términos ideales. El historiador jamás puede hacer «que los hechos hablen por sí mismos». Ha de ordenarlos según el ideario que informe su exposición. Nunca podrá reflejar todos los acontecimientos concurrentes ; limítase, por eso,
simplemente a destacar aquellos hechos que estima pertinentes. Jamás, desde luego, aborda las fuentes históricas sin suposiciones previas. Bien pertrechado con el arsenal de conocimientas científicos de su tiempo, o sea, con el conjunto de ilustración que le proporcionan la lógica, las matemáticas, la praxeología y las ciencias naturales, sólo entonces hállase capacitado para transcrib ir e interpretar el hecho de que se trate.

E! historiador , desde luego, no debe dejarse influir por prejuicios ni dogmas partidistas. Quienes manejan los sucesos históricos como armas dialécticas en sus controversias no son historiadores, sino propagandistas y apologistas. Tales expositores no buscan la verdad ; sólo aspiran a propagar el ideario de su partido. Son combatientes que militan en favor de determinadas
doctrinas metafísicas, religiosas, nacionalistas, políticas o
sociales. Reclaman para los correspondientes escritos investidura histórica con miras a confundir a las almas cándidas . El historiador aspira, ante todo, al conocimiento. Rechaza e! partidismo. No debe, por eso, incidir en juicio valorativo alguno-, El aludido postulado de la Wertfreiheit puede fácilmenteser respetado en el campo de la ciencia apríorística --es decir ,
en el terreno de la lógica, la matemática o la praxeología- , así como en el de las ciencias naturales experimentales. Fácil resulta distinguir, en ese ámbito, un trabajo científico e imparcial de otro deformado por la superstición, las ideas preconcebidas o la pasión . Pero en el mundo de la historia es mucho más difícil atenerse a esa exigencia de neutralidad valorativa .
Ello es obvio, por cuanto la materia que maneja el estudio histórico , es decir , la concreta, accidental y circunstancial ciencia de la acción humana consiste en juicios de valor y en los cambiantes efectos que éstos provocaron . A cada paso tropieza el historiador con juicios valorativos. Sus investigaciones giran en
torno a las valoraciones formuladas por aquellas gentes cuyas acciones narra.

Se ha dicho que el historiador no puede evirar el juicio valorativo. Ningún historiador - ni siquiera el más ingenuo reportero o cronista- refleja todos los sucesos como de verdad acontecieron. Ha de discriminar , ha de destacar ciertas realidades, que estima de mayor trascendencia, silenciando otras circunstancias.
Tal selección, se dice, implica ya un juicio valorativo.
Depende de cuál sea la filosofía del narrador, por lo cual
nunca podrá ser imparcial, sino fruto de cierto ideario. La historia tiene, por fuerza, que tergiversar los hechos: nunca podrá llegar a ser, en realidad, científica, es decir, imparcial con respecto a las evaluaciones, sin otro objeto que el de descubrir la verdad.

agente t
25/01/2010, 16:44
No hay duda, desde luego, que puede hacerse torpe uso
de esa forzada selección de circunstancias que la historia implica. Puede suceder, y de hecho sucede, que dicha selección del historiador sea dictada por prejuicios partidistas. Ahora bien, los problemas implícitos son mucho más complejos de lo que la gente suele creer. Sólo cabe abordarlos previo un minucioso análisis del método histórico . Al enfrentarse con cualquier asunto, el historiador maneja todos aquellos conocimientos que le brindan la lógica, las matemáticas, las ciencias naturales y, sobre todo, la praxeología. Ahora bien, no le bastan, en su labor, las herramientas mentales
que tales disciplinas no históricas le proporcionan. Constituyen éstas armas auxiliares, indispensables al historiador; sin embargo , no puede el estudioso, amparado sólo en ellas, resolver las graves incógnitas que se le plantean. El curso de la historia depende de las acciones de los individuos y de los efectos provocados por dichas actuaciones. A su vez, la acción viene predeterminada por los juicios de valor de los interesados, es decir, por los fines que ellos mismos desean alcanzar y los medios que, a tal objeto, aplican. El que unos u otros medios sean preferidos también depende del conjunto de conocimientos técnico, de que se disponga . A veces, gracias a los conocimientos que la praxeología o las ciencias naturales proporcionan, cabe percatarse de los efectos a que dieron lugar los medios aplicados. Ahora bien, suscítanse muchos otros problemas que no pueden ser resueltos recurriendo al auxilio de estas disciplinas.

agente t
29/01/2010, 17:29
El objeto típico de la historia, para cuya consecución recúrrese a método también específico, consiste en estudiar estos juicios de valor y los efectos provocados por las correspondientes acciones, en tanto en cuanto no es posible su ponderación a la luz de las enseñanzas que las demás ramas del saber brindan. La genuina tarea del historiador estriba siempre en interpretar las cosas tal y como sucedieron . Sin embargo, únicamente al amparo de los teoremas que las restantes ciencias formulan,
puede el historiador dar cumplimiento fiel a tal misión.
Al final, siempre tropieza con situaciones para cuyo análisis de nada le sirven las repetidas enseñanzas de ajenas ciencias. Esas notas individuales y peculiares que, en todo caso, cada evento histórico presenta sólo pueden ser abordadas mediante la comprensión.
Tal unicidad o individualidad típica de cualquier hecho,
que resiste cuanta interpretación brinda la lógica, la matemática, la praxeología y las ciencias naturales, constituye un dato irreductible. Mientras las ciencias naturales, al tropezar con su esfera propia con datos o fenómenos irreductibles , nada pueden predicar de los mismos más que, en todo caso, la realidad de su existencia, la historia, en cambio, aspira a comprenderlos . Si bien no cabe analizarlos recurriendo a sus causas - no se trataría de datos irreductibles si ello fuera posible- , el historiador puede llegar a comprenderlos, por cuanto él mismo es un ser humano . En la filosofía de Bergson esta clase de conocimientos se denomina intuición, o sea,' <da sympathie par
laquelle on se transporte a l'interieur d'un objet pour coincider avec ce qu'il a d'unique, et par conséquent d'inexprimable
» 15. La metodología alemana nos habla de das speziiiscbe Verstehen der Geisteswissenschaften o simplemente de Versteben. A dicho proceso recurren los historiadores y aun todo el mundo , siempre que se trate de examinar pasadas actuaciones humanas o de pronosticar futuros eventos. El haber advertido la existencia y la función de esta comprensión constituye
uno de los triunfos más destacados de la metodología
moderna . Sin embargo, con ello, en modo alguno quiere decirse nos hallemos ante una ciencia nueva, que acabe de aparecer, o ante un nuevo método de investigación al que, en adelante, puedan recurrir las disciplinas existentes.

agente t
05/02/2010, 17:26
La comprensión a que venimos aludiendo no debe confundirse con una aprobación aunque sólo fuera condicional otransitoria. El historiador, el etnólogo y el psicólogo se enfrentan a veces con actuaciones que provocan en ellos repulsión y asco; sin embargo, las comprenden en lo que tienen de acción, percatándose de los fines que perseguían y los medios técnicos y praxeológicos aplicados a su consecución. El que se com prenda determinado supuesto individualizado no implica sujustificación ni condenación.

Tampoco debe confundirse la comprensión con el goce
estético de un fenómeno. La «cmpatheia» o compenetración (Einfiihlung) y la comprensión son dos actitudes mentales radicalmente diferentes. Una cosa es comprender históricamente una obra de arte, ponderando su trascendencia, significación e
influjo en el fluir de los acontecimientos, y otra muy distinta es el apreciarla como tal obra artística, compenetrándose con ella emocionalmente. Se puede contemplar una catedral como historiador ; pero también cabe observarla , bien con arrobada
admiración, bien con la indiferente superficialidad del simple turista. Una misma persona puede, incluso, ante especifica realidad, compenetrarse estéticamente con la misma y, al tiempo,comprenderla por vía científica .

La comprensión nos dice que un individuo o un grupo ha
practicado determinada actuación, impelido por personales valoraciones y preferencias, en el deseo de alcanzar ciertos fines, aplicando al efecto especificas enseñanzas técnicas, terapéuticas o praxeológicas. Procura , además, la comprensión ponderar los efectos de mayor o menor trascendencia, provocados por
determinada actuación; es decir , aspira a constatar la importancia de cada acción, o sea, su peculiar influjo en el curso delos acontecimientos.

agente t
07/04/2010, 20:09
Mediante la comprensión aspirase a analizar mentalmente aquellos fenómenos que ni la lógica, las matemáticas, la praxeologia, ni las ciencias naturales permiten aclarar plenamente, prosiguiendo la investigación cuando ya dichas disciplinas no pueden prestar auxilio alguno. Sin embargo, nunca debe permitirse que aquélla contradiga las enseñanzas de estas otras
ramas del saber. La existencia real y corpórea del demonio es proclamada en innumerables documentos históricos que , formalmente, parecen bastante fidedignos. Numerosos tribunales, en juicios celebrados con plenas garantías procesales, a la vista de las declaraciones de testigos e inculpados, proclamaron la existencia de tratos carnales entre el diablo y las brujas .
Ahora bien, pese a ello, no seria hoy admisible que ningún historiador pretendiera mantener , sobre la base de la comprensión, la existencia física del demonio y su intervención en los negocios humanos, fuera del mundo visionario de alguna mentalidad sobreexcitada.

En lo anterior, generalmente, se conviene , por lo que atañe a las ciencias naturales; sin embargo, hay historiadores que no quieren proceder del mismo modo cuando de la teoría económica se trata. Pretenden oponer a los teoremas económicos el contenido de documentos que, se supone, atestiguan realidades contradictorias con verdades praxeológicas. Ignoran que
los fenómenos complejos no pueden ni demostrar ni refutar la certeza de teorema económico alguno, por lo cual no cabe sean esgrimidos frente a ningún aserto de índole teórica. La historia económica es posible sólo en razón a que existe una teoría económica, la cual explica las consecuencias económicas de las actuaciones humanas. Sin doctrina económica, toda historia
referente a hechos económicos no seria más que mera acumulación de datos inconexos, abierta a las más arbitrarias interpretaciones.

agente t
07/05/2010, 18:56
La misión de las ciencias de la acción humana consiste en
descubrir el sentido y trascendencia de las distintas actuaciones . Recurren dichas disciplinas , al efecto, a dos diferentes procedimientos metodológicos: la concepción y la comprensión.

Aquélla es la herramienta mental de la praxeología ; ésta la dela historia .

El conocimiento praxeológico es siempre conceptual. Se
refiere a cuanto es obligado en toda acción humana. Implica invariablemente manejar categorías y conceptos universales. La cognición histórica, en cambio, se refiere a lo que es específico y típico de cada evento o conjunto de eventos. Analiza cada uno de sus objetos de estudio, ante todo, mediante los instrumentos mentales que las restantes ciencias le proporcionan. Practicada esta labor previa, enfrén tase con su tarea típica y genuina, la de descubrir mediante la comprensión las condiciones privativas e individualizantes del supuesto de que
se trate.

Como ya antes se hacía notar, hay quienes suponen que la historia nunca puede ser, en verdad, científica, ya que la comprensión histórica hállase condicionada por los propios juicios subjetivos de valor del historiador. La comprensión , afírmase, no es más que un eufemismo tras el cual se esconde la pura arbitrariedad. Los trabajos históricos son siempre parciales y
unilaterales, por cuanto no se limitan a narrar hechos; más bien sólo sirven para deformarlos. Existen, desde luego, libros de historia escritos desde dispares
puntos de vista. La Reforma ha sido reflejada por católicos y también por protestantes. Hay historias «proletarias» e historias «burguesas»; historiadores «tory» e historiadores «whig»: cada nación, partido o grupo lingüístico tiene sus propios narradores y sus particulares ideas históricas. Pero tales disparidades de criterio nada tienen que ver con la intencionada deformación de los hechos por propagandistas
y apologistas disfrazados de historiadores. Aquellas circunstancias cuya certeza, a la vista de las fuentes disponibles, resulta indubitable deben ser fielmente reflejadas por el historiador ante todo. En esta materia no cabe la interpretación personal. Se trata de tarea que ha de ser perfeccionada recurriendo a los servicios que brindan las ciencias de índole no histórica. El historiador advierte los fenómenos, que después reflejará mediante
el ponderado análisis crítico de las correspondientes
fuentes. Siempre que sean racionales y ciertas las teorías de las ciencias no históricas que el historiador maneje al estudiar sus fuentes, no cabe grave desacuerdo en torno a las circunstancias
de hecho correspondientes .

Los asertos del historiador o conforman con la realidad o la contrarían, lo cual resulta fácil comprobar a la vista de los oportunos documentos; tales afirmaciones, cuando las fuentes no brinden información bastante, puede ser adolezcan de vaguedad. En tal caso, los respectivos
puntos de vista de los autores tal vez discrepen, pero
siempre habrán de basar sus opiniones en una racional interpretación de las pruebas disponibles. Del debate quedan , por fuerza, excluidas las afirmaciones puramente arbitrarias.

agente t
23/12/2011, 19:09
El desarrollo de la Praxeología es lo distingue a la Escuela Austriaca de Economía de las demás escuelas de pensamiento económico. Empezaremos, por tanto, definiendo qué es la Praxeología.

La Praxeología es la ciencia que estudia la acción humana desde el punto de vista de las implicaciones formales de la descripción del concepto de acción. Es el análisis formal de la acción humana en todos sus aspectos.

La Praxeología se basa en el axioma fundamental de que el ser humano actúa, es decir, que pretende alcanzar unos determinados fines que habrá descubierto que son importantes para él. El método praxeológico gira en torno a la deducción verbal de las implicaciones lógicas del hecho de que los seres humanos actúen, es decir, que elige una serie de medios escasos para lograr sus fines.

Dice Mises que a la Praxeología no le conciernen los objetivos últimos que la acción pueda perseguir. Pretende ser una ciencia objetiva, es decir, que sus enseñanzas resultan válidas para todo tipo de actuación, independientemente del fin al que aspire el actor. El objeto de la Praxeología es la acción humana como tal, con independencia de todas las circunstancias ambientales, accidentales e individuales de los actos concretos. Se refiere a cuanto es obligado en toda acción humana. Por lo tanto, la Praxeología no trata las elecciones concretas de la acción humana.

This postulate of Wertfreiheit can easily be satisfied in the field of the aprioristic science-logic, mathematics, and praxeology-and in the field of the experimental natural sciences. It is logically not difficult to draw a sharp line between a scientific, unbiased treatment of these disciplines and a treatment distorted by superstition, preconceived ideas, and passion

Las enseñanzas de la Praxeología y de la economía son válidas para todo tipo de acción humana, independientemente de los motivos, causas y fines en que esta última se fundamente. La Praxeología trata de lo medios para la consecución de los fines últimos. Su objeto de estudio son los medios, no lo fines.

Juan Morillo Bentué, en juandemariana.org