Entries tagged with “Seguridad Social” from La Frase Progre

(Antonio Gutierrez, diputado del PSOE por Madrid)

Sí, sí. Porque claro, los sistemas de pensiones públicos funcionan tan bien que el que los criticos en realidad forman parte de una conspiración para que le llevemos el dinero a Botín. Claro.

Para empezar, no podemos hacerlo, porque no podemos elegir no pagar. Todo el mundo tiene que contribuir al sistema público de pensiones, lo queramos o no.

Luego quiere convencernos de que 2 y 2 son 47: "el sistema en su conjunto funciona cada vez mejor y más saneado, como demuestra el extraordinario volumen que ha podido alcanzar el Fondo de Reserva". Es falso, y el lo sabe. Ese dinero se utiliza automaticamente para comprar deuda pública. En realidad, ese dinero no existe, el Estado no lo tiene. Está invertido... en sí mismo.

El sistema de Seguridad Social es un timo, una estafa piramidal típica: los ingresos de ahora se utilizan para pagar obligaciones del pasado. No existe ninguna "caja de la SS", no hay dinero, ni un euro. Si lo hiciera un privado, estaría en la cárcel. Ahí está Madoff, contra el que todo el mundo, y con razón, protesta, porque era un estafador. Pero es lo mismo que hace Zapatero con nuestro dinero.

Pero lo mejor viene al final: "En tales condiciones deberemos entregárselo a los que vendrán detrás para que puedan tomar sus decisiones libremente". Ah, que bien, porque nosotros no podemos elegir "libremente". Yo no puedo elegir que sistema de pensiones puedo tener, puesto que estoy obligado a cotizar al público. Una vez más, el rico, el pudiente, sí puede elegir, pero el que apenas llega a fin de mes, bastante tiene con que la SS no le embargue. Es la consecuencia inevitable de esa estafa intelectual que se llama socialismo.

(Celestino Corbacho, ministro del paro y de la ruina)

Claro, por eso quieren poner el sistema patas arriba, porque está fenomenal. No solo nos estafan, sino que encima quieren engañarnos.

El problema de la SS es que es un sistema público, y por lo tanto basado en la coacción estatal. Es ineficiente, depende de los caprichos del poder político, está sujeto a la demagogia, y no tiene en cuenta la responsabilidad individual del trabajador.

La solución es que cada ciudadano diseñe y disponga su propio plan de pensiones para el futuro. La gente ha de ser responsable de sí misma y de su situación cuando ya no pueda trabajar. Por cierto, la "edad de jubilación" debería ser un concepto individual, nunca colectivo. Es tan aberrante como el concepto del salario mínimo.

Ahora dice Zapatero que va a salvar el sistema obligando a la gente a trabajar hasta los 67. Tururú. Será otro parche, que en unos años se quedará obsoleto y necesitará ser revisado de nuevo.

Lo que no podemos pretender es que Papá Estado solucione todos nuestros problemas, pero es de lo que nos intentan convencer los políticos, naturalmente con el objetivo de que les demos más y más poder sobre nuestras vidas. Y sobre nuestra cartera. Necesitamos más libertad y menos gobierno.

(Ediorial de El País)

Ah, claro. Porque el criterio para saber si un país o no civilizado es si tiene o no sanidad pública. Exacto.

Porque lo civilizado es tener salas de urgencias abarrotadas, con los enfermos tirados en los pasillos. Lo civilizado es hacerte un corte en un dedo que necesite un par de puntos y pasarte 8 horas esperando a que alguien te atienda.

Y también es muy civilizado que tengas un problema en el corazón o cualquier otra cosa que requiera atención más o menos inmediataba, y te remitan a un especialista que, si tienes suerte, te verá en 3 semanas. Eso para los casos urgentes. Si no es urgente lo mismo te dan cita para 6 meses, y eso con enchufe.

También es muy civilizado hacer una legislación de 2000 folios, que nadie entiende en su totalidad. Y hacer que se apruebe mediante negociaciones individuales con los senadores de determinados territorios, que venden su voto a cambio de privilegios para la gente que le vota. Si esto no es comprar votos, que venga Cebrián y lo vea.

Solo la progresía más trasnochada y alejada de la realidad podría tener la idea de que el gobierno gestiona mejor los recursos que las empresas privadas. Ah, y no digamos nada de cuando la izquierda quiere convencernos de que en España la sanidad es "gratuita". Por favor, lo pido siempre: escríbanme un email explicándome como lo hacen para no pagar ni seguridad social ni impuestos al Estado para que lo dedique a la sanidad.

El sistema de salud americano solo va a empeorar después de esta reforma. Se burocratizará más, la atención será peor, se habrá reducido la libertad y el coste seguirá siendo disparatado. Pero los progres estarán encantados, porque seguirán yendo a la sanidad privada, esa a la que tanto odian. Todo muy civilizado, sí.

(Walter Willett, jefe del Departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard)

Y es que este tal Willett, junto con un fulano llamado Kelly Brownell, han sacado un "estudio" reciente, en el que recomiendan, como no, aumentar los impuestos sobre las bebidas azucaradas como la Coca Cola, la Fanta, etc...

La excusa es la de siempre, y la explica El País: "La tasa sobre bebidas generaría 10.000 millones de euros en un año". Ya sabeis que un progre no entiende el concepto de coste de oportunidad, así que ni que decir tiene que a la izquierda le encanta este tipo de medidas liberticidas.

Afortunadamente, la industria alimentaria en los EEUU se ha levantado contra esta absurda medida. Ya veremos cuanto tardan El País y El Mundo, tan progre últimamente, en calificarlos de "extrema derecha".

Por ejemplo, el presidente de Coca Cola no se ha andado con chiquitas: "un Gobierno que le diga a la gente lo que comer y lo que beber. Si funcionara, sería como si todavía existiera la Unión Soviética".

Pero Willett ha contestado, como no, que "Pero si se le explica bien el caso a la ciudadanía, que el impuesto puede financiar programas de asistencia médica y que puede evitar dolencias graves, creo que vale la pena, sin duda". Sí, la excusa de siempre. Los impuestos, el robo estatal, la confiscación de nuestros bienes, es por nuestro bien, y tenemos que darles las gracias a los políticos que meten la mano en nuestra cartera. Pandilla de serviles.

(Almudena Grandes)

Oh, como de seguro estoy de que la señora Grandes disfruta de un espectacular seguro médico privado, y no ha pisado un hospital público en décadas. Los ricos siempre reivindican "lo público", pero para los demás. Aún recuerdo a los ministros felipistas alabando la educación pública, al mismo tiempo que todos sus niños estudiaban en la privada.

El sistema público de salud español es vergonzoso. Cualquiera que haya pasado por el trauma de ir a urgencias puede atestiguarlo. Horas, y horas, y horas esperando, mala atención, camas por los pasillos, etc... Claro, todo el mundo acaba en urgencias porque es la única manera de que te hagan ciertas pruebas que, si no vas por urgencias, tardan meses en hacértelas.

Y luego el precio. La gente es tan imbécil que se cree a los políticos cuando te dicen, sin que se les caiga la cara de vergüenza, que la sanidad pública española es "gratuita". Por favor, a los que afirman tal gansada les pido que me expliquen como no pagar una pequeña fortuna a la seguridad social todos los meses, porque yo mira que lo he intentado, y no hay manera.

Lo que necesitamos es un sistema libre, en el que los pacientes sean conscientes del coste y de los beneficios, y que no esté controlado por los burócratas estatales. Sí, una utopía, en este paraíso del socialismo llamado Europa. Pero por soñar...

(Adela Cortina, en El País)

Esta señora sigue sin entender nada de la economía de mercado. Por supuesto que hay empresas privadas que son ineficientes y no tratan bien a su clientes. Pero si en el mercado hay competencia, esos clientes castigarán a esa empresa forzándola a que sea más eficiente. Y si no lo es, los clientes la abandonarán y se irán a la de enfrente.

Es decir, el capitalismo no es bueno porque produzca empresas privadas que funcionen bien, sino porque si no funcionas bien, desapareces. Si se permite la competencia, claro.

El problema de lo público no es solo que sea ineficiente y funcione mal, sino que las leyes del mercado no se aplican a lo público. Si funciona mal, siempre tendrán la excusa de que "no tenemos medios suficientes". Un ejemplo es la educación, que es un auténtico desastre, una vergüenza, una losa que llevarán nuestros hijos toda la vida. Cada vez funciona peor, cada vez se quejan más, y cada vez tienen más recursos. Es lógico, tienen que funcionar mal para poder quejarse y pedir más dinero.

Lo público no está sometido a la competencia feroz del mercado, que expulsa de él a quien lo hace mal. En su lugar, depende de los caprichos del poder político y de determinados grupos de presión, cuando de quien debería depender es del mercado, es decir, de los consumidores, de los usuarios de ese servicio.

Por cierto, que es irónico que el título del articulito de esta señora sea "Sanidad pública: ¿eficiencia o calidad?". ¿Ha estado usted en algún hospital público ultimamente? ¿Ha visto las cuentas de la SS? Hágalo, y se dara cuenta de que en el caso español, ni eficiencia ni calidad.

(Salgado, sobre la amplicación de los famosos 420 euros)

La habilidad de los políticos para el autobombo no tiene límites. Después del desastre de improvisación que fue la primera versión de la ayudad de los 420 euros para los parados, ahora sacan la versión 2.0, que para Salgado es una "excelente medida". Si es tan buena, ¿por qué no la diseñaron así desde el principio?

Esto es todo lo que hace el gobierno, repartir subsidios y subvencionar. Es decir, gastar nuestro dinero a espuertas. Bueno, el dinero que ganemos en el futuro. El que ganamos ahora ya se lo han gastado en medidas parecidas para "reactivar" la economía, que sigue produciendo paro a una velocidad escalofriante.

De esta medida se beneficiarán unos 600.000 parados, cuyo voto a ZP nos costará a los españoles unos 1300 millones de euros. Peor aún, han pactado con los comunistas de IU que esta medida no sea coyuntural, y no desaparezca cuando el paro baje de unas determinadas cifras.

Poco a poco nos vamos acercando al verdadero objetivo de la izquierda más rancia y radical, que es el famoso salario vital, que consiste en que nosotros, los que trabajamos, tengamos que pagarle a otros para que no den un palo al agua. Así, durante toda la vida. Que nadie dude de que habrá grandes campeones de "lo social", que se pasarán media vida sin trabajar, pero cobrando, y votando a la izquierda, por supuesto, aunque podrían votar a la derecha, porque cuando esta llegue al poder que todo el mundo tenga claro que no va a eliminar todos estos disparates.

(Paul Krugman)

Sí, seguro que son falsas. Pues véngase a España, donde tenemos un sistema parecido al inglés, y yo le contaré unas cuantas historias no de miedo, sino de terror, del maravilloso sistema de salud que "disfrutamos" en España.

Hay mucha gente que se pregunta, ¿cómo es posible que Paul Krugman, economista de prestigio, premio Nobel, autor de libros muy estimables, pueda decir las cosas que dice?

Por ejemplo, ¿cómo es posible que cuando estaba Bush el déficit público era un gran problema, una cosa mala, demoniaca, y ahora que está Obama salga y diga que no, que no hay problema alguno en tener déficit? Y no es un déficit cualquiera. Una estimación reciente dice que Obama podría generar tanto déficit público como todos los anteriores presidentes de los USA juntos.

En realida, la respuesta a esta pregunta es muy sencilla para todo aquel que conoce a la izquierda. Krugman será un economista de premio Nobel, pero por encima de todo es un progre, y si eso implica decir absolutas barbaridades para defender "a los suyos", se dicen y en paz.

Y naturalmente, Krugman escribe en el New York Times, que presumiblemente le paga muy bien. Y como ocurre en los periódicos de la secta, las opiniones que contiene han de adaptarse a las opiniones preconcebidas de sus lectores. ¿Cuánto duraría Krugman en el NYT si le explicara a sus lectores que los déficits son malos con independencia de si el presidente es demócrata o republicano, que el salario mínimo solo ayuda a crear paro y que un sistema de salud controlado por el gobierno funciona mal por definición? Ni un día.

Por tanto, Krugman no es más que otro caso de manual representativo de lo que verdaderamente le preocupa a la izquierda: la pasta y la secta. Ser progre y cobrar bien es lo primero, y si para ello hay que mofarse de los principios básicos de la economía, se hace y punto. La izquierda en estado puro.

P.D. Recordar, como siempre, que los comentarios necesitan ser aprobados uno por uno salvo en el caso de que os hagais un usuario. Os animo a ello.

(Corbacho, ministro del paro)

¿Esto que es, el chiste del día? ¿Este es nuestro ministro de trabajo? ¿De este señor depende que cuatro millones largos de ciudadanos consigan un trabajo que ahora no tienen? Pues apañados van.

La flexibilidad de un mercado de trabajo en modo alguno depende del número de empleos que se destruyen, sino de como de libre es la relación contractual entre un empleado y un empleador.

Por ejemplo, ¿cómo de flexibles son las negociaciones colectivas? ¿Cómo de flexible es tener por ley liberados sindicales? ¿Es flexible obligar a los empleadores y a los empleados dedicar una no pequeña parte de su sueldo a pagar su ruinoso sistema de Seguridad Social? ¿Puede un trabajador libremente decidir no cotizar, o pagar impuestos por su trabajo sin que ustedes le metan en la cárcel?

El mercado de trabajo español, como el de la mayoría de los países, está hiperregulado por los burócratas como ustedes, con el objetivo, dicen, de "proteger" al trabajador. Pero lo que hacen es crear paro y miseria, lo que en el fondo les conviene, porque así pueden aparecer con sus subsidios y otras limosnas, y así acabar obteniendo los votos, que es en el fondo lo único que les importa a ustedes.

Si en España se han destruido más de un millón de empleos es porque sus políticas económicas son socialistas, es decir, ruinosas, creadoras de miseria y generadoras de paro.

Y luego saca pecho: "Los socialistas utilizamos el urbanismo para asegurar la calidad de vida de los ciudadanos, y otros lo hicieron para llenarse los bolsillos". Sí, seguro que sí. No hay casos de corrupción urbanística en España asociados a alcaldes y corporaciones del PSOE. Noooooo, ni uno. Ustedes son las hermanitas de la caridad. Es lo que nos faltaba, un socialista llamando corruptos a los demás.

(Leire Pajín)

La izquierda está convencida de que un gobierno es capaz de hacer funcionar una sanidad con un único proveedor monopolístico, el Estado, y que el servicio que proporcionen será eficaz, barato y ágil. Nada más lejos de la realidad.

Aquí hay dos cuestiones. Primera, la de la libertad. ¿Por qué el Estado tiene que elegir por mí el tipo de sanidad que quiero tener? ¿Por qué me asigna un hospital, un médico, y me obliga a pagarles contra mi voluntad? ¿Dónde está mi derecho a elegir algo tan importante como cuidar de mi salud?

Y luego la de la eficiencia. No hay nada, pero nada, que el Estado produzca de modo eficiente y barato. Nada. Simplemente, los administradores del Estado y los funcionarios carecen de todo incentivo para hacerlo bien. Los funcionarios, controlados por los sindicatos, lo que quieren es que se contrate a más gente, lo que irremediablemente eleva el coste. Los políticos, los que tienen la llave de la caja, nunca se preocuparán por el coste, sino por las consecuencias políticas que el uso de ese dinero tendrá en su capacidad para mantenerse en su poder.

Los ciudadanos, de manera inexplicable, están dispuestos a pagar por su comida, su bebida, su casa, sus vacaciones, su coche, su ropa, etc., pero en cambio se les ha metido en la cabeza que no tienen que pagar por su sanidad.

Yo no sé si Obama se ha fijado o no en la sanidad española. Espero que no, porque el sistema español de salud es un desastre. Larguísimas esperas, mala atención, hospitales masificados, urgencias desbordadas, médicos desmotivados, costes disparatados... ¿Este es el modelo del cual se muestra Pajín tan orgullosa?

Nunca pensé que diría esto, pero ahora me doy cuenta de lo bien que lo hacía Pepiño. Vaya con Leire, se está luciendo.

(Trinidad Jiménez)

Y al que fuma, que le den por saco, ¿no?

Yo no fumo, y tengo que admitir que el humo no me gusta nada. Por eso procuro ir a sitios donde esté prohibido fumar. Los hay, y si permitieran funcionar al mercado que nadie dude que seguirá habiendo sitios así, en tanto en cuanto haya gente que los demande.

En los restaurantes VIPS está prohibido fumar. Y yo desayuno todos los fines de semana en una cafetería cerca de mi casa en la que los cigarritos no se permiten. Y siempre tienen clientela.

Estoy de acuerdo con usted cuando dice que "A casi todo el mundo le apetece entrar en un lugar en el que no le moleste el humo, fume o no fume, porque siempre será un espacio más agradable". Pero eso no es razón para prohibirlo.

Luego se escuda en los demás: "Nuestras encuestas dicen que el 70 por ciento de los españoles estaría de acuerdo con una prohibición total y con no dejar la decisión a los propietarios de los lugares de ocio". Ya, pero ocurre que esos propietarios son eso, propietarios, dueños, y que deberían poder elegir las condiciones en que proporcionan su servicio. Igual que eligen si ponen mesas o sillas, o si sirven o no cerveza, o si ponen música de este tipo o de aquel, podrían decidir si permiten o no el humo. Es así de sencillo.

Pero eso sería permitir que funcione la libertad, y ya conocemos que la izquierda se lleva muy mal con esa palabra. Lo suyo es imponer, prohibir, regular y decidir. Y lo nuestro es obedecer, y darles nuestro dinero. Así funciona, y nadie protesta. Tiene usted razón, estamos más que maduros.

(John Dingell, del Partido Demócrata)

No pueden evitarlo. Los progres son así. No toleran la discrepancia, no soportan a todo aquel que no comparte sus ideas.

Como siempre digo, esto no ha de sorprender a nadie. Quizás la característica más representativa de la izquierda es su elefantiásico complejo de superioridad. Un progre se cree superior al que no es progre simplemente por el hecho de ser progre. Ya les imagino mirándose al espejo por la mañana y pensando "yo creo en la igualdad, en el Estado, en las regulaciones, en ayudar a los pobres... ¿cómo no voy a ser mejor que el que no cree en todo eso?"

De ahí automáticamente infieren que tienen la razón en todo. Ser de izquierdas equivale a tener razón. Por tanto, el que está en desacuerdo contigo lo está por malicia, porque es evidente que tienes razón. Así es como funciona el cerebro de un progre.

Si no crees en el cambio climático indudablemente es porque estás comprado por las petroleras. Si no crees en la educación pública es que estás a sueldo de los colegios privados y además quiere que todo el mundo sea un ignorante. Si estás en contra de la sanidad pública, es que recibes periodicamente sobrecitos de las grandes aseguradoras. Si estás en contra de los sindicatos es que quieres que los trabajadores sean esclavos. Y así.

No vale la pena entrar en el fondo de la frase de hoy. Lo que importa es la comparación. Llevarle la contrario a la izquierda es un pecado mortal, y si es Obama ya no te digo nada. Es demócrata y negro, ¿cómo va a equivocarse? Si estás en contra es que eres malo. Y punto.

(Editorial de El País)

El editorial de ayer de El País, recogido ayer por LD, es el típico editorial prisaico. Un canto al colectivismo, al poder del Estado, con nulo respeto a la libertad y a la propiedad privada. Todo eso a El País se la trae floja.

Naturalmente, acaba pidiendo lo de siempre, o sea más impuestos, es decir, más Estado. Es irónico que se pida más de lo mismo, más de quien ha causado la crisis con su intervencionismo. Y resulta siniestro pedir que el Estado te robe todavía más, como si te robara poco. Lo que tiene que hacer el gobierno es gastar menos, no recaudar más.

Pero lo más indignante es la frase del "saqueo de las arcas públicas". Para El País, todo el dinero que hay en nuestro país, todo, incluyendo el de empresarios y trabajadores, en realidad es del Estado, quien graciosamente nos deja quedarnos con parte de él. Que se cotizara menos o se pagaran menos impuestos significaría que se están "saqueando las arcas públicas".

Pues no, queridos. Aquí, el único que saquea es el Estado, quien le roba su dinero a empresarios y trabajadores, que lo ganan con su esfuerzo y su trabajo. La iniciativa privada es la que crea riqueza, de la que se apropian los burócratas estatales. El Estado es el saqueador, el ladrón. Y nosotros las víctimas. ¿Cuándo entenderá esto El País?

(Octavio Granado, a Diaz Ferrán)

Ya sabeis que el gobierno y sus terminales mediáticas andan un tanto enfadados estos días, porque los de la CEOE se han atrevido a llevarle la contraria al amo Zapatero. Nuestro querido presidente está tan alelado con Obama que ya se cree también un mesías, y no tolera que nadie le lleve la contraria.

Naturalmente, ahí han salido los obedientes de El País, Público, El Plural, etc., a atizarle a los empresarios y a contarnos que los trabajadores de este país tenemos suerte de contar con un Cid Campeador de los derechos sociales, un Tarzán de las clase obrera, un Flash Gordon de los desfavorecidos. Frente a esa patronal que, a diferencia de los sindicatos, claro, solo piensa en el dinero. Los sindicatos nunca han pensado en la pasta, ¿para qué? Si les hace falta, le dan cariño a Zapatero, y este les regala nuestro dinero.

Y Granado, que metió la pata la semana pasada al reconocer que los funcionarios en España se tocan las narices, ahora intenta hacer méritos ante el Gran Lider. Animo, Don Octavio.

Y mientras tanto, las empresas en España siguen cerrando, los trabajadores se van a la calle y la deuda pública se dispara. Pero a ZP lo que le jode es no hacerse la foto de esa estafa inteletual y liberticida que se llama "diálogo social". Ande, váyase ya de vacaciones. Y si no vuelve, mucho mejor.

(Joaquín Estefanía, en El País)

Tiene usted razón. Es pintoresco acusarle de socialista oculto. La realidad es que es un socialista que no se oculta en absoluto.

Don Joaquín, que es el Krugman de la progresía español, está indignado porque los de siempre, ya sabeis, los "neoliberales", llaman socialista al mesías de la Casa Blanca. ¿Y por qué? Pues por la reforma sanitaria que está intentando sacar adelante.

Dice Estefanía que "Obama no busca una sanidad universal gratuita del tipo europeo". Fenomenal, porque no se puede encontrar lo que no existe. En Europa no tenemos una sanidad "gratuita", porque la paga el Estado a partir del dinero que nos obliga a pagar en las cotizaciones e impuestos. O sea que de gratis, nada de nada. Aquí no hay nada gratis, caballero.

También nos cuenta que "Obama ha decidido mejorar a Roosevelt..". Hombre, tampoco es que se haya puesto como meta escalar el Everest. Más bien, sería el equivalente a subir las escaleras de la entrada de la Casa Blanca. Hacerlo mejor que Roosevelt, uno de los peores presidentes de la historia, es bastante sencillo. Con no condenar al país a la miseria y al paro durante una década larga, ya lo conseguiría.

El resto del artículo, las chorradas progres de costumbre. Por alguna razón, a Don Joaquín le pagan por ello. Hace su papel, que es decirle al lector de El País lo que este ya sabe: derecha mala, izquierda buena. Y que Obama no es un socialista. No señor, no. Es un liberal. Hayek a su lado era un colectivista peligroso. Si lo dice Estefanía...

P.D. Dos cosillas. Como recuerdo periódicamente, los comentarios no se publican de manera automática. Podeis crearos un usuario, que a diferencia de la sanidad sí es "universal y gratuito".
Segundo, como anuncié ayer, he creado el Twitter de La Frase Progre: lafraseprogre. Empezamos ayer, y funciona muy bien. Y sin regulaciones estatales, que raro.

(Paul Krugman)

Pobres americanos, están a punto de descubrir como funciona un sistema público de salud. Que Dios les pille confesados.

El sistema francés no sé de primera mano como funciona, pero si se parece al español, ya puedo asegurarle al señor Krugman que desde luego ni funciona bien, ni ofrece un servicio excelente, ni cuesta poco. Ninguna de las tres, caballero.

Dice Obama, y Krugman, y todos los meapilas que se licúan cada vez que ven al presidente americano, que el Estado va a proporcionar un sistema público de salud que funcione y que no cueste mucho. A todos los europeos que sabemos como funcionan esos sistemas nos entra la risa floja cuando le oímos.

Algunos dicen que el sistema americano no funciona porque está en manos del mercado. Es falso, naturalmente, está intervenido hasta el tuétano. Lo único es que no es público, como el de aquí. Al menos, no todo. Por ejemplo, ahí está la atención a los veteranos, Medicare, Medicaid, etc... Preguntad a cualquier americano que tal funcionan estos programas y vereis como empieza a llorar desconsoladamente.

Ahora, el problema real lo van a tener los canadienses. Como Obama se cargue las clínicas privadas, ¿dónde van a ir los canadienses cuando les diagnostiquen una enfermedad que requiere de atención inmediata, y se encuentren con que en su maravilloso sistema público les dan cita para dentro de 7 meses?

Obama, en su mesianismo, cree que va a diseñar un sistema como el europeo, pero que funcione bien. Se tiene tan creídos los piropos que le dedica la secta progre que piensa que todo lo puede. Muy pronto se dará cuenta del engendro que va a crear. Claro, que él seguirá en el sistema privado. Sus ciudadanos, los que tenga que "disfrutar" del público, que se jodan.

(Editorial de El País)

A veces pienso que a El País le iría mejor si no manipularan tanto, si no fueran tan sectarios. Pero luego me doy cuenta de que estamos hablando del diario de la progresía, de la secta izquierdista. Y la secta quiere sectarismo, así que es normal que leamos lo que leemos.

Como el editorial de ayer, un pastiche anticapitalista, con el que pretenden hacernos creer que la estafa piramidal de Madoff tiene algo que ver con el capitalismo y el libre mercado. Pero no es así, porque el capitalismo necesita del respeto a los contratos y a la propiedad privada, algo que ese caballero se pasó por los mismísimos. Madoff y el capitalismo no tienen nada que ver.

Eso sí, nos cuenta el editorialista, con mucho jolgorio, que es el "fin de una época". Ojala y fuera así, pero no lo es. ¿Es el final del timo de la pirámide? En absoluto.

En España, como en muchos otros países, los ciudadanos padecemos y pagamos el sistema estatal de Seguridad Social. ¿Y como funciona este sistema? Pues exactamente igual que la estafa del sistema piramidal de Madoff: los que cotizan ahora pagan las pensiones de los que ahora cobran. ¿Y dónde está el dinero que antes pagaron los que ahora cobran? No está, missing, bye-bye, puff!, desaparecido. Vamos, la misma definición de la estafa piramidal.

Pero como esta la patrocina Papá Estado, no hay problema. Si lo hace un privado, está mal. Si la gestionan los políticos, y además nos obligan bajo amenaza de cárcel o muerte a que participemos en ella, entonces está muy bien. ¿Será esta la "desregulación financiera neo-conservadora" de la que habla El País? A ver, señor editorialista, nos lo aclare, por favor.

P.D.: De la entrada de ayer, he borrado un montón de comentarios que no tienen nada que ver con la frase del día. Son comentarios de Epiro, Daniel, Manuelito, Céspedes y Josean. Luego revisaré más y es más que probable que siga borrando.
Me parece lamentable que utilices este blog para vuestras peleas personales y vuestros insultos. No lo voy a tolerar. He tenido una paciencia infinita con este tema, paciencia que algunos no os mereceis. Si quereis insultaros, abrid un blog en cualquier parte, que es gratis, y os dedicais a ello. Pero no en mi blog. Se acabó.

"El PP bajará las pensiones"

| | Comentarios (46)

(ZP)

Huy, no se preocupen ustedes. El PP no va ni a tocar las pensiones. ¿Acaso lo hizo Aznar? Pues Rajoy mucho menos.

Pero el sistema actual es insostenible, y hay que cambiarlo. ¿Cómo podría hacerse? Aquí va, con toda modestia, mi idea.

Los que estén cobrando ahora seguirían haciéndolo, por supuesto. Ahora, los que no estén cobrando, ya no cobrarían. Con ellos, el Estado ha contraído una deuda igual al importe que cada ciudadanía ha pagado, más los intereses correspondientes. El Estado tendría que devolver el dinero a esos ciudadanos empezando por los más mayores, es decir, los que estuviesen más cerca de la jubilación.

El problema, claro, es que no hay dinero porque la SS es un sistema piramidal, es decir, una estafa. Pero el Estado tiene enormes cantidades de riqueza, ya que es con mucho el mayor terrateniente de España. A vender, y el dinero a devolverlo a sus legítimos dueños, a los cuales el Estado ha obligado a cotizar, bajo amenaza de cárcel.

Por supuesto, los ciudadanos dejarían de cotizar, al menos progresivamente. El primer año, el que cotizase un 20%, pasaría al 15, después al 10, y así hasta dejar totalmente de cotizar en unos años.

Es cuestión de tiempo, pero al final ya no había nadie ni cobrando ni cotizando. Se acabaría el timo. A partir de ahí, que la gente elija libremente como quiere gestionar su salud, lo que de ningún modo implica que se olvide a los que menos tienen. De ninguna manera.

Nuestros cuerpos son demasiado importantes como para confiar su cuidado a un ejército de burócratas con un nulo incentivo para hacerlo bien. Que los ciudadanos seamos libres para decidir.

(Cándido Méndez, de los sindicatos del cariño)

Este es el tío que dice defender a los trabajadores, pero que nunca le protesta al mayor causante de paro de España: el Estado y sus desastrosas políticas económicas. Bueno, no exactamente, le protesta a la presidenta de la Comunidad de Madrid, que no es de los suyos. Al jefe supremo, al capitoste máximo del gobierno del paro, no le dice nada. Quizás es que los ingresos de los sindicatos dependen de la voluntad de ese jefe supremo. O quizás es solo porque Doña Espe no les ha pedido cariño, como hizo ZP.

Don Cándido tiene la cara de hormigón armado, y miente como un cosaco cuando dice que las pensiones están muy saneadas. El esquema actual (de tipo piramidal, por lo tanto una estafa) depende de que haya varias personas trabajando que paguen las pensiones de los que no trabajan. Ahora estamos en esa situación, pero en unos años ya no será así, salvo que los españolitos nos pongamos a engendrar como conejos, o como el gobierno no abra las puertas para atraer inmigrantes. Quizás convendría que Rubalcaba eliminara esas cuotas de ilegales que la policía ha de detener a diario. Como Don Alfredo ha negado categoricamente que esas cuotas existan, podemos estar seguros de que existen y que se aplican a rajatabla.

En resumen, que el gobierno y sus amigos de los sindicatos cavernícolas nos llevan a la ruina. Eso sí, a ellos les va bien, que es lo que les importa. Trabajar ya trabajamos los demás. Ellos, a extorsionar al ciudadano y a vivir del cuento. Y los trabajadores, a pagar cuotas sabiendo que en el futuro nadie va a ver ni un duro. Y Cándido diciendo que todo va de puta madre. Que se lo digan a él.

(De la Vega)

Cuando un político sale a la palestra y nos dice que la situación está muy bien, y que no hay que preocuparse, podeis estar bastante seguros de que la realidad es exactamente la contraria.

El sistema público de pensiones es, literalmente, una estafa de tipo piramidal. Con las reglas que el propio gobierno fija, cualquier institución privada que tuviera un plan de pensiones como el del gobierno, hace tiempo que habría sido intervenida y cerrada, y sus dirigentes estarían en la cárcel por estafa.

No os creaís ni una palabra de lo que dice esta señora, que está mintiendo, y lo sabe. Podeis echar un vistazo a un estudio que recoge GurusBlog. Eso sí, después de leerlo podeis echaros a temblar. Yo estoy en el grupo demográfico de entre 35 y 39, y como se puede ver en el gráfico, al menos que la situación cambie de arriba a abajo, literalmente no habrá nadie que pueda pagar nuestras pensiones. Es imposible.

No veo como puede solucionarse este problema, porque los políticos por supuesto carecen de la voluntad de hacerlo. ¿Os imaginais a Zapatero reduciendo las pensiones, o privatizándolas? Imposible. ¿Y a Rajoy? Que me entra la risa.

La solución ya la estoy viendo: subir los impuestos, aumentar las cotizaciones. Naturalmente, esto causará paro y descenso en la actividad económica, lo que redundará en una menor recaudación. Pero los políticos podrán ir a los mítines a presumir de que "ahora nuestras pensiones las pagan los ricos". Jé.

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